UNA ESCUELA PARA MÍ

UNA ESCUELA PARA MÍ

Se termina este curso, nuevamente un curso intenso. Ha sido una nueva oportunidad para el crecimiento personal, para conocer nuevas personas -alumnos, familias y profesores- y un nuevo lugar. Ha habido momentos para la añoranza pero, sobre todo, para cocinar nuevos proyectos. Ha sido un curso de esfuerzos divididos y trabajo muy intenso. Intentar que el ambiente en las aulas de un instituto sea agradable y provechoso no es tarea fácil y, simultanearlo con la “construcción” del Proyecto de Primaria y Crecimiento de la Escuela Waldorf de Alicante, tampoco. Sin embargo,  en mí,  ambos proyectos se nutren conjuntamente y me ayudan a intentar trabajar cada día un poco mejor: más feliz, más relajada y más consciente.
http://earthwrights.co.uk diseña juegos con materiales naturales

Y en este trasiego de una escuela a otra, de un entorno al otro, de una realidad a la otra, no puedo evitar imaginarme mi escuela.  Esa escuela a la que me gustaría asistir cada día como maestra o como alumna. Ese lugar para la convivencia y el crecimiento personal, para el desarrollo sereno de mi personalidad. ¿Cómo debería ser esa escuela que yo necesito?

DEBERÍA ESTAR EN UN ENTORNO NATURAL
Si buscase una escuela para mí,  intentaría que estuviese en un entorno natural. Me gustaría que tuviese árboles de mi tierra: carrascas, olivos, algarrobos, almendros, moreras, pinos, palmeras y limoneros. Que tuviese arbustos y plantas aromáticas como el romero, la salvia, la lavanda o el tomillo. Que en ellos hubieran pájaros nidificando y también insectos. Buscaría que tuviese, al menos, un lindo jardín; sin hormigón en el suelo. Que tuviese troncos a los que trepar o una casita en un árbol en la que esconderme a conversar, a inventar historias o a soñar.
http://earthwrights.co.uk diseña juegos con materiales naturales

La Madre Tierra estaría muy presente en la escuela: en los ritmos de cada día, en el cambio de las estaciones, en los materiales que usaríamos para aprender. La escuela impregnaría cada actividad de una conciencia ecológica que es imprescindible en nuestra sociedad.

UN PUNTO DE ENCUENTRO

Me gustaría que mi escuela fuese un punto de encuentro en la que niños, padres y maestros se reuniesen periódicamente para comunicarse, para intercambiar ideas, para celebrar fiestas, para llevar adelante proyectos, para decidir cómo querrían que fuese mi escuela. Un lugar en el que compartir ilusiones, narrar y escuchar sueños. Un lugar en el que aprender juntos haciendo talleres en los que trabajar múltiples aspectos que pueden vertebrar al ser humano: escucha activa, comunicación, empatía, manualidades, cocinar, cultivar un huerto… Cualquier actividad puede generar un espacio para el encuentro.
UN ESPACIO TRANQUILO
Una escuela serena, sin timbres ni sirenas. En el que las maestras y maestros hablasen sosegadamente y sólo se escuchasen los gritos de los niños y niñas cuando juegan en el patio. Un lugar en el que a veces sonase un piano, una lira o una flauta. En el que se cantasen bellas canciones y se contasen,  periódicamente,  las mismas historias. Un espacio con rutinas que ayudan a saber qué vendrá después, a hacer previsible la mañana, con un ritmo conocido que me ayudase a escuchar mejor mi interior.
Ideas creativas en internet
QUE DESARROLLASE LA CREATIVIDAD
Un lugar en el que sintiese que mi hemisferio derecho es tan importante como mi hemisferio izquierdo y por ello hubiese tiempo para la sensibilidad, para la feminidad, para la belleza y la creación. Una escuela que creyese que el ser humano tiene inteligencias múltiples y que todas ellas tienen el mismo valor.
Taller de costura y afieltrado de la Escuela Waldorf de Alicante

Como seres humanos necesitamos crear cosas con nuestras manos, diseñar proyectos y llevarlos a cabo. Ese proceso de aprendizaje ha sido llevado a cabo por nuestra especie desde hace milenios y no podemos abandonarlo porque nos ayuda a afianzar un gran número de habilidades físicas y mentales. En esta escuela habría tiempo para la creación y el trabajo manual: para jugar, pintar, esculpir, tejer, modelar… Para escuchar leyendas y cuentos de hadas, para cantar y bailar, para el teatro y las marionetas, también para hacer pan.

QUE NECESITASE DE LA COOPERACIÓN
Sería probablemente una escuela imperfecta que necesitaría de la cooperación de toda la comunidad. Maestros, padres y alumnos tendrían que aportar su inteligencia y su fuerza para que pudiese mejorar. Gestionar una escuela no es nada fácil y menos aún si se intenta que sea de manera asamblearia pero ahí está la clave para valorar los éxitos y aprender de los fracasos. Una escuela con pocos recursos económicos necesitaría de muchos recursos humanos, de personas optimistas e incluso utópicas. Pero ya lo decía Galeano: es la utopía la que nos hace avanzar. En esta escuela todos nos sentiríamos necesarios y nuestras aportaciones se valorarían pues gracias a ellas sería cada día una mejor escuela.

Solsticio de verano en Alicante
EMPAPADA DE ESPIRITUALIDAD
Una escuela que valorase al ser humano a nivel espiritual. Más allá de credos y religiones, existe el sentido de la espiritualidad. Ese saber que somos únicos y que la vida es una gran oportunidad. En nuestra vida estamos unidos con el pasado y nos proyectamos hacia el futuro con un hilo invisible que no sabemos demasiado bien dónde está. Amar la naturaleza, respetar el valor de cada vida por ser única e irrepetible, cada ser tendría un valor especial. Desarrollaría en cada uno nuestra conciencia y agradecimiento por ser hijos de la naturaleza.

UNA BUENA ALIMENTACIÓN

Una escuela que nos enseñase que “somos lo que comemos” y por ello ofreciese una dieta saludable libre de azúcares simples y alimentos procesados. Sería una dieta adecuada para el desarrollo del niño con un equilibrio adecuado de todos los nutrientes esenciales. Porque cuando comemos, no sólo nos alimentamos, nos nutrimos.
Ya lo decía H.D.Thoreau: “Todo hombre construye un templo, su propio cuerpo, para el Dios al que adora, con un estilo propio, y no puede dejar de hacerlo para martillear el mármol. Somos escultores y pintores y nuestra materia es nuestra carne y sangre y huesos. La nobleza empieza en seguida a refinar los rasgos del hombre; la mezquindad o la sensualidad los embrutece”.

QUE CULTIVASE LA SABIDURÍA
Y, por último, una escuela que estimulara mi curiosidad y mi deseo de aprender, haciendo del conocimiento no un mero instrumento ni un ornamento o una distinción de la que envanecerse, sino una sabiduría humilde con la que afrontar la vida de forma sencilla, ecuánime y juiciosa, en paz y armonía con el mundo, apreciando el valor de la humanidad, sintiendo el calor de las emociones, cultivando el sentido del asombro, degustando el placer del trabajo hecho a conciencia y con un sentido profundo de la trascendencia. Una sabduría que me permitiese vivir desde la inmensidad de la vida, ahondando en sus misterios y disfrutando, a cada instante, de todo su encanto.
CONVIVIR CON UNA MAMÁ VIAJERA

CONVIVIR CON UNA MAMÁ VIAJERA

Desde el primer momento que supe que estaba embarazada una de las cosas que más me impresionaba era la conciencia de cómo mi manera de ser podría afectar, para bien y para mal, a la personalidad de mis hijos. Un hecho tan sencillo como elegir su nombre me provocaba ataques de responsabilidad: ¿nosotros hemos de decidir su nombre? Me preguntaba… Poco a poco lo asumes, aceptas el reto. Sabes que habrás de tomar decisiones, acertadas o no, sea como sea será tú vida. Será su vida.
Mapa de pared de Eurekakids

Es cierto, los padres influyen mucho en nuestra existencia pero, realmente, la capacidad de modelarnos que tienen nuestros hijos sobre nosotros es también inmensa. Ya durante el embarazo y, especialmente, desde el momento en que les miras por primera vez, hacen que te plantees muchas cosas. Como dice H.D. Thoreau en su precioso libro Walden “nunca somos tan sabios como el día en que nacimos” y esa sabiduría es transmitida por los bebés desde el momento de comenzar su nueva vida.
Ejemplares de nuestra biblioteca más viajera
Respetar los ritmos vitales, observar cómo descansan, aprender de ellos cuando empiezan a elegir sus alimentos o cuando empiezan a dar los primeros pasos. Prudentes pero atrevidos. Conservadores pero siempre mirando hacia el futuro desprendiéndose de aquello que ya no necesitan de su pasado. Ligeros de equipaje…
Y nosotros, como padres, les vamos llenando la mochila de experiencias y ellos llenan la nuestra de otras tantas. Hoy me ha dado por pensar en cómo mis “obsesiones viajeras” condicionan el día a día de mis hijos. Són muchos los detalles en nuestra casa y en nuestras rutinas que me confirman que, efectivamente, en este aspecto de mi vida tengo a mi familia más que condicionada…
El baño de casa es también un buen lugar para planificar viajes
Basta con observar la decoración de nuestra casa y son muchos los detalles que demuestran que la obsesión por viajar y conocer el mundo forma parte de nuestro día a día, de nuestras conversaciones, de nuestros recuerdos y de nuestros proyectos. En el cuarto de baño la cortina de la bañera -regalo de otra amiga viajera empedernida- nos acompaña entre remojón y remojón. Mientras nos enjabonamos surge cuestiones sobre los diversos países y continentes, sobre los mares y océanos, sobre posibles destinos…
Nuestro souvenir favorito: guias y libros de viajes infantiles
Hasta los Reyes Magos saben que aquí vivé una família viajera y año tras año nos agasajan con regalos relacionados con esta manía de mamá: conocer el mundo. Hace un par de años nos trajeron un enorme mapa mundi de Eurekakids que colocamos sobre la pared de la habitación. Está lleno de pequeñas figuritas de animales inmantados que puedes mover a tu antojo o colocar con criterios biogeográficos. Por supuesto que los libros es uno de los regalos que siempre llegan y suelen ser de maravillosas aventuras viajeras como la del hada que vuela desde un país nórdico al Mediterráneo para conocer de donde procede “L’ou del Sol” (“El huevo del sol“).

Y en ese momento irrenunciable de reunirnos en la cama antes de ir a dormir, aprovechamos para leer a nuestros hijos grandes obras de la literatura como las de Julio Verne o Selma Lagerlöf quienes consiguen trasladarnos con sus descripciones a lugares a los que probablemente no llegaremos nunca… Y nos permiten vivir experiencias sólo aptas para los grandes locos aventureros.
Y, para terminar esta recopilación de detalles que permiten deducir que estamos en casa de una familia viajera… Quedan los momentos de entretenimiento con la televisión. En nuestro caso, la realidad, es que vemos bien poco la televisión porque generalmente no nos atraen o nos disgustan los contenidos que se emiten en los horarios en los que podríamos disfrutarla. Es por ello que acudimos a internet y seleccionamos los vídeos que vemos junto a nuestros hijos y, sinceramente, ahí la fuente de recursos es inmensa. Pero nosotros, otra vez… acabamos en las creaciones relacionadas con los viajes. Y así, en los últimos meses hemos visto la serie de Willy Fog en su vuelta al mundo, los múltiples episodios del Dinotren o las aventuras de David el Gnomo. Estas historias agradables, tranquilas, de ritmo sosegado, con personajes agradables que hablan adecuadamente y argumentos elaborados a conciencia, nos ayudan a aprender a todos juntos y a creer por unos instantes que viajamos a lomos de un zorro, en globo o en un precioso tren.
En fin, no lo podemos negar. En esta casa nos pasamos el día viajando. Por la vida, por nuestra vida, y por el mundo. Todo puede vincularse con un viaje, toda experiencia creativa y personal puede ayudarte a crecer como individuo incluso sin moverte de casa. Cualquier lazo que te permita sentir que estás unido a los tuyos puede ser una oportunidad para estrechar la convivencia. Nuestros viajes están ahora condicionados por la presencia de nuestros hijos y, sin duda, no serían lo mismo sin ellos. Como la vida misma.
Shen Shan de Editorial Cruïlla
IGUALTAT

IGUALTAT

Si hi ha una cosa evident quan viatges pel món, quan camines pels carrers de qualsevol ciutat i també, del teu poble, és que al món existeixen moltes desigualtats. Poden ser de molts tipus, poden ser de major o menor intensitat, però sempre són injustes. Ahir, dia 7 de març, Pau va escriure aquest assaig i no he pogut evitar demanar-li permís per publicar-lo avuí, dia 8. Dedicat a totes les dones amb les quals convivim o ens creuem pels carrers. Dedicat a totes les persones que pateixen i viuen com “Igualtat”. Pensant en aquelles dones i homes que cada dia actuen per fer possible la igualtat.

Igualtat és una dona negra que pateix síndrome de Down, viu a un barri marginal i és lesbiana. La qüestió és: ¿podrà Igualtat arribar algun dia a viure feliç al món, sense ser discriminada pel fet de ser dona, ni pel color de la seua pell, ni per la seua discapacitat psíquica, ni pel fet de ser pobra o lesbiana? Com hauria de canviar el nostre món per a fer-ho possible?

Igualtat és una persona imaginària. No existeix realment: l’he inventada per representar totes aquelles persones que són discriminades arreu del món a causa de prejudicis imperants o desigualtats injustificables. Corregir les discriminacions basades en prejudicis passa per l’educació i la convivència. Les desigualtats han de ser corregides amb mesures polítiques i econòmiques.
Xiqueta venent llepolies en Palenque (México, 2002)

Si veiem la història de la humanitat amb perspectiva, tal volta hem de ser optimistes. Als últims dos-cents anys hem avançat molt, almenys als països occidentals. A una societat com la nostra, Igualtat hui dia tindria els mateixos drets que qualsevol altra persona, a pesar de ser dona o ser una persona de color. A més, podria beneficiar-se d’algunes ajudes pel fet de patir una discapacitat psíquica. Potser també podria optar a alguna ajuda social, donada la seua situació econòmica desavantatjosa. Per descomptat, podria gaudir del sistemes públics de salut i educació. A més, podria comptar amb l’ajuda dels col·lectius i associacions que ajuden a normalitzar la vida de gais, lesbianes i transsexuals. No obstant, probablement, encara hauria de suportar moltes mostres d’intolerància, fóra per sexisme, racisme o pura ignorància de molta gent. I la seua situació d’integració social i el seu nivell de vida serien encara baixos. Tal volta podria arribar a ser moderadament feliç, amb un poc de sort. Per desgràcia, hi ha molts llocs al món on Igualtat no tindria tanta sort.


Xiqueta a un mercat prop de Oaxaca (México, 2002)

L’objectiu, sens dubte, és arribar crear les condicions socials i econòmiques que ens permeten assegurar que Igualtat podria arribar a ser una persona plenament feliç i socialment integrada: aquest és el treball que encara tenim pendent. Que arribe a ser així és responsabilitat de tots: dels poders polítics i econòmics, d’una banda, però també, d’altra, del conjunt de la ciutadania, corregint i eradicant totes les formes de discriminació que encara es donen. Açò últim depèn, sobretot, de l’educació, tant a l’escola com a la família.

En realitat, Igualtat sí que existeix. És cada dona que és maltractada. És cada persona de color que és humiliada. És cada discapacitat que se sent tractat de forma injuriosa o paternalista. És cada individu que veu limitades les seues opcions de progressar econòmicament i d’eixir de la pobresa. És cada persona que se sent jutjada per la seua orientació sexual.
Dones fent la compra (México, 2002)

Mentre totes aquestes formes de discriminació continuen existint, difícilment podrem dir que vivim a una societat justa, és a dir, a una societat perfectament igualitària. Mentre això passe, el nostre món continuarà sense ser un món digne per a Igualtat.

El nostre món pot ser millor del que és, sens dubte. És a la nostra mà: cada dia, un rere altre, tots nosaltres podem fer alguna cosa –per insignificant que ens puga paréixer- per a que Igualtat tinga cabuda al nostre món. Qui no estaria disposat a ajudar-la a fer-se un lloc? Fem-nos forts en la nostra bona voluntat i la resta vindrà després, a poc a poc.

¿TE GUSTARÍA QUE TUS HIJOS CRECIESEN CON LA PERMANENTE EXPECTATIVA DEL ASOMBRO?

¿TE GUSTARÍA QUE TUS HIJOS CRECIESEN CON LA PERMANENTE EXPECTATIVA DEL ASOMBRO?

Probablemente, para contestar esta pregunta primero es necesario contestar otra cuestión: ¿Te gustaría a ti vivir con la permanente expectativa del asombro? Cuando decidimos emprender nuestro viaje y, posteriormente, escribir el libro sobre esta experiencia en familia fue, sobre todo, porque a lo largo de nuestra vida juntos sentimos que se reforzaba en nosotros esta necesidad y esta capacidad de vivir con conciencia y asombro los momentos sencillos de nuestra vida. Ahora hemos concluido esta etapa, el libro está impreso y ya hemos dicho lo que sabíamos. No sabemos si será un libro vivo o un libro muerto, si ofrecerá algo a sus lectores o no lo hará. En función de esto podrán surgir o no nuevos proyectos.

Cada día como individuos constatamos lo difícil que es vivir con la permanente expectativa del asombro. Lo mismo ocurre en nuestra convivencia como familia acuciados por las múltiples obligaciones que nos obliga nuestra existencia y, aún mucho más, en nuestro trabajo como profesores. Es en nuestra actividad laboral donde más sentimos la necesidad de trabajar en este sentido y también donde más sufrimos nuestra incapacidad para llevar adelante este proyecto.

Uno de los dibujos de Ernest que ilustra el libro

Leer a diversos autores y conocer a ciertas personas nos ayuda y refuerza en esa idea. La sensibilidad y la creatividad de aquellos que creen que hay dentro de nosotros un ser rico e interesante que debemos cuidar y desarrollar sin miedo en todas sus múltiples capacidades, sin presiones y sin objetivos preconcebidos nos alienta a seguir trabajando. Son tantas la iniciativas alrededor del mundo que caminan en esta dirección que no logramos entender por qué no alcanzan a nuestra sociedad, a los profesionales de la educación y, aún menos, a los responsables políticos que deciden el marco educativo que nos regula.
¿Qué tipo de sociedad queremos? ¿Qué tipo de escuela necesitamos y necesitan nuestros niños y adolescentes? Más allá de confrontaciones de carácter ideológico, necesitamos una reflexión en la que se plantee cómo deberían organizarse los centros y cómo debería desarrollarse el proceso de enseñanza y aprendizaje. ¿Cómo deberían organizarse los horarios laborales y su encaje en la vida familiar? Todas estas cuestiones están presentes en nuestro libro e intentamos responderlas de una manera sincera y personal con el deseo de animar a los lectores a reflexionar sobre ellas.

Refugio Tinquilco. Dibujo de Pau para el libro

Del mismo modo que no creemos en un modelo de enseñanza en el que el profesor transmite ideas en un discurso unidireccional, un modelo en el que el profesor es el protagonista del proceso de enseñanza y los alumnos meros espectadores, tampoco creemos que este libro sea el protagonista de este diálogo, el protagonista es el lector y, en la medida que sienta curiosidad, podremos compartir ideas, reflexiones y esperanzas. Si fuera un libro vivo, quizá podría dar pie a organizar una mesa redonda, un encuentro entre lectores, una conversación en la que todos pudiésemos plantear nuestras dudas y sugerencias para aprender juntos y plantearnos nuevos retos.

Emblema del Parque Nacional Galápagos. Dibujo de Pau para el libro

Es quizá por ello que nos sentimos cómodos en la Escuela Waldorf de Alicante porque allí hemos encontrado un lugar en el que aprender y colaborar, en el que opinar y escuchar, en el que trabajar y ayudar, para ofrecer a nuestros hijos otro modelo educativo que se ajuste más a sus necesidades como individuos únicos. Entraña riesgos y dificultades pero es estimulante y despierta en nosotros nuestro sentido del asombro. En la medida en que pudiésemos extender esta manera de hacer a nuestros pueblos y ciudades, en la medida en que podamos aportar un rayo de esperanza con nuestro libro, nos sentimos plenamente recompensados por el esfuerzo realizado.


Presentación1
Disponemos aún de unos 60 ejemplares para la venta. Cuestan 15 euros (como donativo íntegro para el proyecto de Primaria de la Escuela Waldorf de Alicante) más 5 euros por los gastos de envío en la península.
Si estás interesado en recibir nuestro libro ponte en contacto con nosotros a través del correo electrónico (nosaltres4viatgem@gmail.com) enviándonos tus datos personales y detallando el número de ejemplares que te interesan. Nos pondremos en contacto contigo tan pronto como podamos.
Además tenemos disponible el libro en formato digital que podemos enviarte sin cargo alguno aunque también se agradecerán los donativos que irán destinados a la escuela.
VALENCIA, SORPRENDETE

VALENCIA, SORPRENDETE

Cada día es una gran oportunidad para descubrir la sorpresa en la  cara de nuestros hijos. Nos levantamos cada día con el “piloto automático” encendido, sabiendo qué vamos a hacer, qué tenemos programado y previsto para ese día. Hay poco margen a la improvisación. Aunque ellos también empiezan a entrar en este mundo programado, su instinto, aún les saca fácilmente de él.

A nuestros alumnos, por el contrario, ya no les ocurre así, ya están “programados” y suelen llegar al instituto con cara de profesionales que no esperan nada nuevo de su “jornada laboral”. Es lamentable y es una de las cosas que más nos obsesionan en nuestra labor diaria: cómo romper la previsibilidad de las clases monótonas. Cada día hablamos con nuestros compañeros y a muchos de nosotros nos preocupa este asunto: hay que divertirse para aprender, hay que divertirse haciendo cosas, creando uno mismo, descubriendo… Pero es difícil porque nosotros también estamos programados… y casi todos los días son predecibles. Cuando logramos trabajar con ellos trasladándoles el protagonismo, haciéndoles responsables de su aprendizaje, sólo entonces, en algunos se enciende la lucecilla del saber, la de “El gozo intelectual” que describe Jorge Wagensberg en su interesante libro. (más…)

UN FAROL EN LA OSCURIDAD (FANAL EN LA FOSCOR)

UN FAROL EN LA OSCURIDAD (FANAL EN LA FOSCOR)

El otro día contemplábamos por primera vez, con nuestro telescopio, las cuatro lunas de Júpiter. Fue Galileo quien descubrió, hace unos cuatrocientos años, este espectacular sistema de lunas y se suele considerar este evento, históricamente hablando, como un hito importantísimo de la revolución científica que acabaría desplazándonos del centro del universo. La luna es como un farol que nos ilumina, como nos iluminan las velas en la fiesta del farol.

Por desgracia, demasiado a menudo da la impresión que desde entonces estamos cada día más descentrados y que en lugar de comprender mejor quiénes somos y cuál es nuestro lugar en el universo nos sentimos cada vez más perdidos y desorientados. A cada uno de nosotros nos corresponde volver a interpretar el universo entero desde nosotros mismos para establecer, así, nuestro propio sistema planetario. Pero la mayoría de nosotros quedamos perdidos en medio del universo, como un cometa que vaga sin saber donde o como un simple asteroide atrapado entre las innumerables y indiscernibles rocas que conforman aquella sociedad rocosa llamada cinturón de asteroides.

waldorf farol alicante

Según se cuenta, en una ocasión, Diógenes el cínico apareció en la ciudad de noche, con un farol, diciendo: “Busco un hombre honesto”. La frase era una denuncia dirigida a sus vecinos, al considerarlos a todos deshonestos -deshonestos consigo mismos, sobre todo-, pero quizás también era una confesión. Es bien difícil reconocer cómo se está perdido en la vida.

Por eso nos gusta tanto la fiesta del farol que se celebra en las escuelas Waldorf en esta época del año. Durante un par de semanas los niños y niñas fabrican parsimoniosamente, con sus propias manos, un farol de papel, al tiempo que el día va haciéndose paulatinamente más corto y la oscuridad invernal va invadiendo nuestras vidas. Quien no se siente abrumado, en ocasiones, por la intensa oscuridad que nos rodea?

Todo parece indicar que nuestras criaturas también viven -quizás más intensamente y todo- esta angustia existencial, esta soledad profunda del ser humano. Aunque sea de una forma totalmente inconsciente -pero no por ello menos intensa-, los niños tienden a sufrir -sobre todo en nuestra sociedad actual- un sentimiento profundo de abandono.

waldorf farol alicante 3

Sin nosotros, los niños y niñas son incapaces de orientarse emocionalmente a la vida. De ahí la importancia de ayudar a nuestros hijos e hijas a buscarse a sí mismos y a encontrarse. ¿Cómo encenderán y mantendrán encendido el farolillo que debe deslumbrarse los interiormente? ¿Quién debe guiarlos a sus primeros pasos en medio las tinieblas de la vida?

Por eso es tan importante cantar juntos: “Yo con mi farol y mi farol viene conmigo, arriba brillan las estrellas y aquí abajo brillamos nosotros.” O también: “Yo llevo, yo llevo, por la oscuridad, una luz que el Sol me dio”. Canciones sencillas, pero llenas de significado, para todos los que sabemos cuán tenue y oscilante es la llama interior de nuestras emociones, de la que depende nuestro camino en la vida y nuestra felicidad.

Faroles hechos por los niños para la fiesta

Por lo tanto, cantamos … cantamos y vamos en procesión, como los astros, siguiendo nuestras órbitas. Porque a pesar de su apariencia caótica, la vida, como el universo, constituye un verdadero cosmos, una realidad ordenada y profundamente armónica. Es tarea nuestra, en cualquier caso, encender la luz que nos debe ayudar a descubrir el orden que rige el universo – la luz de la inteligencia, como en el caso de Galileo -, así como el farol que nos ha guiar en medio del marasmo emocional que hunde nuestro mundo en las tinieblas -como reclamaba Diógenes. Y una vez encendido, mantener nuestro farol encendido en medio de la oscuridad, para que la luz no se apague. Incluso más allá de la fiesta del farol.

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L’altre dia contemplàvem per primera vegada, amb el nostre telescopi, les quatre llunes de Júpiter. Fou Galileu qui descobrí, fa uns quatre cents anys, aquest espectacular sistema de llunes i se sol considerar aquest esdeveniment, històricament parlant, com una fita importantíssima de la revolució científica que acabaria desplaçant-nos del centre de l’univers.

Observació de Júpiter i les seues llunes amb un telescopi

 

Per desgràcia, massa a sovint fa la impressió que d’aleshores ençà estem cada dia més descentrats i que en compte de comprendre millor qui som i quin és el nostre lloc a l’univers ens sentim cada vegada més perduts i desorientats. A cadascun de nosaltres ens correspon tornar a interpretar l’univers sencer des de nosaltres mateixos per a establir, així, el nostre propi sistema planetari. Però la majoria de nosaltres quedem perduts enmig de l’univers, com un cometa que vaga sense saber on va o com un simple asteroide atrapat entre les innombrables i indiscernibles roques que conformen aquella societat rocosa anomenada cinturó d’asteroides.

Anotacions de Galileu indicant les posicions de les llunes


Segons es conta, en una ocasió, Diògenes el cínic va aparéixer a la ciutat de nit, amb un farol, dient: “Busque un home honest”. La frase era una denúncia dirigida als seus veïns, en considerar-los a tots deshonestos -deshonestos amb si mateixos, sobretot-, però potser també era una confessió. És ben difícil reconéixer com s’està de perdut a la vida.

Per això m’agrada tant la festa del farol que se celebra a les escoles Waldorf en aquesta època de l’any. Durant un parell de setmanes els xiquets i xiquetes fabriquen parsimoniosament, amb les seues pròpies mans, un farol de paper, al mateix temps que el dia va fent-se paulatinament més curt i la foscor hivernal va envaint les nostres vides. Qui no se sent aclaparat, en ocasions, per la intensa foscor que ens envolta?

Tot pareix indicar que les nostres criatures també viuen -potser més intensament i tot- aquesta angoixa existencial, aquesta soledat profunda de l’ésser humà. Encara que siga d’una forma totalment inconscient -però no per això menys punyent-, els infants tendeixen a patir -sobretot a la nostra societat actual- un sentiment profund d’abandonament.  

Sense nosaltres, els xiquets i xiquetes són incapaços d’orientar-se emocionalment a la vida. D’ací la importància d’ajudar els nostres fills i filles a buscar-se a si mateixos i a trobar-se. Com encendran i mantindran encés el farolet que ha d’enlluernar-los interiorment? Qui ha de guiar-los als seus primers passos enmig les tenebres de la vida?

Per això és tan important cantar junts: “Jo vaig amb el meu farol i el meu farol ve amb mi, amunt brillen les estrelles i ací baix nosaltres brillem.” O també: “Jo porte, jo porte, per l’obscuritat, una llum que em donà el Sol.” Cançons senzilles, però plenes de significat, per a tots els qui sabem com n’és, de tènue i oscil·lant, la flama interior de les nostres emocions, de la qual depèn el nostre camí a la vida i la nostra felicitat.

Per tant, cantem… cantem i anem en processó, com els astres, resseguint les nostres òrbites. Perquè malgrat la seua aparença caòtica, la vida, com l’univers, constitueix un verdader cosmos, una realitat ordenada i profundament harmònica. És tasca nostra, en qualsevol cas, encendre el llum que ens ha d’ajudar a descobrir l’ordre que regeix l’univers -el llum de la intel·ligència, com al cas de Galileu-, així com el farol que ens ha de guiar enmig del marasme emocional que enfonsa el nostre món en les tenebres -com reclamava Diògenes. I una vegada encés, mantindre el nostre farol encés enmig de la foscor, per tal que el llum no s’apague.

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