2019: NUESTRO AÑO MÁS VIAJERO

2019: NUESTRO AÑO MÁS VIAJERO

Empezar un nuevo año es enfrentarte a un nuevo horizonte, a una página en blanco por escribir. Lo sabemos, es solo un límite psicológico porque nada cambia en realidad del día 31 de diciembre al 1 de enero. Los seres humanos necesitamos un cierto orden en nuestra vida. Quizá, solamente, para poder romperlo. Este 2019 que está por terminar ha sido nuestro año más viajero: sin pretenderlo, sin planificarlo, ha salido así. Ha sido un año intenso, muy trabajado, un año que nunca olvidaremos.

España, Comunidad Valenciana

Los primeros meses del año fueron serenos, familiares. Estuvimos en casa y disfrutamos de lugares cercanos. Las montañas de Alicante: subimos a la Peña Migjorn en Xixona y al Puig Campana en Finestrat. Dos cumbres difíciles que teníamos pendientes. ¡Qué satisfacción llegar arriba! Fueron la metáfora de lo que estaba por llegar: aprovechar oportunidades, ponernos retos y disfrutar.

Alcanzar la cumbre del Puig Campana en familia es una de las experiencias más importantes del 2019

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WALDORF SAN CRISTÓBAL: TRAS LA ESPADA DEL ARCÁNGEL

WALDORF SAN CRISTÓBAL: TRAS LA ESPADA DEL ARCÁNGEL

San Cristóbal de las Casas es una ciudad de abolengo: sus calles empedradas, sus casas señoriales y sus iglesias de colores del s. XVIII testimonian su historia. A las afueras de la ciudad, entre bosques y casas despedigadas, se encuentra la Escuela Waldorf San Cristóbal.

Iglesia de Guadalupe en San Cristóbal

Pero, además, la ciudad conserva vivo el espíritu de la comunidad indígena cuyas raíces se hunden en los tiempos inmemoriales de Chiapas. Paseando por sus calles es normal cruzarse con miembros de dicha comunidad, fáciles de distinguir por su vestir o por su lengua. (más…)

CIUDAD DE MÉXICO Y EL LEGADO DE LOS MEXICAS

CIUDAD DE MÉXICO Y EL LEGADO DE LOS MEXICAS

Según la leyenda, cuando en su migración el pueblo mexica llegó junto al lago Texcoco, uno de sus sacerdotes les recordó el anunció del dios Huitzilopochtli por el cual habían iniciado su peregrinación por aquellas tierras, según el cual fundarían su reino allá donde encontrasen un águila devorando una serpiente sobre un nopal. La visión del águila se produjo sobre un islote en medio del lago y allí fundaron, pues, Tenochtitlán en el año 1325.

El águila sobre el nopal con la serpiente

Durante los siguientes casi doscientos años, los mexicas forjaron su civilización, basada en un ingenioso sistema de cultivos de regadío que se extendió sobre el lago: las chinampas. Expandieron un poder avasallador que les permitió forjar un admirable imperio que controlaba con mano firme tanto la región como las adyacentes. (más…)

ESCUELA PAPALOTES: UNA COMUNIDAD VIVA E ILUSIONADA

ESCUELA PAPALOTES: UNA COMUNIDAD VIVA E ILUSIONADA

Puerto Escondido es una pequeña ciudad del sur de México, en la costa del océano Pacífico. Sin mucha historia, pero con bellas playas y olas de ensueño que atraen a turistas románticos y fanáticos del surf. El entramado de la ciudad, aún a medio hacer, está repleto de restaurantes y hoteles para atender las oleadas de visitantes que invaden la ciudad en los periodos vacacionales. Entre ola y ola, Puerto Escondido permanece tranquilo y risueño, sin más preocupaciones para sus vecinos que las tormentas tropicales o la protección de las tortugas que anidan en sus costas. Nosotros hemos venido para conocer la Escuela Papalotes.

Puesta de sol en una de las playas de Puerto Escondido

A nosotros nos ha traído hasta aquí una escuelita incipiente: Papalotes. La puso en marcha hace siete años un grupo de familias, en su mayoría turistas extranjeros que quedaron prendados de este lugar en alguna visita aparentemente efímera y que decidieron instalarse aquí y educar a sus hijos en este rincón singular de la geografía mexicana. Preocupados por las necesidades de sus hijos e hijas y desconfiados respecto a las posibilidades de que fueran debidamente atendidas por el sistema educativo público de México, buscaron una maestra dispuesta a desarrollar un proyecto educativo alternativo inspirado en la pedagogía Waldorf. (más…)

UNA ESCUELA SENCILLA EN UN ENTORNO URBANO

UNA ESCUELA SENCILLA EN UN ENTORNO URBANO

Aún es temprano. Tenemos cita a las 8:00 h en la Escuela Waldorf de Ciudad de México: una escuela sencilla en un entorno urbano. El taxi que nos lleva a la escuela avanza con dificultad por las calles de esta inmensa urbe de nueve millones de habitantes congestionada, a estas horas, por el ingente tráfico.

Puerta de entrada a la Escuela Waldorf Ciudad de México

A las 8:05 h, el taxi nos deja ante un inmueble que más parece el almacén de una empresa que una escuela. Dos padres que platican ante la puerta tras haber dejado a sus hijos en la escuela nos confirman que es el lugar que buscamos. En la fachada hay un cartel de la Secretaría de Educación Pública (la SEP) advirtiendo a las familias que den parte de cualquier irregularidad que detecten en el centro educativo. Es un primer indicio del estricto control que el gobierno mexicano ejerce sobre la educación privada, minoritaria en el país. (más…)

EL VIAJE INICIÁTICO

EL VIAJE INICIÁTICO

Hace hoy 24 años celebraba mis 16 añitos en Funchal, capital de la isla de Madeira. Aquella noche, después de haber pasado la jornada visitando esa preciosa isla volcánica de grandes acantilados bañados por el océano Atlántico, nos vimos celebrando una original fiesta de disfraces en la que los 500 pasajeros de aquel barco nos involucramos desarrollando nuestra imaginación para inventar los trajes más diversos y originales con los escasos elementos que teniamos a nuestra disposición.

Nos habíamos conocido unos cuarenta días antes viajando en tren nocturno desde Madrid a Cádiz.  Algunos se habían encontrado ese mismo verano grabando el programa emitido por TVE que consistía en un sencillo concurso para seleccionar a los participantes en un maravilloso viaje. Fue un momento emocionante pero también injusto y triste pues cada día se descartaban 4 jóvenes ilusionados como nosotros en emprender esa aventura. Todos habíamos logrado ser seleccionados para el concurso televisivo tras pasar una dura selección presentando un trabajo personal en el que habíamos puestos nuestras esperanzas. Por desgracia, para algunos de esos chicos y chicas, sus ilusiones se quedaron en aquel plató televisivo.

De regreso a casa: los 500 expedicionarios, sus profesores y monitores en la proa

Si no me falla la memoria, el 13 de septiembre llegamos a Cádiz y allí, en su puerto, nos esperaba el ferry J.J.Sister que habitualmente cubría la ruta entre la península y las Islas Canarias. Rebautizado «Guanahani» para cruzar el océano cada mes de septiembre, iba a transportar a jóvenes de 15 y 16 años de más de 20 países en una experiencia que marcaría sus vidas para siempre. Estaba bien engalanado con las banderas de todos los países que representábamos: los países latinoamericanos, España y Portugal, además de cinco estudiantes de la URSS y otros cinco estadounidenses ¡¡¡Era, para muchos de nosotros, la primera navegación y nos íbamos a América en aquel barco!!!

Aquel sería probablemente el mayor intercambio cultural de nuestra vida. Embarcados en aquel aula navegante nos disponíamos a vivir una gran aventura acompañados por personas desconocidas que pronto pasarían a formar parte de recuerdos únicos e irrepetibles. Se convertirían en amigos que aún hoy permanecen a nuestro lado a pesar de que nuestras vidas nos sitúen en puntos muy distantes del globo. Pero, sobre todo, sería una oportunidad para experimentar aquello que cualquier joven de esa edad debería tener a su alcance: la libertad, el contacto con muchas personas diversas y la aproximación al mundo natural. Elementos imprescindibles para tomar consciencia de quienes somos los seres humanos y cuál es nuestro lugar en el mundo.

Isla de Madeira (Octubre, 1990)
Excursión cerca de Cobá (México, 1990)

Nos disponíamos a rememorar el IV viaje que hiciera Cristóbal Colón en sus idas y venidas al continente americano. Todo estaba atado y bien atado, bien organizado por Miguel de la Quadra Salcedo, los monitores, los profesores y diverso personal que se encargaba de hacer la vida de los 500 adolescentes aventureros lo más agradable y divertida posible. Era necesaria una gran coordinación para manejar a un grupo de pasajeros tan numeroso y deseoso de vivir una experiencia irrepetible.

Miguel de la Quadra Salcedo (tomado del Diario ABC)

La travesía hasta el Nuevo Continente duró algo más de diez días y nos permitió llegar a la peninsula de Yucatán tras navegar frente a la isla de Cuba. Estaba previsto desembarcar en la isla caribeña pero, debido a un conflicto diplomático entre las embajadas de España y Cuba, se nos prohibió atracar nuestro barco y nos vimos obligados a seguir el trayecto hasta la costa mexicana. Habíamos logrado superar la larga navegación a pesar de los mareos que afectaron, no solo a los alumnos-expedicionarios, también a los profesores y monitores. Pero todo ayudaba a sobrellevarlos lo mejor posible: nos reuníamos cada mañana en la esplanada de popa para seguir los ejercicios de gimnasia matutina mientras amanecía, después de la ducha acudíamos a cargar las pilas con los deliciosos desayunos a base de pan y bollos recién hechos, los talleres eran muy interesantes y las sesiones de bronceado y piscina el mejor momento de la tarde. Sin duda, el gran momento del día eran las fiestas de la noche en la que los amigos caribeños, venezolanos y brasileños,  entre otros, se empeñaban en lograr que los numerosos españoles de caderas encajadas lográsemos bailar un merengue, una bachata, una salsa e, incluso,  la lambada.

Despertares matutinos en la cubierta del Guanahani (Océano Atlántico, 1990)
Actividades deportivas en cubierta (Océano Atlántico, 1990)

En México recorrimos los vestigios de la civilización maya y las selvas que cobijaron a aquellas gentes sabias en astronomía y matemáticas antes de partir hacia Costa Rica. Allí nos sumergimos en sus fascinantes parques nacionales para descubrir a las enormes tortugas que venían a desovar, acampamos en las playas vírgenes, recorrimos la cordillera en el tren del café y descendimos el río Reventazón haciendo rafting. Continuamos nuestra navegación cruzando el Canal de Panamá para llegar a Balboa y Portobello donde aprendimos un poquito de la historia de aquellas tierras, de su pasado y su presente. Regresamos a la costa oriental del país y nuestro barco nos llevó hasta Cartagena de Indias, la bella ciudad colombiana. Y emprendimos el regreso con una primera parada en Puerto Rico para gozar de la simpatía de los habitantes de San Juan, bañarnos en sus playas y despedirnos definitivamente del continente americano.

Foto conmemorativa en Chichen Itzá, Península del Yucatán (México, 1990)
Canal de Panamá

Nuestra última escala fue la isla de Madeira, casi 40 días después de iniciada la travesía. En aquellos días algo había ocurrido en nuestro interior, de una manera o de otra ya no éramos los mismos adolescentes que nos habíamos embarcado unas semanas antes. Una experiencia tan intensa, una convivencia tan estrecha, todo era indescriptible. Compartir un pequeño camarote con otros tres amigos, esperar las colas a veces interminables, respetar la organización aunque a veces fuese pesado, establecer lazos de amistad con personas con las que nos unía, a pesar de nuestra juventud, una conexión especial…

Regresando al Guanahani después de una expedición

Aprendimos a querernos y a manifestarnos nuestros sentimientos. Descubrimos que la diversidad racial, lingüística y cultural es uno de los mayores tesoros de la humanidad. Disfrutamos al sumergirnos en la naturaleza y nos sentimos por primera vez en una estrecha comunión con la Madre Tierra. Regresamos a casa y debimos gestionar las despedias, el adiós inesperado. Y descubrimos el valor de las cartas escritas de puño y letra cuando las llamadas telefónicas era privativas para nuestras familias.

Descenso del Río Reventazón (Costa Rica, 1990)

Así se creó una red de relaciones que perdura en el tiempo y que sigue extendiéndose en la actual Ruta Quetzal. Son ya veintinueve expediciones en las que, cada año, 500 adolescentes tienen la oportunidad de inocularse con el virus del viajero. Este virus te infecta y se queda dentro de tí, para siempre. De una manera o de otra la semilla germina y, para siempre, tu mundo interior se extiende hacia todos los puntos cardinales del planeta. Has aprendido que el mundo es accesible y más humano de lo que nos cuentan las noticias. Sabes que allá donde vayas vas a encontrar una sonrisa amiga y que la naturaleza sigue guardando tesoros increibles que las almas libres siempre podrán alcanzar.

Acampada en la playa (México, 1990)

Probablemente, fue uno de los mejores cumpleaños de mi vida…


Muchas de las fotos han sido tomadas de la web oficial de la Ruta Quetzal.
 

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