Viajar a los territorios boreales y australes tiene un valor especial. Es desplazarnos a latitudes extremas en las que el ser humano ha debido aprender a hacer frente a la naturaleza más inhóspita. Como ya comprobamos cuando viajamos a Tierra de Fuego en 2013 o a Finlandia en la navidad de 2015 es muy fácil enamorarse de estas regiones. En esta ocasión, además, hemos podido tener una experiencia única: hacer un trecking por un glaciar de la mano de Blue Iceland.

Los contrastes de los colores del hielo y los sedimentos negros del glaciar

Cuando surgió la posibilidad de disfrutar en familia de esta aventura lo primero que preguntamos era si podíamos ir con nuestros hijos. Nos confirmaron que sí: era posible si estaban habituados a salir a la montaña y hacer excursiones. Elegimos el tour Ice Cave Exploring que consistía en una excursión de 7 km por la lengua glaciar hasta alcanzar las cuevas de hielo y la gran laguna llena de icebergs. En este enlace de Sports-Tracker podéis ver el perfil y detalles de nuestra excursión.

El punto de encuentro era la famosa laguna de Jökulsárlón conocida por los témpanos de hielo que el glaciar va dejando llegar hasta allí. En función de la época del año la hora de inicio puede variar. Debéis tener cuenta que las condiciones del hielo varían con el momentos del año y la climatología por lo que los guías pueden hacer pequeñas variaciones sobre el programa.

Con Tom, nuestra guía, junta a una de las enormes grietas de la lengua glaciar

El mejor momento para ver las cuevas de hielo es antes de iniciarse el deshielo intenso y, por supuesto, en un día soleado. Si no reserváis con mucha antelación, tened en cuenta el pronóstico y buscad un día soleado. Lamentablemente, en Islandia, el tiempo es tan inestable que no es fácil acertar. Nosotros hicimos la actividad en abril y ya era un poco tarde para ver las cuevas de hielo en su máxima belleza, pero el espectáculo fue igualmente increíble. Si viajáis con niños, poneos en contacto directamente con la empresa y consultad la mejor opción en función de su edad y capacidad.

Caminando sobre el glaciar

Nuestro guía de Blue Iceland llegó en uno de esos enormes camiones todo terreno con tracción a las cuatro ruedas. Tras presentarse y explicarnos la ruta de la jornada, revisó si llevábabamos el calzado adecuado y ropa impermeable. El día amenazaba lluvia y era importante no calarse. Lo pasamos bomba en el camión transitando la intrincada pista que recorre el valle glacial. Las imponentes paredes laterales y la visión del hielo en la lejanía prometían una gran recomensa. Es importante también llevar un buen almuerzo calórico y no olvidéis vuestro termo con una bebida calentita ¡lo agradeceréis!

En la playa de la laguna de deshielo del glaciar Vatnajökull

Una vez alcazamos el punto de inicio de la excursión nos facilitó los crampones, el arnés y el casco. Nos explicó las normas básicas y nos pidió que siempre fuésemos en el grupo. Caminar por el hielo no es complicado pero hay que evitar las zonas de hielo quebradizo y las grandes grietas. En ningún caso se debe hacer este tipo de actividades por libre. Puede ser peligroso. La primera complicación fue llegar hasta la masa hielo porque caminar por los sedimentos glaciares empapados hacía que se comportasen como arenas movedizas. La instrucción fue caminar con paso firme sin detenerse y así lo hicimos.

Disfrutando de este momento único en la laguna junto al glaciar

Una vez en el glaciar nos calzamos los crampones y empezó el paseo sobre el hielo escuchando nuestros pasos mientras clavábamos nuestras suelas en el cristal blanco, azul, transparente, lleno de burbujas de aire… ¡Una maravilla! De vez en cuando, nos deteníamos para observar y Tom nos explicaba diversos aspectos de interés sobre los glaciares, su formación y… su desaparición por el efecto del cambio climático. Era sobrecogedor observar los ríos de agua que fluían en algunas zonas, bajo el hielo.

Tras el primer tramo del trayecto, algo más de una hora y media, llegamos a la laguna glaciar. Completamente solos quedamos cautivados ante el espectáculo. El hielo de intenso color azul, los témpanos de hielo, los sedimentos negros de origen volcánico… Aún tenemos esta imagen en nuestra retina y sabemos que nunca las olvidaremos. Tras el almuerzo nos dirigimos a las cuevas de hielo y el tunel azul. No fue fácil llegar, pues tuvimos que cruzar varios arroyos con bastante agua, pero lo conseguimos y esta fue la recompensa final.

El regreso hasta el punto de partida fue igual de fascinante. Mientras caminábamos por el hielo íbamos conversando con Ferran sobre las sensaciones en este lugar maravilloso. Mientras, Ernest, iba con el guía siguiendo sus pasos “en primera fila” como a él le gusta. Kilómetros de hielo milenario nos rodeaban, colores, texturas… Todo un espectáculo natural que nos alegramos de haber podido vivenciar.

Este artículo y esta experiencia son fruto de una colaboracion con Blue Iceland en la que nos ofrecieron un descuento a cambio de escribir y compartir nuestras impresiones. ¿Os aconsejamos esta actividad con vuestros hijos? Por supuesto, es accesible para cualquiera pero también es aconsejable estar habituados a caminar y soportar las posibles dificultades. Si te ha gustado este artículo,  aquí puedes encontrar otras experiencias en Islandia.

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