Nuestra ruta por el sudeste asiático en el verano 2019 requirió de mucha planificación. Cuando decidimos a finales del año anterior que nos lanzábamosa descubrir esa región del mundo, lo primero que hicimos fue ponernos a buscar casas de intercambio con HomeExchange.

Cesta de fruta ofrecida por nuestros anfitriones

Cuando hacemos intercambio de casa, nos gusta organizar intercambios recíprocos con otras familias,  ya sean simultáneos o no. Así viajamos a Islandia y a otros lugares de Europa. Sin embargo, sabíamos que iba a ser complicado conseguir este tipo de intercambios para viajar a Asia ya que, habitualmente, las personas que vienen a Europa desde tan lejos suelen estar interesadas en visitar las capitales: Madrid, Barcelona, París,  Londres… quizá Sevilla,  Granada… Pero no El Campello.

Ante esto, HomeExchange ofrece una alternativa muy interesante que son los «Guest Points«. Los GP son un sistema de puntos que sirven para agradecer la hospitalidad a los Miembros de la web. Cada propietario asigna un número de GP/noche a su casa en función de múltiples criterios, y cuando recibes a gente en tu casa en un intercambio no recíproco, ganas tantos puntos como noches hayan estado

Ratitos de descanso en nuestra casa de Phuket

Teniendo esto en cuenta,  en la navidad de 2018 y a lo largo del 2019, recibimos algunas familias en nuestra casa para ir «ahorrando» puntos. Cuando ellas venían,  nosotros nos íbamos al Maset en Bocairent. Simultáneamente,  empezamos a buscar anfitriones en Asia para nuestro viaje. Seleccionamos casas disponibles para el verano que aceptasen familias con niños y enviamos mensajes personalizados. Poco a poco empezaron a llegar respuestas. Algunas negativas pero otras positivas ¡estábamos muy contentos! Nuestro sueño de viajara Asia en familia, iba tomando forma.

Nuestra terraza era un mirador ideal en Kuala Lumpur

Conseguir las casas donde alojarnos era un objetivo prioritario ya que supone una partida muy importante en el presupuesto de cualquier viajero y más, de una familia. Además, conseguir casas agradables, bien situadas y, si era posible con piscina, nos permitía augurar un viaje la mar de confortable.

Una vez recibimos las respuestas positivas, empezamos a jugar al puzzle de fechas, vuelos y orden de los destinos. No es tarea fácil. Os aseguro que tuve que dedicar mucho tiempo a buscar vuelos con diferentes buscadores, usando «ventanas de incógnito» y cambiando de ordenador para intentar «ocultar mi IP» y mis preferencias. Según he leído, si haces busquedas reiteradas, al final los precios que se te muestran suben… ¡lamentable! Finalmente, todo quedó organizado para poder descubrir durante 6 semanas varios enclaves en diversos países del sudeste asiático.

Momentos de trabajo en casa

Primera parada: Kuala Lumpur (Malasia)

Gracias a HomeExchange nos alojamos en un bonito apartamento en el piso 33 con increíbles vistas al skyline de Kuala Lumpur. No podemos olvidar el momento en que cada mañana mientras desayunábamos, y cada noche antes de irnos a dormir, nos quedábamos como hipnotizados observandolas Torres Petronasy el resto de rascacielos de la ciudad.

Teníamos un apartamento amplio con dos habitaciones, una cocina bien equipada y, además,  una piscina infinita que era la recompensa perfecta tras pasar el día recorriendo la ciudad. Además, un supermercado justo debajo y restaurantes para todos los gustos debajo. ¿Qué más podíamos necesitar?

Terminamos cada tarde en la piscina

Segunda parada: Phuket (Tailandia)

Aunque Phuket no era uno de nuestros objetivos en Tailandia, resultó la mejor opción para conseguir casa de intercambio con HomeExchange. Aunque no es temporada alta, muchas casas de la plataforma se suelen alquilar también en periodos vacacionales y eso disminuía mucho la oferta en la costa de Tailandia. Sin embargo, conseguimos acordar nuestra estancia al norte de Phuket junto al Parque Nacional Sirina en un precioso apartamento propiedad de una pareja de jubilados europeos muy viajeros.

Nos gusta intentar mantener nuestras rutinas

Nos esperaban a nuestra llegada y nos ayudaron para todas las gestiones: hacer la compra, alquilar un coche, recomendaciones de restaurantes y de actividades, como nuestra escapada a Koh Yao Noi. La casa estaba muy cerca de la playa pero no era apta para el baño porque en agosto hay mucho oleaje. Disponíamos de una piscina preciosa en un jardín de ensueño, además de gimnasio. La decoración de la casa era tan perfecta que nos enamoramos de ella en el primer instante.

Tercera parada: Chiang Mai (Tailandia)

Nos atraía mucho visitar Chiang Mai por sus atractivos históricos y culturales, también por sus bosques y arrozales. En esta ocasión, nos instalamos en una casa alejada de la ciudad, en medio de los campos de arroz. Cada día veíamos a los agricultures sembrando los brotes de arroz mientras esperaban la llegada de las lluvias. Poco a poco iban cubriendo las parcelas de manera ordenada con las plántulas del cereal. Y estas iban siendo inundadas. Ya llovía a conciencia casi todas las tardes pero nos dijeron que esperaban que lloviese mucho más en las próximas semanas para mantener los campos con la cantidad de agua necesaria.

En la terraza de nuestra casa de Chiang Mai

Nuestra casa de HomeExchange era muy grande y tenía una terraza cubierta preciosa para descansar, leer y ver los campos de arroz. Cuando llovía,  aprovechábamos para escuchar el agua caer. Las familias de cigüeñas volaban frente a nosotros y otras aves se paseaban en el jardín. Esta casa fue un acierto porque pudimos pasar una semana tranquila alternando días en la ciudad y otros momentos de descanso.

Phuket: tardes lluviosas en casa viendo la tele

Nuestro viaje por Tailandia nos llevó desde Chiang Mai hasta Bangkok haciendo paradas en Sukhothai, Ayyutthaya y Bangkok. Desde allí volamos a Singapur. En estos lugares nos alojamos en hoteles sencillos pero agradables. En total, pasamos 38 noches fuera de casa y dormimos 14 días en hoteles. Incluyendo también nuestras paradas Cameron Highlands y George Town (Malasia).

Cuarta Parada: Dubai, la ciudad en el desierto

Ya de regreso a casa, al ver que nuestro vuelo hasta Madrid incluía escala en Dubai, decidimos intentar encontrar una casa de intercambio. Hubo suerte y, por ello, decidimos pasar 3 noches en esta ciudad. Era un bungalow muy grande situado en una zona residencial muy cercano a la ciudad moderna.

Dubai es una ciudad que merece ser conocida. Es cierto que en agosto el calor es terrible y no se puede estar fuera de casa pero, con un poco de organización,  se puede conocer la ciudad sin problemas. Desplazarse por la ciudad en taxi – nosotros utilizamos UBER – es la mejor opción para ir «puerta a puerta» y evitar las asfixiantes temperaturas. Subimos al Burj Califa, paseamos por los centros comerciales, navegamos por la Marina y, en una mañana de valentía, recorrimos también la ciudad antigua.

Nuestros desayunos con un toque «tropical»

Mientras nosotros viajábamos por Asia, en nuestra casa se alojaban dos familias, una de Islandia y otra de Irlanda, que disfrutaron a tope del verano en Alicante. Regresamos a casa satisfechos de haber podido viajar gracias a estos intercambios con HomeExchange y, también,  por haber ofeecido a otras familias venir a nuestra casa. De esta manera, podemos hacer viajes más largos, aprovechar mejor el coste de los aviones de largo recorrido y conocer, de una manera más aunténtica, los destinos que visitamos.

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