En nuestro viaje por la vida hemos vivido experiencias diversas. Generalmente, como las que vivís todos vosotros y que sentimos como únicas y especiales. La cotidianeidad está llena de momentos especiales pero sencillos: ver salir el sol, remolonear con nuestros hijos en la cama hasta quitarnos la pereza y salir urgidos por el horario escolar y laboral que hemos de cumplir, admirar las flores de los almendros, descubrir que nuestros peques ya saben leer, abrazarnos a nuestra pareja al anochecer… Así van pasando los días.

Acceso al restaurante Quique Dacosta en Dénia (Alicante, 2017)

Pero hay momentos en los que disfrutamos de experiencias únicas con la plena conciencia de que, probablemente, no las repetiremos. En nuestros vajes hemos observado el Glaciar Perito Moreno y escuchado su crujir, navegado el Canal Beagle y nadado junto a los lobos marinos en las Islas Galápagos… Situaciones inolvidables que Pau y yo hemos compartido desde que hace algo más de 10 años decidimos compartir también nuestro viaje por la vida como compañeros. Yasí llegaron nuestro hijos y muchos proyectos ilusionantes para los cuatro.

Sopa de guindillas ahumadas

El pasado 1 de junio quisimos celebrar todo esto: lo cotidiano y lo excepcional. Y así celebramos junto a nuestra familia y algunos amigos nuestro matrimonio civil. En realidad celebrábamos nuestro décimo aniversario. En ese día alegre nos regalamos el gozo de estar juntos y ellos, y ellas, nos regalaron momentos y detalles. Y, entre esos regalos, nos ofrecieron una experiencia Quique Dacosta. Viajamos por muchos motivos y, uno de ellos, es por conocer los productos típicos y la gastronomía de los lugares que visitamos.

Calabaza de Benaguasil fermentada en su jugo con cangrejo bola

Nos encanta y respetamos el arte de la cocina. No somos expertos pero valoramos la historia y la cultura que hay detrás de cada plato. El esfuerzo y el pensamiento que hay puestos detrás de cada plato. La cocina mediterránea es sin duda una fuente de riqueza y diversidad, de productos locales exquisitos, de tradiciones milenarias, de salud. Quique Dacosta ha llevado hasta lo sublime la riqueza de la cocina de las tierras bañadas por el Mediterráneo y en sus menús ofrece un viaje único de sensaciones.

All i pebre de clotxinas

Nunca nos habíamos planteado regalarnos la oportunidad de saborear sus platos pero, nuestros amigos, lo pensaron por nosotros. Tan cerca de casa pero tan lejos para nosotros. Gracias a ellos, por un día nos sumergimos en el universo de un restaurante tres estrellas Michelín (2002, 2006 y 2012), en el mundo de este cocinero considerado un top-50 según la lista Best50. En Denia, Alicante, está uno de los mejores restaurantes del mundo y hemos podido disfrutar durante cuatro horas de una de sus obras magistrales: el menú DNA – La Búsqueda.

Los salazones, papadam de comino, el pulpo, el esturión, la ostra y la mano de Buda y mucho más…

1. La nube, el erizo y la navaja ligada
2. Los vinos
3. El monte de olivos

Lo primero que uno asume cuando entra por la puerta de su restaurante situado en Las Marinas de Denia es que todo está muy pensado. Nada es casual. Hay una planificación en todo lo que allí se hace. Sientes que formas parte de una obra en la que cada actor sabe su papel y el comensal es el espectador que participa y, además, es sorprendido a cada instante. El menú se organiza en actos. Seis actos y 21 platos. Puedes maridar el menú con su propuesta o bien, como elegimos nosotros -tras conversar con el soumilier- seleccionar algunos vinos de la carta. A destacar el trabajo del soumilier porque su selección acompañó a la comida excepcionalmente.

Terraza de acceso al restaurante

Detalle de una vajilla

Nos recibieron en la terraza-jardín del local y allí saboreamos los dos primeros actos del menú. En este tiempo, mientras bebíamos un vermut y un cava, revisamos la carta, leímos los textos que Dacosta había escrito para sus clientes y elegimos el menú DNA-La Búsqueda. Lo que implicaba renunciar al menú Universo Local… Nada fácil fue elegir.

Arroz con coliflor, mollejas de oveja Guirra y colmenillas del Maestrazgo

Nos dejamos llevar por el trabajo de los camareros, el jefe de sala, los cocineros y ayudantes. Toda una orquesta equilibrida y coordinada en la que ningún elemento desafinaba. ¿Cuántas horas de pensar? Todo conscientemente planeado. El diseño de cada vajilla, la distribución de los elementos de cada plato, el orden de los platos, los sabores, las texturas, los colores, los olores, la temperatura…

Patón Azulón de la Albufera

Hay mucha ilusión en cada cosa que se muestra al comensal. Hay sentimientos, hay emociones, hay sabiduría, hay respeto, hay alma, hay espiritualidad. Hay más de 25 años de trabajo y mucha vida. Desde Cáceres a Alicante, habiendo viajado por todo el mundo. Quique Dacosta y su equipo nos ofrecieron un espectáculo inolvidable.

La canela en rama, las ciruelas pasas, los pétalos de rosa y cóctel de manzana de oro

El menú crece, se desarrolla frente al comensal. Como una semilla que germina, crece la plántula, se fortalece la planta y finalmente florece para dar los frutos más dulces y frescos en la conclusión final. Calabaza en su jugo, cangrejos, erizo, clotxines, gamba roja y ostras, algas, brócoli, pimiento rojo y setas, sepia, salazones reconceptualizados, pulpo, arroces, pato, cítricos, manzana, flores, canela y tantos ingredientes más.

Piedra de miel de azahar, almendras y romero

Para concluir, sólo destacar, lo que más nos sorpendió: los salazones reinventados para potenciar su frescura y su sabor, como si fueran un paté gracias a su ajustada curación. Y el raimet de pastor encurtido, algo tan nuestro y que nunca habíamos saboreado, refrescante: el entreacto ideal.

De la moscatel. Las hojas de viña, sus uvas y Mistela

Regresamos al exterior recibiendo la brisa del mar que se colaba en el jardín. La intensa luz de nuestro sol, el olor a mar, el calor de aquella tarde. Como quien no quiere que se termine el espectáculo, salimos del salón y decidimos quedarnos en la terraza, dejando pasar los efectos del alcohol y rememorando los mejores momentos de nuestra experiencia Quique Dacosta. Así terminó este viaje gastronómico por nuestra cultura y nuestra historia, por nuestras montañas y nuestros mares. Un viaje increíble. Fin.

Nosotros…

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