Cualquier evocación del Vesubio nos trae a la memoria, irrevocablemente, la trágica fatalidad ligada a la catastrófica erupción volcánica que sepultó bajo un manto de colada piroclástica la ciudad de Pompeya y la villa de Herculano en el año 79 de nuestra era.
La imagen de los cuerpos inertes y petrificados de los incautos vecinos que fueron sorprendidos por la abrupta explosión en medio de las calles, mientras huían despavoridos tratando de eludir una muerte segura, nos transmite el drama agudo de la desesperación vivida en aquel instante postrero en el que un último hálito de vida se quedó suspendido y atrapado en la masa incandescente que consumió el resto de sus existencias en unos pocos y efímeros segundos.
Paseando por los «bares» de Herculano
Un drama abrupto que bien puede sintetizarse con la máxima Vita brevis: un lema latino, común a todas las escuelas filosóficas de la época pese a las orientaciones tan dispares de algunas de ellas, sobre la manera adecuada de afrontar la vida y las terribles desgracias que conlleva, a veces.
Cabe suponer que nadie esperaría morir como lo hizo aquel fatídico día. Como solemos hacer la mayoría, debieron vivir los días previos a su muerte con la felicidad inconsciente de quien no sabe que sus días están contados.
César no sospechó que fuese a ser víctima de una conspiración cuando fue al Senado de Roma, allá por los idus de marzo. Y si lo hizo, no lo tomó con la suficiente seriedad, como para no exclamar, sorprendido, aquella célebre frase: “¿Tú también, Bruto?”.
El antiguo puerto de Herculano y sus casetas para las barcas
Tampoco Séneca vio venir la condena a muerte que le decretó Nerón, movido por las paranoicas sospechas que albergaba respecto a la implicación de su mentor en algún complot. No tuvo tiempo, ni siquiera, para recoger y dejar constancia de sus últimas voluntades. Solo pudo ocuparse en la ingrata tarea de afrontar, con ánimo sereno y despreocupado, el desvarío homicida de su desquiciado protegido, de acuerdo con los principios filosóficos de imperturbabilidad y dignidad que le exigía su adhesión a la doctrina moral estoica.
El dichoso placer ligado al mero hecho de existir nos vuelve inconscientes ante los riesgos que nos acechan, sean volcanes, tiranos o conspiradores sediciosos, en las más cercanas inmediaciones. El simple apego a la vida, el afecto sencillo, humilde e íntimo a este cuerpo frágil y vulnerable que nos sostiene con vida aleja de nuestras mentes y de nuestros corazones la idea de la muerte, así como el frío y malhadado presentimiento de su inminente vecindad.
Las coladas de lava y los depósitos de piroclastos desplazaron la linea de costa 600 metros hacia el suroeste
Porque el placer de vivir es natural y necesario, según establece la doctrina epicúrea, pero el deseo de no morir no es ni natural ni necesario. Pues la muerte es, en verdad, la consecuencia inevitable de nuestra ineludible condición mortal.
Es, cuanto menos, paradójico que una fatalidad como la erupción del Vesubio arrasara, precisamente, un par de comunidades levantadas para el disfrute y el relax de la clase adinerada romana. Pues eso eran, en realidad, Pompeya y Herculano: centros vacacionales y de ocio placentero para los potentados romanos, hartos del agobio y el estrés de la vida urbana. Seguramente los devotos ascetas de aquel tiempo, tan críticos con la vida de dispendio y disolución de los hombres acaudalados y de moralidad laxa, debieron de ver en la desgracia la mano severa de la ira divina.
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Desde el punto de vista epicúreo, sin embargo, la tragedia selló, con fuego, el principio fundamental de sus enseñanzas -la búsqueda de la felicidad en el placer, como dicta el hedonismo-, pues, siendo la vida frágil, incierta y efímera, es esencial que la disfrutemos de ella tanto como podamos y mientras podamos.
Los papiros se conservaron carbonizados
Que el volcán sepultara, precisamente, una de las mayores bibliotecas epicúreas de la época, en la que hoy día conocemos como la Villa de los papiros, es una de las ironías del destino que, de vez en cuando, nos ofrece la historia en su imprevisto y caprichoso acontecer.
La casa, una mansión lujosa y solariega propiedad de una familia patricia romana, había pertenecido, siglo y medio atrás, a Lucio Calpurnio Pisón, hombre ilustre y suegro del gran Julio César. En aquella suntuosa villa de Herculano vivió, durante casi tres décadas, el célebre poeta y filósofo sirio Filodemo de Gádara, amigo y protegido del patricio romano que detentaba la propiedad de aquella finca de recreo.
La Villa de los Papiros se elevaba junto al mar en una ubicación excepcional
Siendo aún joven, en su tierra natal, Filodemo había sido un libertino de inclinaciones licenciosas que frecuentaba prostíbulos y no hallaba modo de poner freno a la pasión lujuriosa. Tras pasar por Atenas y convertirse en discípulo del epicúreo Zenón de Sidón, se empeñó en poner cordura a su locura, a partir de la moderación que propugnaba la enseñanza de Epicuro, mediante la distinción de los placeres naturales y necesarios de los que no son ni naturales ni necesarios.
De este tránsito -quizás más deseado que logrado- dan testimonio alguno de sus epigramas:
Otra vez guirnaldas de violetas, música de lira y más vino de Quíos y más mirra de Siria; de nuevo los brazos de una puta borracha. Esto es lo que ya no quiero, lo odio, lo que me lleva a la locura. Mas ciñe mi frente con narcisos, que suene suave la flauta y unge mi cuerpo con perfumes de azafrán; dame vino de Mitilene y a mi lado en mi hogar una sencilla muchacha como esposa.
La antigua ciudad de Herculano quedó completamnte enterrada bajo 16 metros de cenizas y lodos volcánicos
La voluntad de enmendar su deseo lascivo se hace patente en la permuta a la que aspira, pasando del placer por el lujo obsceno a un placer un poco más modesto, pero aún se sabe necesitado de redención:
Siete años de suman a los treinta, se agrietan las columnas de mi vida; tengo, Jantipa, algunas canas, mensajeras de una edad más sabia; mas me atraen aún el sonido de la lira, banquetes y canciones, y el fuego humea lento todavía en mi corazón insaciable. ¡Oh musas, señoras, escribidlo cómo punto final de mi locura!
Pese a ello, poco o poco hace progresos, como cuando invita a su señor a celebrar el aniversario de Epicuro, como está prescrito a los discípulos de la filosofía del Jardín, una fiesta en la que el placer más opulento será el gozo de la amistad:
Mañana, Pisón, tu amigo y amigo de las musas, te invita a las tres a su humilde morada. Pues el veinte desea celebrar el aniversario. No encontrarás ubres ni vinos de Quíos, pero sí buenos compañeros y escucharás también palabras más dulces que el país de los feacios. Si te unes a nosotros, la fiesta no será modesta, no, sino opulenta.
Con los años, la pasión de Filodemo decae. Eso le permite vivir más tranquilo. Pero en parte echa en falta el ardor de su juventud:
Antes podía hacerlo cinco o nueve veces, ahora, Afrodita, con esfuerzo a una llego desde la noche a la mañana. ¡Ay, que se me muere la cosa! ¡Que medio muerta está ya! En verdad sufro el castigo de Térmero. ¡Oh vejez, vejez! ¿Qué me harás cuando llegues si ahora así me marchitas?
La sobriedad se abre paso, al fin, y el disoluto aprende de una vida vivida que el juego da paso a lo serio y que es de sabios renunciar a aquello de lo que ya no se puede disfrutar:
Amé. ¿Quién no? Me divertí. ¿Quién no lo ha hecho? Pero enloquecí ¿mas por culpa de quién sino de un dios? Se acabó, el pelo negro encabece, anuncia más sabia edad. Jugamos cuando tocaba jugar y ahora que ya no es tiempo renunciamos y seguiremos más serios pensamientos.
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Estos floridos epigramas, junto con otras obras enjundiosas sobre las artes que inspiran las musas, fueron el legado de Filodemo en la casa de Pisón, recogidas en la biblioteca de la villa, junto con otros textos de la escuela epicúrea. Versos y rollos que se guardaron durante décadas, hasta que la erupción del Vesubio las sepultó de forma repentina, condenándolos al olvido durante siglos, hasta que, afortunadamente, la labor concienzuda de expertos arqueólogos los rescataron de la tumba y de entre las cenizas para reavivar su pasión aparentemente fenecida y apagada.
Visto con perspectiva, surge el interrogante de si en verdad es posible moderar la pasión o si solo cabe esperar a que se apague.
La juventud es el tiempo del placer y la belleza, aquella época en la que no pesa el disfrute, incluso a pesar de la locura. La madurez, en cambio, es el tiempo de la mesura y la ponderación, la época del cálculo y las finanzas: el momento en que las pérdidas deben ser compensadas por los beneficios. La vejez, por último, quizás sea el tiempo de la bancarrota o del subsidio, de la pensión o del pequeño ahorro, la época en la que se vive del recuerdo de lo vivido, de la memoria de los deleites de antaño.
¿Es toda pasión volcánica e irrefrenable? ¿Es la moderación un rasgo de la edad? ¿O depende, en última instancia, del temperamento de cada cual?
Filodemo no lo resuelve: vive y escribe desde sus contradicciones. Contempla la vida desde los contrastes. Resiste sus encantos y se deja seducir, todo a la vez. Quizás sea una paradoja inevitable: un permanente desequilibrio. Una tensión ineludible… Esta quizás sea su mayor contribución al legado humanista de su civilización.
Resulta paradójico que la conservación de buena parte del legado de este poeta y filósofo epicúreo se lo debamos, precisamente, a la acción devastadora del Vesubio.
Como ha ocurrido con otros autores hedonistas, su obra se perdió o fue destruida por aquellos que condenaban toda filosofía encaminada a disfrutar de la vida. Ante la erupción del Vesubio, un siglo después de la muerte de Filodemo, los herederos de la antigua villa de Pisón colocaron los escritos de Filodemo en cajas junto con el resto de la espléndida biblioteca de la casa para evacuarla y evitar su destrucción. Sin embargo, la inminencia de la erupción impidió la evacuación de este legado. Quizás fue una suerte. Enterrados bajo un manto de colada, los papiros se conservaron semicarbonizados, a salvo de la damnatio memoriae que borró los vestigios de tantas obras sublimes.
La compleja tarea técnica de lectura espectroscópica de los restos de los papiros, desarrollada en las últimas décadas, nos ha permitido acceder a esta inédita biblioteca, para satisfacción de los eruditos e ilustración de los que nos sentimos atraídos por la sabiduría humanista de estos antiguos hombres de letras.
La fascinación por el esplendor de la antigua civilización romana sigue viva hoy en día. La atracción que representan Pompeya y Herculano, con miles de visitas de turistas cada año, son una prueba fehaciente de su imperecedero atractivo, así como de la morbosa curiosidad que suscita su trágico final.
Muchas personas intentaron escapar desde el puerto y quedaron asfixiadas en las casetas donde se guardaban las barcas
El alto valor simbólico de la lujosa villa vacacional de Pisón se manifiesta en la fama mundial de la “villa de los papiros”. Tanta fue la expectación que provocó su descubrimiento, que incluso el multimillonario filántropo J. Paul Getty hizo construir en Los Ángeles una réplica de la villa para albergar el museo que lleva su nombre.
La elegancia y suntuosidad del complejo permite hacerse una idea bastante aproximada del nivel de civilización que alcanzó Roma, sobre todo si tenemos en cuenta que la mansión era tan solo una villa de recreo.
Nada de esto puede verse en Herculano, puesto que la mayor parte de la villa sigue enterrada bajo la colada volcánica del Vesubio. Pero en el lugar late, todavía, el último hálito de vida de un mundo que estaba llamado a ser enterrado por la historia.
Aprovecho estas últimas líneas para agradecer a los arqueólogos su paciente y ardua labor, demasiado a menudo poco valorada, de sacar a la luz, de nuevo, un mundo radiante que nos recuerda lo que fuimos, lo que somos y lo que no debemos dejar de ser, en ningún caso. Hijos e hijas de Roma: herederos de una civilización humanista.
Parque Arqueológico de Escolano (https://ercolano.cultura.gov.it/): una experiencia inigualable para acceder al pasado de forma inmersiva e impactante.
Parco Archeologico di Ercolano (https://ercolano.cultura.gov.it/): puedes comprar las entradas combinadas con el acceso a Pompeya y toda la información de acceso actualizada
Aparcamiento junto a la entrada al parque arqueológico (ubicación aquí)
Museo Arqueológico Virtual (https://www.museomav.it/) idela si preferís una reconstruccióndigital de la vida en la antigüedad
Italia es un país que adoramos, a pesar de que muchas veces nos quejamos cuando recorremos sus ciudades y carreteras, nos encanta, disfrutamos, admiramos su patrimonio y sus pueblos, se nos hace la boca agua con su gastronomía. Considero a Italia como mi segunda patria. Por mi experiencia vital y por los lazos familiares que me unen con el país transalpino. He vivido muchas experiencias que me vinculan con Italia, he recorrido muchas de sus regiones. He de decir que siempre me enriquece visitar Italia y, desde que soy madre, viajar a Italia con niños ha sido una de nuestras opciones para aprender y disfrutar viajando en familia.
Campanile di Giotto desde la cúpula
Nuestro primer viaje internacional con nuestro bebé de unos meses fue a Bolonia, el lago de Garda y Venezia en 2009. Allí vivimos unas primeras vacaciones en familia, lugares que ya conocía y que quería mostrar a mi familia. Italia es un país ideal para viajar con niños porque ofrece muchas oportunidades para pasarlo bien pero también para aprender. Recorrer Italia es puro aprendizaje, cada calle, cada museo, cada plaza ofrece la oportunidad de ampliar nuestro universo intelectual. Probablemente ya has estado en Italia pero, si estás leyendo este artículo, quizá buscas inspiración o alternativas a los lugares más trillados. O quizá buscas planes para viajar por Italia en familia.
Sentirte cómoda cuando viajas te va a garantizar unas mejores vacaciones en familia
Llegamos a Taormina una soleada mañana de enero. Es 2 de enero, subimos con nuestro coche de alquiler la Via Crocefisso, una sinuosa carretera que hemos tomado al salir de la autovía – autoestrada E45 – y vamos ascendiendo por este bonito paisaje que nos recuerda un poco a Callosa d’Ensarriá, solo que aquí, en lugar de nísperos hay naranjos y limoneros que en esta época del año están a reventar de frutos brillantes, tersos y luminosos.
Vistas del Etna desde el mirador de Taormina
Dejamos nuestro coche en el aparcamiento situado junto a la Puerta de Catania. Es temprano y hay mucho espacio disponible, es el mejor lugar para aparcar, en el pueblo alto está prohibido. Cuesta unos 3€/hora, hay baños y máquinas espendedoras de bebidas.
Salimos del aparcamiento a la plaza con la terraza panorámica a los Jardines Naxos y las vistas ya son espectaculares. A nuestra izquierda está el hotel Excelsior Palace, frente a nosotros el mar de azul intenso y, a la izquierda, se eleva majestuoso el volcán Etna con su cumbre tapada por un sombrero de nubes.
Fuente de la Piazza Duomo
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La humedad y las temperaturas frescas del invierno no nos detienen. Dicen que Taormina goza de una clima especialmente benigno, con temperaturas suaves que permiten que sus campos de cultivo y sus jardines parezcan vergeles tropicales. Buganvillas, palmeras, plataneros, naranjos y limoneros…
Una vez llegas a Taormina, es probable que tu primer objetivo sea llegar al teatro griego. Sin embargo, está muy bien dejarse llevar un poquito por sus calles y callejuelas. El Corso Umberto es la arteria principal del casco antiguo, llena de tiendas preciosas, restaurantes, heladerías… Y estrechos callejones – vicos – que suben y bajan perpendicularmente por la empinada colina. A esta hora de la mañana hay poca gente y muchos negocios están aún cerrados. Es un placer estar aquí mientras Taormina despierta.
Iglesia de San Giuseppe desde el Belvedere de Taormina
Llegamos a la Piazza del Duomo donde está la catedral de San Nicoló de Bari y las Cuatro Fuentes. Seguimos caminando y, al atravesar la Torre del Reloj y la Porta di Mezzo, nos encontramos en la Piazza 9 d’Aprile y nos asomamos al mirador Belvedere de Taormina. Junto a la iglesia de San Agustín, encontramos la bonita escultura de Oscar Wilde al lado del hotel Vittoria donde se alojó durante su estancia en Taormina en 1898.
Porta de Catania y Corso Umberto en Navidad
Pocos metros antes de llegar a la Puerta Messina, giramos a la derecha, y subimos por la Via Teatro Greco hasta llegar a las taquillas. El acceso es gratuito para menores de 18 años y, los adultos, pagamos 16€. La verdad que la entrada no es barata, el teatro merece la pena y, sinceramente, nos alegramos de que nuestros hijos aún no tengan 18 años – dentro de 11 meses el mayor ya será mayor de edad – y reflexionamos sobre el esfuerzo que supone para las familias llevar a nuestros hijos a lugares como este. No me imagino tener que desembolsar 64 € para poder hacer esta visita los cuatro – y la de otros lugares de interés indudable que hemos visitado en este viaje – y nos lamentamos de que los responsables del patrimonio, la cultura y la historia no busquen propuestas para que las familias, con hijos mayores, pero económicamente no independientes, puedan acceder con más facilidad a estos lugares.
El teatro griego de Taormina
La ciudad de Taormina fue fundada en el 385 a. C. como la colonia griega de Tauroménion, posteriormente fue ciudad romana y, después, fue una capital de la Sicilia bizantina de relevancia. Todos ellos han dejado su impronta en el maravilloso teatro que aún hoy podemos visitar. Su ubicación estratégica cerca del estrecho de Messina dio lugar a un rico comercio, una importante población y al enriquecimiento que permitió construir y mantener este teatro.
Con más de 100 metros de diámetro, este teatro excavado en la roca podía acoger hasta 5.000 espectadores. Lo más llamativo del teatro es su ubicación con las preciosas vistas sobre el mar Jónico y el monte Etna. El escenario, que estuvo cubierto de mármoles, conserva hoy solo algunas columnas y fragmentos de sus paredes.
El teatro greco-romano de Taormina y sus vistas sobre el mar Jónico y el Etna
Lo que vemos hoy en día es resultado de la restauración parcial que se realizó en los años 90 del siglo XX. El acceso al teatro está abierto de 9 a 19 h y podéis comprar las entradas en la web oficial o en las taquillas. Os aconsejamos llegar antes de las 11 si queréis visitarlo antes de que lleguen los grupos de turistas o, bien, al atardecer cuando la puesta de sol ofrece unas vistas preciosas sobre el Etna.
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Paseo por el Via Timoleone y el Parque Trevelyan
Tras visitar el teatro es un buen momento para visitar Taormina con calma, disfrutar de sus bonitas tiendas, tomar un café con un dulce, una granita o un zumo natural de naranjas o de granadas sicilianas. Estamos aquí en invierno y en este momento estas frutas están en plena temporada por lo que es el momento ideal para saborearlas.
La decoración de las calles de Taormina es cuidada y colorida
Nosotros tomamos la escaler que desciende por la Via Timoleone y el Vico dei Pazzi, una calle preciosa, y seguimos bajando hacis el jardín del Parque Trevelyan. Este jardín es exuberante pero en su interior hay varios edificios en un estado de abandono preocupante. Estos edificios fueron creados por inspiración de Lady Florence Trevelyan, una noble inglesa que se casó con Salvatore Cacciola, el alcalde de Taormina a finales del siglo XIX.
Descendiendo por la Via Timoleone
Seguimos bajando y llegamos hasta el mirador del Belvedere di Via Pirandello con unas vistas preciosas sobre la playa de la Isola Bella. Desde allí, tomamos las escaleras de Mazzaró para llegar hasta la Via Nazionale que permite el acceso a la playa.
Playa de la Isola Bella
A pesar de ser invierno y haber un poco de oleaje, la belleza de esta playa es indudable. El lugar es ideal para pasear, descansar y, en marea baja, cruzar a pie a la isla. Este lugar ha adquirido aún mayor fama debido a la serie “The white lotus”, según me informa mi hijo menor que fue quien me dio a conocer este lugar.
Mazzaró es la zona de la costa de Taormina y allí está la Isola Bella
Tras nuestro delicioso paseo, buscamos un lugar para comer y optamos por el restaurante La Marina. ¡Menudo acierto! Una enoteca restaurante con una carta interesante. Probamos diversos platos de pasta, ensalada y sus postres. No optamos por el risotto pero también tenía muy buena pinta. La pasta perfectamente cocinada, al dente, y con raciones generosas. Pau y yo compartimos los spaghetti dall direttore que se cocinan con pan rallado y anchoas, un plato tradicional, sencillo pero realmente delicioso.
La bruschetta. la ensalada de agrumi (cítricos) y la pasta no pueden faltar en una buena comida
Funivia Mazzaró-Taormina
Habíamos ocultado a nuestros hijos que existía el telecabina para subir de nuevo al centro histórico de Taormina y la idea era volver a subir a pie al centro histórico… La verdad es que el precio es abusivo (6€ un trayecto y 10€ ida-vuelta) para un traslado de 5 minutos que te devuelve hasta la antigua Puerta de Messina. Pero, sinceramente, ninguno de nosotros cuatro tenía ganas de subir a pie de nuevo y no pudimos evitar caer en la tentación… Sobre todo, después de una comida tan deliciosa y sabrosa. Podéis consultar la información en la página web. Cada 15 minutos hay un traslado y caben 48 personas (12 en cada cabina).
Taormina en Navidad es aún más bonita
A esta hora de la tarde, las calles de Taormina tienen un ambiente muy diferente al de la mañana. Hay muchísima gente paseando. Es viernes por la tarde y, no solo turistas extranjeros, muchos vecinos de localidades cercanas se han acercado a disfrutar de la ciudad.
Estación de tren de Taormina: el encuentro entre Michael y Kay (El Padrino)
Antes de irnos de Taormina, sacamos el coche del aparcamiento y nos acercamos a la estación de tren. Este lugar es muy famoso desde el punto de vista cinematográfico. Aquí se rodó una de las escenas de El Padrino (III) de Francis Ford Coppola: el encuentro entre Michael Corleone y Kay, su exmujer. No podemos reprimir nuestro interés por ver el lugar y emular aquella escena entre risas. Nos tomamos varias fotos imitando a los protagonistas en el momento en el que un tren parte hacia Catania.
Así termina nuestra jornada en Taormina. Hemos pasado unas 8 horas en la ciudad. Es invierno y, a las 5 de la tarde, ya se pone el sol. Si vienes en otro momento del año podrás disponer de más tiempo. En cualquier caso, recuerda que llegar temprano a Taormina, es una ventaja para aparcar cómodamente y visitarla tranquilo.
Si no has alquilado un coche, puedes venir a Taormina en autobús o en tren desde Catania, Messina y Palermo. Hay un buen servicio de transporte. Otra alternativa es contratar una excursión o el traslado con Civitatis, ofrecen diversas opciones que pueden ser de tu interés.
Italia es un país para disfrutar en cualquier momento del año en cada uno de sus ciudades, pueblos y parajes naturales. Es cierto que el turismo masivo hace que muchos de esos lugares no podamos disfrutarlos en ciertas ocasiones. Sin embargo, aún hoy, es posible perderse por los pueblos de la Toscana y descubrir lugares encantadores. La Toscana se divide en 5 provincias: Florencia, Siena, Livorno, Lucca y Pisa. Cada una de sus provincias tiene sus particularidades, pero comparten unos pueblos preciosos, un entorno único y una gastronomía increíble. En la Toscana podéis vivir las 4 estaciones climáticas y es por ello que los diversos meses del año ofrecen matices y aspectos diferentes.
No sé si a vosotros os pasa pero es una duda habitual cuando hablamos de viajes y de sueños viajeros: ¿nuevos destinos o repetir lugares que ya conocemos?. Seguramente podríamos decir que las dos cosas, pero lo cierto es que cuando existen limitaciones económicas y/o de tiempo, hay que elegir y no siempre es fácil.
Venezia – en castellano es Venecia pero me resisto a escribirlo así, me encanta Venezia – es el primer destino al que viajé por libre, sin padres, sin maestros… Solo una amiga, mi hermana y yo. Nos apuntamos a un viaje en bus organizado por la universidad de Elche y nos fuimos a Venezia en febrero de 1992. Yo tenía 17 años, mi hermana 14 y mi amiga 18. Con el permiso de nuestros padres, allá que nos fuimos. No sé, ahora me parece extraño pero fue así de sencillo. No conocíamos a nadie y, en teoría, nadie era responsable de nosotras.
Paseando por los alrededores del Ghetto Judío
Tras 25 horas de bus, llegamos al Lido de Venezia cuando amanecía, una brumosa mañana de frío húmedo. La niebla del adriático cubría los edificios del Lido. No tengo ningún recuerdo del hotelito donde teníamos nuestra habitación para las 3 pero sí recuerdo nuestra llegada con el vaporetto hasta el embarcadero en Piazzeta San Marco al amanecer de aquel día de febrero frío y húmedo. (más…)
Florencia: los mejores miradores para enamorarse… enamorarse de esta ciudad! De la vida! Del arte! De poder viajar! Enamorarte de lo que quieras! Sin duda, Florencia es una de las ciudades más hermosas del mundo. Por algo le llaman «la Signora» y es que su elegancia y su historia la hacen merecedora del mejor de los galardones. En su pasado no todo es belleza. Si habéis visto la serie de Los Medici: Señores de Florenciahabréis visto que su historia está plagada de tensiones, desafíos y retos.
Santa Maria del Fiore desde la torre del Palazzo Vecchio
Florencia fue la capital del arte y sigue ocupando un lugar de referencia en la historia del arte. Cuando uno viaja a esta ciudad es fácil caer fascinado ante los encuadres, los juegos de luz y color y toda la belleza. ¡Cuidado no os afecte el famoso síndrome de Stendhal! Y seguro que os gustará poder hacer las mejores fotos de esta ciudad. En este artículo os recomendamos los que son, para nosotros, algunos de los mejores lugares para enamorarse de Florencia.
PIAZZALE MICHELANGELO Y SAN MINIATO AL MONTE
Probablemente, es el mirador más conocido de la ciudad. Sin duda, las vistas de la ciudad y del río Arno son las mejores pero… como suele pasar en los lugares «top», están abarrotados por turistas. Esta es la imagen que te vas a encontrar si subes en el atardecer cuando todos queremos capturar la mejor puesta de sol… Casi imposible meterte entre la marabunta, situarte junto a la barandilla del mirador y hacer tu foto.
Todo el mundo quiere una foto desde el Piazzale Michelangelo
Y esta es la imagen de las escalinatas que suben hasta el mirador… Un buen lugar para disfrutar de las vistas pero te va a resultar complicado encontrar un sitio para tí… Paciencia y… ¿no te parece que a veces el turismo se está convirtiendo en una locura? ¿estamos locos o qué? Nuestro último viaje a Florencia fue en septiembre de 2018, os aseguramos que no había demasiada gente… ¿cómo debe ser en verano?
¿Estamos locos o qué?
Pero no os preocupéis, junto al Piazzale Michelangelo hay un lugar perfecto para admirar Florencia en soledad, o casi: la basílica y el convento de San Miniato al Monte. Subiendo unos cientos de metros más la colina, llegaréis a este lugar tranquilo donde habitan los monjes que cuidan de esta iglesia. Merece la pena ver los mosaicos del interior. Desde aquí podréis disfrutar del anochecer en paz y serenidad apenas acompañados de unos cuantos turistas y quizá, de alguna pareja de novios japoneses haciendose sus fotos de boda… Si quieres saber cómo llegar a estos dos lugares aquí te dejamos la ubicación: Piazzale Michelangelo y San Miniato al Monte.
Disfrutando de la calma en San Miniato al Monte
CÚPULA DE BRUNELLESCHI
Nuestro segundo plan es subir a la cúpula de la Catedral de Santa Maria del Fiore. El maravilloso templo que cautiva a todo el que visita esta ciudad y cuya historia es verdaderamente sorprendente. El ascenso a esta cúpula es increíble y permite admirar el crucero de la iglesia desde arriba además de sus bellos frescos. También podréis detectar algunas de las grietas que amenazan la estabilidad de esta obra de arte de Brunelleschi.
Campanile di Giotto desde la cúpula
Dicen que el famoso arquitecto no dejó ningún documento que explicara los secretos de su construcción por lo que… si algún día se derrumba… habrá que volver a buscar la manera de elevarla. Con sus 45 metros de diámetro es una de las cúpulas más grandes del mundo. Acabó de construirse 100 años después de que se finalizase el resto de la catedral y, obviamente, los Medici fueron impulsores de este gran reto arquitectónico. No olvidéis que para subir a la cúpula es imprescindible reservar hora en el momento de comprar la entrada. Os lo explicamos a continuación.
CAMPANILE DI GIOTTO
Tras subir a la cúpula no dejéis de subir al Campanile di Giotto. Si compráis la entrada en el Museo de l’Opera di Santa Maria del Fiore podéis escoger una entrada 5 x 1. Esta entrada incluye la visita al museo dell’Opera -muy recomendable-, Cupola del Brunelleschi, Campanile di Giotto, Battistero di San Giovanni y la Cripta di Santa Reparata. Os aconsejamos comprar el ticket conjunto al menos con 48 horas de antelación y reservar la hora para subir a la cúpula. Una vez utilizado el ticket para acceder a algunos de los monumentos, tenéis 72 horas para visitar el resto. Un tiempo más que suficiente.
La cúpula de Brunellleschi desde el campanario
Mientras que para subir a la cúpula hay que reservar hora, el Campanile es fácilmente accesible si estás dispuesto a subir sus 414 escalones. Sus mármoles y bajorrelieves dan al conjunto un acabado único. Se finalizó en 1359 y permite conseguir las mejores fotos de la cúpula de Brunelleschi. El equilibrio de la ciudad que no presenta edificios modernos permite admirar este casco urbano que se ha conservado casi sin variaciones en las últimas décadas.
La cúpula de Brunelleschi desde el Campanile di Giotto
LA TORRE DEL PALAZZO VECCHIO
Y, desde la Catedral de Santa Maria del Fiore, nos trasladamos al Palazzo Vecchio en la Piazza de la Signoria, donde se fraguaron las intrigas y el control de esta ciudad en la época de los Medici. Este bello palacio es conocido por su famosa torre pero son de admirar los frescos del patio de acceso. Además acoge el Museo Stefano Bardini. Podéis comprar la entrada para subir a la torre y caminar por el mirador y, a parte, podéis visitar el palacio.
Via delle Farine desde la Torre del Palazzo Vecchio
Es el mejor lugar para fotografiar Florencia y su catedral. El conjunto es único y, como se puede subir ya de noche, podréis ver la capital de la Toscana iluminada. La mejor manera de comprar la entrada es acercaros a la billetería que está en la planta baja y elegir día y hora para subir. El precio es diferente si subís al anochecer.
Desde la torre del Palazzo Vecchio
BIBLIOTECA DELLE OBLATE
Después de visitar estos famosos lugares de Florencia, os vamos a recomendar dos lugares menos conocidos pero, quizá por ello, más encantadores. Uno de ellos es la terraza de la Biblioteca delle Oblate situada aquí. Este antiguo convento fue restaurado y transformado en biblioteca y espacio de lectura y estudio. En la planta baja hay una bonita biblioteca infantil en la que se hacen actividades de animación a la lectura. Es de libre acceso y os la aconsejamos si viajáis con niños.
Biblioteca delle Oblate
En la planta alta, está la zona de estudio frecuentada por los estudiantes universitarios de la ciudad. Además hay un café que ofrece deliciosos capuccinos y una amplia carta de «cafés extraños». A mediodía hay un menú-buffet y, para amenizar la estancia, tenéis unas vistas increíbles del duomo. La terraza era el antiguo tendedero de las maonjas, donde extendían su colada mientras podían admirar la bella catedral.
CAFFÈ DEL VERONE (OSPEDALE DEGLI INNOCENTI)
Otro café y restaurante que os puede interesar -aunque un poquito más caro- es el Caffé del Verone situado en el Museo degli Innocenti en la Piazza della Santissima Annunziata. Justo al entrar hay que tomar el ascensor que sube a la azotea en la que está el café. El acceso está aquí. Conocer la historia de este lugar vale la pena. Fue un orfanato diseñado por Brunelleschi -el arquitecto de la cúpula del duomo- que tiene una fachada porticada. En el lateral izquierdo de esta galería está la ruota o rueda de piedra que permitía dejar a los bebés o niños al cuidado de las monjas de manera totalmente anónima.
Caffè del Verone en el Instituto degli Innocenti
Fueron cientos los inocentes acogidos y cuidados por las monjas en este orfanato hasta que cerró en 1875. En la fachada hay unos medallones que representan a los niños y recuerdan cuál fue la función de este edificio renacentista hoy reconvertido a museo y galería. Si subís al Caffé del Verone podréis admirar las vistas de la ciudad y los rincones de esta zona de la ciudad.
Aquí os dejamos nuestros consejos para enamoraros de Florencia. Si buscáis vuestro mejor recuerdo de esta ciudad, podéis encontrarlo en cualquiera de estos miradores. No os olvidéis, hay muchos turistas en Florencia, buscar el mejor encuadre no es siempre sencillo pero seguro que volveréis fascinados. No dejéis de tomar un café en la biblioteca delle Oblate y el Caffé del Verone ¡vale mucho la pena sentirte como un fiorentino en tu visita a la ciudad!
Postales de Florencia
¿Has estado en Florencia? Esperamos que te haya gustado este artículo y que te animes a conocer la capital de la Toscana ¡Es una ciudad única!
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