Esta mañana Rubén, nuestro anfitrión, nos acompañó temprano al Pukara de Quitor, una antigua población fortificada que se levanta sobre un cerro que hay a las afueras de San Pedro. Sus orígenes se remontan a hace casi mil años, cuando los pobladores atacameños sintieron la necesidad de dotarse de una infraestructura defensiva, por vivir en una época de creciente hostilidad.
Posteriormente, esta ciudad fue ocupada por los incas, cuando extendieron su imperio hasta estas tierras, allá por el siglo XVI, justo un poco antes de que llegasen a esta región los primeros conquistadores españoles. Diego de Almagro, primero, y luego Pedro de Valdivia y Francisco Aguirre, trataron, sin éxito, de asaltar este enclave defensivo estratégico.
Ayer llegamos a nuestro alojamiento atacameñoen el Ayllu de Coyo para los próximos quince días. Es sorprendente cómo hay lugares en los que fácilmente te sientes como en casa. Éste es uno de esos lugares, sin duda. El alojamiento en sí es sencillo: unas pocas chozas de adobe con techos de cañas, cubiertos con algún tipo de gramínea de la zona. Pero Rubén, su propietario, ha procurado incorporar algunas mejoras para hacer más confortable la estancia a sus inquilinos.
El entorno, la verdad, lo hace muy agradable, ya que se encuentra enclavado en el Ayllu de Coyo, una especie de oasis en medio del polvoriento desierto de Atacama a 7 km de San Pedro. Pasar las horas más calurosas a la sombra de las acácias resulta tan placentero… ¡Quién lo diría viendo sus minúsculas hojitas!
En el avión que nos trajo desde Caldera entendimos que estábamos llegando a un mundo diferente: el de las minas, un mundo de hombres. En la nave íbamos menos pasajeras que azafatas… Prácticamente los doscientos pasajeros eran hombres, esperando las maletas sólo hombres y una imagen inédita: los baños de mujeres vacíos y una cola enorme en los de caballeros….
Tras un viaje excelente y eficiente, con un «transfer» directo desde el aeropuerto de Calama, llegamos anoche a San Pedro. En el trayecto pudimos sentir que por primera vez atravesábamos parte de un desierto. El paisaje evidenciaba que sólo el viento lo ha modificado, pocas nubes han debido dejar caer algunas gotas a lo largo de su historia. Algunos cauces arrastran agua en época de deshielo. Se puso el sol y disfrutamos de un cielo de colores cambiantes: del naranja al rosa, del rojo al violeta. La noche completamente oscura nos ofrecía miles de estrellas. Llegamos a San Pedro y la imagen de sus calles marrones poco alumbradas con decenas de paseantes disfrutando del frescor de la noche nos pareció acogedora.
Hemos llegado hasta Caldera haciendo diversos desplazamientos en bus. La verdad, nos gusta viajar en bus por Chile. Decidimos hacerlo así para poder tener una sensación real de las distancias y de los cambios en el paisaje. Hoy, sin embargo, tomamos un avion para volar hasta Calama, una ciudad minera situada en las estribaciones de los Andes a 2250 m de altitud. Inicialmente pensábamos alojarnos allí una noche dada nuestra reticencia a pasar por encima de lugares importantes aunque no tengan «atractivo turístico».
La carretera a través del parabrisas del bus
Queríamos tener un fugaz contacto con ese lugar que nació para alojar a los habitantes de la cercana ciudad de Chuquicamata, los cuales tuvieron que ser desalojados de allí por la contaminación provocada por su famosa mina de cobre. Hablar de Chuquicamata es hablar de vidas miserables y de negación absoluta de humanidad. Hoy la maquinaria pesada ha transformado la vida de los mineros pero el trabajo allí sigue siendo duro y asfixiante. Aquellos que hayáis visto el film Diarios de motocicleta quizá recordaréis las impresiones que provocó el lugar en Ernesto Guevara y en su compañero de viaje, y la trascendencia de esta visita en la evolución de la conciencia social y política del primero. (más…)
Caldera. ¿Por qué se llamará Caldera? Tal vez sea por el calor asfixiante y húmedo que hace aquí la mayor parte del año… O por los metales que extraen de las montañas situadas al interior… Es este un lugar extraño, un puerto creado para dar salida a esos tesoros ocultos bajo la arena, el polvo y las costras de sal. Si no fuera por esos metales, aquí no viviría nadie.
Museo al aire libre de formaciones de arena fósil
La primera línea férrea de Sudamérica fue construída en 1850 precisamente aquí y unía Caldera con Copiapó. Hoy no queda nada de ella, excepto la vieja estación restaurada y reconvertida en un museo y espacio cultural. Tampoco el puerto, hoy decadente y adormecido, permite hacerse una idea del intenso tráfico de buques que tuvo antaño. (más…)
Un síntoma inequívoco de la adaptación de los niños a este lugar es que incluso Ernest empieza a hacer uso de expresiones y giros lingüísticos del habla propia del país. Bueno, tal vez sea exagerado. Por lo menos es muy graciosa la normalidad con la que ha incorporado el uso del adverbio de lugar «acá», sustituyendo a «aquí» (por ejemplo, «ven acá», «quedémonos acá», «tráelo acá», etc.).
Un puesto de delicioso «mote con huesillo»
Lo cierto es que nosotros también nos hemos acostumbrado, a pesar de que al principio andábamos un poco confundidos. Después de todo, no es «harto» complicado y, con un poco de voluntad, se aprende «al tiro». De hecho, los lugareños ayudan bastante, ya que cuando dicen algo que te resulta incomprensible, ante tu cara de circunstancias, te preguntan «cachai, po?». Y si todavía no lo tienes claro siempre puedes decir: «¿Cuánto es?». Y ellos no dudan en repetirlo. (más…)
Privacidad y cookies: este sitio usa cookies. Si continúas navegando por él, aceptas su uso.
Para obtener más información, incluido cómo gestionar las cookies, consulta:
Política de cookies
This website stores cookies on your computer. These cookies are used to provide a more personalized experience and to track your whereabouts around our website in compliance with the European General Data Protection Regulation. If you decide to to opt-out of any future tracking, a cookie will be setup in your browser to remember this choice for one year.
Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre tu uso de este sitio web. Si utilizas este sitio web, se sobreentiende que aceptas el uso de cookies.EntendidoMás Información
Privacidd y Política de Cookies
Privacy Overview
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may affect your browsing experience.
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
Comentarios recientes