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“SURFIN’USA”: EL COUCHSURFING COMO EXPERIENCIA ÚNICA

“SURFIN’USA”: EL COUCHSURFING COMO EXPERIENCIA ÚNICA

Este verano hemos “surfeado” en USA. Emulando aquella canción de los Beach Boys hemos viajado por su enorme país de casa en casa. Ellos surfeaban por las playas de California y nosotros hemos viajado por la costa este del país dejándonos llevar y guiando nuestro rumbo en base a las invitaciones que íbamos recibiendo para “surfear”.
¿Cuáles son las claves del “couchsurfing”? ¿Qué tipo de persona se decide a utilizar las posibilidades de este tipo de acogimiento? Basta con revisar los perfiles de los couchsurfers de la web para comprobar que hay diversos elementos en común que cohesionan esta comunidad:

1. Personas vitalitas y entusiastas
2. Personas abiertas y generosas
3. Personas que aprecian la riqueza de la multiculturalidad
4. Personas que saben que las relaciones humanas tiene un valor único
5. Personas ávidas de conocer y viajar aunque no salgan de su casa
6. Personas dispuestas a aprender y recibir
7. Personas dispuestas a enseñar y ofrecer
Vistas desde nuestra habitación en casa de Pam (Tupper Lake, New York)
En el salón en casa de Pam (Tupper Lake, New York)
El mundo está lleno de personas actuando por el bien común y esforzándose por crear alternativas a un estilo de sociedad que ha desembocado en grandes desigualdades sociales e injusticias que, probablemente, los estados no pueden resolver. Hace falta la iniciativa de cada individuo, el empeño de personas convencidas de que se puede crear un mundo mejor dando sin esperar nada a cambio. Pero ¿qué es “nada”? Probablemente las personas que piensan y actúan de esta manera sí reciben “mucho” a cambio pero no es algo tangible ni material, son otro tipo de recompensas a las que no se puede poner precio.
Jugando en casa de Jessye y Sky (Thornton, New Hampshire)
Un venado venía a desayunar por las mañanas a casa de Jessye y Sky
Cuando preparábamos nuestro viaje de este verano ya os conté aquí que habíamos decidido dar el paso de practicar “couchsurfing” después de que el año pasado nos resultara muy enriquecedor intercambiar nuestra casa con una familia (este verano también hemos participado y ha venido a nuestra casa una familia del País Vasco). Anteriormente habíamos recibido a amigos en nuestra casa o nos habíamos alojado en casa de algunos amigos en ocasiones puntuales, pero ahora hemos enriquecido nuestro universo con esta experiencia y eso es lo que hoy me apetece contaros: ¿qué nos ha permitido viajar mediante “couchsurfing”?
Navegando con David en Falmouth (Massachusetts)
1. CONOCER UN PAÍS MÁS ALLÁ DE LAS TARJETAS POSTALES QUE NOS OFRECEN LAS AGENCIAS Y LAS GUÍAS DE VIAJES
Poder ofrecer a nuestro hijos -y a nosotros mismos- la posibilidad de descubrir cómo viven otras persona, cómo son sus casas, cómo se alimentan, qué piensan… Mientras viajábamos ellos estaban trabajando, su vida estaba dentro de la normalidad y nos regalaban la oportunidad de conocerla. Hemos estado con una cocinera y un enfermero, un maestro (y también espeleólogo) y una bibliotecaria, un barman, una bióloga reconvertida en artista y diseñadora de ropa para niños, un marinero, una maestra de música y un carpintero, una profesora de universidad y un médico residente. Un amplio espectro de realidades pero en todos ellos hemos encontrado la alegría y la generosidad. 
Aquellos días Tom preparaba su material de espeleólogo (Wareham, Massachusetts)
2. CAMBIAR NUESTRO CONCEPTO DE INTIMIDAD
Cuando te “entrometes” en la vida de los demás, cuando alguien te ofrece una habitación de su casa o un sofá, te deja usar su cuarto de baño o su cocina, esto te fuerza a cambiar tu concepto de intimidad vinculado a los espacios. Necesariamente has de perder la vergüenza y abrirte a los demás, reflexionar sobre tu manera de vivir para que tu vida pueda ser expuesta sin sacrificar tu intimidad personal. Te das cuenta, entonces, como muchas veces malentendemos el derecho a la intimidad y la privacidad como la garantía del encubrimiento de nuestras debilidades e imperfecciones morales tras el cerrojo de nuestras casas. Abrir las puertas de tu casa o entrar en las de otras personas para convivir con ellas es, pues, un test moral, en el que te ves forzado a examinar tus actos cotidianos ante los ojos de otras personas. Además, cuando entras en casa de un desconocido y te la ofrece con hospitalidad y acogimiento no puedes evitar aprender, aprender a respetar y a compartir. Observas, reflexionas, analizas y tu mente se empapa de nuevas ideas y posibilidades.
Elisabeth y John preparaban la velada de despedida (Hampden, Maine)
Detalles que te ayudan a sentirte feliz y relajado (Hampden, Maine)

 

3. COMO PADRES, REFLEXIONAR SOBRE EL MODELO EDUCATIVO QUE ESTABLECES CON TUS HIJOS
Cuando la familia no dispone de su propio espacio es más difícil educar porque te sientes observado y juzgado. Tus actos como padre o madre y la manera de actuar de tus hijos dan lugar a situaciones que te fuerzan a plantearte nuevamente cómo resolverlas de forma adecuada. Al igual que los maestros, la labor de las madres y los padres es examinada meticulosamente. Ya no contamos con la confianza y la complicidad de la sociedad. No solo somos juzgados por la conducta de nuestros hijos, como antes, cuando lo peor que podían decirle a un padre o una madre era que su hijo era un malcriado. Ahora somos juzgados también por nuestro modo de educar: ante unos corremos el riesgo de ser tildados de severos o insensibles, ante otros como excesivamente permisivos y condescendientes. 
Jugando en el jardín de Tom y Deena (Wareham, Massachusetts)
Convivir con otras personas y familias te ayuda a plantearte más profundamente cómo quieres educar a tus hijos, con independencia de lo que opinen los demás, aprendiendo, pues, a ser mejor padre o madre, gestionando mejor los conflictos, orientando mejor a tus hijos y propiciando un clima de afecto y armonía en la familia. Tus hijos, por su parte, rápidamente aprenden a abrirse y adaptarse, a sentirse relajados en cualquier lugar. Entonces la labor de educar no es que sea más fácil, pero se vuelve más flexible y ágil. Tanto ellos como nosotros aprendemos a convivir y a reconocer que todos tenemos necesidades que deben ser atendidas y aceptadas por los otros. 
4. ELIMINAR PREJUICIOS Y ESTEREOTIPOS
Viajar de esta manera se convierte en una experiencia educativa única que refuerza tu capacidad de comunicación y extroversión. Se produce un intercambio permanente de experiencias y así llenas tu mochila de nuevas ideas y posibilidades. El hecho de adaptarte a otras formas de vida desarraiga prejuicios en ti y te vuelve una persona más comprensiva y empática. Aprecias mejor la realidad de las sociedades y aprendes qué pobres son los estereotipos a la hora de describir cómo es la gente, al simplificar su rica complejidad y su extraordinaria diversidad.
Tom encendió el fuego en el jardín para reunirnos
y conversar
 (Wareham, Massachusetts) 
5. AGRADECER Y APRENDER A SER UN BUEN ANFITRIÓN
Cuando conoces diversas familias y diversos anfitriones experimentas el agradecimiento y aprendes a ser un buen anfitrión. ¿Qué agradeces de las personas que te acogen? ¿Qué necesitas como viajero? ¿Cómo has de ser como visitante? ¿Qué espera de ti tu anfitrión? El orden o la limpieza de una casa, que cocinen para ti, que te permitan usar la lavadora o abrir libremente la nevera. Que tengan juguetes para tus hijos o información sobre el lugar, que te acompañen en una excursión o te inviten a un helado en la mejor heladería de la ciudad. Nosotros les hicimos un pequeño presente en agradecimiento.
Hacer “couchsurfing” no es buscar un alojamiento en el que no pagues dinero. Como muchos “couchsurfers” explican en su perfil, ellos ofrecen más que un colchón y esperan más de sus invitados. Escuchar, hablar, reir, pasear, comer, tomar una copa… compartir con gente extraña con la que tienes muchas cosas en común.
6. APRENDER A COMUNICARTE
Al viajar descubres que las personas podemos comunicarnos más allá de las lenguas que hablemos. Es la mejor manera de aprender idiomas y una convivencia tan cercana te obliga a dialogar, a preguntar, a pedir… Las personas tenemos una infinita capacidad de comunicación y es divertido experimentarlo. Nuestros hijos han tomado conciencia de las barreras lingüísticas que hasta ahora no habían sentido con el castellano, el valencià o el italiano. Pero el inglés les ha puesto a prueba, les ha obligado a esforzarse, a preguntar, a buscar estrategias para hacerse entender y ha despertado en ellos la curiosidad y el deseo de aprender esta lengua.
Ernest observa como Pam se aleja en su bote tras dejarnos
en el embarcadero (Tupper Lake, New York)
7. COUCHSURFING COMO UNA EXPERIENCIA PIONERA
Esta experiencia no es una manera más de viajar, es un cambio de mentalidad que te lleva a preguntarte cómo sería el mundo si se hiciera extensiva a otros aspectos de la vida. Te devuelve la confianza en la humanidad y te devuelve a la esencia de la hospitalidad. ¡Cuántas cosas podríamos hacer juntos si confiáramos más en el poder de la colaboración y de la mutua ayuda! Internet es la herramienta para poner en contacto a personas hospitalarias, antes bastaba con llegar a un pueblo y preguntar. Es posible encontrar personas amables y acogedoras pero muchas veces, en un viaje, se convierte en una casualidad. Gracias a internet es más fácil y sencillo poder disfrutar de esta oportunidad.
John y Elisabeth nos invitaron a navegar con sus kayaks (Hampden, Maine)
 No me queda más que recordar a Alex, a Tom y Deena, a David, a Jennifer, a Pam, a Yaser, a Jessie y Sky, a Elisabeth, John y Elise. También a nuestros amigos Anita y Bill. Sin ellos este viaje no hubiese sido tan especial. Hemos visto cascadas ruidosas, ballenas gentiles, playas de fina arena, frondosos bosques, montañas graníticas, museos y rascacielos, pero sobre todo, hemos conocido personas.
SALEM: HISTORIAS DE BRUJAS Y PIRATAS…

SALEM: HISTORIAS DE BRUJAS Y PIRATAS…

Salem es mundialmente conocida por sus brujas y piratas. Pero hoy dista mucho de aquella comunidad azotada por la superstición y el fanatismo religioso que condenó a morir a personas inocentes por el  miedo a lo desconocido y la incapacidad para enfrentarse serenamente ante hechos que, por muy extraños que pareciesen, no entrañaban peligro alguno para nadie. Salem es hoy una alegre y romántica ciudad que gusta de seducir a sus muchos visitantes con múltiples atracciones y muestras que hacen las delicias de los niños y las mentes más fantasiosas.
De paseo por la ciudad de las brujas (Salem, Massachusets, 2015)

De paseo por la ciudad de las brujas (Salem, Massachusetts, 2015)

Nuestra visita estuvo guiada por Álex, nuestro primer “couch”, con quién contactamos a través de couchsurfing. En realidad fue él quien nos contactó y nos ofreció enseñarnos su ciudad y nosotros aceptamos gustosos. Conocía muy bien la historia de Salem y Massachusetts y nos fue relatando muchos detalles interesantes desconocidos para nosotros.
Alex nos descubrió un montón de historias fantasmagóricas (Salem, 2015)

Alex nos descubrió un montón de historias fantasmagóricas (Salem, 2015)

Nuestra prImera visita fue al puerto, donde nuestros niños pudieron recorrer a su antojo las entrañas de un verdadero barco pirata, el Friendship, un navió que pirateó bajo bandera estadounidense durante el siglo XIX, acechando las costas británicas. Para los niños fue emocionante…

Los piratas en el Liberty (Salem, 2015)

Los piratas en el Friendship (Salem, 2015)

Especialmente les impresionó la presencia de un grupo de desaliñados y andrajosos piratas que amenizaban la visita con viejas canciones de lobos de mar, armando un buen alboroto sobre la cubierta del antiguo navío. Desde allí Alex nos explicó que la ciudad está excavada por infinidad de túneles que servían -y quizá todavía sirven- para introducir mercancías de manera ilícita y evitar el pago de impuestos a las autoridades portuarias.
Detalle de la proa del Liberty (Salem, 2015)

Detalle de la proa del Friendship (Salem, 2015)

Después de invitar a Alex a comer en el club de regatas -donde nos cobijamos cuando arreció una súbita tormenta- fuimos al centro, para admirar los antiguos edificios y callejear un poco, entre el ajetreo de la ciudad, atiborrada de turistas. Nos llamó la atención los múltiples detalles que decoraban las calles de una forma insólita. Álex nos explicó que cada año un artista engalana la ciudad con un nuevo elemento. Este año eran mascarones de proa, cada cual más original y extravagante que el anterior, colgados de las farolas.
Esculturas de Patrick Doughtery (Salem, 2015)

Esculturas de Patrick Dougherty (Salem, 2015)

A nosotros nos encantó, sobretodo, el diseño con ramas de una escultura que representaba tres casas orgánicas. Nos recordó que nuestras casas, a pesar de todas sus comodidades, siguen siendo semejantes a las madrigueras o a los nidos de los pájaros, pues es de los animales de quienes aprendimos el arte de la construcción. Su autor, Patrick Dougherty, llama “Stickwork” a su técnica de trabajo en la que intenta plasmar su amor por la naturaleza y esta exposición recibía el nombre de “What the birds know”. Para realizarla recibió la colaboración de 50 voluntarios y esto nos recordó a las personas que, como Alex, nos están abriendo las puertas de su vida y de su casa, haciendo que este viaje sea mucho más entrañable.

Las casas recuerdan a sus antiguos moradores (Salem, 2015)

Las casas recuerdan a sus antiguos moradores (Salem, 2015)

Era imprescindible visitar un cementerio. Álex nos acompañó al que se encuentra situado junto al pub en el que trabaja sirviendo copas. Nos explicó que para sus clientes tomar una copa sentados a una mesa situada a dos metros de una tumba es una experiencia revitalizante. Especialmente estremecedora fue la historia de los dos ataúdes que penetraron una noche en el local, a través del muro, irrumpiendo fantasmagóricamente como la cosa más mormal del mundo.

Los edificios antiguos nos recuerdan el antiguo pasado comercial (Salem, 2015)

Los edificios antiguos nos recuerdan el antiguo pasado comercial (Salem, 2015)

No podéis perderos la visita al Museo Histórico de las Brujas. Aunque la visita era en inglés -y pronunciado a una velocidad endiablada- nos enteramos de los detalles de la desgraciada historia de aquellas niñas que fueron juzgadas y condenadas por brujería.

Por último dimos un pequeño paseo hasta un parque infantil, situado cerca de la casa de nuestro anfitrión, admirando la antigüedad de las casas, muchas de ellas, curiosamente marcadas con un rotulo que indicaba cuándo fueron construidas y por quién. Nos despedimos satisfechos de la ciudad en la que pasamos unas horas muy agradables y recordaremos siempre a Alex, ese chico de Colorado que nos invitó a “surfear” junto a él por unas horas en la preciosa y misteriosa Salem.

WASHINGTON DC IS DIFFERENT

WASHINGTON DC IS DIFFERENT

Washington is different y, la verdad, nuestra llegada a la ciudad fue chocante y diferente. Sin saberlo, habíamos previsto alojarnos en uno de los barrios más problemáticos de la ciudad: Anacostia, al sureste del centro. Al llegar, el taxista nos advirtió de la peligrosidad del barrio: “la policia hace redadas por las noches y dispara a la gente“. ¡Menudo comentario para unos recien llegados!

El atardecer regala imágenes preciosas del Capitolio

El atardecer regala imágenes preciosas del Capitolio

Después averiguamos que antiguamente, en los tiempos de la esclavitud, este era el barrio de los esclavos que trabajaban en las plantaciones de tabaco a las afueras de la ciudad destinada a ser la capital federal. Hoy sigue siendo un barrio poblado por afroamericanos enteramente y es cierto que nos sentíamos permanentemente observados como si fuesemos marcianos acabados de llegar a este planeta. Sin embargo, tras la intimidación inicial, nos sentimos cómodos y felices de haber conocido esta zona de la ciudad. Visitamos el barrio que resultó tener un valor histórico muy importante.

Douglas se retiraba a esta casita para escribir y reflexionar

Douglas se retiraba a esta casita para escribir y reflexionar

Para nosotros, alojarnos en este lugar cobró un valor especial, pues nos hizo conscientes de que estando en el estado de Virginia habíamos ingresado en el Sur de los Estados Unidos. Nuestro barrio, además, tenía un atractivo especial: apenas a dos calles de nuestro alojamiento se levantaba la casa en la que vivió los últimos años de su vida Frederick Douglass, el esclavo que huyó para conseguir la libertad, que luego se convirtió en líder del aboliconismo y activista por el voto para los negros. Su insólita trayectoria política culminó con su nombramiento como embajador y cónsul estadounidense.
Monumento a Martin L. King

Monumento a Martin L. King

Está considerado como el líder afroamericano más insigne, junto al célebre Martin Luther King. Hemos leído su libro “Vida de un esclavo americano” que nos impactó fuertemente y parece como si el destino nos hubiese traído aquí, sin saberlo nosotros. Gracias a nuestra estancia aquí ahora sabemos más de su vida y de su persona, conocemos aspectos únicos que fortalecen nuestro respeto hacia la vida y trayectoría de esta persona

El gran obelisco recuerda al presidente George Washington

El gran obelisco recuerda al presidente George Washington

Los niños no paran y aquí hay mucho sitio para correr

Los niños no paran y aquí hay mucho sitio para correr

El principal atractivo de la ciudad se encuentra, sin embargo, en la zona del National Mall, una immensa avenida que va desde el US Capitol hasta el monumento a Abraham Lincoln. El Capitolio estaba siendo reformado así que nos quedamos sin la típica imagen del famoso edificio. A ambos lados de la extensa explanada ajardinada se encuentran los Smithsonian Museums, todos ellos de entrada gratuita y de visita obligada. Nosotros solo tuvimos tiempo para visitar el Air and Space Museum, el National Museum of American Indians y el Museum of Natural History. Esta ciudad merece una visita prolongada y, si quieres aprovechar a disfrutar de sus museos y sus barrios, no hay duda que al menos habría que prolongar la estancia por 4 o 5 días.

washington

En el Air & Space Museum encontrarás la mejor colección de aeronaves

Acceso al Smithsonian Air & Space Museum

Acceso al Smithsonian Air & Space Museum

Todos los museos valen la pena. A  nosotros nos encantaron los tres que pudimos visitar: el primero por su excelente muestra de aviones y vehículos espaciales -esto fue fascinante para Ernest-, que permiten captar la energía invertida en la carrera aeroespacial en los últimos 100 años. Detenerte ante el traje de los astronautas de las expediciones Apolo en su llegada a la Luna o de Gagarin en su vuelo espacial, aprender cómo fue el proceso que hizo posible el ensamblaje espacial entre rusos y americanos en plena Guerra Fría o conocer la historia de los grandes retos de la aviación. Boquiabiertos hemos recorrido la exposición hasta acabar extenuados.

El museo dedicado a la cultura de los nativos americanos nos ha gustado especialmenre por la sensibilidad con la que trata el legado y el destino de los pueblos indígenas de este continente. La exposición sobre el Gran Camino Inka merecía toda una mañana y los detalles sobre las diversas etnias del continente americano estaban bellamente expuestas. Mención merece su edificio y su restaurante de comidas del mundo en el que repusimos fuerzas con platos sabrosos de los cinco continentes.

El Museo de Historia Natural es sorprendente en todas sus secciones

El Museo de Historia Natural es sorprendente en todas sus secciones

Fósiles en el Museo de Historia Natural

Fósiles en el Museo de Historia Natural

Finalmente acudimos al Museo de Historia Natural. Disfrutamos con su interesante aproximación a los mamíferos y a la evolución de los homínidos, especialmente, y también por su pabellón de mariposas, algo que dejó extasiado a Ferran al contemplar la belleza y los delicados vuelos de estas criaturas. Los insectarios eran fantásticos y la colección de geología y mineralogía tan completa y hermosa que creímos estar en la cueva de Alibabá. Las colecciones de fotografía merecen nos impactó, recuerdo especialmente el ojo de una zebra en cuyo iris se refleja la imagen de sus asesinos.
Refrescandonos en los jardines de la National Gallery

Refrescandonos en los jardines de la National Gallery

Por supuesto, visitar el Lincoln Memorial es imprescindible. Cuando ya había avanzado un poco el día salimos de los museos para recorrer la extensa explanada. La majestuosidad de la imagen del Presidente, la solemnidad de sus palabras, reproducias en los muros del monumento, y la vista soberbia que desde allí se vislumbra, con el monolito dedicado a George Washington al frente, dejan una impresión profunda en la retina. En el mismo paseo, pueden visitarse los monumentos dedicados a los soldados estadounidenses caídos en las guerras del siglo XX, todos ellos emotivos e impactantes. Cuantas vidas perdidas representadas en una sencilla estrella dorada…

Paseando junto al muelle en Georgetown

Paseando junto al muelle en Georgetown

Terminamos nuestro paseo visitando el monumento dedicado a Martin Luther King, de una gran potencia visual, lo que nos dió la oportunidad de admirar, también, la belleza del monumento a Thomas Jefferson.
If we are to have peace on earth, our loyalties must become ecumenical rather than sectional. Our loyalties must transcend our race, our tribe, our class, and our nation; and this means we must develop a world perspective
Martin Luther King, Georgia (1967)
Otra tarde nos acercamos a los jardines frente a la Casa Blanca, una visita ritual que nos permitió acercarnos a la zona  comercial de la ciudad y conocer otro de sus ambientes. Hay que caminar hacia el noroeste para sentir la vida propia de la capital. Realmente es imprescindible pasear por Pennsylvania Av. y Wisconsin Av. para conocer el verdadero pulso de Washington D.C., su dinamismo y su vida universitaria. Así llegamos a Georgetown en taxi, para cenar, tras esperar largo rato un bus que no llegaba. Este es un barrio colonial, repleto de coquetos comercios y restaurantes. Era hora punta y la zona estaba saturada de tráfico. Después descubrimos que se debía, en parte, a una alarma por incendio en un edificio que había cortado una avenida debido a un despliegue impresionante de los bomberos que dejó a los niños boquiabiertos. Paseamos por el paseo fluvial junto al río Potomac y justo cuando una fuerte tormenta de verano empezó a descargar agua a cántaros, nos metimos en un restaurante oriental para cenar y celebrar nuestra estancia en la capital federal.

washington

El solemne Lincoln Memorial es lugar de encuentro y descanso de turistas

Descubrir Washington tras haber visitado NYC nos hizo conscientes de las grandes diferencias entre ambas ciudades. A pesar de su monumentalidad, la impresión que produce WDC es menos intensa que la que la de NYC. Manhattam impresiona con sus rascacielos y su gran dinamismo. WDC es más tranquila y solemne. Mientras que es seguro que volveremos a NYC, es probable que estos dos días que pasamos en WDC sean los últimos pero el recuerdo de los contrastes que hemos descubierto en esta ciudad perdurarán para siempre. Conocer este país es una tarea inmensa y poco a poco vamos avanzando en ella felices y satisfechos, agotados pero recuperando fuerzas con sueños profundos y revitalizantes vamos pasando los días.

DATOS PRÁCTICOS Y ALGUNOS CONSEJOS:

1. Alojamiento:  Es interesante alquilar un apartamento a través de airbnb, os recomendamos la zona de George Town y Pennsylvania Av. porque está muy bien ubicada y es muy agradable. Nosotros nos alojamos en una casa más al sur, en el barrio de Anacostia y estuvimos muy bien pero algo lejos del centro. Nuestro presupuesto: 104 €/noche para los cuatro

2. Comer en la ciudad:  Es interesante comer de picnic, llevar unos sandwiches y fruta, frutos secos y galletas. Ten en cuenta que en la zona del Capitolio no hay restaurantes por lo que merece llevar la comida. Otra opción son los restaurantes de los museos. Te recomendamos el del National Museum of the American Indian con una estupenda variedad de comidas del mundo, mucho mejor que las opciones de otros lugares que se limitan a hamburguesas y perritos. Nuestro presupuesto: 40$/día

3. Actividades:  Todos los museos de Capitol Hill son gratuitos. Sus espectaculares exposiciones te permitirían pasar una semana en la ciudad sin descansar. Después caminar y caminar que no cuesta dinero… Nuestro presupuesto: 0$

4. Desplazamiento:  En autobús es fácil y cómodo y, además, económico. Usar el taxi es difícil en la ciudad si te alojas a las afueras. En ese caso es muy práctico utilizar UBER, una aplicación cómoda, segura y más barata de taxis “puerta a puerta”. En España está prohibido este servicio y ni tan solo puedes consultar la web en internet pero en USA puedes descargar la aplicación en tu móvil. Se paga a través de tarjeta de crédito por lo que no hay intercambio de dinero con el conductor y se informa del coste antes del trayecto ¡muy interesante!  Nuestro presupuesto: 20$

NEW YORK OUTDOOR:  ALUCINANDO EN LA GRAN MANZANA!!!

NEW YORK OUTDOOR: ALUCINANDO EN LA GRAN MANZANA!!!

Mira hacia lo alto y sorpréndete. A cada paso que des en la Gran Manzana te vas a sorprender. El diseño de esta ciudad es único y, aunque creas que no lo es, cuando dejes la ciudad te darás cuenta. La echarás de menos, añorarás esta ciudad. Cada barrio y cada rincón guardan sorpresas para el viajero deseoso de impregnarse con el espíritu dinámico de New York. Aparentemente nada tienen en común el Barrio Chino y Greenwich Village, el Financial District y Upper West Side, el Bronx y Brooklyn, pero todos se conectan entre sí creando un continuo de ambientes interesantes y particulares.

Para el extranjero es fácil moverse por la ciudad. Comunicarse es sencillo y los que hablamos español lo tenemos muy fácil pues nuestro idioma es realmente la segunda lengua de esta ciudad. El castellano le va pisando los talones al inglés y es evidente en todos los carteles informativos que suelen aparecen en ambos idiomas. Mucha gente habla español por la calle y muchos trabajadores te atienden en su lengua materna cuando escuchan tu acento latino.

Con la mochila a la espalda decidimos nuestra ruta para estos días en la ciudad. Es difícil perderse en una ciudad tan cuadriculada y ordenada. Es sencillo utilizar el metro cuya información puedes descargar en la web oficial y utilizar el mapa en tu móvil con toda comodidad.

En la terraza del Top of the Rock es fácil orientarse
Pasear por Central Park puede ser la mejor manera de tomarle el pulso a esta ciudad. Alquilar una barquita o llevar a los niños a las atracciones de feria situadas junto a la calle 59 una buena manera de desconectar del ritmo intenso que Nueva York imprime al visitante y a todos los que en ella viven. Todo está preparado para pasear, circular en bicicleta o en coche de caballos, hacer deporte o dormitar. Este lugar de ambiente verde y refrescante es un oasis que te hace tomar conciencia de la importancia que la vegetación tiene en nuestro planeta.
Central Parck es perfecto para relajarse y refrescarse

Para visitar la estatua más famosa de este país subimos al metro -mejor temprano por la mañana para evitar colas- y nos dirigimos a la estación de South Ferry con la linea 1 que te lleva al extremo sur de Manhattan. Tras la adquisición de los pasajes y un control rutinario de bolsas y mochilas embarcamos a uno de los ferris de Statue Cruises que llevan hasta la isla donde se ubica el monumento y, en una parada posterior, a Ellis Island. Para subir a la corona de la Sra. Libertad hay que pagar un ticket extra que se ha de adquirir previamente y además es necesario medir más de 1,20 m de altura. Nosotros nos quedamos a los pies de la señora y nos prometemos que quizá haya una nueva oportunidad cuando nuestros hijos crezcan, quien sabe si así será.

En metro puedes llegar a la estación South Ferry para
coger el ferry hacia la Estatua de la Libertad
Hay que buscar momentos para el descanso, para almorzar y jugar, para comentar las experiencias que estamos viviendo juntos. Junto a la Estatua de la Libertad hay un jardín fresco y agradable en el que tomar un picnic para almorzar. Comprar recuerdos puede ser una alternativa pero si decides no hacerlo, entretenerse un rato a observar los souvenirs puede ser divertido y una manera de ayudar a gestionar las ansias de comprar trastos en cada lugar visitado.
Desde la Estatua de la Libertad el recorrido te lleva a Ellis Island, el lugar de recepción de emigrantes que llegaron aquí en las primeras décadas del siglo XX. Todos los lugares tienen una historia muchas veces seria y transcendente, dura, llena de tristeza y también de esperanzas. Ahora los turistas los recorremos pisando el mismo suelo sin conciencia de lo que realmente aquí ocurría entonces. Este lugar se ha convertido en un museo para la memoria y la reflexión sobre el hecho de la emigración y, simultaneamente, en las fronteras de este país y del nuestro, en muchos lugares del mundo, se siguen levantando barreras y se siguen viviendo situaciones tan duras o más de las que vivieron aquellas gentes que cruzaron el Atlántico en barcos llenos de ilusiones y carencias. Toda una oportunidad para conocer el pasado y presente cosmopolita de esta ciudad. Un buen ejemplo son los amigos que nos alojan estos días en la ciudad, hijos de un irlandés y una italiana y de un indio y una bielorusa, llegados cuando eran niños o jóvenes a este país donde han conseguido asentarse y prosperar.
Regresamos a la zona sur de Manhattan. Battery Park y Hudson River Greenway permiten pasear y buscar un lugar en el que tomar un café helado y un capecake grande y dulce. Tras la comida nos encontramos con uno de esos parques infantiles cautivadores. Nunca hay que olvidar llevar un bañador para los niños en la mochila y hay que estar dispuesto a detenerse para refrescarse. En esta ciudad hace mucho calor y las autoridades lo saben, es por ello que en los parques nunca falta una zona de juegos acuáticos que nuestros hijos adoran. Nuestro plan era seguir avanzando pero allí nos detuvimos a descansar mientras los niños jugaban olvidando su agotamiento. El entorno era insuperable y por un momentó creí estar en medio de un castillo de torres brillantes y valientes caballeros.
Nuevamente la realidad se impone y nuestros hijos pequeños nos consultan curiosos por el sentido de esas enormes piscinas de piedra negra bellamente pulidas y con las inscripciones gravadas de cientos de nombres. El agua cae por las cuatro enormes paredes en una suave cascada a gran profundidad y el agua desaparece por el hueco negro y misterioso del fondo. Alguien ha dejado una rosa junto al nombre de Walter Edward, una de las víctimas de los atentados del 11S. En ese espacio, hoy vacío se elevaba una de las Torres Gemelas. Cerca se abre otro esoacio vacío donde un día cayó su hermana. Ahora, a pocos metros, se eleva el One World Trade Center, majestuoso. Un jardín austero de jóvenes robles americanos ha empezado a crecer, el tiempo seguirá pasando y ellos, y nosotros, creciendo y envejeciendo… Envejecer, un deseo que todas las personas que mueren en injustos conflictos bélicos nunca harán realidad.
Y seguimos avanzando, haciendo nuestro camino. No es difícil recorrer esta parte de la ciudad gracias a los indicadores que puedes buscar junto a las esquinas y puntos de referencia. Recorrer Wall Street y las calles más antiguas de Nueva York cambia un poco la percepción del orden que uno tiene. La antigua New Amsterdam, como se llamaba originariamente, creció desordenadamente y eso se aprecia en estas calles con nombre propio bautizadas antes de que los números sirviesen para organizar el entramado de Manhattan.
Cruzar a Brooklyn por su famoso puente es otra de las citas ineludibles pero, si ya estamos cansados, una buena opción es tomar un barco de NYWaterway que cruza periódicamente este brazo de mar y que tiene varias paradas en el barrio vecino. Los barcos salen del Pier 11 junto a Wall Street por lo que llegar hasta allí a pie o en metro es sencillo. La primera parada llevará a un mirador ideal para descansar y hacer fotos de esta zona de la ciudad. Las vistas al famoso puente valen mucho la pena y además se puede observar Manhattan Bridge, el edificio de Naciones Unidas y otros muchos elementos destacables.
Subir a alguna de las cimas de la metrópoli es tarea de cualquier visitante a la ciudad. Son varias las opciones y en el Citty Pass hay dos que valen la pena. El Empire State renovó hace poco su acceso y ahora es más agradable si toca esperar un poco haciendo cola. La exposición sobre la construcción y la historia del edificio ha sido mejorada y todo es más atractivo al visitante. Subir en sus rápidos ascensores hasta el piso 86 resulta muy emocionante y las vistas son espectaculares.
Sin embargo, para nosotros, las mejores vistas son desde el Top of the Rock, el edificio más alto del Rockefeller Center. Si tuviese que recomendaros una os animaría a subir con los niños allí arriba. El acceso está en la calle 50 justo enfrente del Radio City Music Hall. El ticket tiene una hora de ascenso determinada por lo que puedes pasar por allí y comprarla solicitando una hora si así lo deseas. En el ascensor hay incluso una sorpresa luminosa que hace más vertiginosa la subida y, desde lo alto, se puede apreciar la verdadera majestuosidad del Empire State Building y se tiene una visión más próxima de Central Park. Es cierto que no se sube tan alto pero tomarse un helado en las terrazas mientras se observa Manhattan y todo su entorno no tiene precio.
Para subir a alguno de estos observatorios espera a que el día esté despejado, si hay brisa no habrá brumas y podrás tener una visión más nítida de la ciudad. Si puedes elegir, espera al atardecer, no tengas prisa, y espera la llegada de la noche mientras New York se ilumina. Será un recuerdo único e inolvidable para toda la familia. Ahora además puedes subir al observatorio del nuevo One World Trade Center que fue inaugurado en junio. Nosotros hemos reservado esta posibilidad para poner el broche final al viaje antes de regresar a casa si es que el presupuesto nos lo permite. Sea como sea, con esta experiencia nos damos por satisfechos!
Una inyección de vitalidad des del Top of the Rock
Sur de Manhattan desde el Empire State
Una buena manera de despedirse de la ciudad es paseando junto al río Hudson mientras el sol se pone al oeste. Los viejos muelles de carga para los antiguos trenes conviven con los nuevos espigones y los modernos rascacielos que miran a New Jersey. Los jardines son perfectos para pasear y jugar a pesar del ruido de la autopista elevada. Junto al acceso de la calle 70 está el Pier i Café, una cafetería-restaurante (sin camareros) donde cenar acompañados por los residentes de la zona y sin ver a un turista por los alrededores. Por un momento puedes sentirte como si fueses una afortunada familia newyorquina que disfruta del fresco atardecer que se refleja en las paredes de cristal de los edificios colindantes. En bicicleta se puede recorrer el River Side Green Way y todo esta acondicionado para un agradable paseo a pie.
Pasear junto al río Hudson es una gran opción para ver como anochece

DATOS PRÁCTICOS Y ALGUNOS CONSEJOS:

1. Alojamiento: 
No es barato alojarse en New York. Si viajan una o dos personas es interesante el couchsurfing porque hay muchas propuestas. Para un mayor número de viajeros es interesante alquilar un apartamento a través de airbnb.
Nuestro presupuesto: nos alojamos en casa de unos amigos (0 $), si no hubiese sido así habríamos invertido unos 150$/noche para los cuatro

2. Comer en la ciudad: 
Puede parecer que NYC no es barato para comer pero cuando ves las raciones y aprendes a compartir con tus compañeros un plato, no resulta tan caro. La ciudad está llena de restaurantes y las opciones son infinitas. Los restaurantes a los que acuden los trabajadores de la Gran Manzana suelen tener buenos precios y siempre te ofrecen agua fresca que es muy buena en la ciudad. Evita pedir bebidas alcohólicas que encarecen el precio de las comidas de manera desorbitada.
Es interesante comer de picnic, llevar unos sandwiches y fruta, frutos secos y galletas.
Ofrecer uno de los enormes helados que se venden en las calles de la ciudad es una buen regalo para los niños en cualquier momento del día.
Nuestro presupuesto: 40$/día

3. Actividades: 
Algunos museos de la ciudad son gratuitos, te piden un donativo voluntario, algo a lo que los americanos están muy habituados. Infórmate porque en NYC puedes hacer muchas actividades sin gastar un $.
Pero si además quieres vivir alguna de las experiencias “top” de la ciudad, vale la pena comprar el City PassSin duda vas a disfrutar con tus hijos si subes al Empire State, al Top of the Rock o váis a la Estatua de la Libertad. Los niños pagan a partir de los 6 años.
Nuestro presupuesto: 314$ (114$/adulto y 86$/niño)

4. Desplazamiento: 
Sin duda moverse en metro (subway) es cómodo y práctico. El metro de NYC es muy sencillo de utilizar porque es fácil orientarse por la ciudad. Interesa comprar la Metro Card y poner el dinero que te interese sabiendo que a partir de 10 $ te van a aplicar un descuento del 10%. Un billete cuesta 2,75$ por lo que no conviene comprar billetes sueltos y siempre vas a ahorrar con las opciones anteriores.
Usar el taxi es cómodo (excepto de 3 a 6 de la tarde porque hay mucho tráfico) y económico para 3 o 4 personas, pero siempre es más lento que el metro.

NEW YORK INDOOR: DISFRUTANDO DE LA CIUDAD SIN PASAR CALOR

NEW YORK INDOOR: DISFRUTANDO DE LA CIUDAD SIN PASAR CALOR

Nada más llegar a esta ciudad una se siente desbordada por toda la energía que aquí fluye incesantemente. Son tantas las personas, hay tanto tráfico, son tantos los turistas… Taxis, autobuses, camiones enormes y, desde hace un tiempo, cada vez más bicicletas y algunas zonas peatonales. Central Park consigue canalizar toda esa actividad a través de los caminos y senderos que actúan como un filtro purificante para todos los que se pasean entre las sombras de sus hermosos árboles o descansan sobre las extensas zonas de fresca hierba. Los sonidos de la ciudad se amortiguan y los rascacielos desaparecen.

El calor y la humedad suelen ser implacables, es por ello que pasear por New York en verano puede ser una tarea complicada. Para los niños aún es más duro pues el calor del asfalto les afecta más fácilmente.  No hay que olvidar hidratarse bien y planear actividades dentro de edificios. Sin embargo, el aire acondicionado también puede ser una amenaza por ser demasiado frío por lo que merece la pena llevar un sweater en la mochila. Nosotros estamos teniendo suerte: las mañanas son frescas y las noches también, a mediodía hace calor pero no es insoportable.

Pasear por Central Parck es delicioso
Desde el primer día, nos hemos metido en el roll de auténticos turistas: con nuestro City Pass y la MetroCard en la mochila salimos a disfrutar de esta ciudad maravillosa. Los niños menores de 6 años no necesitan adquirir el City Pass y pueden acceder a las atracciones acompañados por sus padres. Con la Metro Card, no hay una norma clara, pero nuestros anfitriones nos han dicho que podemos utilizar el “subway” y que los niños pueden pasar por debajo de las barreras sin pagar. Es recomendable comprar un pase para 7 días si vas a estar más de 3 dias en la ciudad y piensas utilizar bastante el metro; si prefieres caminar más también tienes la opción de comprar la Metro Card y poner el dinero que te interese sabiendo que a partir de 10 $ te van a aplicar un descuento del 10%. Un billete cuesta 2,75$ por lo que no conviene comprar billetes sueltos y siempre vas a ahorrar con las opciones anteriores. Si vais a hacer distancias medias, por ejemplo, entre 15 y 20 “cuadras”, también puede ser interesante utilizar el taxi cuando no es hora punta o por la noche si viajan 4 adultos. Con los niños y 2 adultos, puede ser algo más caro que el metro pero es una buena opción si están cansados y quieres llegar pronto a “casa”.
Juntos en New York y dispuestos a disfrutar

El jet lag hace que nos despertemos tempranísimo, así que el primer día salimos a pasear por Central Park y rendimos homenaje a John Lennon en Strawberry Fields. Tenemos la suerte de alojarnos en casa de unos amigos en la zona Oeste de la ciudad (Upper West Side), cerca del Edificio Dakota donde el venerado Beatle vivía cuando fue asesinado. Es una zona perfecta para visitar la Gran Manzana porque está muy bien comunicada por metro y, además,  caminando puedes visitar algunos de los lugares más emblemáticos. La tentación es pisar el acelerador pero con dos niños de la mano es mejor medir nuestras fuerzas. Así lo hemos intentado pero esta ciudad tiene tanta energía que te contagia y es difícil parar.

Acceso al Museo de Historia Natural en la Quinta Avenida
Disfrutamos de las increíbles colecciones del Museo de Historia Natural y, aunque es imposible detenerse en todos los detalles de este museo increíble, compartimos con nuestros hijos conversaciones y detalles de todo lo que vamos observando. Una enorme ballena domina la sección de los océanos donde diversos dioramas recrean múltiples ambientes marinos. Los ecosistemas de Norteamérica están bellamente representados y ya nos imaginamos recorriendo en pocos días los bosques de los estados del norte del país.

El museo está lleno de niños que participan en las escuelas de verano mientras sus padres trabajan y es divertido cruzarse con ellos. Acompañados de sus monitores llegan al museo montados en los típicos autobuses escolares de color amarillo y entran en el museo llenando el hall de risas y bullicio. Es divertido observar la recreación del sistema solar y los diferentes astros, acudimos a una proyección sobre las galaxias y nos pesamos en diversas básculas para conocer cual sería nuestro peso en la Luna o en la estrella Gran Gigante Roja.

Acceso al Museo por la zona de las taquillas
Uno de los infinitos detalles de las exposiciones sobre el mundo natural

Por supuesto que las estrellas de la colección son los dinosaurios. Seguramente para todos los niños son animales fascinantes y, nuevamente, comprobamos que saben mucho más que nosotros sobre estos animales extintos cuyos nombres recuerdan y cuyas características anatómicas conocen como si fuesen expertos. Algo que caracteriza a este museo es que sus exposiciones están organizadas respetando las relaciones evolutivas entre las especies y, por este motivo, en la sala de los dinosaurios, junto a los enormes fósiles encontramos muchas aves que sobrevuelan nuestras cabezas para recordarnos que, realmente, los dinosaurios no han desaparecido: las aves son dinosaurios que se han diversificado en infinidad de especies que nos acompañan y maravillan a lo largo de todo el planeta.

Para recargar las pilas, a la salidad del museo hay un buen sitio de comida para llevar o tomar allí que vale la pena. Se trata de un Shake&Shack. En la esquina de la calle 77 con Columbus Av. Por recomendación de nuestros anfitriones que son vecinos del barrio allá que nos fuimos disparados a ponernos las botas con patatas fritas y hamburguesas de buena calidad tras la agotadora mañana en el museo.

Es habitual hacer cola en los restaurantes de NYC
En la calle 46 de West Side, junto al Pier 86 está el enorme portaaviones Intrepid que alberga el Intrepid Sea, Air & Space Museum. He de reconocer que a primera vista no tiene un interés especial para nosotros pero la colección de aviones militares capta el interés de Ernest desde el primer  momento. Vale la pena conocer cómo era la vida de la tripulación cuando esta nave surcaba los océanos a mediados del siglo XX.

Alucinando con las dimensiones de un portaviones

Sin duda, la estrella del museo, es la nave Enterprise que la NASA donó hace un par de años. Este transbordador nunca salió al espacio pero igualmente vale la pena detenerse en la exposición que le acompaña sobre la historia de los viajes espaciales. Los niños pueden experimentar en un simulador de vuelo, imaginarse pilotando diversos helicópteros o introducirse en una cápsula Mercury en la que los astronautas regresaban a la Tierra de sus vuelos espaciales. Es admirable imaginar que pensaban esas personas cuando se atrevían a atravezar la atmósfera en esos pequeños habitáculos con forma de bala a velocidades supersónicas.

El último museo en el que nos hemos refugiado en las horas centrales del día de esta semana en Nueva York ha sido el Metropolitan. Por supuesto que es inabarcable y que a penas nos limitamos a recorrer algunas de sus salas mientras contábamos alguna historia a nuestros hijos para entretenerlos. Se soprendieron especialmente con los sarcófagos del antiguo Egipcio. Esos enormes féretros de bellos granitos albergaban ataúdes delicadamente tallados y decorados con dibujos que despertaron su interés y su curiosidad inmediatamente. La belleza de los jardines orientales y las salas de griegos y romanos fueron también nos gustaron mucho, sobre todo a Ferran que le encantan las historias de la mitología griega y le encantaba descubrir en las esculturas a los dioses que tanto conoce. Hércules es uno de sus favoritos y verlo esculpido, majestuoso, con su capa de piel de león, le ha impactado.
Las salas dedicadas a las diversas culturas del mundo y la pinacoteca es tan extensa que nos hemos limitado a echar una mirada mientras paseábamos relajadamente por las diversas salas. Y, desde allí, nos hemos ido al jardín de juegos infantiles que hay junto al museo donde hemos tomado un sencillo “lunch” y los niños han podido jugar y remojarse alegremente en las fuentes refrescantes.
Son muchas las actividades que se pueden hacer en la ciudad y no quiero olvidarme de la visita a Times Square y la tienda de Toys’R Us. Allá que fuimos una tarde para disfrutar de las enormes esculturas de LEGO y de las diversas secciones de juguetes y otras atracciones que se convierten en una tortura para los niños deseosos de comprar muchos juguetes. Nosotros finalmente accedimos a un regalo de unos 15$ para cada uno que se llevaron felizmente al apartamento para jugar con sus amigas. También junto al Rockefeller Center hay otra tienda de LEGO en la que no pudimos dejar de sorprendernos con el enorme dragón de pequeñas piezas que recorría el techo del establecimiento.
Así hemos pasado las horas más calurosas durante esta semana. Ya os iremos contando más cosas porque son tantas que necesitaría no salir de la habitación para escribirlo todo. Pero no me lo puedo permitir, la ciudad nos espera radiante en estos días de verano agradable y queremos salir a pasearla. Nuestro viaje acaba de comenzar.

DATOS PRÁCTICOS Y ALGUNOS CONSEJOS:

1. Alojamiento: 
No es barato alojarse en New York. Si viajan una o dos personas es interesante el couchsurfing porque hay muchas propuestas. Para un mayor número de viajeros es interesante alquilar un apartamento a través de airbnb.
Nuestro presupuesto: nos alojamos en casa de unos amigos (0 $), si no hubiese sido así habríamos invertido unos 150$/noche para los cuatro

2. Comer en la ciudad: 
Puede parecer que NYC no es barato para comer pero cuando ves las raciones y aprendes a compartir con tus compañeros un plato, no resulta tan caro. La ciudad está llena de restaurantes y las opciones son infinitas. Los restaurantes a los que acuden los trabajadores de la Gran Manzana suelen tener buenos precios y siempre te ofrecen agua fresca que es muy buena en la ciudad. Evita pedir bebidas alcohólicas que encarecen el precio de las comidas de manera desorbitada.
Es interesante comer de picnic, llevar unos sandwiches y fruta, frutos secos y galletas.
Ofrecer uno de los enormes helados que se venden en las calles de la ciudad es una buen regalo para los niños en cualquier momento del día.
Nuestro presupuesto: 40$/día

3. Actividades: 
Algunos museos de la ciudad son gratuitos, te piden un donativo voluntario, algo a lo que los americanos están muy habituados. Infórmate porque en NYC puedes hacer muchas actividades sin gastar un $.
Pero si además quieres vivir alguna de las experiencias “top” de la ciudad, vale la pena comprar el City Pass. Sin duda vas a disfrutar con tus hijos si subes al Empire State, al Top of the Rock o váis a la Estatua de la Libertad. Los niños pagan a partir de los 6 años.
Nuestro presupuesto: 314$ (114$/adulto y 86$/niño)

4. Desplazamiento: 
Sin duda moverse en metro (subway) es cómodo y práctico. El metro de NYC es muy sencillo de utilizar porque es fácil orientarse por la ciudad. Interesa comprar la Metro Card y poner el dinero que te interese sabiendo que a partir de 10 $ te van a aplicar un descuento del 10%. Un billete cuesta 2,75$ por lo que no conviene comprar billetes sueltos y siempre vas a ahorrar con las opciones anteriores.
Usar el taxi es cómodo (excepto de 3 a 6 de la tarde porque hay mucho tráfico) y económico para 3 o 4 personas, pero siempre es más lento que el metro.

 

NYC: SENSACIONS

NYC: SENSACIONS

Ciutat de tòpics, però alhora impossible d’exhaurir amb paraules: això és Nova York.
La seqüència d’impressions visuals i sonores impacten el visitant d’una manera que no és fàcil de transmetre. Veure la imatge inoblidable de Manhattam des de qualsevol de les seues talaies, caminar entre la multitud frenètica i els sorollosos vehicles als peus dels immensos blocs dels gratacels, gaudir de l’agitada pau que transmet Central Park, visitar qualsevol dels concurrits museus sense el temps ni la calma per assaborir les seues vastíssimes col.leccions, menjar abundantment a alguns dels seus alegres i variats restaurants, observar la diversitat de la seua població amuntegada als carrers i avingudes, movent-se atrafegada, amb ocupacions incertes i destinacions inimaginables, etc.
Mirant al sup des del Top of the Rock

Central Parck és el pulmó e la ciutat

La ciutat sencera es presenta, així, com un organisme viu, dinàmic, incombustible, on res no s’està quiet i on tot fa soroll.
L’univers d’Heràclit: això és Nova York, és a dir, un caos aparent, convuls, que es remou incansablement però que obeeix a un ritme íntim, regular, intens, freturós, vital… com el batec d’un cor jove i ple d’entusiasme. Un foc que es belluga, crepitant, amb tot d’espurnes i fum enlairant-se cap a l’univers: el foc de Prometeu. Un riu cabalós, que salta i juga entre les roques fent remolins i turbulències, com a una zona de ràpids, un riu que es mou constantment i que, malgrat això, continua sent ell mateix.

Reflectits al One World Trade Center
Vistes dels edificis des del Empire State Building
Els antics grecs deien que Atles sostenia el món sobre els seus muscles. Aquesta ciutat, amb tota la seua força i energia, sembla mostrar-se al món disposada a assumir el pes del món. Amb una torxa a la mà, sembla encara disposada a guiar la humanitat. Des de l’alçada de les seues talaies sembla disposada a continuar albirant el rumb que ha de seguir la humanitat, caminant -i imaginant-, dia rere dia un nou món, inspirat per una nova esperança.
Times Square és el cor de la ciutat
La senyora Llibertat mira l’horitzó com esperant l’arribada dels visitants

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