CHULILLA Y LAS HOCES DEL RÍO TURIA O GUADALAVIAR

CHULILLA Y LAS HOCES DEL RÍO TURIA O GUADALAVIAR

Aunque en Valencia conocemos a este río como el Río Turia, en su cabecera, es llamado Guadalaviar. Nace en las montañas de Teruel, en la preciosa Sierra de Albarracín, a unos 280 km de su desembocadura en la ciudad de Valencia. Dede que leí la entrada de Viajando en Furgo, estábamos deseando recorrer las Hoces del río Turia que a su paso por el pueblo de Chulilla son todo un espectáculo.

Vista de Chulilla desde las hoces del río Turia (Valencia, 2016)

En realidad, en la cuenca del mar Mediterráneo, tenemos pocos ríos “de verdad”, aquí discurren las ramblas, torrenteras, ríos secos o uadis -como les llaman en Marruecos- en los que raramente discurre el agua y, si lo hace, se producen grandes variaciones de su caudal en función de las lluvias torrenciales que suelen producirse en primavera y otoño. El río Turia lleva agua en casi todo su recorrido hasta que llega a las llanuras hortícolas valencianas donde el agua es aprovechada hasta el punto que el caudal desaparece. Lo más llamativo es que en sus primeros tramos discurre encajado en profundos cañones que hacen que el lugar sea de gran atractivo para los amantes de la geología y de la naturaleza en general. Uno de los mejores lugares para disfrutar de estos cañones es el municipio de Chulilla, en la comarca de Los Serranos (Valencia).

El pueblo de Chulilla está enclavado entre enormes moles de piedra caliza (Valencia, 2016)

Chulilla es un pueblo precioso. Encaramado a las peñas que miran al río Turia y en cuya parte más alta se sitúa el castillo medieval en el que anteiormente hubo también una fortaleza árabe. Las montañas calizas han sido excavadas por el río durante miles de años generando una hoz o barranco de unos 160 metros de altura. Ese era nuestro principal objetivo y a la mañana temprano nos calzamos las botas de montaña para recorrer algunos senderos.

Indicadores de las rutas que puedes hacer desde el pueblo (Valencia 2016)

En el interior de la hoz de regreso del Charco Azul (Valencia 2016)

El primer recorrido que hicimos fue el SL-74 del Charco Azul. Saliendo desde la Plaza de la Baronía, en el centro del pueblo, las indicaciones no llevan a error. Se desciende entre casas y pequeñas huertas con enormes algarrobos que dan al entorno una apariencia casi selvático-tropical.Cuando alcanzamos el fondo del barranco, nos encontramos entre acumulaciones de cantos y sedimentos fluviales. El sendero discurre cómodamente junto al río que, según la época del año, puede llevar mucha agua y limitar el caminar.

Las pasarelas permiten el paso cuando no hay grandes crecidas en el río

Junto al Charco Azul y unas pasarelas que no siempre son transitables

Detalle de los túneles y aliviadores excavados en la roca para conducir el agua

Es impresionante observar las excavaciones y conducciones que se hicieron en el pasado para conducir el agua y mejorar su aprovechamiento, así como para generar energía eléctrica. Cuánto trabajo y cuánta sabiduría esconden aquellas paredes… El sendero es circular y de dificultad escasa por lo que puede hacerse cómodamente en poco más de 1 hora. Es interesante ir con ropa cómoda y, preparados para un posible remojón que, sobre todo en verano, siempre apetece.

Acceso a la ruta de Los Calderonesjunto a la carretera CV-394

La otra ruta que realizamos fue la Ruta de los Calderones. Puedes partir desde la misma Plaza de la Baronía pero nosotros, siguiendo las recomendaciones de los luagreños y, con el fin de evitar el excesivo calor veraniego, decidimos ir con el coche hasta el inicio del sendero junto a la carretera CV-394, poco después de pasar el Albergue Turístico El Altico. Tras pocos metros de paseo se inicia el sendero junto a la enorme y elevada hoz. Las vistas son espectaculares desde el mirador de La Carrucha y, allí abajo, se puede ver el Charco Azul, objetivo del recorrido SL-74 que habíamos hecho anteriormente.

Detalle de los indicadores que marcan la ruta de “Los Calderones” junto al mirador de “La Carrucha”

La senda no tiene peligro alguno pero debemos caminar unos 800 m atentos a los niños pues el desfiladero, en algunos tramos está bastante cerca del camino. Pasaremos un arroyo justo cuando la hoz se retuerce en un abrusco meandro y seguiremos caminando durante 1 km más hasta llegar a las escaleras que nos llevan hasta los puentes colgantes. Los puentes colgantes de Chulilla permiten atravesar el río en varias zonas y disfrutar de lo lindo jugando a ser Indiana Jones.

Los puentes colgantes permiten acceder al barranco

Son varios los puentes instalados que permiten pasar sin peligro

Una vez allí abajo, junto al río, podemos seguir la ruta circular que lleva hasta el Pantano de Loriguilla y regresa al pueblo. Son en total 8 km que, si hace mucho calor, pueden ser demasiados para los más peques… En nuestro caso, preferimos detenernos para comer y bañarnos, para jugar y descansar sin prisas. El lugar así lo merecía y lo pasamos genial. A media tarde regresamos desandando el camino satisfechos por la jornada que habíamos disfrutado.

Un baño refrescante cuando el calor ya aprieta es la mejor recompensa

 

Puedes ver un resumen de nuestra experiencia en un VÍDEO AQUÍ

CONSEJOS PRÁCTICOS

¿Cómo llegar? Desde Valencia lo más sencillo es tomar la CV-35 hasta Losa del Obispo y, después, la CV-394. Desde Alicante también se puede tomar esa ruta, aunque nosotros preferimos viajar por el interior pasando por Almansa, Ayora y Cofrentes siguiendo la N-330 y, una vez en Requena tomamos la CV-395 hacia Chulilla. Si viajas desde Madrid por la A3, también tendrías que tomar esta desviación en Requena.

¿Dónde alojarse? Hay varios alojamientos, hostales y casas rurales. Nosotros elegimos el Hostal Restaurante El Pozo en el que nos sentimos muy bien atendidos. Nuestra primera opción era acampar pero, por desgracia, el pueblo no cuenta con ninguna zona de acampada pública ni tampoco privada. Sería estupendo que habilitaran una zona para acampar o para caravanas.

¿Qué hacer y qué visitar? El pueblo de Chulilla cuenta con muchos puntos de interés como su castillo medieval, la ermita de Santa Bárbara, la iglesia y el balneario de Fuencaliente. Pero además hay pinturas rupestres y excelentes rutas de senderismo, además de sectores de escalada para los más osados.

Cartel explicativo del uso del barranco para generar electricidad y transportar madera desde la sierra

Caminando por la senda que lleva a los puentes colgantes (Chulilla, Valencia 2016)

EL CABO DE LAS HUERTAS: UN SENDERO URBANO JUNTO AL MAR

EL CABO DE LAS HUERTAS: UN SENDERO URBANO JUNTO AL MAR

El Cabo de las Huertas o Cap de l’Horta es un punto geográfico destacado en el municipio de Alicante. Aunque la urbanización costera no ha respetado ni el sentido común ni la ley de protección de costas, todavía conserva su belleza. Podemos recorrer el cabo siguiendo un sendero urbano junto al mar que discurre casi siempre junto a casas particulares pero en el que también descubriremos bellos espacios “casi salvajes”: pequeñas calas, piscinas naturales, dunas fósiles y restos arqueológicos reseñables.

Inicio del recorrido junto a la Playa de la Albufereta (Alicante, 2016)

Inicio del recorrido junto a la Playa de la Albufereta (Alicante, 2016)

La urbanización masiva de las costas alicantinas desde los años 70 del pasado siglo llevó a la desaparición de la mayor parte de los espacios naturales cercanos al mar. Aún podemos encontrar algunas zonas de dunas como en la Marina de Guardamar o zonas de acantilados libres de edificios como ocurre en algunos tramos entre El Campello y Villajoyosa. Hay algunas calas pedregosas libres de edificios y zonas rocosas de gran belleza. Sin embargo, lo normal es observar un muro de hormigón que se eleva en bloques de grandes edificios apiñados junto a la línea de costa.

Para iniciar la excursión nos desplazaremos hasta el punto de encuentro en el TRAM (lineas L1, L2, L3 o L4) que nos lleva a la parada de La isleta o La Illeta. Llegamos a la playa de la Albufereta que en esta época del año suele estar casi vacía, solo algunas personas pasean o descansan en la arena. El sendero se inicia en la pasarela de madera que está situada en el lado norte de la playa.

Restos de las zonas de cría de peces excavadas por los romanos (Alicante, 2016)

Restos de las zonas de cría de peces excavadas por los romanos (Alicante, 2016)

La playa de la Albufereta está vacía en estos meses del año (Alicante, 2016)

La playa de la Albufereta está vacía en estos meses del año (Alicante, 2016)

Encontraréis diversos paneles informativos. No debéis pasar sin deteneros a observar las zonas de extracción de piedra, pequeñas canteras de autoconsumo de algunas familias. También descubriréis los viveros excavados hace siglos por los pobladores romanos para ser utilizadas como piscifactorias o zonas para mantener vivos los peces pescados en el mar (su aspecto actual no corresponde al original pues se utilizaron después como cantera). Estos viveros eran un símbolo de ostentación que sólo algunas familias podían poseer y que les permitía celebrar cenas junto al mar ofreciendo pescado fresco a sus invitados tal y como se ha documentado en diversos escritos de la época. Muy cerca de aquí se sitúan los restos arqueológicos de la ciudad romana de Lucentum que bien vale la pena visitar con los peques en otro momento.

Los cielos luminosos tras las lluvias de otoño nos regalan imágenes preciosas (Alicante, 2016)

Los cielos luminosos tras las lluvias de otoño nos regalan imágenes preciosas (Alicante, 2016)

El sendero recorre zonas muy urbanizadas (Alicante, 2016)

El sendero recorre zonas muy urbanizadas (Alicante, 2016)

El recorrido trascurre junto al Club Náutico Costa Blanca y después pasa por diversas calas: Cala dels Jueus, Cala de Cantanars y la Cala de la Palmera. Las planicies rocosas erosionadas por el mar dejan huecos y pequeñas piscinas naturales ideales para el baño en épocas del año más calurosas. Las paredes tienen formas espectaculares y el mar bate la costa incansable esculpiendo extrañas imágenes.

En las calas se acumulan los restos de Posidonia que protegen el litoral (Alicante, 2016)

En las calas se acumulan los restos de Posidonia que protegen el litoral (Alicante, 2016)

Esta zona de la ruta es lugar habitual para el nudismo. En verano son muchas las personas que aprovechan este enclave para hacer nudismo y también es fácil encontrar bañistas en los días soleados de cualquier época del año que gustan de tomar el sol. Está bien avisaros para que no os llevéis sorpresas.

En la zona más cercana al cabo paseamos entre dunas fósiles (Alicante, 2016)

En la zona más cercana al cabo paseamos entre dunas fósiles (Alicante, 2016)

La flora de este paraje es especialmente vulnerable (Alicante, 2016)

La flora de este paraje es especialmente vulnerable (Alicante, 2016)

Llegamos paseando hasta el faro y podemos detenernos a almorzar y jugar en la zona mientras contemplamos el mar y disfrutamos del batir de las olas. En otoño e invierno los días pueden ser nubosos pero habitualmente son bastante soleados. En cualquier caso, os encantará el paisaje y la amplitud del horizonte que se ofrece desde este punto. Este faro fue construído en el lugar en el que antaño se alzaba una torre vigía como las que encontramos en otros puntos del litoral: la torre de l’Alcodre.

En el extremo del Cabo de las Huertas está el faro (Alicante, 2016)

En el extremo del Cabo de las Huertas está el faro (Alicante, 2016)

Desde allí, en los días de cielos limpios, divisamos las bellas sierras del norte de nuestra provincia. La isla de Benidorm y la Serra Gelada, la Serra de Bèrnia, el Puig Campana, las cumbres de Aitana, el Cabeço d’Or… La dureza variable de los materiales de la costa ha creado este paisaje de espigones naturales que como grandes dientes se introducen en el mar. La erosión de las paredes junto con la cristalización de las sales marinas crea formas curiosas. Aprender a leer el paisaje e interpretar qué ocurrió en el pasado es un ejercicio entretenido que desarrolla nuestra capacidad de observación y deducción.  Y… si observáis con atención… podéis encontrar fósiles escondidos entre las rocas. Si queréis más información, podéis consultar este folleto tan interesante elaborado por la Universidad de Alicante para la Geoyincana.

Las vistas de la playa de Muchavista y las sierras cercanas desde el cabo (Alicante, 2016)

Las vistas de la playa de Muchavista y las sierras cercanas desde el cabo (Alicante, 2016)

Y así llegamos hasta la playa de Muchavista que con sus más de 6 km de longitud acoge a lo largo del año a multitud de visitantes. Una vez allí, no hay mejor plan que buscar un sitio en la arena y dejar que los niños jueguen mientras nosotros descansamos relajadamente. Para regresar a casa o a la playa de la Albufereta podemos dirigirnos a la Avenida Costa Blanca para tomar la Línea L4 del TRAM en alguna de sus paradas o bien seguir caminando por la playa, hasta la parada del TRAM “Costa Blanca” (Líneas L1 y L3).

En la playa encontramos zonas deportivas, de juegos y de servicios (Alicante, 2016)

En la playa encontramos zonas deportivas, de juegos y de servicios (Alicante, 2016)

DATOS PRÁCTICOS

La dificultad del recorrido es baja con una longitud total de unos 7 km desde la parada del TRAM de “La Isleta” hasta la de “Costa Blanca”.

Siempre es recomendable llevar agua y un buen almuerzo, también protección solar y gorra.

El servicio de tranvías es muy cómodo y frecuente. Puedes consultar los horarios aquí.

Recuerda no dejar ningún tipo de desperdicios. Los ecosistemas costeros son muy sensibles y la basura, sobre todo los plásticos, son muy dañinos con los organismos y tardan muchos años en degradarse.

Recorrido por el sendero costero

Recorrido de 7 km por el sendero costero

Esperamos que decidáis disfrutar en algún momento de este bello sendero urbano junto al mar. Es triste observar en algunos puntos la barbarie de la construcción invasiba de hace años pero aún es posible admirar el paisaje del Cabo de las Huertas o Cap de l’Horta. Esperemos que en el futuro, sólo hayan acciones que permitan mejorar su conservación.

LA BELLEZA DE UN PAISAJE: DESDE LAS BARDENAS A LOS PIRINEOS

LA BELLEZA DE UN PAISAJE: DESDE LAS BARDENAS A LOS PIRINEOS

Sea cual sea el paisaje, en cualquiera lugar de la Tierra, puede manifestar su belleza a poco que el ser humano sea capaz de respetar su esencia. Podemos vivir y aprovechar los recursos que nos ofrece pero si logramos hacerlo respetando mínimamente sus ritmos naturales y los elementos que lo conforman, entonces la naturaleza nos devuelve infinidad de imágenes cual regalos efímeros que debemos saborear en el instante que nos los entrega.
Las Berdenas Reales en primavera (Navarra, 2015)

Así ha sido nuestro viaje a través de los paisajes de esta bella región. Desde las planicies del Ebro y sus afluentes, a los cañones calcáreos del prepirineo y los profundos valles de nuestra gran cordillera, en todos los rincones que hemos recorrido en el coche y a pie nos hemos sentido maravillados por todo lo que se nos ofrecía y se nos mostraba a cada paso.

En la reserva se permiten usos tradicionales del territorio (Navarra, 2015)

Al sur del río Aragón, en la margen oriental del río Ebro y lindando con la provincia de Huesca, están las Bardenas Reales. Toda una extensión de terrenos yesíferos que se alternan con capas de sedimentos de areniscas en los que la erosión ha creado paisajes espectaculares. El terreno se manifiesta como arrugado, envejecido, pero muestra la vitalidad del permanente cambio, de la renovación constante. En las planicies, gracias al agua que llega desde los Pirineos (aquí apenas llueven 350 ml/m2 al año), los agricultores cultivan grandes extensiones de cereal que ahora lucen de un verde brillante cegador. En las paredes verticales agujereadas, los buitres leonados crían a su único y frágil polluelo con una sensibilidad que no parece propia de una animal carroñero.  Junto a ellos, los alimoches recién llegados de África han empezado ha construir sus nidos. No podemos acercarnos a más de 400 metros de las zonas de cría pero los gestores de este parque que forma parte de las Reservas de la Biosfera, facilitan un punto de observación con buenos prismáticos para observar los puntos de anidación.

Castiltierra, es el monumento que representa a la reserva (Navarra, 2015)

Hemos recorrido los húmedos cañones arcillosos y nos ha venido el recuerdo de  nuestros largos y tranquilos paseos por el Ayllu de Coyo cerca de San Pedro de Atacama. Los colores rojizos y ocres, los albardines rodeados de arbustos en flor, los milanos cazando en los campos de cereal buscando algún roedor. Esa belleza aparentemente simple pero que constituye un ecosistema complejo y delicado que bien vale la pena preservar. Hay solo una objeción: allí permanece la base militar y allí se siguen realizando pruebas de vuelos supersónicos, toda una contradicción frente a los cuidados que realizan los naturalistas y que se exigen al visitante en sus recorridos por las Bardenas.

Vedado de Eguaras, Bardenas Reales (Navarra, 2015)

En las Bardenas se pueden hacer varios recorridos a pie, en bicicleta y en coche. La pista más concurrida es la que rodea la base militar. Desde ella se pueden hacer diversas excursiones. Tanto al norte, como al sur, más lejos del centro de información al visitante, existen dos zonas arboladas que mantienen los bosques de encinas y pinos acompañados de un matorral muy diverso: el Vedado de Eguaras y las Caídas de la Negra. Se puede llegar hasta ellas por diversas pistas y vale la pena darse un paseo por ellas pues contrastan con la aridez de la zona centro que es la más conocida de esta Reserva de la Biosfera.

Hay que llevar linterna para atravesar los túneles en la ruta de Lumbier (Navarra, 2015)

 Más al norte, en las cercanías de Pamplona, el paisaje yesífero da paso a las montañas calizas que recuerdan a nuestras sierras del Maestrazgo de Castellón y del norte de Alicante. Eso sí,  aquí los cañones los recorren verdaderos ríos, en torrentes de aguas bravas que en abril llevan tal cantidad de agua que asombra a cualquiera que venga de más al sur. La disposicion perpendicular a los cursos fluviales de los pliegues calizos ha creado infinidad de estas hoces o “foces”. Nos desplazamos a la Foz de Lumbier para seguir el cañón del río Irati paseando por la antigua vía del tren, hoy transformada en ruta cicloturista. Navarra ha creado una extensa red de pistas para hacer en bicicleta (rutas BTT) que están muy bien señalizadas y que ofrecen servicios al deportista, albergues y restaurantes que se han asociado, creando un entramado a través del cual conocer esta región de una manera única.

La Foz de Lumbier y el río Irati en primavera (Navarra, 2015)

Llegar a Lumbier es sencillo pues la A-21 y la N-240 pasan a pocos kilómetros de este municipio. Ningún viajero que pase por estas carreteras puede imaginar la belleza que discurre tan cerca de esas carreteras y que queda oculta tras las paredes del macizo montañoso. Cerca de aquí, la Foz de Arbaiun, de Ugarrón, Benasa, Aspurz, Santa Colomba y Burgui,  más inaccesibles guardan sus secretos más íntimamente. Hay que pagar 2€ por el aparcamiento y se informa de que la visita ha de ser respetuosa con el entorno. El paseo de 2,6 km es cómodo y agradable, puede hacerse incluso con un carrito de bebé (nosotros hicimos el recorrido completo de 5,7 km pero no os lo recomendamos pues transcurre por una pista forestal algo pesada para los niños pues en realidad es el acceso a una cantera). En esta epoca del año los árboles caducifolios aun no han  brotado y se puede observar fácilmente el río que viene cargado con las aguas del deshielo. Más adelante el verde de sus hojas cubrirá el cañón espectacularmente y, en otoño,  la paleta de colores ofrecerá una mezcla de matices que nos hemos prometido a nosotros mismos como regalo en un próximo viaje. Sobre nuestras cabezas,  aquí también,  los buitres sobrevuelan el cielo, majestuosos, recordándonos la necesidad de preservar estos lugares.

Las pequeñas hierbas florecen antes de que se cubran los hayedos (Navarra, 2015)

Para concluir nuestras visitas a entornos naturales navarros decidimos escaparnos hasta la famosa Selva o Bosque de Irati que se extiende entre los valles de Zuberoa y Salazar. Desde Pamplona, por la N-135 que lleva a Francia por Roncesvalles, hay que tomar la NA-140 para perderse por estos preciosos lugares tranquilos. Visitamos el Santuario de San Salvador de Roncesvalles y nos sorprendió encontrar el claustro lleno de nieve, como si fuese un nevero. Varios peregrinos se cruzaron en nuestro camino y aprovechamos para explicar a Ernest y Ferran el maravilloso viaje que un día soñamos hacer con ellos caminando hasta Santiago de Compostela. Quién sabe si seremos capaces de hacerlo juntos. Finalizamos esta corta visita subiendo al Alto de Azpegi donde el viento soplaba tan fuerte como si quisiera arrastrarnos hasta Francia en un rápido vuelo.

Con la audioguía en el interior del santuario en Roncesvalles (Navarra, 2015)
Inicio del camino de Santiago en el Alto de Azpegi y Roncesvalles (Navarra, 2015)

Llegamos hasta Aribe, un pequeño pueblo a orillas del río Irati, y allí decidimos quedarnos a pasar la tarde paseando junto al río y comprobando los destrozos que hace pocas semanas produjo la crecida de sus aguas. Apenas 40 habitantes mantienen vivo este lugar con sus casas cuidadas y engalanadas con la eguzki-lore o “flor del sol” un símbolo de la tradicional cultura vasca. Esta flor corresponde al cardo silvestre de la especie Carlina acaulis y representa al sol. Se pone en las puertas con la intención de ahuyentar a los malos espíritus,  la entrada de brujas, los rayos de la tempestad y las enfermedades. La leyenda es una historia bien bonita que puedes conocer aquí:  Hirupedia.

La flor del sol (eguzki-lore) en una puerta de Aribe (Navarra, 2015)

Nos alojamos en el Hotel Aribe atendidos amablemente por sus propietarios y disfrutamos de una cena riquísima a base de productos de la zona. Me sorprendió la tiernísima carne de ternera ecológica -es la primera vez que la encuentro en una carta- y la suave textura de la cuajada de leche de las ovejas. ¡Una delicia que Ferran y yo hubiesemos deseado que no se acabase nunca!

Aribe, en el valle del río Irati (Navarra, 2015)
Puente sobre el río Irati en Aribe (Navarra, 2015)

Por la mañana,  en dirección a Orbaizeta, subimos hasta el Pantano de Irabia. Toda la zona cuenta con más de 16 rutas en bicicleta que comprenden más de 400 km. Es un paraíso para el caminante aunque quizá, en otoño esté algo saturado por la afluencia de gente deseosa de sentir el otoño en estos hayedos. Esa mañana no había nadie.  Caminamos sobre la presa del embalse e iniciamos el sendero gozosos. Las pequeñas plantas herbáceas aprovechaban para florecer antes de que las hayas echasen sus hojas e impidiesen a los rayos solares llegar hasta el suelo. Así que, aunque podría parecer que el bosque no estaba en su mejor momento, lo cierto es que nos pareció que era uno de esos bosques en donde los árboles no te impiden verlo. Además, daba oportunidad para disfrutar de muchas plantas que pasan desapercibidas al excursionista estival. 

Senda junto al lago Irabi, bosque de Irati (Navarra, 2015)

Finalmente llegamos a la preciosa casa del guarda forestal que ahora está abandonada y sola. Nos pareció tan triste. Un lugar tan maravilloso, podría ser un alojamiento para excursionistas perfecto, pero allí estaba cerrado a cal y canto. En el pasado fue posada de cazadores, hoy espera que alguien le de una segunda oportunidad. Realmente desearíamos tener esa posibilidad para rehabilitar ese espacio y crear un Refugio como el Refugio Tinquilco junto a su lago allá en la Región de los Lagos de Chile. ¡Ójala aquí hubiese un Patricio! ¡Ójala nosotros tuviésemos tan claro nuestro destino y fuésemos capaces de crear aquí un lugar para la reflexión, el aprendizaje, el intercambio de ideas y de experiencias!
La casa del guarda junto al embalse de Irabia (Navarra, 2015)
Entrada a la casa del guarda

LA CATEDRAL DEL SENDERISME A LA VALL DE LAGUART

LA CATEDRAL DEL SENDERISME A LA VALL DE LAGUART

Vam acabar l’any 2014 i iniciat el 2015 de la millor manera que sabem: passant dies tranquils amb la família, amb els nostres fills i viatjant un poquet. En aquesta ocasió viatjant prop de casa per descobrir alguns dels secrets que amaga la nostra província. Alacant és ben coneguda per la seua costa, les ciutats i pobles situats a les platges reben cada any milers de visitants. Encara que cada dia més aquests turistes fan alguna incursió cap a l’interior, són encara molts els llocs desconeguts no únicament per a ells, també per als qui passem en aquestes terres la major part de la nostra vida.

La Vall de Laguart pertany a eixes zones tranquil·les de la nostra terra. La part nord de la província d’Alacant es caracteritza pels forts plegaments que han originat serres de forts pendents on l’aigua s’ha encarregat d’excavar gorges, coves, barrancs i altres monuments naturals admirables.
Però també l’ésser humà, des de fa milenis, ha modificat aquests paisatges creant llocs únics i especials. Els murs de pedra, els pous de neu o caves, els abancalaments i terrasses a les faldes de les muntanyes pedregosses, molts masos ara oblidats, fonts i sistemes de reg, castells i muralles, esglesies i convents, pintures rupestres…

Indicador de la ruta PR-CV147 (Alacant, 2015)

La cultura morisca va modelar i influir en el nostre actual mode de vida de manera evident i remarcable. A la Vall de Laguart van deixar testimoni dels seus esforços i treballs en una ruta que ara anomenen “la catedral del senderisme” i que no fa més que aprofitar una gran part dels camins que els moradors d’aquells pobles van fer construint un camí de bells esglaons per connectar les cases de la muntanya als pobles de Fleix i Benimaurell.

A pesar d’haver iniciat l’estació hivernal fa pocs dies, la temperatura era agradable, la vegetació lluïa amb els seus colors verds intensos. El margalló (palmito) creava formacions vegetals admirables i alguns arbres encara mostraven les seues fulles amb colors tardorals. Els vestigis d’un mode de vida oblidat apareixien a cada pas: camps d’oliveres i garroferes abandonats, pous d’aigua construïts en pedra seca, fonts esculpides per mans desconegudes, cases deteriorades pel pas del temps…
Descens al Barranc de l’infern desde Benimaurell (Alacant, 2015)
Segons descens al Barranc de l’Infern (Alacant, 2005)

Realment la ruta és dura perquè és un “trencacames” però bé val la pena. No podem imaginar com ha de ser fer-la quan el sol calfa un poc més que ara. Tanmateix, en aquesta època de l’any el constrast amb la humitat i el fred en la part baixa del barranc creava constrasts de temperatura molt importants. El Barranc de l’Infern és també transitable però només per a persones expertes perquè són molts els punts on cal utilitzar cordes i on apareixen importants desnivells excavats en la pedra calcària tan típica d’aquesta regió. Realments aquest enclaus són accesibles només per a alguns i, segons ens van informar, és un dels canyons secs més remarcables de l’arc mediterrani.

Tram transitable del Barranc de l’Infern (Alacant, 2015)

Vam acabar la ruta arribant a Fleix i travessant un sorprenent forat a una paret al costat d’una cascada que en èpoques de pluja ha de ser una visió espectacular. En arribar a la Font Grossa -punt d’inici de la ruta per a la major part dels senderistes- no vam poder evitar aprofitar la calma regnant per fer una agradable migdiada al safareig del poble. La llum del sol, d’un taronja relaxant, ens va acompanyar en eixa estona de reconciliació amb la natura, satisfets d’haver gaudit, una vegada més, d’unes hores de comunió amb la natura i amb el nostre passat.

Llavador de Fleix, al costat de la Font Grossa (Alacant, 2015)
Font Grossa de Fleix (Alacant, 2015)

Per arribar a la Vall de Laguart es pot accedir per les dificultoses carreteres de la zona nord de la província o bé per l’autopista de peatge AP-7 i eixir prop de Dénia o Benissa. Des d’allí cal enfilar cap a l’interior per la carretera que duu cap a Campell, Fleix i Benimaurell o com allà diuen, el Poble Baix, el Poble Mig i el Poble Dalt. En aquest pobles existeixen agradables allotjaments familiars on passar unes quantes jornades i conèixer l’atractiu entorn. Nosaltres ens vam allotjar a Benimaurell per tal d’iniciar la ruta directament a peu. Els horts menuts recullen les fruites d’hivern i fan que els arbres siguen els millors “arbres de Nadal” que es puguen imaginar.

Va ser una ruta esgotadora. Les vistes des de l’Hotel Alahuar eren realment increïbles i tot un luxe per a nosaltres acostumats a anar d’hostal en hostal pegant bots alegrement. Un suc de taronges recent collides i la vista del Montgó allà lluny mentre l’illa d’Eivissa s’insinuava a l’horitzó van ser el trofeu inoblidable per al nostre esforç.

El cim del Montgó a Dènia il·luminat per la llum del capvespre
Cara sud del Montgó i el perfil de les illes balears a l’horitzó

Ací us deixem alguns detalls de la nostra ruta encara que està incompleta perquè ens vam quedar sense bateria al mòbil, tanmateix permet fer-se una idea de les característiques de l’excursió. Són moltes les webs en les quals podeu tindre informació detallada i més professional sobre aquesta ruta. Us animem a consultar-les i a posar-vos les botes de muntanya…

La Lluna del 3 de gener del 2015. Vistes des de Benimaurell (Alacant, 2015)

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Hemos acabado el año 2014 e iniciado en 2015 de la mejor manera que sabemos: pasando días tranquilos con la familia, con nuestros hijos y viajando un poquito. En esta ocasión viajando cerca de casa para descubrir algunos de los secretos que esconde nuestra provincia. Alicante es bien conocida por su costa, las ciudades y pueblos situados en las playas reciben cada año miles de visitantes. Aunque cada día más estos turistas hacen alguna incursión hacia el interior, son todavía muchos los lugares desconocidos no sólo para ellos, también para los que pasamos en estas tierras la mayor parte de nuestra vida.

La Vall de Laguart pertenece a esas zonas tranquilas de nuestra tierra. La parte norte de la provincia de Alicante se caracteriza por los fuertes plegamientos que han originado sierras de fuertes pendientes donde el agua se ha encargado de excavar gargantas, cuevas, barrancos y otros monumentos naturales admirables.

Pero también el ser humano, desde hace milenios, ha modificado estos paisajes creando lugares únicos y especiales. Los muros de piedra, los pozos de nieve o cavas, los bancales y terrazas en las faldas de las montañas pedregosses, muchos caseríos ahora olvidados, fuentes y sistemas de riego, castillos y murallas, iglesias y conventos, pinturas rupestres …

La cultura morisca modeló e influir en nuestro actual modo de vida de manera evidente y remarcable. En el Valle de Laguart dejaron testimonio de sus esfuerzos y trabajos en una ruta que ahora llaman “la catedral del senderismo” y que no hace más que aprovechar una gran parte de los caminos que los moradores de aquellos pueblos hicieron construyendo un camino de bellos escalones para conectar las casas de la montaña en los pueblos de Fleix y Benimaurell.

A pesar de haber iniciado la estación invernal hace pocos días, la temperatura era agradable, la vegetación lucía con sus colores verdes intensos. El palmito (palmito) creaba formaciones vegetales admirables y algunos árboles todavía mostraban sus hojas con colores otoñales. Los vestigios de un modo de vida olvidado aparecían a cada paso: campos de olivos y algarrobos abandonados, pozos de agua construidos en piedra seca, fuentes esculpidas por manos desconocidas, casas deterioradas por el paso del tiempo …

Realmente la ruta es dura porque es un “rompepiernas” pero bien vale la pena. No podemos imaginar cómo debe ser hacerla cuando el sol calienta un poco más que ahora. Sin embargo, en esta época del año el contraste con la humedad y el frío en la parte baja del barranco creaba contrastes de temperatura muy importantes. El Barranco del Infierno es también transitable pero sólo para personas expertas porque son muchos los puntos donde hay que utilizar cuerdas y donde aparecen importantes desniveles excavados en la piedra caliza tan típica de esta región. Realments este enclaves son accesibles sólo para algunos y, según nos informaron, es uno de los cañones secos más remarcables del arco mediterráneo.

Acabamos la ruta llegando a Fleix y atravesando un sorprendente agujero en una pared junto a una cascada que en épocas de lluvia debe ser una visión espectacular. Al llegar a la Font Grossa -punto de inicio de la ruta para la mayor parte de los senderistes- no pudimos evitar aprovechar la calma reinante para hacer una agradable siesta en el lavadero del pueblo. La luz del sol, de un naranja relajante, nos acompañó en esa rato de reconciliación con la naturaleza, satisfechos de haber disfrutado, una vez más, de unas horas de comunión con la naturaleza y con nuestro pasado.

Para llegar a la Vall de Laguart se puede acceder por las dificultosas carreteras de la zona norte de la provincia o bien por la autopista de peaje AP-7 y salir cerca de Denia o Benissa. Desde allí hay que enfilar hacia el interior por la carretera que lleva hacia Campell, Fleix y Benimaurell o como allí dicen, el Poble Baix, el Poble Mig y el Poble Alt. En este pueblos existen agradables alojamientos familiares donde pasar varias jornadas y conocer el atractivo entorno. Nosotros nos alojamos en Benimaurell para iniciar la ruta directamente a pie. Los huertos pequeños recogen las frutas de invierno y hacen que los árboles sean los mejores “árboles de Navidad” que se puedan imaginar.

Fue una ruta agotadora. Las vistas desde el Hotel Alahuar eran realmente increíbles y todo un lujo para nosotros acostumbrados a ir de hostal en hostal pegando botes alegremente. Un zumo de naranjas recién cosechadas y la vista del Montgó allá lejos mientras la isla de Ibiza se insinuaba en el horizonte fueron el trofeo inolvidable para nuestro esfuerzo.

 

PUJAR A LES ALTURES

PUJAR A LES ALTURES

Aquest cap de setmana hem pujat al cim del Benicadell. Ens agrada fer-ho de tant en tant, això de pujar dalt d’una muntanya. Ens serveix com un exercici de descompressió. El dia a dia a la vida civilitzada, plena d’obligacions i de compromisos, acumula tensions i malestars al nostre interior que, tard o d’hora, necessiten una via de fugida. Ho notem en nosaltres, però sobretot als nostres xiquets, els quals són, sense dubte, molt més sensibles a l’aldarull i l’estrès de la vida actual. Tots necessitem descongestionar-nos un poc. Per això ens resulten tan saludables les estades al Maset: és la nostra cura de muntanya. Però de vegades estem tan intoxicats que ens cal anar més amunt, fins quasi tocar els núvols. Aleshores busquem una muntanya i fem camí cap a dalt.

Vistes des de les penyes del cim del Benicadell (2014)

Pujar a les nostres muntanyes té altres al·licients, a més. Més enllà de l’exercici físic, que és molt saludable, ascendir fins aquells cims ens ajuda a fer-nos conscients de la bellesa del nostre entorn, ens fa estimar més el nostre país i ens desperta la sensibilitat envers la natura. Sentir-te allà dalt és, en molts sentits, una experiència alliberadora. Si ho enfoques adequadament, t’ajuda a situar-te per damunt de tot allò que et preocupa i t’aclapara: et permet guanyar perspectiva i veure la teua vida des d’un altre punt de vista. Així, baixes de la muntanya com els antics eremites i profetes: il·luminat i esplendorós. Acumules noves energies i t’alimentes d’un optimisme radiant.

Arribant al cim del Maigmò (2010)
Serra de Bèrnia (2010)

El millor de tot és que és una activitat que pot fer qualsevol, independentment de l’edat. Pujant al Benicadell ens trobàrem amb molts excursionistes. Molts se sorprenien de veure’ns amb dos xiquets menuts allà dalt, especialment perquè a la part final cal moure’s amb agilitat sobre les roques per arribar al cim. Plantejar aquest tipus de reptes als xiquets des de ben menuts és una cosa fascinant, per l’entusiasme i la il·lusió amb què responen ells. Se senten com autèntics exploradors i fer cim es converteix en una aventura extraordinària. L’esperit de companyerisme i superació que es propicia al grup, pel fet d’esperar-nos mútuament, d’ajudar-nos als passos difícils o als moments de cansament, consoliden els vincles familiars i fan aprendre els xiquets la importància d’esforçar-se i col·laborar per aconseguir objectius elevats i ambiciosos.

Castell de Mariola (2011)
Ascens al Castell de Mariola (2011)

Nosaltres sempre hem pujat muntanyes. De fet, ens coneguérem i ens comprometérem pujant les muntanyes valencianes, ja que la nostra primera cita va sorgir, precisament, mentre baixàvem del Puig Campana fa ara huit anys. Després van nàixer els nostres xiquets i amb ells hem continuat visitant els nostres cims: la Mariola, el Montcabrer o el Maigmó, entre altres. Primer els dúiem a l’esquena. Després començaren a fer les ascensions pel seu propi peu. Fins i tot hem pujat junts muntanyes als últims confins de la Terra. Però mai no hem volgut oblidar-nos de les muntanyes que tenim a la vora, com el nostre Penyal d’Ifach.


Vistes espectaculars des del cim del Penyal d’Ifach (2010)
Baixant del Penyal (2014)

Per l’estreta senda del Penyal (2014)

Pujar i créixer són sinònims, en definitiva. Tot aprenentatge és una forma d’elevació. I si volem que els nostres aprenguen el que la vida ha d’ensenyar-los caldrà ensenyar-los a pujar, esforçant-se i superant-se a si mateixos. Al capdavall, pujar muntanyes t’ensenya a gaudir dels teus èxits, dels fruits del teu esforç, però també a ser humil i modest. Perquè mai no t’oblidaràs de l’esforç que cal fer per arribar dalt i perquè, alhora, pujar muntanyes et fa conscient que sempre hi ha altres muntanyes per pujar a la vida, molt més altes i difícils. Sempre hi haurà coses per aprendre; sempre hi haurà situacions que superar.

Bona ascensió!
Serra Gelada, de camí al Far (2011)
Serra Gelada, vistes del Penyal d’Ifach (2011)

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