CAPE COD: PERFECTO ESPACIO VACACIONAL

CAPE COD: PERFECTO ESPACIO VACACIONAL

La costa este de Estados Unidos, desde Washington a la frontera con Canadá, es una sucesión de kilómetros y más kilómetros (de millas y más millas) de playas, marismas, lagunas, brazos de arena, albuferas y,  más al norte, aparecen también los acantilados imponentes de granito rosado.
Nuestro deseo por conocer aquella zona del país surgió de la lectura de los bellísimos libros de Rachel Carson en los que describe su tierra conjugando su saber científico con su intenso amor por la tierra en que vivió. Las descripciones del mundo natural son fascinantes. Las complejas reacciones biológicas que allí se producen están condicionadas por las intensas mareas que aumentan su oscilación según viajamos hacia el norte (pueden alcanzar más de 21 metros de desnivel en Bahía Fundy!!!). También las corrientes marinas estacionalmente nutren estas aguas en las que la vida florece a pesar de los efectos negativos que la actividad humana ha producido a lo largo del último siglo. Por otra parte, leer el libro Cape Cod de Henry D. Thoreau en el que narra sus viajes a esa inmensa “luna arenosa” que se encuentra al sur de Boston en Massachusetts, nos convenció de que ésta sería una de las etapas de nuestro viaje.

Chatham destaca por sus playas y brazos arenosos (USA, 2015)

Cape Cod es conocido por ser lugar de descanso de las familias acomodadas de la región que poseen allí bellas residencias de veraneo. De hecho, muchas de las aventuras y desventuras de la familia Kennedy se enmarcaron en este lugar. Hoy recibe muchos turistas del país. Sus bosques, lagunas e inmensas playas permiten no sentir la presencia de tanta gente. Son muchos los hoteles, moteles y casas de alquiler disponibles. Nosotros nos alojamos en casa de varias personas a través de couchsurfing y esto le ha dado un valor especial a nuestra estancia aquí.

El faro de Chatham es uno de los más bonitos de Cape Cod (USA, 2015)
Cape Cod es, sin embargo, un referente en la historia de Estados Unidos por razones mucho más importantes. A su extremo más septentrional llegó en 1620 el famoso barco Mayflower tras una larga travesía desde Plymouth, en Inglaterra. En él viajaban los primeros colonizadores dispuestos a tomar posesión de unas tierras que consideraban de su propiedad. Al desembarcar, aquellos extensos bancos de arena y las enormes dunas les parecieron terrenos estériles y poco apropiados para establecer su lugar de residencia. Por este motivo continuaron navegando y cruzaron la bahía hasta llegar al lugar donde, actualmente, se levanta la ciudad de Plymouth en Massachusetts.

La réplica del Mayflower puede ser visitada en Plymouth (USA, 2015)
Una piedra de granito indica el lugar en el que atracó el Mayflower en 1620
Plymouth es hoy en día una bonita ciudad, con un clima muy agradable aunque los inviernos sean muy rigurosos como ocurre en toda esta región. Con sus preciosas casas blancas, su agradable luz, los jardines y los clubs naúticos, el ambiente es casi mediterraneo. Nos enamoramos desde el primer momento de la ciudad. Son muchos los monumentos que recuerdan a los centenares de emigrantes que llegaron hasta aquí en la que fue la puerta oficial de entrada a la antigua colonia británica.

La gran estatua que recuerda a los indios oriundos sobrecoge (Plymouth, 2015)

Cientos de emigrantes que durante décadas se vieron obligados a abandonar sus países en busca de un futuro mejor. Una historia que se repite cada día, quizá hoy con más dureza aún que entonces… Una enorme escultura de bronce da testimonio de la presencia de los verdaderos oriundos del lugar, aquellos indios americanos que vieron transformarse su vida para siempre a partir de aquel momento.

Acceso a Cape Cod junto a uno de los grandes puentes que atraviesa el canal
Para llegar a Cape Cod hay que cruzar el enorme canal artificial que le separa del continente. Es una impresionante obra de ingeniería que se inició a principios del siglo XX. Con sus más de 11 km de longitud y unos 150 metros de anchura convierte a Cape Cod en una isla. Son los pequeños pueblos en los que uno puede alojarse y disfrutar de unas fantásticas vacaciones: Sandwich, Barnstable, Dennis, Chatham, Falmouth, Orleans, Truro, Provincetown, entre otros.

Una mañana perfecta en una laguna de aguas salobres (Orleans, 2015)

Bañarse en las lagunas y en las extensas playas, practicar kayak y deportes náuticos, salir a navegar y recorrer los innumerables senderos a pie o en bicicleta. Desde Wareham, donde nos alojábamos en casa de Tom y Deena, nos dirigimos a Falmouth al sur de Cape Cod. Allí nos esperaba David, un viejo marinero que nos había invitado a navegar. En su casa no tenía sitio para albergarnos, pero su velero sí, así que allá que fuimos. Pasamos una mañana maravillosa disfrutando del mar tranquilo entre las pequeñas islas y de los fuertes vientos más al sur que hizo que no sintiésemos como valientes navegantes cuando el barco, escorado, se deslizaba con fuerzas sobre las olas. Nos encantó escuchar las anécdotas de David que desde niño ha estado vinculado al mar. De joven había incluso visitado El Campello y navegado en sus aguas. Él conocía el pasado de nuestro pueblo mucho mejor de lo que nosotros podemos reconocer en las escasas fotos antiguas que hoy se conservan.

David nos invitó a navegar y nos hizo un gran regalo (Falmouth, 2015)
Lo único que vimos de un tiburón blanco fue la cabeza de este… (Chatham, 2015)

La ciudad de Chatham es famosa por ser la capital del tiburón blanco. Más que un peligro es un atractivo turístico: en cualquier esquina de la ciudad encuentras referencias a este enorme escualo. Esto es así, no porque los tiburones campen a sus anchas por sus preciosas playas, sino porque Steven Spielberg rodó en sus costas la famosa película Tiburón que este año ha cumplido ya 40 años.  Nunca un tiburón ha amenazado a los visitantes de esta bucólica ciudad pero es un buen motivo para visitarla y mirar al horizonte antes de introducirse en el mar a refrescarse.

Kilómetros de playas arenosas se extienden a lo largo de Cape Cod (USA, 2015)
Ni un edificio limita la visión de estos espacios naturales (Cape Cod, 2015)

Dormimos en casa de Jennifer que nos hizo sentir muy cómodos en su pequeño apartamento y nos recomendó un lugar en él que practicar kayak económicamente. Allá que fuimos a navegar por la laguna junto al pueblo de Orleans en uno de los kayaks de Goose Hummock Shop.

www.allposters.com
En Chatham todo recuerda al gran tiburón blanco (Cape Cod, 2015)
El broche de oro para este viaje en  Cape Cod fue una navegación para ver ballenas. Habíamos comprado los billetes por internet para tomar uno de los barcos que parten del puerto de Provincetown. Para llegar a la zona de observación hay que navegar durante más de una hora. Allí acuden cada año las ballenas con sus crías para alimentarse tranquilamente. Nada más llegar ya pudimos contemplar el maravilloso espectáculo. El mar estaba en calma y, a lo lejos, veíamos los chorros de agua que los cetáceos lanzaban al aire al respirar. Es difícil describir la emoción que sentimos durante el tiempo que estuvimos allí. Observar a las familias de ballenas nadando y dormitando relajadamente, contemplar sus inmensos cuerpos negros, sus aletas y su piel brillante… Fue realmente impresionante algo que había esperado durante muchos años y finalmente se convirtió en realidad junto a Pau, Ernest y Ferrán.
Navegando hacia la zona de cría y alimentación de ballenas (Provincetown, 2015)
Desde Provincetown salen los cruceros para ver ballenas (USA, 2015)

Pero en el pasado, los barcos no acudían aquí sólo para mirar. Este lugar en el que las ballenas nada tranquilas junto a sus crías, no hace muchas decenas de años fue el reclamo perfecto para una codiciosa industria ballenera. Se desarrolló un importante comercio con la caza de estos hermosos cetáceos. New Bedford es hoy una ciudad que guarda recuerdo de aquel momento: cuando los barcos traían los cuerpos de aquellos animales preciados por su grasa y el aceite de sus cuerpos. Hoy en el Whaling Museum se puede conocer la historia y cómo aquello se ha tranformado en un interés por la conservación de los océanos y la fauna marina, especialmente las ballenas.

Acceso al Whaling Museum de New Bedford (USA, 2015)

Si en el pasado estos animales se manifestaban tan tranquilos y pacíficos como nosotros los observamos en el mar debía ser muy fácil cazarlos y matarlos. A pesar de ello, son muchas las historias que describen a las ballenas como animales malvados y peligrosos. Sin duda, la más famosa es la que Herman Melville plasmó en su libro Moby Dick. Esta novela está ambientada en la realidad que se vivía en esta ciudad y en su propia experiencia como marinero. Hoy es posible visitar la capilla a la que el autor acudía junto a otros marineros antes de embarcarse en un barco ballenero. La iglesia es hoy un lugar de peregrinaje para todos los amantes de la literatura y de esa obra en particular. Sus paredes, siguen guardando el recuerdo de aquellos que todavía hoy mueren en el mar y de los que fallecieron en el pasado. ¿Se basó en la vida del Capitán Swain para crear la de su personaje, el Capitán Ahab?

Interior de la capilla que describe Herman Melville en su novela (New Bedford, 2015)

El tiempo pasa. Hoy las ballenas son un espectáculo turístico que, si se realiza de manera controlada, puede ayudar a su conservación y la protección de nuestros mares. Dólares por mirar y no por matar. Observar en la distancia a estos animales junto a sus crías mientras duermen la siesta o se sumergen en las profundidades del océano. Realmente uno de los momentos más emocionantes en nuestra visita a Estados Unidos. Viajar te aporta muchas cosas pero, sobre todo, llena tu mente de recuerdos inolvidables y es un verdadero privilegio compartirlos con nuestros hijos.

Panel de Whaling Museum de New Bedford (USA, 2015)

 

DATOS PRÁCTICOS:
Alojamiento: nos hemos alojado durante 4 noches en casas de familias que nos han invitado a través de couchsurfing. Presupuesto: 0 euros

Transporte: aunque hay tranporte público entre las ciudades y desde Boston, realmente, la mejor opción es alquilar un coche para recorrer los más de 100 km de extensión de este lugar. Si dispones de más tiempo, la bicicleta es una buena opción pues hay muchos senderos bien delimitados.
Presupuesto: 35 $/dia (alquiler con ALAMO)

Comida: nos organizamos para comer de picnic y cocinarnos en casa para cenar.
Presupuesto: 35 $/dia (toda la familia)

Whale watching: ir a ver las ballenas nos supuso 110 $ (42 $/adulto y 26 $/niño mayor de 5 años)
SALEM: HISTORIAS DE BRUJAS Y PIRATAS…

SALEM: HISTORIAS DE BRUJAS Y PIRATAS…

Salem es mundialmente conocida por sus brujas y piratas. Pero hoy dista mucho de aquella comunidad azotada por la superstición y el fanatismo religioso que condenó a morir a personas inocentes por el  miedo a lo desconocido y la incapacidad para enfrentarse serenamente ante hechos que, por muy extraños que pareciesen, no entrañaban peligro alguno para nadie. Salem es hoy una alegre y romántica ciudad que gusta de seducir a sus muchos visitantes con múltiples atracciones y muestras que hacen las delicias de los niños y las mentes más fantasiosas.
De paseo por la ciudad de las brujas (Salem, Massachusets, 2015)

De paseo por la ciudad de las brujas (Salem, Massachusetts, 2015)

Nuestra visita estuvo guiada por Álex, nuestro primer “couch”, con quién contactamos a través de couchsurfing. En realidad fue él quien nos contactó y nos ofreció enseñarnos su ciudad y nosotros aceptamos gustosos. Conocía muy bien la historia de Salem y Massachusetts y nos fue relatando muchos detalles interesantes desconocidos para nosotros.
Alex nos descubrió un montón de historias fantasmagóricas (Salem, 2015)

Alex nos descubrió un montón de historias fantasmagóricas (Salem, 2015)

Nuestra prImera visita fue al puerto, donde nuestros niños pudieron recorrer a su antojo las entrañas de un verdadero barco pirata, el Friendship, un navió que pirateó bajo bandera estadounidense durante el siglo XIX, acechando las costas británicas. Para los niños fue emocionante…

Los piratas en el Liberty (Salem, 2015)

Los piratas en el Friendship (Salem, 2015)

Especialmente les impresionó la presencia de un grupo de desaliñados y andrajosos piratas que amenizaban la visita con viejas canciones de lobos de mar, armando un buen alboroto sobre la cubierta del antiguo navío. Desde allí Alex nos explicó que la ciudad está excavada por infinidad de túneles que servían -y quizá todavía sirven- para introducir mercancías de manera ilícita y evitar el pago de impuestos a las autoridades portuarias.
Detalle de la proa del Liberty (Salem, 2015)

Detalle de la proa del Friendship (Salem, 2015)

Después de invitar a Alex a comer en el club de regatas -donde nos cobijamos cuando arreció una súbita tormenta- fuimos al centro, para admirar los antiguos edificios y callejear un poco, entre el ajetreo de la ciudad, atiborrada de turistas. Nos llamó la atención los múltiples detalles que decoraban las calles de una forma insólita. Álex nos explicó que cada año un artista engalana la ciudad con un nuevo elemento. Este año eran mascarones de proa, cada cual más original y extravagante que el anterior, colgados de las farolas.
Esculturas de Patrick Doughtery (Salem, 2015)

Esculturas de Patrick Dougherty (Salem, 2015)

A nosotros nos encantó, sobretodo, el diseño con ramas de una escultura que representaba tres casas orgánicas. Nos recordó que nuestras casas, a pesar de todas sus comodidades, siguen siendo semejantes a las madrigueras o a los nidos de los pájaros, pues es de los animales de quienes aprendimos el arte de la construcción. Su autor, Patrick Dougherty, llama “Stickwork” a su técnica de trabajo en la que intenta plasmar su amor por la naturaleza y esta exposición recibía el nombre de “What the birds know”. Para realizarla recibió la colaboración de 50 voluntarios y esto nos recordó a las personas que, como Alex, nos están abriendo las puertas de su vida y de su casa, haciendo que este viaje sea mucho más entrañable.

Las casas recuerdan a sus antiguos moradores (Salem, 2015)

Las casas recuerdan a sus antiguos moradores (Salem, 2015)

Era imprescindible visitar un cementerio. Álex nos acompañó al que se encuentra situado junto al pub en el que trabaja sirviendo copas. Nos explicó que para sus clientes tomar una copa sentados a una mesa situada a dos metros de una tumba es una experiencia revitalizante. Especialmente estremecedora fue la historia de los dos ataúdes que penetraron una noche en el local, a través del muro, irrumpiendo fantasmagóricamente como la cosa más mormal del mundo.

Los edificios antiguos nos recuerdan el antiguo pasado comercial (Salem, 2015)

Los edificios antiguos nos recuerdan el antiguo pasado comercial (Salem, 2015)

No podéis perderos la visita al Museo Histórico de las Brujas. Aunque la visita era en inglés -y pronunciado a una velocidad endiablada- nos enteramos de los detalles de la desgraciada historia de aquellas niñas que fueron juzgadas y condenadas por brujería.

Por último dimos un pequeño paseo hasta un parque infantil, situado cerca de la casa de nuestro anfitrión, admirando la antigüedad de las casas, muchas de ellas, curiosamente marcadas con un rotulo que indicaba cuándo fueron construidas y por quién. Nos despedimos satisfechos de la ciudad en la que pasamos unas horas muy agradables y recordaremos siempre a Alex, ese chico de Colorado que nos invitó a “surfear” junto a él por unas horas en la preciosa y misteriosa Salem.

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