Tras nuestro intercambio de casa con una familia de Copenhague, desde la web de la plataforma IntercambioCasas nos consultaron si queríamos colaborar con su blog y compartir con otros socios nuestra experiencia en Dinamarca. Nos hizo mucha ilusión y así surgió esta entrada que ahora podéis leer también aquí, en nuestro blog, o en el blog de IntercambioCasas donde tenéis la entrada original.

Nuestra idea para este verano era no hacer ningún intercambio pues a lo largo del año habíamos viajado mucho y necesitábamos un poco de reposo. Pero lo cierto es que, a lo largo de la primavera, nuestro perfil de la web IntercambioCasas no dejaba de recibir ofertas de intercambio. Y… es difícil resistirse, la verdad.

En casa de la familia de intercambio (Copenhague, 2017)

Es en primavera y principios de verano cuando más ofertas recibimos, principalmente del norte y el centro de Europa. Muchas familias buscan un destino de playa y sol asegurado y es por este motivo que se ponen en contacto con nosotros. Tenemos la suerte de poderles ofrecer nuestra casa y es una satisfacción para nosotros intercambiar con ellos. A pesar de nuestras intenciones previas, finalmente caímos en la tentación y decidimos intercambiar con una familia danesa nuestra casa durante 15 días.

No es la primera vez que hacemos un intercambio de nuestra casa con otra familia pero, sin duda, esta vez hemos aprovechado este sistema de alojamiento, al máximo. Como siempre iniciamos el intercambio con un mensaje de contacto y, a partir de ahí fuimos completando propuestas y cerrando el acuerdo. Una vez concretadas las fechas y confirmado el intercambio, nos damos nuestros teléfonos para facilitar la comunicación por mensajes.

¿Qué hemos intercambiado?

  1. Por supuesto, la casa. Nos han ofrecido una preciosa casa a las afueras de Copenhague con todo lo que podríamos necesitar para pasar una estancia agradabilísima.
  2. Intercambio de coche. Nos propusieron intercambiar también nuestros coches y aceptamos. Fue una decisión muy acertada pues esto nos permitió recoger el coche en el aeropuerto y llegar a casa fácilmente ya que ambas familias dejamos indicado en el GPS el emplazamiento de nuestras respectivas casas. Además, pudimos movernos por los alrededores de la ciudad y visitar lugares alejados con gran comodidad. Pudimos viajar a lugares alejados de Copenhague como Elsinor, el Museo Vikingo de Roskilde, Legoland en Billund o Odense, ciudad natal de Hans Christian Andersen.
  3. Intercambio de comida. Antes de partir, ambas familias nos comprometimos a dejar la nevera y la despensa con algo de comida para que a la llegada no tuviéramos que preocuparnos de hacer la compra con prisas. Además, nos permitimos usar de la despensa aquellos ingredientes habituales que normalmente no merece la pena comprar para unos días (especias, sal, azúcar, aceite, infusiones…).
  4. Intercambio de útiles para la playa y bicicletas. Viajar desde Dinamarca con los juguetes para la playa o compralos para pasar qince días es un absurdo. Es por ello que a las familias que vienen a nuestra casa les dejamos también la sombrilla de playa, gafas y tubo para bucear, tabla de surf para los peques, juguetes y toallas. De esta manera se reduce mucho el equipaje. Del mismo modo, ellos nos dejaron sus bicicletas preparadas. Dinamarca es un país pensado para ir en bicicleta y es una gozada recorrer Copenhague en bici. Pudimos utilizar las suyas y disfrutar de este medio de transporte por la ciudad.
  5. Intercambio de ropa. Cuando viajamos podemos necesitar puntualmente algo de ropa que no llevábamos en el equipaje. En nuestro caso, ropa de abrigo e impermeables pues las temperaturas fueron más bajas de lo previsto algunos días. Pudimos utilizar lo que nuestros anfitriones nos ofrecieron y fue realmente cómodo.
  6. Intercambio de juguetes. Es este uno de los puntos fuertes del intercambio de casas con otra familia que tenga hijos pequeños. Nuestro hijos dejan su habitación preparada sabiendo que otros niños vendrán a jugar y les hace mucha ilusión llegar a la casa en la que nos vamos a alojar y poder descubrir los juguetes que allí les esperan.
  7. Intercambio de dinero. Como sabéis Dinamarca no forma parte de la zona Euro por lo que para viajar al país es necesario cambiar divisas. Si bien es cierto que prácticamente siempre váis a poder pagar con tarjeta cualquier compra, no está de más llevar algunas coronas danesas en el bolsillo para pequeñas compras. Se nos ocurrió ofrecerles hacer un “intercambio doméstico” de dinero para evitar las comisiones bancarias y así lo hicimos. Al salir de casa dejamos en nuestra casa los euros acordados y, al llegar a Dinamarca, encontramos en la cocina las coronas equivalentes ¡plan perfecto!
  8. Intercambio de información. Poco a poco hemos ido preparando un pequeño dosier con información relativa a los aspectos básicos del funcionamiento de nuestra casa y sobre los lugares a visitar cerca de nuestra ciudad. Tenemos una carpeta con folletos que hemos recogido en la oficina de turismo y hemos preparado algo de información en castellano y en inglés para nuestros visitantes. Igualmente, nuestra familia anfitriona nos dejó información sobre Copenhague y algunos lugares cercanos a su casa. Nos recomendaron lugares para hacer kayak, por ejemplo, y también excursiones en bicicleta cercanos a su casa.

    Trine capturando a Ernest…

¿Qué más se puede pedir? Como véis, el intercambio de casa es un intercambio de casa y mucho más. Es un ejemplo de cofianza en el desconocido, de generosidad y seguridad personal. De respeto y aprecio por aquello que te ceden y que tu dejas. Nos encanta esta manera de viajar.

Poder disponer de una casa cuando viajas es una manera perfecta de viajar en familia. Una familia necesita espacio. Normalmente alojamientos como los hoteles -que pueden ofrecer servicios excelentes- tienen espacios limitados para las familias con niños pequeños y, además, les exige un autocontrol que no siempre es posible. Los niños necesitan moverse, jugar, hablar -casi siempre en voz alta-, investigar… En una casa tenemos la oportunidad de disponer de un espacio físico excelente para una escapada en familia. Puedes seguir tus ritmos habituales, cocinar del modo que te gusta siempre que te apetece o salir a disfrutar de los restaurantes locales cuando lo deseas. Disfrutar del jardín, de la barbacoa, de los juguetes, de la biblioteca…

Las calles del centro histórico de la ciudad de Odense

Si tenéis previsto viajar a Dinamarca, no lo dudéis, el intercambio de casa es una gran opción. ¿Cuáles son nuestros consejos? Proponed a la familia que os acoge intercambiar todo aquello que necesitéis.

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