¿No os pasa que hay veces que no hay manera de salir de casa? Esas mañanas de fin de semana que toda la familia quiere disfrutar de estar en casa, en pijama, jugando, leyendo, conversando… Y, sin embargo, hay veces que vences esa pereza de moverte -sobre todo de mover a tus hijos- y, una mañana cualquiera, se convierte en un día único. Esto nos ocurrió hace unas semanas cuando decidimos dar un paseo por el Cabo de Santa Pola en una nublada mañana de enero.

La Isla de Tabarca desde el mirador del Cabo de Santa Pola

El Cabo de Santa Pola es un hito en la geografía de la costa alicantina. Un cerro, un páramo elevado junto al mediterráneo, un referente… Desde allí se divisa la Isla de Tabarca. Esta zona de la provincia de Alicante un día estuvo sumergida bajo el mar. En realidad es un arrecife coralino que, lentamente, se fue elevando hasta alcanzar su posición actual. Su curiosa orografía hace del Cabo de Santa Pola un lugar ideal para disfrutar de experiencias como el parapente.

Haciendo “el mono” en el mirador del Cabo de Santa Pola

Para aquellos que no nos atrevemos a tanto, podemos conformarnos con asomarnos al mirador, disfrutar de las vistas y admirar el panorama. Hace unos años se colocó un mirador moderno que hace las delicias de los fotógrafos. Las curvas y transparencias crean planos únicos que permiten bellas imágenes. Se puede jugar a hacer algunas fotos divertidas…

Los senderos están señalizados y se pueden recorrer cómodamente a pie o en bicicleta

Paneles informativos junto a los senderos del Cabo de Santa Pola

El Cabo de Santa Pola puede recorrerse a pie o en bicicleta siguiendo los diversos senderos que lo atraviesan. A través de ellos vais a poder conocer su historia porque estos campos, llenos de matorral mediterráneo y pinares azotados por el viento, fueron testigo de la llegada de los portaviones y bombarderos que venían a dejar sus bombas al final de la Guerra Civil española.

Los paneles informativos sobre las antiguas instalaciones militares en el Cabo de Santa Pola

Panel informativo sobre los bombardeos a Alicante

En el Cabo de Santa Pola podréis encontrar los búnquers y lineas de defensa y diversos puntos de información sobre la disposición de las baterías antiaéreas que intentaban disuadir a los aviones que llegaban desde las bases situadas en las islas mallorquinas. Los intensos bombardeos castigaron a la ciudad de Alicante que fue el último lugar del bando republicano que resistió antes de que esta triste guerra llegara a su fin. Sin embargo, no pudieron evitar el sangriento bombardeo del 25 de mayo de 1938 que produjo cientos de heridos y de muertos, muchos de ellos aún no han sido identificados.

Uno de los búnquers reconstruídos en el Cabo de Santa Pola

Punto de anclaje de los cañones y baterías antiaéreas

Si queréis completar esta visita, os aconsejamos que visitéis los refugios antiaéreos de la ciudad que son accesibles desde hace muy pocos años. Como adultos, no puede dejar de sorprendernos que en la plaza donde se situaba la antigua estación de autobuses, nunca hubiera habido ninguna información o referente al enorme refugio que hay oculto. Hemos caminado muchas veces por allí y, han debido de pasar muchos años para poder descubrir este pasado oculto de la ciudad.

Puerta de acceso al Refugio Séneca en Alicante

Para visitar los Refugios Antiaéreos de Alicante es necesario concertar una cita (690 004 431) para ser acompañados por los guías que cada día muestran el Refugio Séneca y el Refugio Balmis. Bajar al subsuelo por esas escaleras y escuchar las explicaciones y testimonios de las personas que vivieron aquella época de nuestra ciudad es imprescindible para tomar conciencia de un pasado olvidado.

Interior del Refugio Séneca

Desde el Cabo de Santa Pola a la ciudad de Alicante, todo es luz y color. Esta tierra, “la millor terreta del món”, ofrece muchos atractivos para ciudadanos y visitantes. Nos gusta comprobar que, poco a poco, se va recuperando nuestro patrimonio y se pone en valor nuestra historia, incluso sus momentos más amargos.

Refugio Balmis en Alicante

La carretera de acceso al Cabo de Santa Pola no está muy bien acondicionada. La N-332 es una de las más transitadas de nuestra provincia y, en ella, se producen muchos accidentes cada año. Por eso os pedimos que tengáis precaución para acceder al camino que lleva hasta el cabo, tanto al llegar como al iros. El camino, aunque asfaltado, es demasiado estrecho y por eso hemos de ser también muy cuidadosos con las personas que caminan o van en bicicleta. Que no os falte la paciencia y que las prisas no enturbien una bonita jornada en el Cabo de Santa Pola.

Recorriendo la pasarela del mirador del Cabo de Santa Pola

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¿Has estado en el Cabo de Santa Pola? ¿Conocías la historia de los bombardeos de la ciudad de Alicante? Esperamos que te haya resultado interesante este artículo.

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