Notice: Undefined index: blogger in /var/www/vhosts/nosaltres4viatgem.es/httpdocs/wp-content/themes/Divi-child/functions.php on line 25
LUNA CRECIENTE | Nosaltres4Viatgem

Nunca había crecido tanto la luna ante nuestros ojos como esta noche pasada, y ello a pesar de que ésta ya había iniciado su fase decreciente. Hemos podido verla aumentada enormemente, y es que anoche nos hicieron un gran regalo. Un regalo muy especial para nuestros hijos, pero también para nosotros: hemos podido ver la luna con un enorme telescopio. Lo tendremos ya siempre disponible para disfrutar del cielo y sus astros, en un lugar que nos ofrece cada noche una localización ideal para observar la bóveda celeste, ya que no hay ninguna ciudad grande lo suficientemente cerca como para impedirnos ver las estrellas. Es inversamente proporcional: cuanto más iluminamos nuestras calles, menos podemos ver la luz de las estrellas.

Son muchos los momentos felices que asocio a la observación del cielo nocturno. Este verano disfrutamos enormemente viendo las estrellas fugaces caer. La banda sonora de aquellos momentos estaba llena de “oohhhsss”, “haalaaaass”, “yo no la vi…” y “pues yo siiiiii!!!”. Emociones contenidas que explosionaban cuando alguno de los observadores tenía la suerte de estar mirando al lugar adecuado en el instante preciso. Hasta los niños, que jugaban con las linternas entre los árboles, consiguieron ver algunas cuando se tumbaron en la hamaca. Apretujados, observaban el cielo curiosos hasta que cayeron dormidos acunados por un suave balanceo.

Hace sólo cuatro lunas estábamos cerca del Valle del Elqui, en Chile, y pudimos observar aquellos cielos limpios desde uno de esos observatorios situados en las alturas de la Tierra. Obtuvimos una buena visión de la Luna. También Saturno se puso en nuestro foco y captamos los anillos difuminados sobre el oscuro fondo nocturno. Cuando estos aparatos te permiten ver el mundo -sus astros, en este caso- no podemos dejar de pensar en Galileo y en su dificultad para transmitir a sus cohetaneos lo que veía a través de aquel agujero. Sin duda debía parecerles increíble y, por ello, inaceptable. Él, por su parte, debía sentirse como “un llir entre cards“. Y de hecho, otro astrónomo inglés, Thomas Harriot, logró observar la misma imagen que él, pero fue incapaz de reconocer lo que estaba viendo. Galileo sabía que no le entenderían y por ello título su libro Sidereus nuncius (El mensajero sideral), como si fuese un profeta inspirado dispuesto a predicar en el desierto. Porque así era su público: absolutamente incapaz de comprender su anuncio. Diríamos que casi fue tan atrevido como Anaxágoras, quién ya por el siglo V a.C. se atrevió a decir que la Luna no era más que un “simple pedrusco”.

La luna llena rosada que nace frente a nuestra playa cada 28 días es uno de los mejores regalos que tenemos asegurados cada mes al atardecer y, por la mañana, cuando vamos en nuestro coche a trabajar, aún se nos ofrece magnífica antes de ocultarse por poniente detrás de la Sierra del Cid.

Siempre miramos el cielo. En cada viaje hay un momento espacial con una luna de fondo. Momentos que sellan buenos recuerdos y lugares únicos acompañados por personas especiales. Es difícil fotografiar esos momentos sin una buena máquina, es por ello que guardamos esos instantes en nuestra propia retina. Sin embargo, hay gente que dedica su tiempo a fotografiar el cielo y nos permite a los demás contemplar verdaderas obras de arte. Estas creaciones son valoradas y premiadas cada año por el Royal Museums Greenwich en cuya web podéis disfrutar de los ganadores de la última edición y de las anteriores.

Pin It on Pinterest

Share This