BUDAPEST: 4 DÍAS EN LA CAPITAL DE HUNGRIA
El mundo es enorme e inabarcable. Sin embargo, todos tenemos nuestra lista de deseos y prioridades viajeras. Entre las mías, Budapest no estaba en esa lista. He de reconocer que tengo una deuda pendiente con todas las repúblicas del este de Europa, desde el mar del norte a los Balcanes. Un territorio enorme que no conozco y que, quizá, poco a poco, pueda descubrir en los próximos años.
Visité Budapest en otoño, aprovechando las vacaciones de las fiestas locales y he de decir que me maravilló la ciudad. Encontré un vuelo directo económico y una casa de intercambio en HomeExchange. El resto, ilusión, ganas de disfrutar y la buena compañía de una gran amiga.

Primeros pasos por la capital de Hungría
Budapest nos ofreció sus mejores galas: el otoño entrante había vestido la ciudad de colores maravillosos en sus jardines y calles arboladas. Los días eran frescos y luminosos, sus cielos, azules. Es una opción interesante visitar Budapest en octubre porque los días aún son suficientemente largos para poder disfrutar de la ciudad y, aunque el turismo ha aumentado mucho en los últimos años, en otoño está bastante más tranquila.
Budapest es una ciudad majestuosa, atravesada por la bien llamada “avenida más hermosa de Europa”: el Danubio. Al oeste, sobre las montañas, se sitúa Buda con su enorme palacio imperial, sus callejuelas estrechas, la preciosa iglesia de San Matías y el Mirador de los Pescadores. Al este, en la planicie del gran meandro generado por los depósitos centenarios del Danubio, está Pest, con el majestuoso parlamento y sus amplias avenidas de grandes edificios.

Escultura de Anonymus en el parque de la ciudad
Budapest es la hermana de Viena. Quizá la hermana con un pasado más doloroso, gris, dramático… La hermana que ha permanecido oculta tras la sombra de la gran capital imperial de Europa central. Sin embargo, se siente que en su despertar está haciendose valer de su belleza, sus tesoros y su propio carácter más oriental para poner en valor su majestuoso patrimonio.

El transporte público funciona muy bien en Budapest
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Algunos consejos antes de llegar a Budapest
Si vienes hasta aquí pensando que la capital de Hungría debe ser un buen destino por sus precios baratos ¡olvídate! Si fue así hace unos años, ya no lo es. El número de turistas ha aumentado un 25% respecto al 2023 y en el 2024 llegaron a Budapest 6 millones de visitantes. En el 2025 se alcanzaron cifras récord y siguen creciendo en 2026. Hay muchísimos apartamentos turísticos, una amplia oferta hotelera y se paga un precio elevado en todas las atracciones turísticas y lugares de interés. Por ejemplo, entradas básicas sin extras a:
- Catedral de San Esteban: 8€
- Iglesia de San Matías: 8€
- Gran Sinagoga: 33€
- Vuelo en el Baloon: 25€
- Parlamento: 17€
- Baños Széchenyi: 33€
- Museo Etnográfico: 4-12€

Navegando por el Danubio al llegar a Budapest
Estos precios son en las páginas oficiales donde, en general, hay que reservar con bastante antelación pues hay mucha demanda. Si no consigues tu entrada y debes reservar en algún tour operador, los precios son más elevados. El cambio del florín húngaro respecto al euro está en este momento, mayo 2026, en unos 390 ft por 1€. Los baños públicos son de pago y normalmente solo se puede pagar en efectivo. Así que recuerda traer algunas monedas de euro en tu monedero (son admitidas) o bien cambia algo de moneda local. Solo encontré unos baños públicos gratuitos y accesibles para todo el mundo, en la puerta de acceso al centro de visitantes del Parlamento, bajando las escaleras a la derecha, antes de entrar en la zona de acceso al parlamento y al restaurante. Puedes usarlos libremente si estás por la zona.

Terraza y jardines sobre el Museo Etnográfico
Los freetours se pueden pagar por bizzum o en efectivo, también admiten euros. Yo diría que los guías españoles prefieren euros, así pues, tenlo en cuenta al organizar tu viaje. Bastión de los Pescadores en Buda Para moverte por la ciudad y llegar desde el aeropuerto puedes tomar el transporte público, funciona muy bien y hay un amplio servicio. Puedes comprar tus billetes en las máquinas moradas que hay junto a muchas paradas de la ciudad, comprar directamente en el bus pagando en efectivo con moneda local o bien descargar la aplicación de BKK BudapestGO en tu móvil. Esta opción es muy cómoda e intuitiva. Además hay muchos taxis y servicios de Uber. El trayecto del aeropuerto al centro de la ciudad cuesta unos 30-35€ en taxi y 6,5€ (2500 ft) en bus. La ciudad es segura y la gente amable si les preguntas, caminamos largas distancias y no sentimos incomodidad en ningún momento, tampoco cuando nos alejamos del centro.

Basílica de San Esteban desde la calle Szent István
Los precios de las cafeterías nos han parecido bastante caros. Los precios en los restaurantes son variables pero similares a España. Obviamente, en el centro de la ciudad los precios se disparan, pero también puedes encontrar supermercados y locales más sencillos y económicos.
Llegar a Budapest desde España
Son diversas compañías las que ofrecen sus servicios. Nosotros combinamos los vuelos directos desde Alicante con Wizzair y Ryanair. Ambas aerolíneas tienen vuelos desde diversas ciudades españolas y, además, Vueling e Iberia también conectan con la capital de Hungría.
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Planes para disfrutar de Budapest en 4 días
Esta era nuestra primera visita a Budapest por lo que teníamos mucho por hacer pero pocas ganas de correr, así que decidimos tomarlo con calma pero distribuir nuestras jornadas por zonas. Además, nos adaptamos a las actividades que reservamos. Disponíamos de 4 días casi completos que nos parecieron suficientes para este primer viaje.
Día 1. Descubriendo el Danubio: crucero al atardecer, cena y paseo nocturno
Llegamos a mediodía a Budapest, tras alojarnos en nuestro apartamento de HomeExchange, nos fuimos a comer a un bar cercano una sopa calentita y unos platos típicos del país. Aunque hacía un dia otoñal luminoso y agradable, se notaba la diferencia de temperatura respecto a Alicante. Después fuimos caminando hasta el margen oriental del río Danubio. Hay que decir que las dimensiones de la ciudad son considerables. Visto en un mapa, puede no parecer tan grande, pero lo es, toda la ciudad de Pest tiene una estructura de cuadrícula con grandes manzanas de edificios majestuosos. Si te gusta caminar, en Pest vas a tener la oportunidad de dar largos paseos. Ya en las colinas, en el margen occidental del río, se elevan las colinas con calles más estrechas, edificios más pequeños y zonas residenciales de casas unifamilaires.

Los zapatos del Danubio nos recuerdan el holocausto
Nos maravillamos observando el grandioso Parlamento y sus alrededores y nos sentamos a tomar un delicioso Chai Latte con cardamomo en el Madal Cafe admirando el Parlamento. Nos encantó esta cafetería, tanto su ambiente como el servicio, pero el precio… Nos pareció muy caro, fue nuestro primer contacto con los precios de las cafeterías en Budapest. Primer aprendizaje. Paseando por el Danubio pudimos ver el famoso monumento de los zapatos que rememora los terribles asesinatos de cientos de judíos en el Danubio, torturados y lanzados maniatados en las frías aguas del Danubio obligandoles a dejar previamente sus zapatos en la orilla. Desde allí pasamos por el Puente de las Cadenas para alcanzar el embarcadero del barco con el que íbamos a hacer un crucero que habíamos contratado con la plataforma Civitatis. Nos gustó mucho esta actividad para situarnos mejor y conocer algunos de los edificios más famosos de Budapest. Esta hora de la tarde nos permitió ver todo con claridad y también aprovechar la bonita luz rosada de esta hora del día.
El crucero duró casi una hora y nos ofrecieron varias bebidas gratis. El barco disponía de toda una cobertura de cristal que permitía muy buena visibilidad y además estar bien calentitos con la calefacción. Además, la audioguía en español era muy interesante y clara. El personal de la nave nos pareció muy simpático y amable. Tras el desembarco, aprovechamos para dar un paseo por la ciudad ya iluminada. Es increible la belleza de la ciudad cuando oscurece. Me quedé maravillada al ver los edificios históricos de Buda iluminados en las colinas, los puentes sobre el Danubio y, en la ciudad de Pest, las calles amplias con un ambiente bullicioso, restaurantes y bares llenos de gente. Nos fuimos a casa caminando y exhausta me fui a dormir feliz con esas primeras imágenes de Budapest en mi mente viajera.
Día 2. Recorrido por Pest, ghetto judío y Ruin Bars
Tras tomar un delicioso desayuno en una cafetería en nuestro barrio, nos fuimos al punto de encuentro de nuestro Free Tour con Civitatis que era la estatua ecuestre de Gyula Andrássy junto al Parlamento del país. Allí nos reunimos con otros turistas y, tras el registro, empezamos la ruta de casi 4 horas que nos permitió conocer detalles de la historia de la ciudad, del país y muchas curiosidades. El recorrido nos llevó a conocer todos estos lugares:
- Alrededores del Parlamento y edificios cercanos
- Monumento a Kossuth Lajos
- Exposición In Memoriam 25 de octubre de 1956
- Monumento de la Unidad Nacional sobre la firma del Tratado de Trianon de 1920
- Jardines y plaza de la Libertad
- Esculturas de Kolodko como la rana Gustavo
- Monumento a las víctimas de la ocupación alemana y el Memorial del Holocausto de la Ciudadanía
- Basílica de San Esteban y calle Zrínyi
- Parque Erzsébet y noria de Budapest
- Barrio judío y Gran Sinagoga

Comemos deliciosamente y bien atendidos en Negro Mangálica
La mañana fue muy intensa y aprendimos muchas cosas sobre la historia de Budapest, muchas tristes y sobrecogedoras. Después nos fuimos a comer al restaurante Negro Mangalica Bistro & Bar. Habíamos intentado hacer reserva pero no había disponibilidad. Sin embargo, cuando llegamos a las 13h, nos dieron mesa sin problema. Así que, ya sabéis, si estáis por esta zona, no dudéis en comer en este restaurante y, si no tenéis reserva, acercaos porque si es pronto seguro que encontráis mesa. Ofrecen comida húngara con el cerdo típico del país como elemento principal. Cerca, tenéis también el Fuego Restaurant, muy valorado por su pato y pollo asado. En estos restaurantes – y en otros muchos establecimientos – os atenderán en perfecto castellano. Es algo que nos ha llamado la atención en Budapest, la información y los servicios turísticos los vais a encontrar en castellano. Pasamos la tarde paseando por el Barrio Judío. Recorremos sus calles, visitamos los Ruin Bars, que a esta hora de la tarde están bastante tranquilos. Estos locales surgieron a principios del presente siglo en el Barrio Judío, transformando edificios abandonados tras la Segunda Guerra Mundial y la era soviética en espacios culturales y de ocio. En ellos encontramos muestras del arte urbano más creativo y transgresor, obras que aprovechan materiales reciclables para generar espacios coloridos y dar una nueva oportunidad a estos edificios que llevaban décadas sin ser utilizados.

Detalle de un portal en el antiguo Gueto Judío
Este abandono parte del gran éxodo judío. En este barrio observamos los testimonios de aquellos habitantes que fueron expulsados de Budapest en el que representa uno de los exterminios más terribles e indescriptibles de la Europa del siglo XX. Y que, a tenor de lo que vemos actualmente en Oriente Proximo, muy lejos de ayudarnos a empatizar con el sufrimiento y las necesidades de otros pueblos, sigue generando odio y exterminio. Antes del anochecer, regresamos al Parlamento y accedemos al memorial del 25 de octubre que no habíamos visitado con calma por la mañana. Es de acceso gratuito y está prohibido tomar fotos. Recuerda los acontecimientos que tuvieron lugar ese día y que provocaron la muerte de muchos ciudadanos que se manifestaban pacíficamente reclamando paz y libertad. Otro episodio sangriento que se suma al sinsentido que ha venido ocurriendo y sigue ocurriendo en la historia de nuestra llamada “humanidad”.
Día 3. Baños Széchenyi, jardines y monumentos históricos cercanos
El tercer día decidimos quedarnos cerca de nuestra casa de intercambio. Nos alojamos junto a los jardines Varosliget o Parque de la Ciudad, es uno de los primeros parques públicos del mundo y el pulmón verde de la ciudad de Budapest. En esta época del año luce de colores ocres, rojizos y anaranjados anunciando la llegada del invierno. Este parque se sitúa detrás la Plaza de los Héroes, colofón de la gran Avenida Andrássy. En el Városliget podemos visitar el Castillo Vajdahunyad, el famoso Balneario Széchenyi, un zoo, un circo y un gran lago navegable en verano que se transforms en una bonita pista de hielo en invierno.

Vista del balneario desde las terrazas
Aunque intentamos madrugar, desayunamos con calma. La mañana es luminosa y fresca. Llegamos a los baños termales Széchenyi sobre las 9:30 horas y ya hay bastante gente. Habíamos reservado nuestro pase diario que te permite acceder a la hora que desees y quedarte todo el tiempo que quieras. Lo ideal es llegar antes de las 9 para coincidir solo con los bañistas locales, después llegamos los turistas. Puedes reservar directamente en la web de los baños termales, otra alternativa es utilizar las propuestas de CIVITATIS.
Amablemente nos reciben, nos dan nuestra pulsera para las taquillas y nos cambiamos. Aunque remodelado y actualizado, el balneario tiene el encanto de su pasado, la mampostería, el diseño, el color de la carpintería y la belleza de sus espacios exteriores. Hay opción de reservar una cabina privada en el pasillo superior de puertas verdes y luminosas vistas a las piscinas exteriores de aguas termales. También puedes contratar servicios de masajes y spa privado. Una de las piscinas exteriores está en obras – parece ser que hace bastante tiempo – por lo que tenemos que contentarnos, en el exterior, con la piscina exclusiva para la natación o con la de aguas termales.

La temperatura exterior era 18ºC y el agua estaba a 28ºC
Nos mezclamos con la marabunta en las piscinas exteriores e interiores de uso compartido. Vamos pasando de unas a otras, remojándonos y arrugándonos a diferentes temperaturas. Las únicas piscinas que están vacías son las más pequeñas de aguas frías. En la zona exterior hay tumbonas para relajarse y tomar el sol, aunque se está mucho mejor dentro del agua calentita. A partir de media mañana, si no has cogido tu tumbona, ya es misión imposible encontrar alguna disponible. Tras más de 4 horas a remojo y después de tomarnos unas fotos entre la multitud, decidimos salir a comer fuera del balneario. Aunque el balneario tiene un bar con bebidas y algunos snacks, ya hemos alcanzado nuestro nivel máximo de aguante y necesitamos secarnos. Junto al balneario, en el jardín, hay varios barecitos alegres con servicio rápido. Aprovechamos para zamparnos unos deliciosos langos o “pizza frita” que es un plato tradicional húngaro económico y energético. Consistente en una masa de pan fermentada, frita en aceite que se queda bien crujiente por fuera y tierna por dentro. Después le añaden queso, tomate, verduras, jamón y se come a bocados ¡Un delicioso almuerzo para combinar con un cerveza o un refresco!.

Saboreando un langos con rucola, jamón y mozzarela
Pasamos la tarde recorriendo los jardines, el lago y, tras pasar el puente y la puerta del castillo, visitamos la bonita Capilla Jaki, la escultura Anonymus de Budapest que representa a un cronista desconocido del rey Béla III del siglo XII. Dicen que tocar la pluma de bronce puede dar suerte en los estudios e inspiración a los escritores así que me animo a tocarla para que no decaiga mi ilusión por seguir escribiendo en este blog de viajes.

Capilla Jaki y vuelo en globo
Seguimos paseando por el exterior del Castillo Vajdahunyad y llegamos hasta el edificio moderno Zene Háza o Casa de la Música Húngara que se integra maravillosamente entre los árboles. Hoy no hay actuaciones programadas pero nos parece un plan perfecto para una tarde en Budapest. Finalmente llegamos al impresionante edificio del Museo Etnográfico o Néprajzi Múzeum en cuyo interior hay una maqueta enorme de Budapest, una cafetería muy acogedora y exposiciones muy interesantes. En el exterior, un monumento nos recuerda a todas las personas que murieron en la revolución de 1956. El jardín se extiende sobre las terrazas del museo y caminamos hacia arriba para admirar las vistas desde el mirador superior. Nos encanta esta zona de la ciudad.
Antes de volver a casa, merendamos un Chimney cake o Kürtoskalác sencillo con canela y azúcar. Podríamos haber optado por uno de esos tubos rellenos de cremas o chocolate pero preferimos tomar el más genuíno con un café calentito. Finalmente, pasamos junto a la Plaza de los Heroes o Hosok Tere que es la entrada principal al parque. Tiene varias estatuas que representan a los hombres fundadores de la nación como San Esteban I de Hungría o los siete líderes tribales húngaros que acompañan al arcángel Gabriel.

Saboreando un café y un Chimney cake
Por la noche, para terminar el día, regresamos en bus al centro de la ciudad y subimos a Buda para admirar todos los edificios junto al Danubio iluminados. Estos días se conmemora la lucha contra el cáncer de mama y los puentes están iluminados de rosa. El Parlamento destaca entre todos los edificios. El conjunto es indescriptible, equilibrado y bellísimo. Buda y Pest se hermanan en esta preciosa noche de octubre y ofrecen una visión positiva y optimista, se nota que la ciudad vive un buen momento y desea construir un futuro mejor.
Día 4. Mañana en Buda, Mercado Central y visita guiada al Parlamento
Esta será nuestra última jornada en Budapest. Dos o tres días antes de venir se nos ocurrió mirar los tickets para visitar el Parlamento pero solo había disponibles para el día de hoy así que adaptamos nuestros planes teniendo esto en cuenta. Ya sabes, si planeas venir a Budapest y quieres visitarlo, reserva al menos con una semana de antelación. Tras recoger y organizar nuestra casa de intercambio regresamos a Buda para pasear por esta zona de la ciudad. Primero nos apuntamos a un freetour por Buda y después seguimos escudriñando tranquilamente. Esta zona de la ciudad es preciosa, tiene un encanto magiar, colorido y más tradicional. El mirador del Bastión de los Pescadores y la iglesia de Matias son preciosos. El castillo de Buda y su laberinto y la fuente de Matías te impresionarán.

Bastión de los Pescadores en Buda
Para subir a Buda puedes caminar o tomar el carísimo funicular (estos días está cerrado) pero tienes una opción gratuita si caminas unos metros por la Avenida Ybl Miklós hasta el Bazaar de los Jardines del Castillo, un edificio espectacularmente bello, que alberga unos ascensores y escaleras mecánicas que te llevarán hasta el mirador de la estatua del Príncipe Eugenio de Saboya junto al castillo. Para comer, bajamos por estos jardines y caminamos junto al Danubio. Tras pasar junto a los Baños Rudas y el Balneario Gellért, cruzamos el Puente de la Libertad para conducirnos hasta la Plaza Vorosmarty, el Mercado Central y el edificio Bálna o de la Ballena. En el mercado encuentras muchas opciones para comer platos típicos y en la Ballena, modernas terrazas para comer o tomar una copa con vistas al Danubio. En nuestro caso, optamos por callejear y sentarnos en un sencillo local turco donde saboreamos deliciosos kebabs y falafel a un precio económico (Beribo Kebab Gyros).

Mercado Central y tranvía de Budapest
Regresamos al hacia el Parlamento caminando junto al Danubio y callejeando por Váci Utca, la zona más comercial y transitada de Pest. Muchas personas aprovechan el domingo para pasar la tarde por el centro de la ciudad. Todo está muy concurrido y animado. Nuestra visita programada es a las 16:15 y allí nos espera un guía de la empresa para darnos las entradas y explicarnos el acceso. Él no nos acompaña, la visita es con audioguía y una guía oficial del Parlamento que nos va indicando el recorrido. Tras un sencillo control entramos al edificio que, desde el primer momento, te traslada a otra época. Cada detalle del edificio es lujoso y detallista, hasta el “portapuros” que hay en el exterior de la sala de reuniones para que los parlamentarios dejaran sus habanos pues podían fumar en los corredores pero no en el interior del salón de plenos.

Escaleras de acceso para autoridades en el Parlamento de Budapest
Este es el edificio más grande de Hungría, el segundo parlamento más grande de Europa. Fue construido entre 1885 y 1904 y es una joya del neogótico húngaro. Tiene 691 habitaciones, 96 metros de altura y 268 metros de longitud, para decorar su interior se usaron 40 kg de oro y dentro se custodia las Joyas de la Corona húngara. La altura de la cúpula, 96 metros, conmemora el año 896, cuando las tribus magiares se asentaron en la llanura. En el exterior podemos ver 365 pináculos neogóticos que representan que el gobierno trabaja durante los 365 días del año.

Edificio del Ministerio de Finanzas en Buda
Al final de la visita hay una exposición que explica cómo se realizó la construcción y algunas curiosidades del edificio como su sistema de calefacción que aún funciona perfectamente. Nos cuenta detalles de la biografía del arquitecto Imre Steindl que se quedó ciego poco antes de ver terminada su obra maestra y falleció pocas semanas después de la inauguración en 1904. Esta visita pone el punto y final a esta visita inspiradora que ya nos lleva a planear nuevos viajes a Hungría. Antes de despedirnos de Budapest nos vamos a merendar al New York Café donde habíamos reservado con antelación. Este café barroco ofrece una carta bastante cara pero es un lugar mítico que merece la pena conocer. Tomar un café y un dulce o atreverse con algo más como un sandwich o un bagel. Mientras un violinista toca a nuestro lado recordamos los mejores momentos de esta escapada a Budapest tan maravillosa. Si te apetece venir al New York Café y no tienes reserva, no te preocupes, se puede esperar la cola y acceder. No suele haber mucha espera en horas fuera de los horarios de almuerzo y cena. También te puede interesar:




























































































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