BAJO LA AUSTERIDAD SOBRIA Y SERENA DE LAS MONTAÑAS

BAJO LA AUSTERIDAD SOBRIA Y SERENA DE LAS MONTAÑAS

Hoy hemos escapado rumbo a las montañas en un coche alquilado. Era un día luminoso y el pasaje desértico y poco cuidado nos ha recordado al entorno de nuestra ciudad, Alicante. Una cementera enorme, montañas desgajadas, escombros y extensos terrenos llenos de una vegetación arbustiva gris sobre el suelo seco y desnudo.


Nos hemos ido alejando de Mendoza por la carretera 52 en dirección norte. Viajábamos llaneando hacia las montañas que se alzaban bruscamente tras la calima. Ernest y Ferran disfrutaban mirando por las ventanillas abiertas, cada uno a un lado del coche. Un zorro enorme se ha cruzado en nuestro camino, más tarde una serpiente.



La carretera se ha ido estrechando y hemos comenzado el ascenso. Ahora el paisaje se embellecía, “ya estamos en el Cabo de Gata”. Tierras rojas y marrones, arbustos enormes, algunos cactus y en los barrancos, los chopos y álamos que amarilleaban. La indicación del Camino del Año o de los Caracoles nos advertía del camino que nos esperaba: un trayecto sinuoso que asciende hasta los 2.999 m trazando las 365 curvas que dibuja la pista.


Y así hemos comenzado. El viaje ha sido maravilloso y lleno de regalos: nubes, piedras, guanacos, quebradas profundas, minas abandonadas, el antiguo camino colonial entre Santiago y Mendoza… Todo ello presidido por la eminente presencia del “Vigilante de piedra”, el Aconcagua. No sólo es el techo de América. Desde su elevada posición, el Aconcagua escruta nuestro corazón y nosotros nos sentimos desnudos ante Él. No es una montaña, tan sólo: es un hito moral.  

La árida majestuosidad de estas montañas pone de manifiesto lo pretenciosos y ridículos que podemos llegar a ser los seres humanos, con toda nuestra artificiosidad. En cambio, la desolación aquí reinante nos supone una llamada. Así es, estos lugares remotos e inaccesibles invitan a la búsqueda de una vida más sencilla y sincera, más acorde y respetuosa con lo que somos y con lo que nuestro entorno nos ofrece.  

         “Sobre los lados desnudos de las montañas, los complicados diques y cuñas de rocas de varios colores (…) 
la estratificación en todas las montañas es bellamente visible… 
No puedo imaginar ninguna parte del mundo que presente una escena más extraordinaria 
de la apertura de la corteza del globo que en estos picos centrales de los Andes”
Charles Darwin, 18 de abril de 1835

Darwin atravesó dos veces los Andes por esta zona de la cordillera y una de ellas fue siguiendo este camino. Aquí encontró restos de araucarias fosilizadas que nos sirven de testimonio para saber qué tipo de bosques cubrieron una vez este lugar. Los sentimientos y descripciones plasmados en su diario nos permiten comprobar que este lugar ha cambiado poco desde entonces.

Hemos comido junto al Mirador del Balcón recordando los pequeños barrancos de nuestro río Monnegre y hemos seguido camino hasta coronar el puerto. Allí, la Cruz del Paramillo señala este paso elevado desde el que hemos iniciado el descenso hacia Upsallata. En el valle, las aguas del río generan un oasis alargado lleno de chopos y álamos.



Nuevamente, puesto que los niños dormían y la carretera era asfaltada, hemos decidido conducir hacia la frontera con Chile, recorriendo parte del camino que pasamos de noche el otro día y al que regresaremos pronto, camino a Santiago. Nos apetecía disfrutarlo con calma, hacer todas las paradas necesarias. En la zona hay muchos caminos para recorrer, senderos increíbles en el Parque del Aconcagua que merecen mucho más tiempo.

La temperatura iba descendiendo y las nubes anunciaban la lluvia que nos sorprendió cuando llegamos al Puente del Inca y que se convirtió en nieve rápidamente. Disfrutamos brevemente de ese espectáculo de la naturaleza donde las aguas termales y las sales depositadas han creado una extraña pasarela. Hace años alguien construyó allí unas termas sencillas sobre las antiguas pequeñas piscinas, pero una inundación inhabilitó su uso, dejando en este lugar una escultura híbrida en la que participan el ser humano y la naturaleza.



“Desde el río de las Vacas hasta Puente del Inca, el viaje llevó medio día… 
Cuando uno escucha hablar de un puente natural, se imagina una hondonada estrecha y profunda,
 o piensa en un gran arco ahuecado como la bóveda de una caverna. 
En lugar de esto, el Puente del Inca consiste de una costra de grava estratificada, 
que está cementada por los depósitos de los manantiales calientes vecinos. 
Parece como si la corriente de agua hubiese excavado un canal sobre un lado, 
dejando un saliencia colgante unida a la tierra…”
Charles Darwin, 4 de abril de 1835

El regreso a Mendoza ha sido igualmente impresionante recorriendo el valle del río hasta el embalse de Potrerillos donde el paisaje empieza a cambiar y aparece la extensa llanura donde las viñas cubren los campos. Es el reino de la uva Malbec y de las grandes bodegas que han creado aquí todo un mundo de matices para el goce de los enólogos. Y así regresamos a la ruidosa ciudad a la hora en la que todo el mundo se afanaba por regresar a casa a descansar. Nosotros también, ha sido un día intenso.  


Un largo viaje en coche, pero fascinante, las fotos no hacen honor a esas enormes y policromadas montañas.

PASEANDO LA CIUDAD PERO ANHELANDO LA NATURALEZA

PASEANDO LA CIUDAD PERO ANHELANDO LA NATURALEZA

La verdad es que estos días en Mendoza están resultando poco atractivos debido al asunto de los bancos y las compras. Esta limitación nos ha tenido ocupados sin apenas poder disfrutar de la ciudad. Eso sí, hemos callejeado mucho por el centro y tenemos una idea básica de su ritmo interno. Es esta una ciudad planificada tras el gran terremoto de 1861. Por ello, sus calles son amplias, con mucho espacio para los peatones y también para los ruidosos coches y autobuses que corren como locos llenando la ciudad de humo. Menos mal que los grandes árboles cubren cada calle de una densa sombra que filtra la luz del sol y quizá reduzcan parcialmente la contaminación.   



Es muy limitante para nosotros y los niños movernos por aquí pues los automóviles son dueños y señores del espacio. Infinidad de aparcamientos se han emplazado en aquellos solares en los cuales aún no han edificado, por ello las aceras se convierten en una trampa para los paseantes que no van atentos. Los niños quieren correr libremente y no les dejamos, todo el tiempo de la mano o en el carrito, se sienten atrapados.  


Menos mal que en el planeamiento de la ciudad se diseñó una gran plaza, la de la Independencia, y cuatro plazas satélites de menor tamaño: España, Chile, Italia y San Martín. Todas ellas con fuentes, árboles enormes y espacios de juegos donde hemos podido relajarnos entre gestión y gestión. 




En este tiempo dedicado a hacer colas en las sucursales bancarias, hemos corroborado lo que ya intuimos en el sur de Argentina: el dinero escasea y los bancos lo atan en corto.  Cada día decenas de personas hacen colas para pequeñas gestiones o para sacar dinero. Los cajeros no permiten extraer grandes cantidades de dinero, la mayoría unos 1000 pesos (menos de 150 euros). Desde el corralito, la gente tiene el dinero en casa porque hay desconfianza. Hay un gravamen si quieres usar la tarjeta de crédito pues te cobran el impuesto del que estás libre si pagas en efectivo, o sea, en negro… Los bancos están muy controlados para hacer transacciones internacionales porque éstas se hacen con dólares y el gobierno fiscaliza cualquier movimiento con esta moneda. Por ello ha proliferado un mercado negro de dólares y euros en el que se ofrece hasta un 20% más de pesos que el cambio en la cotización oficial…

Finalmente hemos podido resolver nuestro problema para tener dinero “en los bolsillos” gracias a la amabilidad de Celeste y Mike, propietarios del hostal donde nos alojamos, y a las bondades de internet…

Frente a todo esto, nos sorprenden los precios en tiendas de alimentación y supermercados pues son mucho más baratos que en Chile. Realmente, la situación económica general es muy diferente en ambos países. Basta con darse un vuelta por las ciudades para comprobarlo. Y así vamos pasando los días… Y nosotros sentimos que nos es extraño este ruido, éste lío, esta necesidad del dinero para todo, esta pérdida de nuestro tiempo en carreras y paseos inútiles, esta falta de espacio vital. Nos vienen con añoranza los recuerdos de las montañas, los lagos y el mar, los árboles y las nubes, los sonidos de la naturaleza… Éstas experiencias nos sirven, nos ayudan a confirmar, lo que ya sabemos: dónde están los lugares en los que realmente queremos estar….

Y todas estas reflexiones, qué casualidad… hoy que nos dejó Sampedro…



MENDOZA: UNA ESCAPADA A ARGENTINA

MENDOZA: UNA ESCAPADA A ARGENTINA

Nos hemos venido a la Argentina a pasar una semana con el fin de poder renovar nuestro permiso de estancia en Chile. Sin embargo, en el momento de preparar esta escapada hemos descubierto que esta ciudad ofrece muchas cosas interesantes. Son destacables sus valles vinícolas y el ascenso a los Andes.



Llegamos anoche tras un viaje agotador. Habíamos programado 7 horas de traslado (incluyendo 2 de parada en la aduana) pero todo se alargó bastante más porque los chilenos están renovando su tramo hasta el Paso de los Libertadores y debimos esperar un par de horas más… Menos mal que Ernest y Ferran dormían. Se hizo de noche y no pudimos disfrutar de las espectaculares vistas así que debemos esperar a nuestro regreso que será el viernes que viene. A pesar de ello fue increible “escalar” por aquella carretera en medio de una serpiente de luces que zigzagueaban curva tras curva hasta alcanzar la cumbre a más de 3150 metros. Sólo hay un carril disponible y yo no podía evitar en el descenso que nos espera a la vuelta. El cielo estaba increible, maravillosamente lleno de estrellas.

Ahora estamos en Mendoza, todos durmiendo y yo dándole vueltas a la cabeza para decidir cómo aprovechar estos días. Pau y yo estamos un poco en “stand-by”. Como de “vacaciones de Semana Santa” tras el agotador segundo trimestre en el instituto. Hemos pasado unos días caseros en Santiago y queremos arrancar de nuevo pero nos está resultado complicado. Además, se nos amontonan los problemas económicos ante la dificultad de disponer de nuestro dinero y eso hace que tampoco podamos actuar libremente. Realmente, este asunto está siendo el que más dificultades nos plantea en este viaje. ¡Menudo desastre de tarjetas de crédito! Estamos realmente bloqueados. Hoy iremos a cambiar nuestros últimos 100 euros en efectivo pues no hay manera de disponer de maá “plata”… Son los pequeños contratiempos del viaje… 

 Hemos encontrado un agradable lugar donde alojarnos en esta ciudad. Hace mucho calor aún y aquí tenemos un jardín maravilloso lleno de flores y de hamacas, así pues… qué más puedo pedir cuando sé que allá se terminan las vacaciones…???



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