HERCULANO: FILOMENO BAJO EL VOLCÁN

HERCULANO: FILOMENO BAJO EL VOLCÁN

Cualquier evocación del Vesubio nos trae a la memoria, irrevocablemente, la trágica fatalidad ligada a la catastrófica erupción volcánica que sepultó bajo un manto de colada piroclástica la ciudad de Pompeya y la villa de Herculano en el año 79 de nuestra era.

 

La imagen de los cuerpos inertes y petrificados de los incautos vecinos que fueron sorprendidos por la abrupta explosión en medio de las calles, mientras huían despavoridos tratando de eludir una muerte segura, nos transmite el drama agudo de la desesperación vivida en aquel instante postrero en el que un último hálito de vida se quedó suspendido y atrapado en la masa incandescente que consumió el resto de sus existencias en unos pocos y efímeros segundos.

Paseando por los «bares» de Herculano

Un drama abrupto que bien puede sintetizarse con la máxima Vita brevis: un lema latino, común a todas las escuelas filosóficas de la época pese a las orientaciones tan dispares de algunas de ellas, sobre la manera adecuada de afrontar la vida y las terribles desgracias que conlleva, a veces.

 

Cabe suponer que nadie esperaría morir como lo hizo aquel fatídico día. Como solemos hacer la mayoría, debieron vivir los días previos a su muerte con la felicidad inconsciente de quien no sabe que sus días están contados.

César no sospechó que fuese a ser víctima de una conspiración cuando fue al Senado de Roma, allá por los idus de marzo. Y si lo hizo, no lo tomó con la suficiente seriedad, como para no exclamar, sorprendido, aquella célebre frase: “¿Tú también, Bruto?”.

El antiguo puerto de Herculano y sus casetas para las barcas

Tampoco Séneca vio venir la condena a muerte que le decretó Nerón, movido por las paranoicas sospechas que albergaba respecto a la implicación de su mentor en algún complot. No tuvo tiempo, ni siquiera, para recoger y dejar constancia de sus últimas voluntades. Solo pudo ocuparse en la ingrata tarea de afrontar, con ánimo sereno y despreocupado, el desvarío homicida de su desquiciado protegido, de acuerdo con los principios filosóficos de imperturbabilidad y dignidad que le exigía su adhesión a la doctrina moral estoica.

 

El dichoso placer ligado al mero hecho de existir nos vuelve inconscientes ante los riesgos que nos acechan, sean volcanes, tiranos o conspiradores sediciosos, en las más cercanas inmediaciones. El simple apego a la vida, el afecto sencillo, humilde e íntimo a este cuerpo frágil y vulnerable que nos sostiene con vida aleja de nuestras mentes y de nuestros corazones la idea de la muerte, así como el frío y malhadado presentimiento de su inminente vecindad.

Las coladas de lava y los depósitos de piroclastos desplazaron la linea de costa 600 metros hacia el suroeste

Porque el placer de vivir es natural y necesario, según establece la doctrina epicúrea, pero el deseo de no morir no es ni natural ni necesario. Pues la muerte es, en verdad, la consecuencia inevitable de nuestra ineludible condición mortal. 

 

Es, cuanto menos, paradójico que una fatalidad como la erupción del Vesubio arrasara, precisamente, un par de comunidades levantadas para el disfrute y el relax de la clase adinerada romana. Pues eso eran, en realidad, Pompeya y Herculano: centros vacacionales y de ocio placentero para los potentados romanos, hartos del agobio y el estrés de la vida urbana. Seguramente los devotos ascetas de aquel tiempo, tan críticos con la vida de dispendio y disolución de los hombres acaudalados y de moralidad laxa, debieron de ver en la desgracia la mano severa de la ira divina.

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Desde el punto de vista epicúreo, sin embargo, la tragedia selló, con fuego, el principio fundamental de sus enseñanzas -la búsqueda de la felicidad en el placer, como dicta el hedonismo-, pues, siendo la vida frágil, incierta y efímera, es esencial que la disfrutemos de ella tanto como podamos y mientras podamos.

Los papiros se conservaron carbonizados

Que el volcán sepultara, precisamente, una de las mayores bibliotecas epicúreas de la época, en la que hoy día conocemos como la Villa de los papiros, es una de las ironías del destino que, de vez en cuando, nos ofrece la historia en su imprevisto y caprichoso acontecer.

 

La casa, una mansión lujosa y solariega propiedad de una familia patricia romana, había pertenecido, siglo y medio atrás, a Lucio Calpurnio Pisón, hombre ilustre y suegro del gran Julio César. En aquella suntuosa villa de Herculano vivió, durante casi tres décadas, el célebre poeta y filósofo sirio Filodemo de Gádara, amigo y protegido del patricio romano que detentaba la propiedad de aquella finca de recreo.

La Villa de los Papiros se elevaba junto al mar en una ubicación excepcional

Siendo aún joven, en su tierra natal, Filodemo había sido un libertino de inclinaciones licenciosas que frecuentaba prostíbulos y no hallaba modo de poner freno a la pasión lujuriosa. Tras pasar por Atenas y convertirse en discípulo del epicúreo Zenón de Sidón, se empeñó en poner cordura a su locura, a partir de la moderación que propugnaba la enseñanza de Epicuro, mediante la distinción de los placeres naturales y necesarios de los que no son ni naturales ni necesarios.

 

De este tránsito -quizás más deseado que logrado- dan testimonio alguno de sus epigramas:

 

Otra vez guirnaldas de violetas, música de lira y más vino de Quíos y más mirra de Siria; de nuevo los brazos de una puta borracha. Esto es lo que ya no quiero, lo odio, lo que me lleva a la locura. Mas ciñe mi frente con narcisos, que suene suave la flauta y unge mi cuerpo con perfumes de azafrán; dame vino de Mitilene y a mi lado en mi hogar una sencilla muchacha como esposa.

La antigua ciudad de Herculano quedó completamnte enterrada bajo 16 metros de cenizas y lodos volcánicos

La voluntad de enmendar su deseo lascivo se hace patente en la permuta a la que aspira, pasando del placer por el lujo obsceno a un placer un poco más modesto, pero aún se sabe necesitado de redención:

 

Siete años de suman a los treinta, se agrietan las columnas de mi vida; tengo, Jantipa, algunas canas, mensajeras de una edad más sabia; mas me atraen aún el sonido de la lira, banquetes y canciones, y el fuego humea lento todavía en mi corazón insaciable. ¡Oh musas, señoras, escribidlo cómo punto final de mi locura!

 

Pese a ello, poco o poco hace progresos, como cuando invita a su señor a celebrar el aniversario de Epicuro, como está prescrito a los discípulos de la filosofía del Jardín, una fiesta en la que el placer más opulento será el gozo de la amistad:

 

Mañana, Pisón, tu amigo y amigo de las musas, te invita a las tres a su humilde morada. Pues el veinte desea celebrar el aniversario. No encontrarás ubres ni vinos de Quíos, pero sí buenos compañeros y escucharás también palabras más dulces que el país de los feacios. Si te unes a nosotros, la fiesta no será modesta, no, sino opulenta.

 

Con los años, la pasión de Filodemo decae. Eso le permite vivir más tranquilo. Pero en parte echa en falta el ardor de su juventud:

 

Antes podía hacerlo cinco o nueve veces, ahora, Afrodita, con esfuerzo a una llego desde la noche a la mañana. ¡Ay, que se me muere la cosa! ¡Que medio muerta está ya! En verdad sufro el castigo de Térmero. ¡Oh vejez, vejez! ¿Qué me harás cuando llegues si ahora así me marchitas?

 

La sobriedad se abre paso, al fin, y el disoluto aprende de una vida vivida que el juego da paso a lo serio y que es de sabios renunciar a aquello de lo que ya no se puede disfrutar:

 

Amé. ¿Quién no? Me divertí. ¿Quién no lo ha hecho? Pero enloquecí ¿mas por culpa de quién sino de un dios? Se acabó, el pelo negro encabece, anuncia más sabia edad. Jugamos cuando tocaba jugar y ahora que ya no es tiempo renunciamos y seguiremos más serios pensamientos.

Estos floridos epigramas, junto con otras obras enjundiosas sobre las artes que inspiran las musas, fueron el legado de Filodemo en la casa de Pisón, recogidas en la biblioteca de la villa, junto con otros textos de la escuela epicúrea. Versos y rollos que se guardaron durante décadas, hasta que la erupción del Vesubio las sepultó de forma repentina, condenándolos al olvido durante siglos, hasta que, afortunadamente, la labor concienzuda de expertos arqueólogos los rescataron de la tumba y de entre las cenizas para reavivar su pasión aparentemente fenecida y apagada.

 

Visto con perspectiva, surge el interrogante de si en verdad es posible moderar la pasión o si solo cabe esperar a que se apague. 

 

La juventud es el tiempo del placer y la belleza, aquella época en la que no pesa el disfrute, incluso a pesar de la locura. La madurez, en cambio, es el tiempo de la mesura y la ponderación, la época del cálculo y las finanzas: el momento en que las pérdidas deben ser compensadas por los beneficios. La vejez, por último, quizás sea el tiempo de la bancarrota o del subsidio, de la pensión o del pequeño ahorro, la época en la que se vive del recuerdo de lo vivido, de la memoria de los deleites de antaño.

¿Es toda pasión volcánica e irrefrenable? ¿Es la moderación un rasgo de la edad? ¿O depende, en última instancia, del temperamento de cada cual?

Filodemo no lo resuelve: vive y escribe desde sus contradicciones. Contempla la vida desde los contrastes. Resiste sus encantos y se deja seducir, todo a la vez. Quizás sea una paradoja inevitable: un permanente desequilibrio. Una tensión ineludible… Esta quizás sea su mayor contribución al legado humanista de su civilización.

 

Resulta paradójico que la conservación de buena parte del legado de este poeta y filósofo epicúreo se lo debamos, precisamente, a la acción devastadora del Vesubio.

 

Como ha ocurrido con otros autores hedonistas, su obra se perdió o fue destruida por aquellos que condenaban toda filosofía encaminada a disfrutar de la vida. Ante la erupción del Vesubio, un siglo después de la muerte de Filodemo, los herederos de la antigua villa de Pisón colocaron los escritos de Filodemo en cajas junto con el resto de la espléndida biblioteca de la casa para evacuarla y evitar su destrucción. Sin embargo, la inminencia de la erupción impidió la evacuación de este legado. Quizás fue una suerte. Enterrados bajo un manto de colada, los papiros se conservaron semicarbonizados, a salvo de la damnatio memoriae que borró los vestigios de tantas obras sublimes.

La compleja tarea técnica de lectura espectroscópica de los restos de los papiros, desarrollada en las últimas décadas, nos ha permitido acceder a esta inédita biblioteca, para satisfacción de los eruditos e ilustración de los que nos sentimos atraídos por la sabiduría humanista de estos antiguos hombres de letras.

 

La fascinación por el esplendor de la antigua civilización romana sigue viva hoy en día. La atracción que representan Pompeya y Herculano, con miles de visitas de turistas cada año, son una prueba fehaciente de su imperecedero atractivo, así como de la morbosa curiosidad que suscita su trágico final.

Muchas personas intentaron escapar desde el puerto y quedaron asfixiadas en las casetas donde se guardaban las barcas

El alto valor simbólico de la lujosa villa vacacional de Pisón se manifiesta en la fama mundial de la “villa de los papiros”. Tanta fue la expectación que provocó su descubrimiento, que incluso el multimillonario filántropo J. Paul Getty hizo construir en Los Ángeles una réplica de la villa para albergar el museo que lleva su nombre.

 

La elegancia y suntuosidad del complejo permite hacerse una idea bastante aproximada del nivel de civilización que alcanzó Roma, sobre todo si tenemos en cuenta que la mansión era tan solo una villa de recreo.

 

Nada de esto puede verse en Herculano, puesto que la mayor parte de la villa sigue enterrada bajo la colada volcánica del Vesubio. Pero en el lugar late, todavía, el último hálito de vida de un mundo que estaba llamado a ser enterrado por la historia.

 

Aprovecho estas últimas líneas para agradecer a los arqueólogos su paciente y ardua labor, demasiado a menudo poco valorada, de sacar a la luz, de nuevo, un mundo radiante que nos recuerda lo que fuimos, lo que somos y lo que no debemos dejar de ser, en ningún caso. Hijos e hijas de Roma: herederos de una civilización humanista.

 
Algunos consejos para visitar Herculano:

 

  • Parque Arqueológico de Escolano (https://ercolano.cultura.gov.it/): una experiencia inigualable para acceder al pasado de forma inmersiva e impactante.
  • Parco Archeologico di Ercolano (https://ercolano.cultura.gov.it/): puedes comprar las entradas combinadas con el acceso a Pompeya y toda la información de acceso actualizada
  • Aparcamiento junto a la entrada al parque arqueológico (ubicación aquí)
  • Museo Arqueológico Virtual (https://www.museomav.it/) idela si preferís una reconstruccióndigital de la vida en la antigüedad

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REDESCUBRIENDO PARÍS: ENTRE EL BRILLO DE EMILY Y LA SOMBRA DE MARIE CURIE

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Hacía 8 o 9 años que no visitaba la capital del Sena y siempre había estado en verano. París en marzo tiene un magnetismo especial, los días son fríos pero ese fin de semana fueron también muy luminosos y una agradable luz cubría la ciudad

Durante nuestra escapada de cuatro días, no pude evitar reflexionar sobre cómo las redes sociales y la ficción condicionan nuestra mirada cuando viajamos. Esta escapada era un regalo para celebrar los 50 años de mi mejor amiga. Le prometí que la llevaría a visitar los lugares más emblemáticos de la serie Emily in Paris con la que tanto se divirtió cuando la vió. 

Pasamos 4 días disfrutando de los diversos barrios de la ciudad y, no puedo negar, que también caminamos por las calles buscando el encuadre perfecto que habíamos visto anteriormente en una pantalla, a menudo ignorando la historia real que latía bajo nuestros pies. Hoy traigo aquí el fenómeno de Emily in Paris porque puede servirnos como un ejemplo perfecto: ha puesto de moda rincones preciosos de París, pero a veces nos hace pasar de largo ante los verdaderos hitos de la humanidad.

Paseando por París un atarde de marzo

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Tras los pasos de Emily in Paris nos encontramos con Marie Curie

Nos alojamos en una casa de intercambio con HomeExchange muy cerca del Boulevard de Port Royal y desde allí caminamos cada día a visitar la ciudad atravesando el Barrio Latino. El primer día, íbamos de de camino a la Place de l’Estrapade para buscar algunos de esos lugares famosos de la serie:

Emily se toma una foto desde su apartamento

Pero, entonces, pasamos por delante del Museo y Laboratorio de Marie Curie que estaba a unos 10 minutos de nuestra casa. Y sentimos que nuestros planes eran absurdos y habíamos caído en la trampa: íbamos buscando la ubicación de una serie de Netflix (!!!!) y al lado de nuestra casa teníamos este museo tan relevante. Obviamente, cambiamos nuestros planes y fuimos al museo ¡cómo no!

Junto al edificio del Museo Curie

Viajar siguiendo los encuadres de una serie de referencia no tiene nada de malo; es una forma divertida de descubrir barrios. Sin embargo, en aquel momento mi enfoque cambió: cuando llegues a la Place de l’Estrapade, date la vuelta. Camina cinco minutos hacia el laboratorio de Marie Curie y escapa de las influencias de los algoritmos. Déjate seducir por la historia real de personas  como Marie Skłodowska-Curie y su familia, quienes de verdad transformaron el mundo desde estas mismas calles.

Visitamos el Museo de Marie Curie

El nacimiento del Instituto del Radio de Marie Curie

El actual Museo Curie (en la calle Pierre et Marie Curie, 1) no fue su primer laboratorio, sino el «sueño cumplido» que Pierre no llegó a ver. Sus primeros años, Marie y Pierre trabajaban en un cobertizo en la Escuela de Física donde él estaba contratado. Allí descubrieron el polonio y el radio en 1898 e hicieron los primeros estudios sobre sus propiedades. Pierre murió atropellado por un carruaje pero Marie siguió luchando y trabajando con grandes dificultades. 

Puerta de acceso al Museo Curie

Años después, tras ganar el segundo Nobel, Marie exigió a la Universidad de París un laboratorio moderno. Amenazó con irse al Instituto Pasteur si no se construía. Así nació el Pavillon Curie, terminado en 1914, justo al borde de la Primera Guerra Mundial.

Sala del museo con elementos del laboratorio Curie

Un laboratorio con «alma de jardín»

Marie diseñó el edificio personalmente buscando un laboratorio con “alma de jardín”. A diferencia de los laboratorios oscuros de la época, ella pidió grandes ventanales para que entrara la luz natural y, lo más importante, que hubiera un jardín interior.

 

La propia Marie plantó rosas y tilos allí para que sus investigadores pudieran pasear y reflexionar. Mientras Emily – y también nosotras – busca la terraza con las mejores vistas donde tomar fotos para mostrar en Instagram, Marie buscaba un jardín que alimentara el intelecto de sus científicos.

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Una saga de científicos: la «dinastía» Curie

La colaboración familiar fue el motor de su éxito:

  • Pierre y Marie fueron un equipo indivisible. Pierre insistió a la Academia Sueca en que Marie debía ser incluida en el primer Nobel, negándose a aceptarlo si ella quedaba fuera por ser mujer. 
  • Irène y Frédéric Joliot-Curie: La hija mayor de Marie, Irène, trabajó codo con codo con ella en el laboratorio. Eventualmente, Irène y su marido, Frédéric, descubrieron la radiactividad artificial en ese mismo edificio, lo que les valió su propio Premio Nobel de Química en 1935.
  • Eve Curie: aunque no fue científica, la segunda hija de Marie y Pierre, fue su gran apoyo emocional y quien escribió la biografía más famosa de su madre, asegurando que su legado no se olvidara.

Imagen de la familia Curie en el museo

 

El despacho que se detuvo en el tiempo

En el museo aún se puede ver el despacho de Marie tal como ella lo dejó. Es un lugar pequeño, austero y eficiente, de bonitos muebles de madera y con mucha luz. Me preocupa un poco pensar que, mientras hoy miles de turistas buscan el «café más instagrameable» en el Barrio Latino, a pocos metros se conserva el lugar donde una familia entera dedicó su vida (literalmente, hasta la muerte) a entender los secretos de la materia gracias a sus profundos estudios en física y química.

El despacho de Marie Curie

 

El laboratorio de Marie Curie

Caminar por la calle donde Marie Skłodowska-Curie trabajó y descubrió los secretos de la radiactividad te pone los pies en la tierra. Mientras la serie nos vende un París de lujo y romance ligero, los muros de la Sorbona nos recuerdan el sacrificio de una mujer que tuvo que luchar contra todo para cambiar la ciencia y el papel de las mujeres en ella. 

 

Mientras escribo estas líneas, Christina Koch y sus 3 compañeros regresan a la Tierra en la cápsula Orión. En el control de misión de la NASA, decenas de mujeres especialistas en aeronáutica lo hacen posible. Hace 50 años, la imagen era muy distinta, apenas podíamos distinguir a una de nosotras en la misión Apolo. 

 

Visitar el laboratorio de Marie Curie te ayuda a entender el peso real de París: un lugar de conocimiento, no solo de escenarios de Instagram. Seguimos nuestro recorrido por la ciudad y pasamos junto a la Sorbona donde ella tuvo que luchar y pelear para conseguir el reconocimiento y respeto que merecía. 

Dentro del impresionante Panteón de París

Para completar esta historia de reconocimiento visitamos el Panteón de París donde Francia entierra a sus personajes más ilustres y allí nos encontramos con Marie y Pierre. Alguna rosa roja descansa sobre su tumba. Junto a ellos, otros personajes relevantes como Voltaire, Rousseau, Alejandro Dumas, Jean Monet y alguna mujer como Simone Veil. La tumba de Marie está revestida de plomo como protección para el público de la radiación que emitía su cuerpo y que le causó la muerte. 

Tumbas de Pierre y Marie Curie

Tras pasar estos 4 días en París, mientras viajaba de vuelta a Alicante, reflexionaba sobre cómo las historias condicionan nuestra forma de viajar. ¿Viajamos para descubrir… o para confirmar lo que ya hemos visto? Muchas de nuestras decisiones — qué ver, por dónde pasear, dónde parar a hacer fotos — están, sin darnos cuenta, influenciadas por esas imágenes previas.

 

 

Otras de las localizaciones que aparecen en Emily in Parislas puedes localizar en el mapa y son:

  • Los Jardines de Luxemburgo donde practica footing o el Jardín de las Tullerías donde pasea en muchos momentos
  • Le jardin de Verre un hotel con un bar que se encuentra en el Barrio Latino
  • En los Jardines del Palacio Real es donde conoce a Mindy
  • Su trabajo está en la Place de Valois, muy cerquita del Museo del Louvre
  • Otra plaza famosa que aparece en la serie es la Place Vendome
  • El Bistrot Valois y el Grand Hotel du Palais Royal donde come con sus compañeros en múltiples ocasiones
  • En diversos episodios de la serie aparecen cafés como Les Deux Magots o el Café de Flore
  • L’Atelier des Lumières y el Musée des Arts Forains son espacios museísticos muy especiales que nos evocan el circo y el arte
  • Y si te gusta el arte mo dejes de visitar las exposiciones del impresionante edificio de la Fundación Louis Vuitton
  • Puedes merendar o cenar en la Creperie Lulu la Nantaise
  • El Trocadero junto a la Torre Eiffel y el Café de l’Homme con sus increíbles vistas sobre esta zona de la ciudad
  • Diversos puentes surgen en la serie como por ejemplo el Pont Neuf y el puente de Alexandre III donde está el bistrot del mismo nombre
  • SI quieres disfrutar de un espectáculo de cabaret reserva tu mesa en el Crazy Horse donde actúa Mindy o la Nouvelle Eve
  • Si paseas por Montmartre puedes visitar la Maison Rose, el restaurante que acogió a grandes artistas de París, no dejes de admirar las vistas desde la escalinata del Sacré-Coeur y puedes comer en el bistró Le Rendez-Vous des Amis muy cerquita de allí.
  • Otros enclaves recurrentes en la serie son los paseos junto al río Sena y la catedral de Notre Dame de Paris
  • Y, finalmente, no olvides ir de compras por la Rue de Rivoli.

 

En la Maison Rose hay un restaurante que aparece en Emily in Paris

 

París es una de esas ciudades que creemos conocer antes incluso de haber puesto un pie en ella. La hemos visto en películas, leído en libros, imaginado en fotografías… y, más recientemente, redescubierto a través de series como Emily in Paris. Sin embargo, viajar es una experiencia propia, personal e intransferible, si viajamos conscientemente será un momento único y especial para cada uno de vosotros. 

 

En este viaje descubrimos otra cara de la ciudad, más silenciosa y profunda. Una que no siempre aparece en Instagram. Una que habla de historia, ciencia y personas que realmente cambiaron el mundo, como Marie Skłodowska-Curie.

Paseando junto a la Universidad de la Sorbona

Mientras algunos hacían cola para fotografiarse en la puerta “de Emily”, otros caminaban sin saber que estaban pasando junto a uno de los lugares más importantes de la historia de la ciencia, pero también, unos cuantos seguían los pasos de Marie, de Pier y de su familia. 

No se trata de elegir entre una cosa u otra. Se trata de ser conscientes. Porque viajar también puede ser eso: ampliar la mirada.

 

 

Si quieres mas ideas para planificar tus viajes, lee estos artículos y déjanos tus propuestas y comentarios para mejorarlos:

DESCARTES Y EL NIÑO ENSIMISMADO

DESCARTES Y EL NIÑO ENSIMISMADO

Descartes es el nombre de la antigua villa francesa de La Haye, que cambió su nombre para rendir tributo a su oriundo más célebre. Tal es la celebridad de Descartes, el filósofo más famoso de su tiempo. De hecho, todo el mundo sabe quién fue Descartes. Pero son menos los que conocen lo que se oculta tras el personaje. Pocas personalidades representan mejor esta dualidad inevitable entre la vida pública y la vida privada. La causa profunda de esta escisión se puede rastrear hasta su primera infancia, cuando aún nadie sospechaba que aquel niño enfermizo criado por una nodriza, tras la muerte de su madre, a consecuencia del parto, llegaría a ser la personalidad más eminente e influyente de su época.

L’ESPACE MUSEAL RENÉ DESCARTES

Ni siquiera su padre, que por aquel entonces lo apodaba “el filósofo” debido a las apremiantes e incisivas preguntas de aquel precoz niño no fue capaz de intuir ni prever el enorme alcance que llegaría a tener aquel pequeño portento intelectual. Quizás sea esto lo mejor de la visita a la modesta casa natal de René Descartes en la ciudad homónima: lo que no muestra. Las dos plantas del edificio incluyen una aleccionadora e interesante retrospectiva biográfica del genio francés. Pero nada de ello pone el énfasis en la parte silenciosa, discreta y oculta de la vida de Descartes.

(más…)

2018: BALANCE, BYE BYE Y GRACIAS

2018: BALANCE, BYE BYE Y GRACIAS

En este 2018 nuestro blog ha cumplido cinco años dando vueltas por el mundo. Cinco años intensos de experiencias en familia y de ampliar nuestros horizontes desde casa conociendo a otras familias viajeras, viajeros y viajeras que seguimos por las redes sociales y cuyas aventuras nos inspiran y enseñan.

La belleza está en los detalles

En este 2018 hemos viajado mucho pero, además, hemos intentado concentrar nuestros esfuerzos en relajar nuestra vida cotidiana. No es tarea fácil. Sabemos que la felicidad está en los detalles de la vida, muchas veces en los pequeños detalles. Como en cualquier familia, las obligaciones laborales y familiares nos desbordan en algunos momentos. No voy a negaros que – en ciertos momentos – añoramos la época en que nuestros hijos eran bebés y uno de nosotros no trabajaba. Todo era tranquilo, sereno… ¿quizá más aburrido? Puede ser… pero más sereno. (más…)

«CHILE VA BIEN»

«CHILE VA BIEN»

Desde que llegamos a Santiago, nos resuena esta cantinela en nuestra cabeza… «Chile va bien». Estamos en el barrio de Providencia, situados al este del centro de la ciudad, que fue donde nos alojamos anteriormente. A medida que te alejas del centro en esta dirección es fácil comprobar que mejora el nivel de vida de sus habitantes. Probablemente aquí se concentran la mayor parte de las oficinas de profesionales liberales de la ciudad, así como un gran número de comercios.

Los condominios de clase media-alta bien cuidados han ido ocupando el espacio de las solemnes casas familiares de principios de siglo, de estilo inglés, que surgen a cada paso tras sus jardines. Las clínicas de cirugía estética y los rutilantes centros comerciales alternan con los novísimos y relucientes rascacielos y con las facultades de económicas de las publicitadas universidades privadas que engalanan sus escudos con pomposos lemas latinos, como «Labor constantiae triumphae«.   (más…)

CHILOÉ: TIEMPO PARA LA COMUNICACIÓN Y LA REFLEXIÓN

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Llueve, llueve, llueve… Ya van tres días de lluvia. Esta mañana el Sr. Luis nos ha regalado unas flores rojas a la Sr. Lucía y a mí. Un detalle emocionante y significativo que muestra en casa de quienes estamos. Tan sólo salimos de casa a la tarde, si cesa de llover, para ver como Luís atiende y alimenta a las ovejas y las llamas, y por ver si ha nacido algún otro corderito. Ernest pinta sin cesar trenes y transbordadores en un continuo de hojas unidas con precinto que alcanza ya los 6 o 7 metros de longitud y Ferran juega con los juguetes que llevamos o se esconde debajo de las mantas. Hace frío.

Chile Chiloé

Cada día hacíamos una visita a las ovejas de Luís

Nuestro mayor entretenimiento son las charlas interminables con nuestros anfitriones, sobretodo durante el desayuno (empieza a las 8:30 h, pero puede acabar a las 10:00 o las 11:00 h perfectamente). Hasta ahora nos han puesto al día, en líneas generales, sobre la realidad política del país y de la zona. Pero también ha habido tiempo para comparar nuestros respectivos modelos políticos, sanitarios y educativos. En realidad, a pesar de los recortes y de los déficits democráticos que nosotros lamentamos, nuestra situación es francamente envidiable. Cuando les hablamos de nuestras prestaciones ponen ojos como platos. (más…)

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