APRENDIENDO EN UN INSTITUTO DE ENSEÑANZA SECUNDARIA EN SUECIA

APRENDIENDO EN UN INSTITUTO DE ENSEÑANZA SECUNDARIA EN SUECIA

Acabo de regresar de Suecia, de Estocolmo, donde he estado acompañando a mis alumnos en un intercambio con alumnos suecos que estudian español. Ha sido para ellos, pero también para mi, una gran oportunidad. No hay nada mejor que ver tu vida desde otra perspectiva para poder analizarla y, obviamente, lo mismo ocurre con mi profesión. Como profesora, una de mis inquietudes es conocer otros sistemas educativos, otros modelos y otras realidades. Poder pasar una semana en un instituto de enseñanza secundaria en Suecia me ha permitido observar y conocer muchos aspectos que me parecen muy enriquecedores. Es mi segunda visita a este centro y, por ello, creo que ya puedo hacer una primera valoración y descripción de mi experiencia allí.

Una de las aulas del instituto

Cómo sabéis, andamos liados en un proyecto muy complejo para la implantación de una escuela de primaria en Alicante basada en la pedagogía Waldorf. Está siendo un camino lleno de dificultades y contratiempos ya que nuestra legislación establece un marco de referencia muy limitante en múltiples aspectos. Desde que conozco las bases de la pedagogía Waldorf, mi visión de la educación se ha transformado radicalmente. A punto de cumplir un siglo desde la fundación de la primera escuela Waldorf, este modelo educativo, más allá de ser revolucionario es un referente. Siendo extraño en nuestro país, está realmente vinculado con los parámetros educativos que son muy comunes en otros países europeos como, por ejemplo los países escandinavos.

La biblioteca es un espacio abierto con zonas de lectura y juegos

Lo primero que llama la atención cuando llegas a este instituto es que no hay vallas ni puerta exterior de acceso controlada. El edificio está en un espacio abierto con acceso directo a la calle como si fuera una biblioteca pública, una casa de cultura o un hospital. Nunca suena un timbre ni hay una señal que marque el inicio o la finalización de las clases.

Zona de acceso al instituto

Las clases se inician entre las 8:10 y las 9 de la mañana y finalizan entre las 14 y 16 h, excepto los viernes que acaban a las 12-12:30 h. El horario es partido pero continuado ¿qué quiere decir esto? Pues que hay un primer periodo de clases que finaliza a mediodía (12 h) y, después, la escuela ofrece servicio gratuito de comedor escolar a todos los alumnos desde las 11:45 hasta las 13 h. A continuación, las clases se retoman normalmente para un par de sesiones.

Zona de autoservicio ene l comedor de la escuela

Siempre hay una opción vegetariana en el menú

Los alumnos comparten mucho tiempo juntos y con sus profesores en los cortos periodos de descanso y en el comedor. La cocina ofrece un menú único con un plato principal y siempre su alternativo vegetariano, además siempre hay una crema o sopa y ensalada. Para beber se ofrece agua y leche. Cada alumno es responsable de recoger sus platos de la comida. Por turnos, alumnos voluntarios se encargan de limpiar las mesas y subir las sillas para que después el servicio de limpieza puedan limpiar el comedor a fondo rápidamente.

Un alumno recoge el comedor tras la comida

Carrito de limpieza que usan los alumnos

Las asignaturas habituales son similares a las nuestras aunque suelen tener menos horas lectivas de cada una de ellas. Entre clase y clase hay un corto periodo de descanso que oscila entre 5 y 10 minutos. Los alumnos de cada grupo tienen horarios muy variables con un máximo de 30 horas a la semana que incluyen horas de estudio libre o participar en el coro de la escuela. Las sesiones de clase tienen una duración variable de entre 30 minutos hasta 2 horas, dependiendo del tipo de trabajo a realizar.

Clase de educación plástica: modelado

Elementos en el aula de educación plástica

Hay clases de teoría, clases prácticas y de repaso. Generalmente, las clases de teoría incluyen un corto tiempo de exposición y explicación del profesor y, a continuación, tiempo para que el alumno trabaje por su cuenta. Si algo me ha llamado la atención es que los alumnos trabajan bastante por su cuenta, son autónomos una gran parte del tiempo que pasan en el aula. Además son muy participativos. Eso sí, me da la impresión que si no quieren trabajar, no se les fiscaliza mientras no molesten en clase: es su responsabilidad y deberan asumir que sus resultados no serán adecuados cuando se les evalúe.

En clase de cocina y economía doméstica

Los alumnos no se especializan en ciencias y letras en secundaria, todos tienen las mismas materias comunes y sólo pueden elegir las optativas prácticas como taller de madera y taller de costura. Una asignatura muy interesante es economía doméstica y gestión del hogar. Todos los alumnos aprenden a gestionar una casa, a cocinar, planchar y llevar las cuentas de la casa. Se da importancia al trabajo académico “intelectual” pero también a otros aspectos que favorecen la concentración, las actividades manuales, la coordinación motora, el refuerzo de la interacción de ambos hemisferios cerebrales…

En la cocina se aprende también conceptos básicos sobre nutrición, comercio justo, ecología… Limpieza, orden, organización…

Todo el proceso es importante. Hay que poner bien la mesa para compartir con los compañeros y maestros el menú elaborado

Los alumnos no cargan con pesadas mochilas en sus espaldas. Todos cuentan con una taquilla y, los libros, pertenecen al centro educativo, están en el aula y no suelen salir de ella. En este instituto cada alumno tiene un ordenador portátil personal que al acabar el periodo educativo puede comprar o bien dejar en el centro para ser utilizado por un nuevo alumno. El trabajo para casa va y viene en su ordenador que es lo único que suelen llevar con ellos y, no siempre.

En clase el uso de ordenadores está integrado en ciertas asignaturas

La sala de profesores invita a estar, a compartir, a charlar y a reunirse. A descansar.

Los profesores disponen de despachos por departamentos y de una sala de profesores muy acogedora. Allí cuentan con todo lo necesario para comer a mediodía – si prefieren no utilizar el servicio del comedor – tomar un café en cualquier momento de su jornada y reposar un rato antes de seguir con las clases de la tarde. El diseño de los espacios es muy agradable e invita a estar, a acomodarse, a trabajar y a conversar.

En el taller textil se aprende a coser a máquina: coordinación neuromotora, concentración, trabajo bien hecho, autonomía, crear uno mismo…

Técnicas artesanales: cultura, historia, origen de los materiales…

Todos los maestros son tutores de un reducido grupo de alumnos y les acompañan desde que entran en el centro hasta que acaban la educación secundaria obligatoria. Además se intenta que el mismo tutor se haga cargo de los hermanos de la misma familia. Deesta manera se facilita el conocimiento entre ellos y se mejora la confianza entre los miembros de la comunidad educativa. La educación secundaria son 3 cursos (que corresponden con nuestros 2º, 3º y 4º de la ESO). Los alumnos que quieran seguir estudiando bachillerato (son otros 3 cursos) acudirán a otro centro y deberan pasar una selección en base a sus resultados académicos en secundaria y sus intereses personales tales como el deporte, el arte, la tecnologia, etc.

Colaborar y cooperar: todo se comparte por lo que hay que cuidar los utensilios adecuadamente

Los alumnos disponen de taquillas para guardar su material

En el centro en que he estado hay además un club social que ofrece a los chicos y chicas del instituto un lugar de encuentro al finalizar las clases y en periodo no lectivo. Con sala de televisión, zona de juegos, conexión wifi, gimnasio, bar y otros servicios.

Espacios de descanso para el tiempo libre entre clases

La sensación que he tenido es que en este centro los profesores y alumnos conviven tranquilos y relajados, también felices. Los alumnos asisten a sus clases y no parecen especialmente estresados aunque pasan por exámenes frecuentemente, algunos de carácter estatal que evalúa la consecución de ciertos objetivos académicos. El mobiliario en las clases y en los espacios comunes es muy acogedor. Las mesas son elevadas en las aulas y bajitas en los espacios comunes. La decoración está también muy pensada para que todo sea práctico y acogedor.

Las clases están insonorizadas y son muy luminosas

Según me advierten, los contenidos que trabaja el alumnado sueco son menos densos y menos exigentes, puede, no lo sé. Pero lo cierto es que la eficiencia del aprendizaje puede ser mayor o, al menos, los alumnos parecen más felices. Los profesores también. No tengo ningún análisis científico que demuestre mis sensaciones, que me permita corroborar lo que siento: aquí la gente viene al cole más feliz. En Suecia, el abandono escolar está en un 7% frente a casi un 20% en nuestro país. Es difícil analizar estos datos que siempre son revisables bajo diversos puntos de vista pero, es obvio, que nosotros tenemos mucho que mejorar.

Banco de limpieza en el aula de plástica

Haber convivido una semana en un entorno educativo diferente al que yo trabajo pero con tantas similitudes a lo que conozco de la pedagogía Waldorf es un gran regalo. Una oportunidad para conocerme mejor y analizar qué cosas puedo mejorar como profesora. Para los alumnos, una experiencia única que seguro les ayudará a tener una mejor percepción de nuestro sistema educativo y, sobre todo, lo que me parece más interesante, podrán comparar cómo de diferente o similar es su actitud en el aula frente a la de los alumnos suecos. Hay aspectos que nos gustan más de cómo trabajamos en España mientras que, otros, son claramente mejorables.

El aula de plástica es, probablemente, lo que más se parece a mi instituto

Como siempre, viajar es una gran oportunidad y es un privilegio haberla compartido con mis alumnos. Visitar este instituto en Suecia me hace confirmar que el cambio es necesario y que seguir la estela de la pedagogía Waldorf es, para mi, un camino muy enriquecedor pues con ella buscamos una educación para la vida, un crecimiento personal integral. Quiero ir más allá de pretender que mis alumnos memoricen cosas: quiero intentar que aprendan a hacer cosas, que sean flexible y espontáneos, que busquen y resuelvan problemas y entresijos por ellos mismos en las múltiples facetas de su vida. Una educación que se preocupe por su felicidad, que les permita aprender a escucharse, a escuhar al otro, a respetar, a expresar sus sentimientos, a gestionar su frustración. Favorecer y madurar en ellos la motivación intrínseca que debe ser la base del desarrollo de culquier ser humano. En fin, el camino es largo, el viaje complicado, pero seguimos avanzando hacia el horizonte.

VIAJE EN EL TIEMPO: CALENDARIO DE ADVIENTO

VIAJE EN EL TIEMPO: CALENDARIO DE ADVIENTO

Cuando pensamos en viajar, pensamos en desplazarnos en el espacio pero… ¿qué pasa con nuestro viaje en el tiempo? ¿Qué pasa con ese viaje que realizamos cada día y que muchas veces vivimos inconscientemente? Es el viaje más importante: es nuestra vida. Un viaje único e irrepetible que nos lleva a través de vivencias únicas e irrepetibles.El tiempo pasa y, a medida que crecemos tomamos conciencia del paso del tiempo. Los niños viven el momento y no tienen referencias temporales que condicionen sus vivencias. ¿Cuánto falta? ¿Cuándo llegan?

En las Escuelas Waldorf se inicia el Adviento recorriendo la espiral

En las Escuelas Waldorf se inicia el Adviento recorriendo la espiral

En las escuelas Waldorf se inicia el Adviento con la ceremonia de la Espiral. Se prepara una gran espiral con ramas de ciprés que se decora con estrellas doradas y minerales. En el centro se coloca una vela grande encendida. Cada niño recorre la espiral con una vela apagada en las manos que enciende en el centro y después desanda el camino y coloca su vela iluminando entre todos la espiral desde dentro hacia afuera. Una manzana roja sirve de portavelas para cada cirio. Así se va iluminando la espiral mientras cantamos dulces villancicos, suena la flauta o el xílófono. Es un momento de serenida y calma, de acompañar la luz que todos tenemos en nuestro interior.

A partir de ese momento empezamos a contar los días. Se acerca la Navidad y esperamos ese momento con ilusión. Una buena manera de medir el tiempo que falta para ese acontecimiento es utilizar un calendario de adviento. Este calendario nos ayuda a que nuestros hijos tengan una referencia temporal pero sin necesidad de utilizar el conteo ni referencias numéricas que todavía no forman parte de su mundo cerebral
.

Rollos de fieltro para hacer los sobrecitos

Rollos de fieltro para hacer los sobrecitos

Actualmente en muchas tiendas nos ofrecen estos calendarios de adviento pero no tiene nada que ver con un calendario hecho por nosotros mismos en el que podemos ofrecer a nuestros hijos pequeños regalos: chocolatinas, frutos secos, minerales, figuritas de madera o de lana cardada, conchas… Pero además se pueden poner regalos únicos: la sopresa favorita es la que permite dedicar una parte de nuestro tiempo para estar juntos. Este año he preparado por primera vez nuestro calendario de adviento y he introducido sorpresas que no supone nada material sino más bien algo espiritual: cosas que hacer juntos.

Dicen que el primer calendario impreso fue publicado en 1902 en una librería protestante de Hamburgo. En 1920 aparecen los calendarios con puertas y ventanas en los que se muestran diversas figuras o imágenes de hadas o dioses germanos típicos de la tradición germana. Es en la década de los 60 cuando se popularizan y convierte en un producto de consumo adquirible en cualquier tienda.

Fieltro 2
Sobres, números y pincitas para montar el calendario

De esta manera, una tradicion que servía para prepara a los niños de las familias cristianas para la llegada de Cristo al mundo, el 25 de diciembre, se ha convertido en una costumbre que ahora supera incluso creencias religiosas. Sin embargo, está bien conocer cuál es el origen de las cosas que hacemos cada día, darles un sentido y respetar las tradiciones que muchas veces utilizamos sin saber exactamente qué estamos haciendo.

Fieltro4

Calendario preparado para cada día descubrir una sorpresa

¿Qué es el Adviento? El Adviento vienes del latín y significa adventus redentoris o venida del Redentor. Corresponde con el primer periodo del año litúrgico cristiano y es un tiempo para la preparación espiritual de cara a la celebración de la Navidad. Incluye los cuatro domingos más próximos a la celebración de la Natividad por lo que puede variar su inicio desde el 27 de noviembre al 3 de diciembre según el calendario anual. Desde la comercialización del calendario de adviento lo que hacemos en la mayor parte de las familias es celebrar o cuantificar los 24 días anteriores a la Navidad, partiendo desde el día 1 de diciembre.

invierno
La mesa de estación con los reyes del invierno

Además, en las escuelas Waldorf, los niños celebran el paso de cada uno de estos días encendiendo una vela y elaborando la Corona de Adviento. Además leemos los cuentos de Adviento y Navidad: un cuento diferente para cada día de Adviento (o para cada semana cuando son más pequeñas). De esta manera buscamos el recogimiento y la concentración en nosotros mismos que nos llevará hasta el día más corto del año. Ese día que está muy próximo al de la Navidad -al nacimiento del niño Jesús- es el solsticio de invierno y, a partir de ahí, empezará de nuevo la luz del sol a ir recuperando su espacio en el cielo. En el aula y en muchas casas se acompaña toda esta liturgia con la mesa de estación que ahora recibe los elementos decorativos del invierno y que poco a poco dejará a paso a los elementos propios del Belén o nacimiento, donde sus Majestades los Reyes de Oriente vendrán a traer los regalos al niño ya nacido.

cuentos-de-adviento-y-navidad
Son tantas las ideas para elaborar un calendario de adviento que me es imposible recogerlas todas. Os recomiendo que miréis en pinterest donde hay modelos tan bonitos como estos. Con la ayuda de mi madre este año me he estrenado en esto de los calendarios de adviento y hemos hecho el nuestro con fieltros de colores. Pero son muchas más las opciones: con materiales reciclados, haciendo paquetitos de papel, cosiendo… todo puede ser una creación única, como lo es nuestra propia vida a lo largo del viaje en el tiempo…

calendarios

LLEGA EL OTOÑO Y RENOVAMOS NUESTRA MESA DE ESTACIÓN

LLEGA EL OTOÑO Y RENOVAMOS NUESTRA MESA DE ESTACIÓN

Bienvenidos al otoño. Después de un verano lleno de luz, de color, de calor y de actividad, ahora el cuerpo y la mente nos piden viajar de nuevo hacia nuestro interior. Es hora de la calma, el momento para detenerse, para escucharse, para no llenar nuestra vida de obligaciones eludibles. Septiembre siempre pasa veloz. Regresamos a las rutinas: los niños a la escuela, nosotros al trabajo. Volvemos a casa y es un buen momento para saborearla, para descubrirla, para buscar un rincón en el que jugar tranquilos, leer o cocinar.
Frutos de otoño para la mesa de estación
En Alicante el otoño pasa casi desapercibido. Sin embargo, si hacemos el esfuerzo de observar, de sentir plenamente, captaremos los matices con los que la naturaleza nos va avisando de la llegada del equinocio. Mañanas luminosas, el mar sereno, una brisa ligera, hermosos y largos atardeceres y, en la vegetación, avisos de que está llegando la siguiente estación. Es curioso, aquí con las lluvias de otoño muchas plantas florecen, aprovechan los aportes de agua que llegan a cántaros desde el cielo para sacar las flores y frutos que en el verano no pueden madurar debido a la sequía y al excesivo calor.
El color azul y el amarillo pueden decorar el verano

Empeñados en pasar las tardes tranquilos en casa por fin hemos encontrado el momento para renovar nuestra mesa de estación. Ya hace cinco cursos que empezamos a descubrir la pedagogía Waldorf pero no fue hasta la pasada Navidad que por fin nos decidimos a poner en casa un rincón para la mesa de estación. 

La Madre Tierra suele aparecer en primavera o en otoño
La mesa de estación es un pequeño altar. En él, periódicamente, vamos representando los cambios que la naturaleza vive. De esta manera tomamos conciencia de cómo el mundo se transforma periódicamente y como estos cambios afectan al ser humano. Aprendemos junto nuestros hijos que no estamos aislados del mundo natural, los cambios en el color de la luz, en la temperatura y tantas otras cosas nos afectan, influyen en nuestro temperamento y estado de ánimo. Observando la naturaleza podemos deducir qué es lo que nuestro cuerpo y nuestra mente necesita en cada momento.
Elementos para la mesa de estación
Para preparar una mesa de estación sólo necesitas dedicar algún momento, al inicio de cada una de ellas, a buscar aquellos elementos que te ayudarán a recordar los vínculos que tenemos con la Madre Tierra. En otoño es momento de la cosecha, dominan los colores marrones y naranjas, buscamos frutos que nos recuerdan que ya ha llegado esta estación: nueces, almendras, trigo y granadas, calabazas o uvas son los elementos típicos para recordar que llega el otoño. 
Podemos tener una “caja de tesoros” en la que vamos guardando todo aquello que podemos recolectar cuando salimos al bosque, al campo o a la playa y después utilizarlo en la mesa de estación cuando creamos más oportuno. Es interesante conseguir telas de colores diversos, también piedras, minerales, conchas e incluso fabricar con nuestras manos elementos con arcilla y otras sustancias naturales como la cera de abejas o la madera. No deben faltar las velas que encenderemos al anochecer y podemos acompañar ese momento con la lectura de un poema o un cuento asociado a la estación.
Para aprender más detalles puedes mirar aquí
Otro elemento típico de la mesa de estación en la pedagogía Waldorf son aquellos elaborados de manera tradicional y manual a partir de lanas y telas de diversos tipos. Tejer animales de lana o hilo, hacerlos de ganchillo o esculpir figuras con lana cardada. Puede parecer laborioso, pero cuando te detienes a aprender, buscas un espacio para observar cómo tus manos pueden trabajar y conectarse con tu mente. Entonces descubres que eres capaz de hacer muchas más cosas de lo que un día pensaste. De esta manera vas dedicando tiempo para la serenidad que permite que aparezca la creatividad.
Para aprender más detalles puedes mirar aquí

Con esta excusa es un buen momento ahora para planificar una excursión a un bosque. Así podremos disfrutar de los colores del otoño, de las hojas que caen con colores amarillos, ocres, naranjas y rojos. Recoger frutos y piñas con los niños e, incluso, bayas y moras con las que hacer mermeladas

Recogiendo moras cerca de Bocairent

Ponte manos a la obra, busca un rincón en tu casa en el que puedas colocar los diferentes elementos y deja que tus hijos pongan en marcha su creatividad. No pongas límite a su espontaneidad y deja que ellos participen con sus ideas y su sensibilidad. De esta manera construiréis algo juntos que os acompañará hasta la próxima Navidad. Así ha quedado nuestra mesa de estación que servirá de transición entre el verano y el otoño porque aquí todavía hace mucho calor! El mar sigue estando presente pero ya aparecen algunos frutos de la nueva estación.

Celebramos la llegada de otoño redecorando la mesa de estación

Para despedirme aquí te dejo algunas recomendaciones por si te animas a montar en casa una mesa de estación y esta página de pinterest donde encontrarás muchas ideas que pueden servirte de inspiración:

OTOÑO: celebramos la cosecha y la fiesta de San Miguel que nos ayuda a trabajar nuestro coraje y nuestro valor. Usamos colores anaranjados y tierra. Utiliza frutos secos, piedras y minerales.
INVIERNO: llega frío, el blanco cubre el paisaje acompañando al azul. Llega el Rey del Invierno y dará paso a la celebración de la Navidad.
PRIMAVERA: la Madre Tierra y los niños raíz dan lugar a las flores, a los vivos colores. Es el momento de observar los almendros y tomar algunas de sus ramas en flor. En Pascua podemos incluir algún recuerdo a la liebre y sus regalos.
VERANO: celebramos la fiesta de San Juan, llega la luz, el color amarillo domina la mesa de estación. Las caracolas y conchas nos recuerdan el mar.

El otoño siempre ha sido mi estación favorita. 
El momento en que estalla todo con su belleza pasada, 
como si la naturaleza hubiera estado ahorrando todo el año para el gran final. 
Lauren DeStefano
 
El invierno es una aguafuerte, primavera una acuarela, 
un óleo de verano y otoño un mosaico de todos ellos. 
Stanley Horowitz
El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara 
admirablemente el solemne adagio del invierno.
George Sand
 
El otoño es una segunda primavera en la que cada hoja es una flor.
Albert Camus
 
La belleza es la única cosa que el tiempo no puede dañar. 
Las filosofías se dispersarán como arena, las creencias se sucederán unas a otras 
como las hojas marchitas del otoño; pero lo que es bello representa un goce 
para todas las estaciones y una posesión para toda la eternidad.
Óscar Wilde
UNA ESCUELA PARA MÍ

UNA ESCUELA PARA MÍ

Se termina este curso, nuevamente un curso intenso. Ha sido una nueva oportunidad para el crecimiento personal, para conocer nuevas personas -alumnos, familias y profesores- y un nuevo lugar. Ha habido momentos para la añoranza pero, sobre todo, para cocinar nuevos proyectos. Ha sido un curso de esfuerzos divididos y trabajo muy intenso. Intentar que el ambiente en las aulas de un instituto sea agradable y provechoso no es tarea fácil y, simultanearlo con la “construcción” del Proyecto de Primaria y Crecimiento de la Escuela Waldorf de Alicante, tampoco. Sin embargo,  en mí,  ambos proyectos se nutren conjuntamente y me ayudan a intentar trabajar cada día un poco mejor: más feliz, más relajada y más consciente.
http://earthwrights.co.uk diseña juegos con materiales naturales

Y en este trasiego de una escuela a otra, de un entorno al otro, de una realidad a la otra, no puedo evitar imaginarme mi escuela.  Esa escuela a la que me gustaría asistir cada día como maestra o como alumna. Ese lugar para la convivencia y el crecimiento personal, para el desarrollo sereno de mi personalidad. ¿Cómo debería ser esa escuela que yo necesito?

DEBERÍA ESTAR EN UN ENTORNO NATURAL
Si buscase una escuela para mí,  intentaría que estuviese en un entorno natural. Me gustaría que tuviese árboles de mi tierra: carrascas, olivos, algarrobos, almendros, moreras, pinos, palmeras y limoneros. Que tuviese arbustos y plantas aromáticas como el romero, la salvia, la lavanda o el tomillo. Que en ellos hubieran pájaros nidificando y también insectos. Buscaría que tuviese, al menos, un lindo jardín; sin hormigón en el suelo. Que tuviese troncos a los que trepar o una casita en un árbol en la que esconderme a conversar, a inventar historias o a soñar.
http://earthwrights.co.uk diseña juegos con materiales naturales

La Madre Tierra estaría muy presente en la escuela: en los ritmos de cada día, en el cambio de las estaciones, en los materiales que usaríamos para aprender. La escuela impregnaría cada actividad de una conciencia ecológica que es imprescindible en nuestra sociedad.

UN PUNTO DE ENCUENTRO

Me gustaría que mi escuela fuese un punto de encuentro en la que niños, padres y maestros se reuniesen periódicamente para comunicarse, para intercambiar ideas, para celebrar fiestas, para llevar adelante proyectos, para decidir cómo querrían que fuese mi escuela. Un lugar en el que compartir ilusiones, narrar y escuchar sueños. Un lugar en el que aprender juntos haciendo talleres en los que trabajar múltiples aspectos que pueden vertebrar al ser humano: escucha activa, comunicación, empatía, manualidades, cocinar, cultivar un huerto… Cualquier actividad puede generar un espacio para el encuentro.
UN ESPACIO TRANQUILO
Una escuela serena, sin timbres ni sirenas. En el que las maestras y maestros hablasen sosegadamente y sólo se escuchasen los gritos de los niños y niñas cuando juegan en el patio. Un lugar en el que a veces sonase un piano, una lira o una flauta. En el que se cantasen bellas canciones y se contasen,  periódicamente,  las mismas historias. Un espacio con rutinas que ayudan a saber qué vendrá después, a hacer previsible la mañana, con un ritmo conocido que me ayudase a escuchar mejor mi interior.
Ideas creativas en internet
QUE DESARROLLASE LA CREATIVIDAD
Un lugar en el que sintiese que mi hemisferio derecho es tan importante como mi hemisferio izquierdo y por ello hubiese tiempo para la sensibilidad, para la feminidad, para la belleza y la creación. Una escuela que creyese que el ser humano tiene inteligencias múltiples y que todas ellas tienen el mismo valor.
Taller de costura y afieltrado de la Escuela Waldorf de Alicante

Como seres humanos necesitamos crear cosas con nuestras manos, diseñar proyectos y llevarlos a cabo. Ese proceso de aprendizaje ha sido llevado a cabo por nuestra especie desde hace milenios y no podemos abandonarlo porque nos ayuda a afianzar un gran número de habilidades físicas y mentales. En esta escuela habría tiempo para la creación y el trabajo manual: para jugar, pintar, esculpir, tejer, modelar… Para escuchar leyendas y cuentos de hadas, para cantar y bailar, para el teatro y las marionetas, también para hacer pan.

QUE NECESITASE DE LA COOPERACIÓN
Sería probablemente una escuela imperfecta que necesitaría de la cooperación de toda la comunidad. Maestros, padres y alumnos tendrían que aportar su inteligencia y su fuerza para que pudiese mejorar. Gestionar una escuela no es nada fácil y menos aún si se intenta que sea de manera asamblearia pero ahí está la clave para valorar los éxitos y aprender de los fracasos. Una escuela con pocos recursos económicos necesitaría de muchos recursos humanos, de personas optimistas e incluso utópicas. Pero ya lo decía Galeano: es la utopía la que nos hace avanzar. En esta escuela todos nos sentiríamos necesarios y nuestras aportaciones se valorarían pues gracias a ellas sería cada día una mejor escuela.

Solsticio de verano en Alicante
EMPAPADA DE ESPIRITUALIDAD
Una escuela que valorase al ser humano a nivel espiritual. Más allá de credos y religiones, existe el sentido de la espiritualidad. Ese saber que somos únicos y que la vida es una gran oportunidad. En nuestra vida estamos unidos con el pasado y nos proyectamos hacia el futuro con un hilo invisible que no sabemos demasiado bien dónde está. Amar la naturaleza, respetar el valor de cada vida por ser única e irrepetible, cada ser tendría un valor especial. Desarrollaría en cada uno nuestra conciencia y agradecimiento por ser hijos de la naturaleza.

UNA BUENA ALIMENTACIÓN

Una escuela que nos enseñase que “somos lo que comemos” y por ello ofreciese una dieta saludable libre de azúcares simples y alimentos procesados. Sería una dieta adecuada para el desarrollo del niño con un equilibrio adecuado de todos los nutrientes esenciales. Porque cuando comemos, no sólo nos alimentamos, nos nutrimos.
Ya lo decía H.D.Thoreau: “Todo hombre construye un templo, su propio cuerpo, para el Dios al que adora, con un estilo propio, y no puede dejar de hacerlo para martillear el mármol. Somos escultores y pintores y nuestra materia es nuestra carne y sangre y huesos. La nobleza empieza en seguida a refinar los rasgos del hombre; la mezquindad o la sensualidad los embrutece”.

QUE CULTIVASE LA SABIDURÍA
Y, por último, una escuela que estimulara mi curiosidad y mi deseo de aprender, haciendo del conocimiento no un mero instrumento ni un ornamento o una distinción de la que envanecerse, sino una sabiduría humilde con la que afrontar la vida de forma sencilla, ecuánime y juiciosa, en paz y armonía con el mundo, apreciando el valor de la humanidad, sintiendo el calor de las emociones, cultivando el sentido del asombro, degustando el placer del trabajo hecho a conciencia y con un sentido profundo de la trascendencia. Una sabduría que me permitiese vivir desde la inmensidad de la vida, ahondando en sus misterios y disfrutando, a cada instante, de todo su encanto.

Pin It on Pinterest