PROCIDA: UNA PERLA EN EL GOLFO DE NAPOLI

PROCIDA: UNA PERLA EN EL GOLFO DE NAPOLI

Como detenida en el siglo pasado, “en los años 60”, me decía  una señora encantadora en la Abadía  de San Michele Arcangelo. Así nos recibe esta pequeña isla. Procida es una perla en el Golfo de Nápoles. Es la más pequeña y la menos visitada pues sus hermanas mayores, Capri e Ischia, le roban todo el protagonismo. Sin embargo, es precisamente  esto, lo que le permite conservar el encanto de quien aún  no se ha vendido a los circuitos turísticos internacionales.

En el puerto de Procida (Italia, 2017)

Son bastantes los italianos que vienen a la isla y también hemos detectado algunos turistas franceses pero, realmente, quienes van y vienen en los ferries que conectan la península con la isla son sus residentes. Gracias a los frecuentes barcos que parten de Napoli y de Pozzuoli es fácil llegar hasta Procida en una agradable navegación. Tomamos un ferri de Caremar en el puerto de Pozzuoli y, en menos de 30 minutos, desembarcamos en el puerto situado en la costa norte de esta isla.

Tomar un café y una lengua de crema al limón es una buena manera de empezar la visita a Procida

Antes de iniciar nuestro paseo nos detenemos en el bar-pasteleria Roma a tomar un café macchiato (un cortado) y una deliciosa lingua di crema al limone. Este dulce típico de la isla es un delicado hojaldre horneado con bastante azúcar. Nunca habíamos oído hablar de él, pero al observar a la gente del bar saboreando a bocados uno de estos dulces, hemos decidido seguir el famoso dicho “donde fueres, haz lo que vieres”. ¡Qué café!

Iglesia de Santa Maria delle Grazie (Italia, 2017)

Detalle de la típica cerámica del sur de Italia (Italia, 2017)

Hay que caminar por el pueblo y recorrer el barrio de Terra Murata para ir subiendo hasta la Abadía de San Michele Arcangelo. Calles estrechas por las que suben veloces los motorinos y los estrechos vehículos  que recorren la isla. Todo nos evoca a “Il Postino“, el delicioso film que fue rodado aquí  en los años noventa. Y es que Procida, es una isla de película.

Procida, una isla en la que se han rodado muchas películas (Italia, 2017)

En nuestro ascenso llegamos al mirador de  Belvedere dei Canoni con espectaculares vistas sobre la Marina de Corricella. Con sus casas cúbicas de bellos y alegres colores, este pequeño puerto de aguas tranquilas y turquesas está coronado por la Iglesia de Santa María delle Grazie.

Nuestro guía recorriendo el barrio de Terra Murata en Procida (Italia, 2017)

La Bahía de Nápoles y el Vesubio desde la Abadía (Italia, 2017)

Entramos en la abadía que es casi un laberinto enganchado sobre los altos acantilados que miran a Nápoles y el volcán Vesubio. Ernest y Ferran se quedan admirados con el pesebre elaborado completamente con conchas de animales marinos. Después nos piden que bajemos al puerto para jugar con las barcas y darse un remojón. Aunque la playita junto al puerto merece un poco de mantenimiento -hay plásticos y algunos cristales en algún rincón…- ellos juegan felices entre los escollos.

Jugando en los escullos de Marina de Corricella (Italia, 2017)

Comemos allí mismo, en Il Maestrale, una sabrosa comida a base de antipasti (aperitivos), pasta y pescado con vistas al mar de color azul turquesa. Nos preguntamos cómo será el caluroso verano en esta isla si, ahora, en abril, el sol ya calienta con fuerza. La brisa es fresca y agradable, nos relajamos haciendo nuestro el “dolce fare niente“.

Las redes de los pescadores se acumulan en Marina de Corricella (Italia, 2017)

Para recorrer el resto de la isla una buena opción es alquilar una bicicleta o un motorino. Nosotros nos subimos a uno de los pequeños y viejos autobuses que te llevan de un lado a otro en pocos minutos. Esta isla tiene unos 4 km de longitud por lo que se puede recorrer a pie perfectamente. Los campos de limoneros llenos de frutos iluminan cada rincón.  Los jardines de las casas con higueras y jazmines  completan el decorado. Los olores son deliciosos y creemos estar en el paraíso ¡qué dulzura!

Jugando en las playas del Puerto de Chiaiolella (Italia,2017)

Llegamos hasta el Puerto de Chiaiolella y decidimos aprovechar la tarde para relajarnos en la larga playa de arenas negras bajo las imponentes paredes de lo que deben ser cenizas volcánicas petrificadas. Jugar con la arena y con las olas, dormitar bajo el suave sol y dejarnos llevar por esta “luna de miel” que queremos saborear eternamente.

Algunos barcos pasan a lo lejos en dirección a Ischia que se eleva imponente a poca distancia. La tarde cae y debemos regresar al puerto para tomar nuestro barco de regreso a Pozzuoli. Compramos unos helados y Myriam carga en la mochila algunas lenguas de crema para el desayuno de mañana, no ha podido resistirse…

Esperando el ferri que nos lleva de regreso a Pozzuoli (Italia, 2017)

Mientras que esperamos a que llegue el barco, escuchamos las conversaciones en “napoletano“. Nos encanta su dialecto brusco que casi no logramos comprender. Son sonidos consonánticos que acompañan con sus amplias y contundentes gesticulaciones de manos y brazos. Aprovechamos para montar este sencillo vídeo sobre la jornada.

El sol cae. La bandera de Italia se mece en la popa del barco. Nos alejamos de la isla y, en silencio, la observamos. Sin duda, es un buen lugar para perderse. Bella Procida! Bella giornata!

Nos alejamos de la isla tras un intenso día (Italia, 2017)

CONSEJOS:

Alojamiento: en la isla hay varios lugares para alojarse. Nosotros dormimos en Pozzuoli, en el Camping Vulcano Solfatara.

Desplazamiento a la isla: con Caremar nos costó 7,40 €/persona (precio reducido para niños). Hay varias empresas con horarios diversos. Se puede comprar pasaje en el mismo puerto.

Autobuses en Procida: el precio es diferente si se compra en el bus (1,8 €) o en los bares y tabacchi del pueblo (1,2 €). Los niños no pagan.

Para saber más sobre Procida, mira este enlace.

Desplazarse por la pequeña isla es fácil con estos pequeños autobuses (Italia, 2017)

4 DÍAS TRANQUILOS EN ROMA CON NUESTROS NIÑOS

4 DÍAS TRANQUILOS EN ROMA CON NUESTROS NIÑOS

Llueve en Roma después de uno de esos días espléndidos de primavera. Descansamos en nuestro apartamento situado en un viejo edificio del siglo XVI en la Via del Seminario, a pocos metros del Pantheon. Hemos pasado 4 días tranquilos en Roma junto a nuestros niños, antes de empezar nuestra ruta por el suroeste de Italia en autocaravana. Habíamos estado en otras ocasiones en la ciudad eterna pero, realmente, esta vez ha resultado muy especial al ir acompañados por nuestro hijos.

Alojarnos junto al Pantheon es todo un acierto (Italia, 2017)

Llegamos a Roma prácticamente sin haber planificado nada. Habíamos estado tan ocupados con el trabajo y los preparativos de nuestra boda que no habíamos dedicado ni un minuto a preparar nuestra “luna de miel con niños”. Viajar a Italia es fácil y cómodo para nosotros. Nos sentimos como en casa, conocemos el idioma, hemos recorrido diversas zonas del país… Así pues, al llegar a Roma, simplemente, nos dejamos llevar. Cada mañana hemos preguntado a los peques ¿qué os apetece hacer hoy? Y, en base a eso, hemos ido haciendo. Sin ambiciones, el único deseo ha sido estar juntos los cuatro disfrutando de estas vacaciones excepcionales.

Ruínas junto al Largo Argentina (Italia, 2017)

Piazza Venezia desde el Altare della Patria (Italia, 2017)

Empezamos nuestros paseos por la ciudad con una “passeggiata notturna” que repetimos nuevamente cada anochecer para descubrir la ROMA CLÁSICA. Roma es una ciudad agradable para conocerla a pie. Aunque algunos de sus sitios de interés están alejados del centro, la verdad es que se puede recorrer con los más peques de la familia sin agobios. Mientras que París -esa fascinante ciudad- nos parece inabarcable y recurrimos a los autobuses turísticos para llegar a los diversos puntos de interés con nuestros hijos, en Roma no consideramos que fuese necesario. Sin embargo, creemos que puede ser una buena opción si viajas con niños de menos de 6 años porque te permite recorrer la ciudad en un bus panorámico de manera entretenida y cómoda. Todos podéis descansar mientras admirais la mezcolanza de edificios y el ambiente de esta ciudad. Si bien, podéis consultar la red de tranvías y autobuses de la ciudad que, por un precio mucho más económico, puede llevaros a todos los sitios de interés con un presupuesto mucho más reducido, eso sí, perdiendo algo de comodidad.

Altare della Patria en Piazza Venezia (Italia, 2017)

Vistas desde el Altare della Patria (Italia, 2017)

Dedicamos cada día a una zona de la ciudad, como os digo, improvisando, y resultó de maravilla.

DÍA 1: ROMA ANTICA

Sin duda, nuestro primer objetivo era recorrer los foros y llegar al Coliseo. Las primeras excavaciones aparecen ante nosotros en el Largo di Torre Argentina y, desde allí, llegamos a Piazza di San Marco y Piazza Venezia. Una buena opción es subir al Altare della Patria porque te permite tener una visión global de la Via de los Foros Imperiales. Nos detenemos a almorzar frente a la Columna de Trajano mientras leemos en nuestra guía algunas curiosidades sobre el emperador de origen hispano. Paseamos sin prisas e intentamos descubrir los detalles de las excavaciones de los foros de Trajano, Augusto y César. Cada emperador quería dejar testimonio de su época de gobierno construyendo nuevos lugares de encuentro y “centros comerciales” para sus conciudadanos. Parece que el tiempo no haya pasado…

Los foros desde el Campidoglio (Italia, 2017)

Las visión del Coliseo es espectacular a pesar de estar sus alrededores llenos de gente. Para tener una buena foto del famoso edificio os recomendamos subir a la Via Nicola Salvi y, no olvidéis – en algún momento de vuestro paseo- acercaros a la cercana Basílica de San Pietro in Vincoli donde os espera el increible Moises de Miguel Angel y las cadenas que según dice la tradición ataron a San Pedro. Nuestra intención no era entrar al Coliseo pero, si pensáis hacerlo, no dudéis en comprar las entradas previamente y llegar temprano a las zonas de acceso.

La Loba Capitulina junto al Palazzo Sanatorio

Seguimos nuestra ruta por la Via de San Gregorio para llegar al Circo Maximo y comer en el resturante 0,75. Cerca de aqui está la Bocca della Verità y el Templo de Hércules Vencedor. El acceso a la iglesia de Santa Maria in Cosmedin es gratuíto y cumplir con el ritual de la Bocca de la Verità uno de los recuerdos más divertidos y emocionantes del viaje. Regresamos al centro por la Via del Teatro di Marcello y subimos al Campidoglio. Sabemos que algún día vendremos para visitar sus museos pero, esta vez, optamos por sentarnos a observar a los grupos de amigos y estudiantes que pasean frente a nosotros mientras toman fotos los unos de los otros. Marco Aurelio nos observa desde su caballo y nos invita a asomarnos a los foros desde los miradores que hay detrás de la columna con la Loba Capitulina.

La Bocca della Verità (Italia, 2017)

El sol ya desciende y los colores anaranjados de la ciudad aumentan la calidez de la ciudad. Las sombras se alargan y el pasado se hace presente ante nosotros en este momento mágico en el que viajamos casi dos milenios en la historia de nuestra civilización.

DÍA 2. ROMA DE LOS PAPAS Y EL TRASTEVERE

La siguiente jornada queremos visitar la Roma de los Papas. Dos objetivos tenemos: subir al Castel Sant’Angelo y a la cúpula de la Basílica de San Pedro. Hemos madrugado para visitar el Vaticano temprano pero no nos hemos dado cuenta que es miércoles y el Papa “é in piazza”. Cuando llegamos a la Columnata, nos percatamos que va paseando con su “papa-móvil” saludando a los devotos feligreses. Es una oportunidad escuchar al Papa Francisco en directo así que no renunciamos a hacerlo.

La columnata del Vaticano (Italia, 2017)

Los miércoles, por tanto, no es el mejor día para visitar la basílica. No se abre el acceso hasta pasado el mediodía y esto hace que las colas para pasar los controles de seguridad sean mucho más largas de lo habitual. Si puedes, elige otro día. Nosotros, ante esta situación, decidimos volver sobre nuestros pasos y visitar Castel Sant’Angelo. Realmente vale la pena. Las vistas de la ciudad son fantásticas y, además, cuenta con una cafetería muy agradable en la que tomar un refresco o un buen café mirando al Vaticano.

Vistas de la ciudad desde Castel Sant’Angelo (Italia, 2017)

Vistas del Vaticano desde Castel Sant’Angelo

Desde allí, regresamos a San Pietro y decidimos subir a la cúpula a pie. ¡Qué maravilla! La ascensión es divertida mientras los cuatro vamos contando escalones hasta superar los 500. Desde la linterna la visión de la ciudad es fantástica y, desde su interior, admirar los mosaicos y el baldaquino te deja sobrecogido. Ernest y Ferran no paran de preguntar ante tantos detalles y su padre les traduce las diversas inscripciones latinas mientras les cuenta la historia de San Pedro. En el descenso decidimos detenernos en el pequeño café de la azotea para tomar un panino y algo de nuestra fruta. Vale la pena comer tan cerca del cielo entre tanta “santidad”.

La cúpula de la basílica de San Pedro desde su interior

Caminando en el interior de la doble cúpula de San Pedro

Podíamos haber regresado a casa a descansar pero nuestros pasos, descuidados, nos llevan al Trastevere a la búsqueda de un rico helado cremoso y una granita. Disfrutamos de este barrio tan agradable y de los mosaicos de Santa Maria in Trastevere. Varios espectáculos callejeros nos retienen en las plazas -teatro, música, payasos…- y decidimos quedarnos a cenar en el económico restaurante La Casetta di Trastevere. Es increíble como pueden variar los precios en esta ciudad y, en este restaurante, podréis difrutar de auténtica comida romana a precios bajos.

Paseando por el Trastevere (Italia, 2017)

Cada día, un gran helado. Esto es viajar a Italia

La Casetta di Trastevere…

DÍA 3. VIA APIA ANTICA

Para nuestra última jornada en Roma decidimos seguir los consejos de Makuteros-Family Run que a través de Instagram nos aconsejaron alquilar unas bicicletas para recorrer las afueras de la ciudad. Como os comentaba habíamos estado antes en Roma en varias ocasiones pero teníamos pendientes visitar las Catacumbas y las Termas de Caracalla. Esta vez no estábamos dispuestos a perder la oportunidad y nos pareció que hacerlo en bicicleta iba a ser perfecto para los cuatro.

Saliendo de Roma por Via Apia Antica: Arco di Druso (Italia, 2017)

En el Circo Massimo habíamos consultado dos días antes en la empresa Easy Bike Rent y allá que nos fuimos decididos a por nuestras bicicletas. Lo bueno de alquilar aquí las bicicletas es que la Via Apia Antica está muy accesible y rápidamente dejas atrás el caótico tráfico de la ciudad por un carril-bici bien indicado. Recordad que Roma está construída sobre 7 colinas por lo que, la opción de la bicicleta eléctrica es perfecta. Pau, que llevaba a Ferran en la suya, pudo comprobar las ventajas de este modelo de bicis, mientras Ernest y yo tirábamos de nuestro “motor biólogico”. En este video podéis saber un poco más de la experiencia.

Zona de acceso a las Catacumbas de San Calixto (Italia, 2017)

El recorrido es delicioso anque, a veces, conducirse sobre la antigua calzada romana resulta algo tortuoso. Las antiguas villas romanas con sus jardines hacen del recorrido un paseo encantador. Tras superar el Arco di Druso y Le Mura Aureliane, dejamos atrás las murallas de la ciudad y alcanzamos las Catacumbas de San Calixto donde, acompañados por un guía, descubrimos los misterios de estos laberintos escavados a decenas de metros de profundidad. Miles de nichos y pequeñas sepulturas cuentan la vida de un pasado en que el cristianismo daba sus primeros pasos en la historia de la humanidad.

Termas de Caracalla, junto a la Via Apia Antica (Italia, 2017)

Regresamos tras comer nuestro picnic delicioso hasta las Termas de Caracalla. Allí no podemos evitar reflexionar qué hizo a los romanos construir estos inmensos edificios cuya visita aún sobrecoge. Inmesos espacios de recreo, auténticos centros recreativos para el encuentro de los habitantes de la ciudad. Gimnasios, piscina, termas, jardines, tiendas y negocios… Entre preciosas fuentes y mosaicos maravillosos, algunos de los ciudadanos de aquella antigua ciudad organizaban sus vidas y disfrutaban de sus privilegios.

En el Coliseo, probablemente el lugar más emblemático de Roma (Italia, 2017)

Han sido apenas 4 días en Roma (una larga tarde y 3 días completos) con sus paseos nocturnos. Cuatro días tranquilos en los que hemos paseado junto a nuestro hijos de la historia que nos hace ser quines somos. Hemos recorrido la Roma Clásica al anochecer y el resto de la ciudad durante el día. No hemos visitado museos ni la Capilla Sixtina, habrá nuevas oportunidades, eso esperamos. A nuestra manera, así empezamos este recorrido por el sur de Italia.

Observando al Moises que nos observa en San Pietri in Vincoli (Italia, 2017)

 

ROMA: PASSEGGIATA NOTTURNA

ROMA: PASSEGGIATA NOTTURNA

Cuando llegamos de visita a una nueva ciudad la primera pregunta es: ¿por dónde empezamos? Queremos conocer los principales lugares de interés, queremos aprovechar nuestro tiempo, queremos pasarlo bien y disfrutar con nuestros hijos. A veces nos planificamos previamente, otras veces nos dejamos llevar…

La cúpula de San Pedro es visible desde muchos puntos de la ciudad

Roma es una ciudad, a veces, difícil de querer. Al menos al principio, en un primer contacto, suele parecer desastrosas, caótica, amontonada… Pero es lógico, en Roma se acumulan siglos de historia. Nuestra vida, nuestra historia, nuestra propia biografía se descubre en cada rincón, en cada calle, en cada edificio de esta ciudad milenaria. Roma nos cuenta quienes somos si sabemos leer sus mensajes. Nuestra cultura, nuestras costumbres, nuestro pasado… han sido registrados por el hilo invisible que nos une con otras personas que pasearon por sus calles y sus plazas antes que nosotros.

Paseando por las estrechas calles del centro de la ciudad

Los árboles brillan junto al río Tevere por la noche

Una buena manera de empezar a enamorarse de Roma es dar un primer paseo nocturno. Cuando la mayor parte de los turistas se han retirado a sus hoteles y los romanos se han ido a sus casas a descansar, el centro de la ciudad aparece ante nosotros iluminado con ténues luces amarillentas. Los edificios de la ciudad de colores ocres, rojizos y anaranajados crean un entorno muy acogedor.

Campo dei Fiori, monumento a Giordano Bruno

La ciudad es tranquila y se puede pasear cómodamente. En algún rincón un músico suena, en los bares y terrazas grupos de amigos toman una copa, en los restaurantes las parejas terminan su cena… Nosotros les observamos mientras Ernest y Ferran corretean por las calles. Algún motorino pasa ruidoso, ya casi no hay coches.

Basílica de San Pedro del Vaticano al fondo de Via della Conciliazione

El Pantheon y la fuente de la Piazza della Rotonda merecen una visita nocturna

Nos dejamos llevar. La plaza del Pantheon está casi vacía -hace un par de horas estaba abarrotada- y ahora se escucha la fontana. Piazza Navona se abre ante nosotros majestuosa con sus preciosas fuentes y esculturas que representan a los ríos y extraños seres marinos. En Campo di Fiori, Giordano Bruno nos observa solemnemente mientras nosotros nos tomamos un helado que acabamos de comprar en Blue Ice. Llegamos al río Tevere (Tíber) y cruzamos hasta Castel Sant’Angelo para poder ver el Vaticano, majestuoso, allá a lo lejos de la Via Conciliazione.

Los diversos puentes que atraviesan el río están iluminados por la noche

No tenemos prisa. Nos detenemos a observar las estatuas del puente Sant’Angelo mientras regresamos hacia el centro y vamos hacia la Piazza di Spagna por la selecta Via Condotti. De pronto, nuevamente el bullicio, hemos llegado a la Fontana di Trevi. Tanta gente que llega por las “tres vías”, las tres calles que dan nombre a la famosa fuente, diseñada por Nicola Salvi hace casi tres siglos. Cumplimos el ritual. Tras lanzar la moneda, admiramos las esculturas de Neptuno y sus caballos platónicos: la cólera y el sosiego, la ira y la tranquilidad… Nuestros miedos y pasiones están representados en esta fontana.

Detalle del Puente Sant’Angelo

El puente Sant’Angelo es peatonal y se puede recorrer tranquilamente

Si aún quedan fuerzas, hay que llegar hasta el Coliseo por la Via de los Foros Imperiales. Si no, otra noche iremos. Hay que ver el magnífico edificio iluminado, merece mucho la pena. Regresamos a nuestro apartamento agotados pero seguros de que tendremos unos sueños magníficos. Ahora tenemos a Roma impresa en nuestros recuerdos con una imagen dulce y romántica.

Fontana di Trevi, siempre llena de turistas

Detalle de la Fontana dei Fiume en Piazza Navona

Por la mañana, habrá regresado el tráfico, el ruido, el caos. Los vendedores ambulantes, las terrazas que invaden las calles y plazas. Los tranvías y autobuses. La gente pidiendo limosna. Los trabajadores y los turistas saldremos de nuevo a la calle. Ese será otro momento, otra Roma.

Piazza di Spagna, un punto de encuentro en Roma

RUTA POR EL SUR DE ITALIA EN AUTOCARAVANA

RUTA POR EL SUR DE ITALIA EN AUTOCARAVANA

Acabamos de regresar de nuestra “Luna de miel con niños” haciendo una ruta por el sur de Italia y aún no podemos sacar de nuestra mente las fábulosas imágenes de templos griegos, ruínas romanas, bosques e inmensos horizontes frente al mar. Hemos pateado Roma -a pie y en bicicleta-, hemos recorrido unos 1.800 km con la autocaravana y hemos mojado nuestros pies en tres mares: el Tirreno, el Jónico y el Adriático. Hemos paseado junto a templos de más de 2.500 años de antigüedad y recorrido ciudades milenarias. Hemos subido al volcán Vesubio. Hemos comido maravillosamente y saboreado muchos helados y granitas. Ahora, agotados, hacemos balance. No ha sido un viaje económico pero era “nuestro viaje de novios” y nos hemos permitido aflojar un poco la cartera…

El Coliseo Roma

Aquí os dejamos nuestra ruta por el sur de Italia y el presupuesto y, al final, un breve listado de las cosas que más y menos nos han gustado. (más…)

EN FAMILIA: MOMENTOS ÚNICOS EN LUGARES ÚNICOS

EN FAMILIA: MOMENTOS ÚNICOS EN LUGARES ÚNICOS

El equinocio de otoño nos anuncia el cambio de estación. La brisa fresca que sentimos en Alicante y algunas gotas de lluvia nos hacen sentir que el verano queda atrás. Es momento para mirar hacia dentro, para recogernos, para viajar a nuestro interior. Aún el verano está todavía cerca y los recuerdos se amontonan en nuestra mente. El verano empezó para nosotros con una despedida en familia: decir adiós a la Yaya María fue doloroso y dulce a la vez. Con sus 100 años llenos de vida se fue justo cuando nosotros y los niños planeábamos nuestras vacaciones deseosos de vivir y compartir la vida en familia. Viajar en familia: viajar con nuestros niños y experimentar momentos únicos, en lugares únicos.

Momentos únicos en familia en el Parc Nacional d'Aigüestortes i Estany de Sant Maurici

Momentos únicos en familia en el Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici

Partiendo de este hito tan importante, ahora nos apetece mirar atrás y pensar en los momentos únicos que hemos vivido juntos. Sin duda, este que os acabo de contar es el más importante para nosotros pero hay muchos más. Momentos vividos en familia, en casa, momentos cotidianos que se transforman en experiencias únicas. Pero también excursiones y viajes, ciudades y naturaleza, lecturas y dibujos, música y fotografía. Todo construye el mosaico de nuestra vida. Por eso nos gusta viajar en familia. (más…)

VENEZIA, BOLOGNA Y EL LAGO DI GARDA: QUIERO SPAGHETTI!

VENEZIA, BOLOGNA Y EL LAGO DI GARDA: QUIERO SPAGHETTI!

Lo reconozco, creo que la primera vez que oí hablar de Venezia fue gracias a los Hombres G. Eso me delata. Hay datos en nuestra biografía tan simples como ese que dicen mucho de nosotros: nuestra edad, nuestro pais de residencia, el sistema educativo que cursamos la educación primaria, el tipo de juegos que compartíamos, las películas que veíamos o la música que escuchábamos.
La primera vez que viajé allí tenía 17 años y me fui con mi hermana y una amiga en un viaje de estudios organizado por un instituto de una ciudad cercana en el que sobraban plazas. Mi madre nos dejó: siempre nos dejaba. Mi madre era una mujer temerosa en otros aspectos de nuestra vida. Por ejemplo le costaba mucho dejarnos salir tarde por la noche, eso estaba casi prohibido. Pero viajar… hacer viajes… eso era posible siempre que la economía familiar lo permitiese. Y así hicimos un largo viaje en bus, en pleno invierno, para llegar al Lido veneciano. Humedad, brumas, frío y carnaval! Era carnaval! La ciudad tenía un aspecto misterioso y fascinante. Pasamos tres días comiendo bocatas de atún en cualquier rincón y descubrimos muchos rincones sorprendentes y mágicos.
Años después,  al acabar la carrera, regresé nuevamente a Italia para trabajar 6 meses en Cesena, cerca de Bologna. Y esa vez, no sólo descubrí Italia, también descubrí la vida, la mía. Como cualquier lugar del mundo, Italia tiene sus encantos y sus miserias pero no hay duda que es un país muy especial. Es un país que cautiva y muchos estamos enamorados de ella. Sus pueblos y sus ciudades -allí se inventaron las ciudades europeas-; su arte y su historia; de la costa a la montaña,  sus paisajes son increíbles; la gastronomía sabrosa y variada; el carácter de sus habitantes que, más allá de los estereotipos, es amable y cercano, alegre y rotundo.
Durante aquella estancia visité nuevamente Venezia y en aquella ocasión la encontré inundada por “le acque alte”. La Piazza de San Marco inundada era un espectáculo.  El Campanille y la catedral se reflejaban en las aguas que cubrían el pavimento. Aquella imagen quedó plasmada en algunas fotos de mi cámara analógica, en el negativo de esos carretes que ya han pasado a la historia y en algunas diapositivas que conservo en cajas porque no sé muy bien qué hacer con ellas…
He regresado varias veces después y la más reciente fue al poco de nacer Ernest. Fue nuestro estreno como familia viajera y entonces hice realidad uno de mis sueños: pasar unos días viviendo en el centro de Venezia, junto a un canal, para saborear el ambiente de la ciudad cuando la mayor parte de los turistas ya no están. Nos dimos el lujo de alquilar un apartamento en Ca’Foscolo por una semana y allí llegamos navegando. Tomamos un acqua-taxi en el aeropuerto que nos llevó por las marismas y el Gran Canal hasta nuestro alojamiento en una calle de Venezia. Recuerdo el primer tramo de la navegación vertiginosa, saltábamos sobre las olas y yo asustada miraba a Ernest en brazos de su padre. Sólo tenía 8 meses y parecía disfrutar del vaivén,  así que me relajé. Como las estrellas de Hollywood cuando acuden al Festival de Venezia, allí íbamos navegando los tres con nuestras mejores galas de “viajeros con mochila”. Estupendos!
Vivimos la ciudad, la vivimos de verdad. Temprano acudíamos al mercado y callejeábamos. Cada día, una zona diferente de la ciudad, o repetíamos aquello que más nos gustaba. Nuestro bebé marcaba nuestro ritmo con sus siestas y, en las horas de mucho calor, regresábamos a casa para descansar. Subimos al Campanille y visitamos San Marcos. Ernest disfrutaba deliciosamente en su mochila sonriendo a todo el que se cruzaba en nuestro camino. Siempre quería que caminásemos más: todo le encantaba!
Así pasamos los días y después continuamos nuestra ruta en tren hacia Bologna. Bologna, conocida también como La Signora, tiene una personalidad única. Es una ciudad que no suele formar parte de las principales rutas turísticas en Italia pero, no porque no valga la pena, supongo que es porque el país tiene mucho que ofrecer y los paquetes turísticos no dan para tanto. La historia de la ciudad, su universidad, sus edificios y jardines, la piadina y la pasta rellena, el buen vino….
Necesitáis más motivos para apuntarla en vuestra lista de destinos? El ambiente de la ciudad, su solera, impregnan la vida del que se detiene en ella. Bologna es una ciudad que invita a pasear. Incluso cuando llega el verano húmedo y caluroso, las estrechas calles de los barrios antiguos y los soportales de las avenidas, ayudan a disfrutar de cada rincón. Vale la pena subir a sus torres inclinadas,  poco conocidas, pero que sufren la misma enfermedad que la archiconocida torre de Pisa.
Y para acabar esta ruta por la región os recomiendo acercaros a conocer el Lago di Garda. Allí donde limita al norte la Llanura Padana o Valle del Po, brúscamente  se elevan las montañas de los Alpes meridionales. A poco más de 170 km al norte de Bologna, cerca de Verona, aparece este enorme lago de origen glaciar que mide más de 50 km de largo y tiene una anchura máxima de 17 km.
Para mi es casi un mar, un mar interior de aguas dulces. El enclave es un lugar ideal para difrutar de la naturaleza y de los deportes náuticos, para descansar y relajarse tras varias jornadas haciendo turismo. Descubrir los bellísimos pueblos como Malcesine o Sirmione. El clima es ideal y el entorno es perfecto para hacer senderimo o disfrutar de las playas que suelen estar llenas de turistas en pleno verano. Bien merece la pena buscar un alojamiento en sus alrededores y retirarse allí unos días a ser feliz.
Y muy cerca está Verona. No olvides acercarte a la ciudad en la que Shakespeare enmarcó la historia de Romeo y Julieta. Puedes acudir para disfrutar de su Festival de Ópera en la Arena o solo visitar su precioso anfiteatro romano que data del siglo I a.C. Pasear relajadamente, comprar frutas y verduras en la bella Piazza delle Erbe y subir a la Torre di Lamberti para ver las bellas panorámicas de la ciudad. Visitar la supuesta casa de Julieta y acercarse al río Adige para esperar la llegada del atardecer junto a algunos de sus bellos puentes o el Castillo Castelvecchio. Verona no deja indiferente a nadie y es un buen lugar para reforzar un pacto de amor.
Verona Opera Festival
Aquí nos despedimos y os deseamos un feliz verano y unas felices vacaciones. Porque qué otra pretensión podemos tener en la vida además de ser felices? Disfrutemos de las vacaciones que están por llegar y seamos felices, seamos conscientes del hecho de vivir, estar vivos es una oportunidad que debemos aprovechar al máximo. Viajemos pues por nuestra vida, valoremos cada instante y, si además puedes regalarte esta ruta por el noreste de Italia, seguro que no te arrepentirás. Venezia, Bologna y Verona con el Lago di Garda: otro plan perfecto para vivir conscientemente.

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