“Mamá… la lluna està tombada!!!!”- esta ha sido la frase de Ernest al decubrir que aquí la luna crece y decrece en dirección vertical… Son las cosas de estar tan cerca del Polo Sur. Otra de las sensaciones especiales es la cantidad de luz y las horas de día. Pero, lo mejor, es que cuando te sitúas mirando hacia el sur, con el levante a tu izquierda ¡claro!… el sol está a tu espalda!!! El Sol nos indica el norte geográfico y no el sur como en nuestra tierra… Sólo nos falta observar el cielo estrellado… con la Cruz del Sur… pero por el momento no nos hemos hecho el ánimo de esperar hasta tan tarde… El Sol se pone a las 23h aquí, en Punta Arenas.

Hemos volado desde Santiago a Punta Arenas con escala en Puerto Montt y ya estamos aquí, en la región de Magallanes, como dice Ernest: “En el Pais de los Pingüinos“. ¡Sí, a orillas del Estrecho de Magallanes! Estamos emocionados. El viaje ha sido fascinante: los volcanes Villarica y Osorno, entre otros muchos, han jalonado por el este nuestro viaje hacia el sur, mientras al oeste divisábamos el Pacífico. ¡Ah! Olvidaba deciros que hemos podido entrar en la cabina del capitán y el comandante del avión. Ernest ha cumplido otra de sus ilusiones. Se ha sentado en la butaca del capitán pero estaba tan emocionado que ha sido incapaz de tomar el mando…

Ahora sí: la gran América se nos muestra en todo su esplendor. El mar, las montañas, los lagos tan azules, los ríos marrones por los sedimentos que arrastran, la nieve en las cimas, los bosques que intuimos en la distancia. Ahora empieza realmente nuestro recorrido austral. Y aquí estamos, un día cálido, 17ºC, y algo ventoso.

Punta Arenas es el puerto natural del Estrecho. Fundada por los ingleses (Sandy Point) es capital de esta región y de la Antártida Chilena. Es la ciudad más austral de Chile aunque, aún más al sur hay un pueblito que será nuestro próximo destino: Puerto Williams. Nuestros planes para estos cinco días son muchos: visitar las colonias de pingüinos, hacer excursiones en los bosques de lengas, visitar el Cabo Froward, el Faro de San Isidro y el Fuerte Bulnes allá al sur e imaginar a Darwin, nuevamente, caminando por estas tierras.

El hostal en el que estamos es perfecto (Hostal Ovejero). Una casita de madera, enmoquetada, calentita y agradable. Con una cocina luminosa para cocinarnos y dueños amables y diligentes. Las primeras sensaciones han sido estupendas. Estamos pletóricos, este lugar… lo vamos a disfrutar!!!

Punta Arenas es una ciudad especial. Una típica ciudad americana, caudriculada, con sus casas bajitas unifamiliares, de madera de colores. Se siente que hay un buen nivel de vida. El centro está cuidado y hay buenos comercios. Se nota que la gente vive bien aquí. Hemos disfrutado de los árboles centenarios que aparecen por la ciudad. Algunos ya debían estar cuando llegó Magallanes… Después hemos estado en varios museos. Primero el Museo Naval y Marítimo donde los niños han disfrutado mucho con la recreación de un antiguo navío y hemos visto, en un congelador, un trozo de verdadero hielo antártico. Un buen sucedáneo… ya que no podremos dar ese último gran salto en este viaje.

Finalmente hemos acudido al Museo Salesiano donde esta comunidad muestra toda su colección de carácter natural y etológico, así como la historia de la congregación en estas tierras. Es una colección muy interesante y con elementos muy llamativos. Las fotos de los antiguos pobladores de esta región son fantásticas. Si os interesa saber algo más podéis consultar la sección “nuestra biblioteca”.

En fin, seguimos felices en Punta Arenas. La vida así, tan tranquila hace que los días sean largos. Mi única obligación parece ser este blog que, realmente es una satisfacción. Estamos durmiendo profundamente cada noche, se nota que no hay nada en la cabeza que nos perturbe. Es un lujo estar aquí.

Recuerda, puedes suscribirte a nuestro blog y también vernos en

Y si te gusta, comparte y así nos ayudas a difundir esta información.

Pin It on Pinterest

Share This