Llegamos a Taormina una soleada mañana de enero. Es 2 de enero, subimos con nuestro coche de alquiler la Via Crocefisso, una sinuosa carretera que hemos tomado al salir de la autovía – autoestrada E45 – y vamos ascendiendo por este bonito paisaje que nos recuerda un poco a Callosa d’Ensarriá, solo que aquí, en lugar de nísperos hay naranjos y limoneros que en esta época del año están a reventar de frutos brillantes, tersos y luminosos. 

Vistas del Etna desde el mirador de Taormina

Dejamos nuestro coche en el aparcamiento situado junto a la Puerta de Catania. Es temprano y hay mucho espacio disponible, es el mejor lugar para aparcar, en el pueblo alto está prohibido. Cuesta unos 3€/hora, hay baños y máquinas espendedoras de bebidas. 

Salimos del aparcamiento a la plaza con la terraza panorámica a los Jardines Naxos y las vistas ya son espectaculares. A nuestra izquierda está el hotel Excelsior Palace, frente a nosotros el mar de azul intenso y, a la izquierda, se eleva majestuoso el volcán Etna con su cumbre tapada por un sombrero de nubes.

Fuente de la Piazza Duomo

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La humedad y las temperaturas frescas del invierno no nos detienen. Dicen que Taormina goza de una clima especialmente benigno, con temperaturas suaves que permiten que sus campos de cultivo y sus jardines parezcan vergeles tropicales. Buganvillas, palmeras, plataneros, naranjos y limoneros… 

 

Una vez llegas a Taormina, es probable que tu primer objetivo sea llegar al teatro griego. Sin embargo, está muy bien dejarse llevar un poquito por sus calles y callejuelas. El Corso Umberto es la arteria principal del casco antiguo, llena de tiendas preciosas, restaurantes, heladerías… Y estrechos callejones – vicos – que suben y bajan perpendicularmente por la empinada colina. A esta hora de la mañana hay poca gente y muchos negocios están aún cerrados. Es un placer estar aquí mientras Taormina despierta. 

Iglesia de San Giuseppe desde el Belvedere de Taormina

Llegamos a la Piazza del Duomo donde está la catedral de San Nicoló de Bari y las Cuatro Fuentes. Seguimos caminando y, al atravesar la Torre del Reloj y la Porta di Mezzo, nos encontramos en la Piazza 9 d’Aprile y nos asomamos al mirador Belvedere de Taormina. Junto a la iglesia de San Agustín, encontramos la bonita escultura de Oscar Wilde al lado del hotel Vittoria donde se alojó durante su estancia en Taormina en 1898. 

Porta de Catania y Corso Umberto en Navidad

Pocos metros antes de llegar a la Puerta Messina, giramos a la derecha, y subimos por la Via Teatro Greco hasta llegar a las taquillas. El acceso es gratuito para menores de 18 años y, los adultos, pagamos 16€. La verdad que la entrada no es barata, el teatro merece la pena y, sinceramente, nos alegramos de que nuestros hijos aún no tengan 18 años – dentro de 11 meses el mayor ya será mayor de edad – y reflexionamos sobre el esfuerzo que supone para las familias llevar a nuestros hijos a lugares como este. No me imagino tener que desembolsar 64 € para poder hacer esta visita los cuatro – y la de otros lugares de interés indudable que hemos visitado en este viaje – y nos lamentamos de que los responsables del patrimonio, la cultura y la historia no busquen propuestas para que las familias, con hijos mayores, pero económicamente no independientes, puedan acceder con más facilidad a estos lugares. 

 

El teatro griego de Taormina

 

La ciudad de Taormina fue fundada en el 385 a. C. como la colonia griega de Tauroménion, posteriormente fue ciudad romana y, después, fue una capital de la Sicilia bizantina de relevancia. Todos ellos han dejado su impronta en el maravilloso teatro que aún hoy podemos visitar. Su ubicación estratégica cerca del estrecho de Messina dio lugar a un rico comercio, una importante población y al enriquecimiento que permitió construir y mantener este teatro. 

 

Con más de 100 metros de diámetro, este teatro excavado en la roca podía acoger hasta 5.000 espectadores. Lo más llamativo del teatro es su ubicación con las preciosas vistas sobre el mar Jónico y el monte Etna. El escenario, que estuvo cubierto de mármoles, conserva hoy solo algunas columnas y fragmentos de sus paredes. 

El teatro greco-romano de Taormina y sus vistas sobre el mar Jónico y el Etna

Lo que vemos hoy en día es resultado de la restauración parcial que se realizó en los años 90 del siglo XX. El acceso al teatro está abierto de 9 a 19 h y podéis comprar las entradas en la web oficial o en las taquillas. Os aconsejamos llegar antes de las 11 si queréis visitarlo antes de que lleguen los grupos de turistas o, bien, al atardecer cuando la puesta de sol ofrece unas vistas preciosas sobre el Etna. 

Paseo por el Via Timoleone y el Parque Trevelyan

 

Tras visitar el teatro es un buen momento para visitar Taormina con calma, disfrutar de sus bonitas tiendas, tomar un café con un dulce, una granita o un zumo natural de naranjas o de granadas sicilianas. Estamos aquí en invierno y en este momento estas frutas están en plena temporada por lo que es el momento ideal para saborearlas. 

La decoración de las calles de Taormina es cuidada y colorida

Nosotros tomamos la escaler que desciende por la Via Timoleone y el Vico dei Pazzi, una calle preciosa, y seguimos bajando hacis el jardín del Parque Trevelyan. Este jardín es exuberante pero en su interior hay varios edificios en un estado de abandono preocupante. Estos edificios fueron creados por inspiración de Lady Florence Trevelyan, una noble inglesa que se casó con Salvatore Cacciola, el alcalde de Taormina a finales del siglo XIX. 

Descendiendo por la Via Timoleone

Seguimos bajando y llegamos hasta el mirador del Belvedere di Via Pirandello con unas vistas preciosas sobre la playa de la Isola Bella. Desde allí, tomamos las escaleras de Mazzaró para llegar hasta la Via Nazionale que permite el acceso a la playa. 

 

Playa de la Isola Bella

A pesar de ser invierno y haber un poco de oleaje, la belleza de esta playa es indudable. El lugar es ideal para pasear, descansar y, en marea baja, cruzar a pie a la isla. Este lugar ha adquirido aún mayor fama debido a la serie “The white lotus”, según me informa mi hijo menor que fue quien me dio a conocer este lugar. 

Mazzaró es la zona de la costa de Taormina y allí está la Isola Bella

Tras nuestro delicioso paseo, buscamos un lugar para comer y optamos por el restaurante La Marina. ¡Menudo acierto! Una enoteca restaurante con una carta interesante. Probamos diversos platos de pasta, ensalada y sus postres. No optamos por el risotto pero también tenía muy buena pinta. La pasta perfectamente cocinada, al dente, y con raciones generosas. Pau y yo compartimos los spaghetti dall direttore que se cocinan con pan rallado y anchoas, un plato tradicional, sencillo pero realmente delicioso. 

La bruschetta. la ensalada de agrumi (cítricos) y la pasta no pueden faltar en una buena comida

Funivia Mazzaró-Taormina

Habíamos ocultado a nuestros hijos que existía el telecabina para subir de nuevo al centro histórico de Taormina y la idea era volver a subir a pie al centro histórico… La verdad es que el precio es abusivo (6€ un trayecto y 10€ ida-vuelta) para un traslado de 5 minutos que te devuelve hasta la antigua Puerta de Messina. Pero, sinceramente, ninguno de nosotros cuatro tenía ganas de subir a pie de nuevo y no pudimos evitar caer en la tentación… Sobre todo, después de una comida tan deliciosa y sabrosa. Podéis consultar la información en la página web. Cada 15 minutos hay un traslado y caben 48 personas (12 en cada cabina).

Taormina en Navidad es aún más bonita

A esta hora de la tarde, las calles de Taormina tienen un ambiente muy diferente al de la mañana. Hay muchísima gente paseando. Es viernes por la tarde y, no solo turistas extranjeros, muchos vecinos de localidades cercanas se han acercado a disfrutar de la ciudad. 

Estación de tren de Taormina: el encuentro entre Michael y Kay (El Padrino)

 

Antes de irnos de Taormina, sacamos el coche del aparcamiento y nos acercamos a la estación de tren. Este lugar es muy famoso desde el punto de vista cinematográfico. Aquí se rodó una de las escenas de El Padrino (III) de Francis Ford Coppola: el encuentro entre Michael Corleone y Kay, su exmujer. No podemos reprimir nuestro interés por ver el lugar y emular aquella escena entre risas. Nos tomamos varias fotos imitando a los protagonistas en el momento en el que un tren parte hacia Catania.

Así termina nuestra jornada en Taormina. Hemos pasado unas 8 horas en la ciudad. Es invierno y, a las 5 de la tarde, ya se pone el sol. Si vienes en otro momento del año podrás disponer de más tiempo. En cualquier caso, recuerda que llegar temprano a Taormina, es una ventaja para aparcar cómodamente y visitarla tranquilo. 

 

Si no has alquilado un coche, puedes venir a Taormina en autobús o en tren desde Catania, Messina y Palermo. Hay un buen servicio de transporte. Otra alternativa es contratar una excursión o el traslado con Civitatis, ofrecen diversas opciones que pueden ser de tu interés. 

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