Como detenida en el siglo pasado, “en los años 60”, me decía  una señora encantadora en la Abadía  de San Michele Arcangelo. Así nos recibe esta pequeña isla. Procida es una perla en el Golfo de Nápoles. Es la más pequeña y la menos visitada pues sus hermanas mayores, Capri e Ischia, le roban todo el protagonismo. Sin embargo, es precisamente  esto, lo que le permite conservar el encanto de quien aún  no se ha vendido a los circuitos turísticos internacionales.

En el puerto de Procida (Italia, 2017)

Son bastantes los italianos que vienen a la isla y también hemos detectado algunos turistas franceses pero, realmente, quienes van y vienen en los ferries que conectan la península con la isla son sus residentes. Gracias a los frecuentes barcos que parten de Napoli y de Pozzuoli es fácil llegar hasta Procida en una agradable navegación. Tomamos un ferri de Caremar en el puerto de Pozzuoli y, en menos de 30 minutos, desembarcamos en el puerto situado en la costa norte de esta isla.

Tomar un café y una lengua de crema al limón es una buena manera de empezar la visita a Procida

Antes de iniciar nuestro paseo nos detenemos en el bar-pasteleria Roma a tomar un café macchiato (un cortado) y una deliciosa lingua di crema al limone. Este dulce típico de la isla es un delicado hojaldre horneado con bastante azúcar. Nunca habíamos oído hablar de él, pero al observar a la gente del bar saboreando a bocados uno de estos dulces, hemos decidido seguir el famoso dicho “donde fueres, haz lo que vieres”. ¡Qué café!

Iglesia de Santa Maria delle Grazie (Italia, 2017)

Detalle de la típica cerámica del sur de Italia (Italia, 2017)

Hay que caminar por el pueblo y recorrer el barrio de Terra Murata para ir subiendo hasta la Abadía de San Michele Arcangelo. Calles estrechas por las que suben veloces los motorinos y los estrechos vehículos  que recorren la isla. Todo nos evoca a “Il Postino“, el delicioso film que fue rodado aquí  en los años noventa. Y es que Procida, es una isla de película.

Procida, una isla en la que se han rodado muchas películas (Italia, 2017)

En nuestro ascenso llegamos al mirador de  Belvedere dei Canoni con espectaculares vistas sobre la Marina de Corricella. Con sus casas cúbicas de bellos y alegres colores, este pequeño puerto de aguas tranquilas y turquesas está coronado por la Iglesia de Santa María delle Grazie.

Nuestro guía recorriendo el barrio de Terra Murata en Procida (Italia, 2017)

La Bahía de Nápoles y el Vesubio desde la Abadía (Italia, 2017)

Entramos en la abadía que es casi un laberinto enganchado sobre los altos acantilados que miran a Nápoles y el volcán Vesubio. Ernest y Ferran se quedan admirados con el pesebre elaborado completamente con conchas de animales marinos. Después nos piden que bajemos al puerto para jugar con las barcas y darse un remojón. Aunque la playita junto al puerto merece un poco de mantenimiento -hay plásticos y algunos cristales en algún rincón…- ellos juegan felices entre los escollos.

Jugando en los escullos de Marina de Corricella (Italia, 2017)

Comemos allí mismo, en Il Maestrale, una sabrosa comida a base de antipasti (aperitivos), pasta y pescado con vistas al mar de color azul turquesa. Nos preguntamos cómo será el caluroso verano en esta isla si, ahora, en abril, el sol ya calienta con fuerza. La brisa es fresca y agradable, nos relajamos haciendo nuestro el “dolce fare niente“.

Las redes de los pescadores se acumulan en Marina de Corricella (Italia, 2017)

Para recorrer el resto de la isla una buena opción es alquilar una bicicleta o un motorino. Nosotros nos subimos a uno de los pequeños y viejos autobuses que te llevan de un lado a otro en pocos minutos. Esta isla tiene unos 4 km de longitud por lo que se puede recorrer a pie perfectamente. Los campos de limoneros llenos de frutos iluminan cada rincón.  Los jardines de las casas con higueras y jazmines  completan el decorado. Los olores son deliciosos y creemos estar en el paraíso ¡qué dulzura!

Jugando en las playas del Puerto de Chiaiolella (Italia,2017)

Llegamos hasta el Puerto de Chiaiolella y decidimos aprovechar la tarde para relajarnos en la larga playa de arenas negras bajo las imponentes paredes de lo que deben ser cenizas volcánicas petrificadas. Jugar con la arena y con las olas, dormitar bajo el suave sol y dejarnos llevar por esta “luna de miel” que queremos saborear eternamente.

Algunos barcos pasan a lo lejos en dirección a Ischia que se eleva imponente a poca distancia. La tarde cae y debemos regresar al puerto para tomar nuestro barco de regreso a Pozzuoli. Compramos unos helados y Myriam carga en la mochila algunas lenguas de crema para el desayuno de mañana, no ha podido resistirse…

Esperando el ferri que nos lleva de regreso a Pozzuoli (Italia, 2017)

Mientras que esperamos a que llegue el barco, escuchamos las conversaciones en “napoletano“. Nos encanta su dialecto brusco que casi no logramos comprender. Son sonidos consonánticos que acompañan con sus amplias y contundentes gesticulaciones de manos y brazos. Aprovechamos para montar este sencillo vídeo sobre la jornada.

El sol cae. La bandera de Italia se mece en la popa del barco. Nos alejamos de la isla y, en silencio, la observamos. Sin duda, es un buen lugar para perderse. Bella Procida! Bella giornata!

Nos alejamos de la isla tras un intenso día (Italia, 2017)

CONSEJOS:

Alojamiento: en la isla hay varios lugares para alojarse. Nosotros dormimos en Pozzuoli, en el Camping Vulcano Solfatara.

Desplazamiento a la isla: con Caremar nos costó 7,40 €/persona (precio reducido para niños). Hay varias empresas con horarios diversos. Se puede comprar pasaje en el mismo puerto.

Autobuses en Procida: el precio es diferente si se compra en el bus (1,8 €) o en los bares y tabacchi del pueblo (1,2 €). Los niños no pagan.

Para saber más sobre Procida, mira este enlace.

Desplazarse por la pequeña isla es fácil con estos pequeños autobuses (Italia, 2017)

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