CHULILLA Y LAS HOCES DEL RÍO TURIA O GUADALAVIAR

CHULILLA Y LAS HOCES DEL RÍO TURIA O GUADALAVIAR

Aunque en Valencia conocemos a este río como el Río Turia, en su cabecera, es llamado Guadalaviar. Nace en las montañas de Teruel, en la preciosa Sierra de Albarracín, a unos 280 km de su desembocadura en la ciudad de Valencia. Dede que leí la entrada de Viajando en Furgo, estábamos deseando recorrer las Hoces del río Turia que a su paso por el pueblo de Chulilla son todo un espectáculo.

Vista de Chulilla desde las hoces del río Turia (Valencia, 2016)

En realidad, en la cuenca del mar Mediterráneo, tenemos pocos ríos “de verdad”, aquí discurren las ramblas, torrenteras, ríos secos o uadis -como les llaman en Marruecos- en los que raramente discurre el agua y, si lo hace, se producen grandes variaciones de su caudal en función de las lluvias torrenciales que suelen producirse en primavera y otoño. El río Turia lleva agua en casi todo su recorrido hasta que llega a las llanuras hortícolas valencianas donde el agua es aprovechada hasta el punto que el caudal desaparece. Lo más llamativo es que en sus primeros tramos discurre encajado en profundos cañones que hacen que el lugar sea de gran atractivo para los amantes de la geología y de la naturaleza en general. Uno de los mejores lugares para disfrutar de estos cañones es el municipio de Chulilla, en la comarca de Los Serranos (Valencia).

El pueblo de Chulilla está enclavado entre enormes moles de piedra caliza (Valencia, 2016)

Chulilla es un pueblo precioso. Encaramado a las peñas que miran al río Turia y en cuya parte más alta se sitúa el castillo medieval en el que anteiormente hubo también una fortaleza árabe. Las montañas calizas han sido excavadas por el río durante miles de años generando una hoz o barranco de unos 160 metros de altura. Ese era nuestro principal objetivo y a la mañana temprano nos calzamos las botas de montaña para recorrer algunos senderos.

Indicadores de las rutas que puedes hacer desde el pueblo (Valencia 2016)

En el interior de la hoz de regreso del Charco Azul (Valencia 2016)

El primer recorrido que hicimos fue el SL-74 del Charco Azul. Saliendo desde la Plaza de la Baronía, en el centro del pueblo, las indicaciones no llevan a error. Se desciende entre casas y pequeñas huertas con enormes algarrobos que dan al entorno una apariencia casi selvático-tropical.Cuando alcanzamos el fondo del barranco, nos encontramos entre acumulaciones de cantos y sedimentos fluviales. El sendero discurre cómodamente junto al río que, según la época del año, puede llevar mucha agua y limitar el caminar.

Las pasarelas permiten el paso cuando no hay grandes crecidas en el río

Junto al Charco Azul y unas pasarelas que no siempre son transitables

Detalle de los túneles y aliviadores excavados en la roca para conducir el agua

Es impresionante observar las excavaciones y conducciones que se hicieron en el pasado para conducir el agua y mejorar su aprovechamiento, así como para generar energía eléctrica. Cuánto trabajo y cuánta sabiduría esconden aquellas paredes… El sendero es circular y de dificultad escasa por lo que puede hacerse cómodamente en poco más de 1 hora. Es interesante ir con ropa cómoda y, preparados para un posible remojón que, sobre todo en verano, siempre apetece.

Acceso a la ruta de Los Calderonesjunto a la carretera CV-394

La otra ruta que realizamos fue la Ruta de los Calderones. Puedes partir desde la misma Plaza de la Baronía pero nosotros, siguiendo las recomendaciones de los luagreños y, con el fin de evitar el excesivo calor veraniego, decidimos ir con el coche hasta el inicio del sendero junto a la carretera CV-394, poco después de pasar el Albergue Turístico El Altico. Tras pocos metros de paseo se inicia el sendero junto a la enorme y elevada hoz. Las vistas son espectaculares desde el mirador de La Carrucha y, allí abajo, se puede ver el Charco Azul, objetivo del recorrido SL-74 que habíamos hecho anteriormente.

Detalle de los indicadores que marcan la ruta de “Los Calderones” junto al mirador de “La Carrucha”

La senda no tiene peligro alguno pero debemos caminar unos 800 m atentos a los niños pues el desfiladero, en algunos tramos está bastante cerca del camino. Pasaremos un arroyo justo cuando la hoz se retuerce en un abrusco meandro y seguiremos caminando durante 1 km más hasta llegar a las escaleras que nos llevan hasta los puentes colgantes. Los puentes colgantes de Chulilla permiten atravesar el río en varias zonas y disfrutar de lo lindo jugando a ser Indiana Jones.

Los puentes colgantes permiten acceder al barranco

Son varios los puentes instalados que permiten pasar sin peligro

Una vez allí abajo, junto al río, podemos seguir la ruta circular que lleva hasta el Pantano de Loriguilla y regresa al pueblo. Son en total 8 km que, si hace mucho calor, pueden ser demasiados para los más peques… En nuestro caso, preferimos detenernos para comer y bañarnos, para jugar y descansar sin prisas. El lugar así lo merecía y lo pasamos genial. A media tarde regresamos desandando el camino satisfechos por la jornada que habíamos disfrutado.

Un baño refrescante cuando el calor ya aprieta es la mejor recompensa

 

Puedes ver un resumen de nuestra experiencia en un VÍDEO AQUÍ

CONSEJOS PRÁCTICOS

¿Cómo llegar? Desde Valencia lo más sencillo es tomar la CV-35 hasta Losa del Obispo y, después, la CV-394. Desde Alicante también se puede tomar esa ruta, aunque nosotros preferimos viajar por el interior pasando por Almansa, Ayora y Cofrentes siguiendo la N-330 y, una vez en Requena tomamos la CV-395 hacia Chulilla. Si viajas desde Madrid por la A3, también tendrías que tomar esta desviación en Requena.

¿Dónde alojarse? Hay varios alojamientos, hostales y casas rurales. Nosotros elegimos el Hostal Restaurante El Pozo en el que nos sentimos muy bien atendidos. Nuestra primera opción era acampar pero, por desgracia, el pueblo no cuenta con ninguna zona de acampada pública ni tampoco privada. Sería estupendo que habilitaran una zona para acampar o para caravanas.

¿Qué hacer y qué visitar? El pueblo de Chulilla cuenta con muchos puntos de interés como su castillo medieval, la ermita de Santa Bárbara, la iglesia y el balneario de Fuencaliente. Pero además hay pinturas rupestres y excelentes rutas de senderismo, además de sectores de escalada para los más osados.

Cartel explicativo del uso del barranco para generar electricidad y transportar madera desde la sierra

Caminando por la senda que lleva a los puentes colgantes (Chulilla, Valencia 2016)

BOCAIRENT: VACACIONES EN NUESTRO PUEBLO

BOCAIRENT: VACACIONES EN NUESTRO PUEBLO

Bocairent es nuestros retiro. Bocairent es piedra, es historia, es sol y frío, es bosque y ríos, fuentes y pozas donde refrescarse. Bocairent tiene puentes, un bello campanario, una plaza de toros excavada en la roca, conventos, ermitas y museos. Bocairent esconde secretos: pozos de nieve y cuevas que se han convertido en “un pequeño parque de atracciones” o en bares en la plaza del ayuntamiento. Bocairent es el lugar al que vamos a descansar, a desconectar. Es el lugar en el que necesitamos poco para vivir pero que nos ofrece mucho y nos permite ofrecer mucho más a todos los amigos que vienen a visitarnos al Maset.

Acceso a la Plaza del Ayntamiento

Acceso a la Plaza del Ayuntamiento

Bocairent es, probablemente, uno de los pueblos más bonitos de nuestra región. Junto con Altea, Peñíscola, Morella y Biar -por citar algunos- puede presumir de haber sabido preservar la belleza de su casco antiguo y las particularidades que lo hacen único y especial. Bocairent es un pueblo eminentemente industrial que sufre desde hace décadas las dificultades que supone intentar mantener a flote empresas familiares que luchan por sobrevivir.

Detalle de una de las fuentes del barrio viejo

Detalle de una de las fuentes del barrio viejo

Desde hace unos años ell turismo supone un complemento para algunas familias y para el municipio que recibe, especialmente en Semana Santa y en los fines de semana la visita de personas interesadas con conocer su rico patrimonio. Bocairent pertenece a la provincia de Valencia y a la comarca de la Vall d’Albaida pero, geográficamente, está realmente situada en las montañas del norte de Alicante que separan ambas provincias. Es una de las puertas de entrada a la famosa Sierra de Mariola, coronada por el espectacular Montcabrer, visible desde todos los municipios que integran esta maravillosa sierra: Bocairent, Bañeres, Muro de Alcoi, Cocentaina, Agres y Alfafara. Todos estos municipios ofrecen un sin fin de atractivos culturales, históricos, naturales y gastronómicos.

Campanario de la iglesia de Bocairent

Campanario de la iglesia de Bocairent

Ermita hace ya más de tres años que escribimos nuestro blog y no habíamos dedicado una entrada a este pueblo que supone nuestro remanso de paz, nuestro espacio para el encuentro con nosotros mismos, el lugar mejor para el juego de nuestros hijos, para la lectura, la escritura y la reflexión, para vivir plácidamente en familia.

Son tantos los elementos de interés que no nos resulta fácil resumir. Explicaros cosas de Bocairent es como querer describir los encantos de la persona que más quieres:¿por dónde empezar?¿qué elegir? Quizá la mejor manera de tener una primera impresión del pueblo es subir a la Ermita del Santo Cristo. Es un breve recorrido, aunque con bastante pendiente, que recorre un Via Crucis con 15 estaciones de la pasión de Jesús y que lleva hasta un antiguo convento con su ermita. Desde allí, las vistas de la cara norte del pueblo son impresionantes, destacando el campanario y la Sierra de Mariola al fondo.

Callejeando por "el barri vell"

Callejeando por “el barri vell”

Para tener la imagen de la cara sur de Bocairent hay que dirigirse al cementerio. Desde allí se puede acceder al barri vell (barrio antiguo) por el hermoso pont de darrere de la Vila o puente que daba acceso al pueblo. Nada más cruzarlo podemos apreciar, excavado en la pared de piedra, la garita donde se cobijaba la persona encargada de cobrar los impuestos de entrada a la localidad. Si seguimos caminando y nos introducimos por las callejuelas que se abren a nuestra izquierda, entramos en el barrio antiguo. Muchas de las casas aún están habitadas y otras han sido rehabilitadas para estancias de veraneo o como casas rurales para el alojamiento de visitantes. Pasear por estas calles es una delicia. Las fuentes del siglo XVIII que suministraban agua a la población aún están en uso y las colecciones de macetas dan vida a este lugar bastante tranquilo y silencioso. Llegaremos a la Placeta de la Presó en la que Sant Vicent Ferrer predicó en 1412.

Huertos en el río Clariano junto al barrio medieval

Huertos en el río Clariano junto al barrio medieval

Declarado Conjunto Histórico Artístico de carácter Nacional, su elemento más destacables es el hermoso campanario de la Iglesia de la Asunción que hay que admirar mejor desde la Plaza del Ayuntamiento tras pasar el acueducto que de antiguo traía el agua al centro del pueblo. Los altos edificios de hasta seis plantas son, en realidad, dos casas construídas superpuestas: las de abajo tienen acceso desde la plaza mientras que, la vivienda superior, tiene acceso desde la calle posterior que recorre la plaza a un nivel superior. Es en esta plaza donde se celebran las fiestas de danzas en el mes de agosto y los principales actos de las fiestas de moros y cristianos en febrero. No hay que perder la oportunidad para tomar un refresco en algunos de los bares situados en el lado derecho de la plaza pues están excavados en la roca, creando un espacio único y muy acogedor.

En agosto se celebran las fiestas a Sant Agustí

En agosto se celebran las fiestas a Sant Agustí

Antes de abandonar el barrio viejo, hay que dar un paseo por la Ruta Màgica que bordea el cauce del río Clariano recorriendo los antiguos huertos y pasando por algunos de los enclaves más bonitos de la cara sur del casco antiguo. Bordeando al pueblo podemos distinguir algunas de las antiguas fábricas textiles que fueron el motor de la economía de este municioio en el siglo pasado. Algunas de ellas han sido hoy reconvertidas en lugar de encuentro para los festeros de diversas “filaes”.

Casco antiguo desde la salida de les covetes

Casco antiguo desde la salida de “les covetes”

Otro lugar destacable de Bocairent es su Plaza de Toros que fue excavada en el año 1843 en la piedra. Es una pequeña plaza pero única por esa particularidad. Puede visitarse y aún hoy recibe algún festejo taurino aunque, en realidad, suele ser más aprovechada para actos culturales de diversa índole.

Probablemente, el lugar más conocido y más peculiar de Bocairent son les covetes dels moros. Para llegar hasta allí hay que bajar desde la plaza por el Carrer Ruta de les Covetes o desde el cementerio por el Carrer Mosen Hilario. En el pasado este era el lugar de juegos y aventuras de todos los niños de la localidad, hoy se ha convertido en un “curioso parque de atracciones” al que se accede por un módico precio.

Sección de "les covetes dels moros"

Sección de “les covetes dels moros”

No sabemos muy bien el origen de estas cuevas excavadas en la roca caliza (que existen también en otras localidades cercanas aunque en menor número) pero parece ser que eran graneros tallados en época bereber. Posteriormente se dedicaron a diversos usos y se fueron comunicando estancias, creando un entramado de galerías que casi parece un parque de atracciones para trogloditas. Dejarse guiar por Paco, el guía de les covetes, a través de los túneles mientras observamos la ermita del Santo Cristo allá en lo alto y escuchamos las historias que él nos va contando, es una experiencia única.

Interior de las galerías y cuevas comunicadas

Interior de las galerías y cuevas comunicadas

Una vez salimos de les covetes, no podemos perder la oportunidad de visitar el pozo de nieve o cava que se encuentra junto a la caseta de venta de las entradas. Es uno de los pocos pozos de la región que se han restaurado y se puede acceder desde la parte inferior. Estos enormes pozos aparecen por todas las sierras de la provincia de Alicante -muchos de ellos están abandonados o medio en ruinas- y son obras maestras de la ingeniería local. Eran excavados en la piedra y podían superar los 15 metros de profundiad y 8 metros de diámetro. Servían para guardar la nieve en invierno, que se iba acumulando y aplastando en su interior creando gruesas capas de hielo que se separaban unas de otras con capas de esparto y otras hierbas. Este hielo serviría, en primavera y en verano para mantener las fresqueras de las casas. El comercio del hielo era muy importante a inicios del siglo XX y dio lugar a importantes rutas comerciales. Las burras, cargadas con los bloques de hielo viajaban por la noche para llegar hasta los lugares de venta en las provincias de Valencia y Alicante.

No podemos despedirnos de Bocairent sin detenernos a degustar su gastronomía local. A pesar de ser un municipio re

Bóveda del pozo de nieve desde su interior.

Bóveda del pozo de nieve desde su interior.

lativamente pequeño, tiene un buen servicio de restauración. No es fácil recomendar uno de sus restaurantes pero, para nosotros, por su emplazamiento y yendo acompañados de niños, no hay duda que el mejor es el hotel-restaurante L’Estació. Situado en la antigua estación de tren, es un hotel con mucho encanto que cuenta con un agradable restaurante y mucho espacio para que jueguen los niños. Su menú de tapeo es excelente para una comida diversa y sabrosa pero, además, cuentan con platos típicos de la zona. También vale la pena el restaurante El Cancell con una carta amplia y especializada en platos locales como arroces, olletas y gazpachos. Y si quieres tener una visión única de esta comarca, puedes darte una vuelta con totglobo (como hicimos nosotros hace algo más de un año).

Así saldamos esta deuda que teniamos pendiente con Bocairent. Un pequeño pueblo con muchas historias que contar, algunas de las cuales han quedado en el tintero para cuando os animéis a visitarnos. Os acompañaremos encantados a conocerlo y siempre tendremos preparado un plato en nuestra mesa para acogeros en cualquier época del año.CIMG2695

VIATJANT EN GLOBUS

VIATJANT EN GLOBUS

Hi ha experiències úniques i especials que tot i paréixer pròpies d’un viatge d’aventures, poden ser viscudes ben a prop de casa. Només cal un poc d’atreviment i l’empenta dels que et volen per posar-te en situacions inimaginables. Al llarg de la nostra vida, les diverses etapes que la formen estan marcades per moments especials que, habitualment, ens agrada emmarcar amb “rituals de pas”. Amb l’excusa del meu darrer aniversari, tot en secret, em van organitzar una senzilla festa sorpresa que va anar acompanyada d’un regal únic i especial: un viatge en globus.


Com saben que a nosaltres4 ens agrada gaudir d’aventures en família, ens compraren bitllets als quatre en aquell globus matiner i allà hi vam anar. Calia matinar perquè el vol és molt més tranquil i eficient si l’aire està encara fresc -no cal gastar tant de combustible per calfar el globus. Acabava d’eixir el sol quan desplegàvem l’enorme llençol damunt de terra. Tots vam ajudar i ràpidament els ventiladors inflaren el globus d’aire. En encendre els enormes cremadors, el globus es va alçar magestuosament i, de seguida, ens enfilarem a la cistella que ens havia de transportar per allà dalt…

No hi havia ni un núvol, el dia era esplèndid i l’experiència prometia ser inoblidable. Com en qualsevol vivència que puga rebre el nom d’aventura, no podem negar que una certa por ens envaia: el fet de deixar-te enlairar en una simple cistella centenars de metres suposa una prova de confiança en la persona que ha de pilotar aquell senzill aparell.

Després de pujar més de 500 metres, superes eixa por i comences a gaudir del fet de volar. Era la primera volta que volàvem realment. Ara ho sabem. Havíem pujat moltes vegades en avió i una vegada en aquella avioneta a les illes Galápagos que va suposer per a nosaltres un vol increible. Tanmateix, ara sabem que mai no havíem volat com volen el pardals quan es deixen dur plàcidament per les brises matutines, fresques i agradables, quan no van enlloc i simplement aprofiten la seua capacitat de volar per sentir-se els autèntics privilegiats de la naturalesa.

Volar en globus és així. Sosegadament vas descobrint una nova perspectiva del paisatge. Si, a més a més, voles per damunt de les teues serres, del camp que t’envolta habitualment, dels camins que visites periòdicament, aleshores el vol es converteix en una experiència d’enamorament. Encara estimes més la teua terra, la nostra terra. La sensació de connexió és immensa i no pots deixar de pensar en el privilegi tan gran que tenim els éssers humans de poder ser conscients del que suposa viure en aquesta Terra. Aquesta casa nostra que ens regala misteris i racons encisadors a cada pas.

Decobrir la bellesa del món no és fàcil. Sovint ens movem massa ràpid, massa frenèticament, per tal d’apreciar-la. Viatjar a peu, amb bicicleta o en globus et dóna la mesura real del món i et permet gaudir plenament de l’espectacle de la natura. Si visquérem amb més calma, el món se’ns oferiria als ulls amb un aspecte més bell i amable. Redescobriríem el pou de bellesa que hi ha als nostres ulls…

En fi, hem volat en globus i ho hem fet en família de la mà de totglobo. Aquesta és una iniciativa de dos germans, Raül i Blai, que et transmeten, amb les seu esguard, que fan tot el possible per viure el que més els agrada: la seua passió per la natura i l’aventura. Amb molta il·lusió, posaren en marxa aquesta empresa quan encara eren uns adolescents, pràcticament, i encara hui fan possible que molta gent puguem viure una experiència única. Volar amb ells és, a més, una forma d’ajudar-los a tirar avant amb el que fa quasi vint anys pareixia només una bogeria de joventut. Tant de bo que no desapareguen mai els jóvens amb totes les seues bogeries, el seu coratge i la seua alegria de viure! Gràcies a ells l’esperit d’aventura està viu i es manté viu, fins i tot, amb el pas dels anys, quan es fan grans, en tots aquells que apostaren, sense dubtar-ho, pels seus somnis de joventut.

ORQUÍDIES I TURMES: REGALS DE LA NATURA

ORQUÍDIES I TURMES: REGALS DE LA NATURA

Aquesta primavera, a pesar que no ha plogut massa, hem pogut gaudir de l’espectacular floració a les nostres serres. Potser enguany he valorat més aquest esdeveniment de la natura perquè l’any passat no vam tindre primavera. Com que vam començar el nostre viatge a l’hemisferi sud el dia 11 de gener, vam partir d’ací encara en ple hivern i arribàrem a Xile quan l’estiu estava marcant les temperatures màximes.
Al mes d’abril, amagades entre els pins i la pinassa, comencen a brotar les tiges d’unes plantetes molt especials que habitualment passen inadvertides per als caminants dels senders. Són les nostres orquídies.

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XÀTIVA: CIUTAT HISTÒRICA

XÀTIVA: CIUTAT HISTÒRICA

L’altre dia vam provar la nova cervesa elaborada a Xàtiva: La socarrada. Més enllà de seua denominació, que mostra ben explícitament que es tracta d’un producte del país, el sabor intens a romer d’aquest beuratge ens va evocar inevitablement els inoblidables aromes de les nostres serres. No és un cas excepcional, tanmateix. Cada dia són més els productors del país que van descobrint que els productes de la terra tenen un valor afegit. Alguns amics i familiars encara se sorprenen quan veuen que nosaltres solament comprem vins del país. La veritat és que hi ha un bon grapat de cellers a les nostres comarques que s’han decidit a fer un producte de qualitat i amb una inequívoca voluntat de forjar una nova imatge del nostre país, agermanant, d’una part, l’arrelament a la terra i a la tradició i, d’altra, la innovació i la recerca de noves oportunitats comercials.

http://www.jdiezarnal.com/castillodejativa.html
Però el cas de Xàtiva tal volta és especial. En primer lloc, hi ha el fet simbòlic que fou la ciutat devastada arran de la funesta batalla d’Almansa: és el símbol més evident d’aquell mal que -com diu la dita-  a tots alcança. En segon lloc, hi ha una tradició, des de Raimon a Feliu Ventura, que ens remet a una voluntat persistent de resistència. En tercer lloc, Xàtiva és i serà sempre la ciutat dels papes. I encara que la memòria dels Borja és, en molts aspectes, controvertida, és forçós veure en ells l’esplendor històric del nostre país. 
http://www.jdiezarnal.com/castillodejativa.html
Alexandre VI

En la vessant personal, Xàtiva ens porta, a més, bons records. És una ciutat carregada d’història. I els nostres passeigs pels seus carrers o la visita al seu castell ens ha despertat una afinitat i una aficció molt estretes cap a aquesta ciutat.

El tòpic imperant del nostre país com la terra del sol i la platja potser ha fet que ciutats com aquesta -o altres com Morella, Sagunt o Peníscola- no siguen més conegudes pel seu aspecte històric i monumental. De vegades viatgem per Espanya, França, Anglaterra o Escòcia buscant estampes medievals amb castells i cavallers i ens oblidem que ací, a casa nostra, hi ha vestigis d’aquella època cruenta d’Europa, en què els hòmens demostraven la seua virilitat amb una brutalitat esfereïdora, molt allunyada de la imatge idíl·lica forjada per la literatura romàntica.
Pels carrers de Xativa (València, 2014)

Nosaltres tenim el dubtós mèrit de tindre com a fundador del país un rei -el nostre en Jaume- que és conegut amb el títol de El Conqueridor. Aprofitant un dia de pas per Xàtiva i el seu castell, explicàrem als nostres fills la conquesta jaumina del país. A ells els encanten les històries de cavallers, com a tots els xiquets, per això escoltaren amb molta atenció la descripció de la conquesta sagnant de Mallorca per part d’un en Jaume encara jove i inexpert. Però encara quedaren més esbalaïts quan els explicàrem com en Jaume, arran d’aquella experiència, aprengué que seria millor, en compte d’assaltar les ciutats amb els seues exèrcits, assetjar-les fins fer-les negociar la rendició, evitant així l’enfrontament directe. Els nostres fills van saber, així, que aquesta fou l’estratègia del rei a València, a Xàtiva i a les altres ciutats del Regne de València. Des d’aleshores, cada vegada que parlem d’en Jaume, el nostre fill gran diu que el rei era molt llest.

La seu de Xàtiva (València, 2014)
Però els atractius de Xàtiva no s’esgoten al castell. També es pot visitar la Seu o l’antic hospital, convertit, ara, molt funcionalment, en Centre de Salut. Hi ha alguns restaurants molt recomanables, i un passeig per l’Albereda -sobretot durant la fira a l’estiu- permet comprendre l’especial afecte que senten els veïns i veïnes de la ciutat per aquest passeig. Però, en realitat, tan sols cal llançar-se a recórrer els carrers de la ciutat vella per a sentir el batec de la història i per a deixar-se impressionar per la monumentalitat de les antigues residències de la xicoteta noblesa i l’alta burgesia xativina.

Restaurante El Tunel de tapas, Xàtiva

A l’igual que València, Xàtiva ens remet a una època senyorial, àmpliament dominada per una burgesia agrícola i manufacturera sempre incipient a l’antic Regne de València -com encara ho és al nostre país, actualment. El gust pel disseny i l’estil arquitectònic a la moda a l’hora d’alçar les seues residències és un dels signes distintius d’aquesta burgesia italianitzada i evidencia l’actitud emprenedora, la sensibilitat cultural, l’obertura al món i la irrenunciable vocació mediterrània que ha tingut en tot moment la burgesia valenciana. Aquestes excel·lències valencianes, magníficament testimoniades als carrers de Xàtiva, amaguen també algunes debilitats inherents al caràcter valencià, com l’afany desmesurat d’ostentació o la fosca tendència al negoci brut i a la corrupció -és, de nou, l’aspecte tenebrós de la memòria dels Borja. A Xàtiva, en fi -com a València-, hi trobem sintetitzada bona part de la història del país: des dels seus moments de major esplendor fins al seu enfonsament i devastació. És un país d’excessos, el nostre. I Xàtiva n’és una bona mostra, tant de la nostra grandesa com de la nostra misèria.

La història ens diu qui som i, fins a un cert punt, qui serem. Ara bé, tampoc no és un destí cec. Mirar cara a cara al nostre passat és una bona forma d’aprendre del que vam fer bé i del que no volem tornar a fer malament. La història dóna les seues lliçons. Però és cosa nostra estar disposat a aprendre el que la història pot ensenyar-nos.
VALENCIA, SORPRENDETE

VALENCIA, SORPRENDETE

Cada día es una gran oportunidad para descubrir la sorpresa en la  cara de mis hijos. Me levanto cada día con el “piloto automático” encendido, sabiendo qué voy a hacer, qué tengo programado y previsto para ese día, hay poco margen a la improvisación. Aunque ellos también empiezan a entrar en este mundo programado, su instinto, aún les saca fácilmente de él.

A mis alumnos, por el contrario, ya no les ocurre así, ya están “programados” y suelen llegar al instituto con cara de profesionales que no esperan nada nuevo de su “jornada laboral”. Es lamentable y es una de las cosas que más me obsesiona en mi labor diaria: cómo romper la previsibilidad de las clases monótonas. Cada día hablo con mis compañeros y a muchos de nosotros nos preocupa este asunto: hay que divertirse para aprender, hay que divertirse haciendo cosas, creando uno mismo, descubriendo… Pero es difícil porque nosotros también estamos programados… y casi todos los días son predecibles. Cuando logro trabajar con ellos trasladándoles el protagonismo, haciéndoles responsables de su aprendizaje, sólo entonces, en algunos se enciende la lucecilla del saber, la de “El gozo intelectual” que describe Jorge Wagensberg en su interesante libro.

Oceanogràfic (València, 2014)

Es por ello que busco un cambio de rumbo, una manera de vivir viajando entre las cosas que me fascinan, que me motivan, que mueven mi creatividad, porque solo en este estado puedo enseñar a mis alumnos esa manera de vivir. Porque, como se suele decir, no enseñamos con lo que decimos, sino con lo que hacemos y somos.

Mis hijos me transmiten a mí esa capacidad por descubrir, el sentido innato de la sorpresa y yo intento aprender de ellos para ser cada día más feliz. Este curso he emprendido un cambio de rumbo y empiezo a recoger frutos. Después de unos meses de marejada parece que algunos de mis alumnos empiezan a ser conscientes que ellos pueden ser protagonistas de su propio aprendizaje. Me están regalando ya gratas sorpresas y con esta nueva dinámica, revisar sus trabajos es toda una aventura para mí. Empiezan a quedar lejos esos exámenes monótonos y aburridos, previsibles, de preguntas con respuestas cerradas y clónicas.

En nuestro viaje De Tierra de Fuego a las Galápagos fuimos así. Vivimos en el mar de lo imprevisible y fue maravilloso. Durante seis meses vivimos con la sorpresa, con la paz interior y con la alegría de sentir nuestra mente ligera de equipaje porque no estaba programada. Era entonces cuando podíamos crear, escribir, jugar. Hace casi un mes que no escribo y esa es una mala señal. Pero por fin he encontrado el momento. Termino esta reflexión con ilusión por escribir una nueva, me siento bien, esta es una buena señal.

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