“SURFIN’USA”: EL COUCHSURFING COMO EXPERIENCIA ÚNICA

“SURFIN’USA”: EL COUCHSURFING COMO EXPERIENCIA ÚNICA

Este verano hemos “surfeado” en USA. Emulando aquella canción de los Beach Boys hemos viajado por su enorme país de casa en casa. Ellos surfeaban por las playas de California y nosotros hemos viajado por la costa este del país dejándonos llevar y guiando nuestro rumbo en base a las invitaciones que íbamos recibiendo para “surfear”.
¿Cuáles son las claves del “couchsurfing”? ¿Qué tipo de persona se decide a utilizar las posibilidades de este tipo de acogimiento? Basta con revisar los perfiles de los couchsurfers de la web para comprobar que hay diversos elementos en común que cohesionan esta comunidad:

1. Personas vitalitas y entusiastas
2. Personas abiertas y generosas
3. Personas que aprecian la riqueza de la multiculturalidad
4. Personas que saben que las relaciones humanas tiene un valor único
5. Personas ávidas de conocer y viajar aunque no salgan de su casa
6. Personas dispuestas a aprender y recibir
7. Personas dispuestas a enseñar y ofrecer
Vistas desde nuestra habitación en casa de Pam (Tupper Lake, New York)
En el salón en casa de Pam (Tupper Lake, New York)
El mundo está lleno de personas actuando por el bien común y esforzándose por crear alternativas a un estilo de sociedad que ha desembocado en grandes desigualdades sociales e injusticias que, probablemente, los estados no pueden resolver. Hace falta la iniciativa de cada individuo, el empeño de personas convencidas de que se puede crear un mundo mejor dando sin esperar nada a cambio. Pero ¿qué es “nada”? Probablemente las personas que piensan y actúan de esta manera sí reciben “mucho” a cambio pero no es algo tangible ni material, son otro tipo de recompensas a las que no se puede poner precio.
Jugando en casa de Jessye y Sky (Thornton, New Hampshire)
Un venado venía a desayunar por las mañanas a casa de Jessye y Sky
Cuando preparábamos nuestro viaje de este verano ya os conté aquí que habíamos decidido dar el paso de practicar “couchsurfing” después de que el año pasado nos resultara muy enriquecedor intercambiar nuestra casa con una familia (este verano también hemos participado y ha venido a nuestra casa una familia del País Vasco). Anteriormente habíamos recibido a amigos en nuestra casa o nos habíamos alojado en casa de algunos amigos en ocasiones puntuales, pero ahora hemos enriquecido nuestro universo con esta experiencia y eso es lo que hoy me apetece contaros: ¿qué nos ha permitido viajar mediante “couchsurfing”?
Navegando con David en Falmouth (Massachusetts)
1. CONOCER UN PAÍS MÁS ALLÁ DE LAS TARJETAS POSTALES QUE NOS OFRECEN LAS AGENCIAS Y LAS GUÍAS DE VIAJES
Poder ofrecer a nuestro hijos -y a nosotros mismos- la posibilidad de descubrir cómo viven otras persona, cómo son sus casas, cómo se alimentan, qué piensan… Mientras viajábamos ellos estaban trabajando, su vida estaba dentro de la normalidad y nos regalaban la oportunidad de conocerla. Hemos estado con una cocinera y un enfermero, un maestro (y también espeleólogo) y una bibliotecaria, un barman, una bióloga reconvertida en artista y diseñadora de ropa para niños, un marinero, una maestra de música y un carpintero, una profesora de universidad y un médico residente. Un amplio espectro de realidades pero en todos ellos hemos encontrado la alegría y la generosidad. 
Aquellos días Tom preparaba su material de espeleólogo (Wareham, Massachusetts)
2. CAMBIAR NUESTRO CONCEPTO DE INTIMIDAD
Cuando te “entrometes” en la vida de los demás, cuando alguien te ofrece una habitación de su casa o un sofá, te deja usar su cuarto de baño o su cocina, esto te fuerza a cambiar tu concepto de intimidad vinculado a los espacios. Necesariamente has de perder la vergüenza y abrirte a los demás, reflexionar sobre tu manera de vivir para que tu vida pueda ser expuesta sin sacrificar tu intimidad personal. Te das cuenta, entonces, como muchas veces malentendemos el derecho a la intimidad y la privacidad como la garantía del encubrimiento de nuestras debilidades e imperfecciones morales tras el cerrojo de nuestras casas. Abrir las puertas de tu casa o entrar en las de otras personas para convivir con ellas es, pues, un test moral, en el que te ves forzado a examinar tus actos cotidianos ante los ojos de otras personas. Además, cuando entras en casa de un desconocido y te la ofrece con hospitalidad y acogimiento no puedes evitar aprender, aprender a respetar y a compartir. Observas, reflexionas, analizas y tu mente se empapa de nuevas ideas y posibilidades.
Elisabeth y John preparaban la velada de despedida (Hampden, Maine)
Detalles que te ayudan a sentirte feliz y relajado (Hampden, Maine)

 

3. COMO PADRES, REFLEXIONAR SOBRE EL MODELO EDUCATIVO QUE ESTABLECES CON TUS HIJOS
Cuando la familia no dispone de su propio espacio es más difícil educar porque te sientes observado y juzgado. Tus actos como padre o madre y la manera de actuar de tus hijos dan lugar a situaciones que te fuerzan a plantearte nuevamente cómo resolverlas de forma adecuada. Al igual que los maestros, la labor de las madres y los padres es examinada meticulosamente. Ya no contamos con la confianza y la complicidad de la sociedad. No solo somos juzgados por la conducta de nuestros hijos, como antes, cuando lo peor que podían decirle a un padre o una madre era que su hijo era un malcriado. Ahora somos juzgados también por nuestro modo de educar: ante unos corremos el riesgo de ser tildados de severos o insensibles, ante otros como excesivamente permisivos y condescendientes. 
Jugando en el jardín de Tom y Deena (Wareham, Massachusetts)
Convivir con otras personas y familias te ayuda a plantearte más profundamente cómo quieres educar a tus hijos, con independencia de lo que opinen los demás, aprendiendo, pues, a ser mejor padre o madre, gestionando mejor los conflictos, orientando mejor a tus hijos y propiciando un clima de afecto y armonía en la familia. Tus hijos, por su parte, rápidamente aprenden a abrirse y adaptarse, a sentirse relajados en cualquier lugar. Entonces la labor de educar no es que sea más fácil, pero se vuelve más flexible y ágil. Tanto ellos como nosotros aprendemos a convivir y a reconocer que todos tenemos necesidades que deben ser atendidas y aceptadas por los otros. 
4. ELIMINAR PREJUICIOS Y ESTEREOTIPOS
Viajar de esta manera se convierte en una experiencia educativa única que refuerza tu capacidad de comunicación y extroversión. Se produce un intercambio permanente de experiencias y así llenas tu mochila de nuevas ideas y posibilidades. El hecho de adaptarte a otras formas de vida desarraiga prejuicios en ti y te vuelve una persona más comprensiva y empática. Aprecias mejor la realidad de las sociedades y aprendes qué pobres son los estereotipos a la hora de describir cómo es la gente, al simplificar su rica complejidad y su extraordinaria diversidad.
Tom encendió el fuego en el jardín para reunirnos
y conversar
 (Wareham, Massachusetts) 
5. AGRADECER Y APRENDER A SER UN BUEN ANFITRIÓN
Cuando conoces diversas familias y diversos anfitriones experimentas el agradecimiento y aprendes a ser un buen anfitrión. ¿Qué agradeces de las personas que te acogen? ¿Qué necesitas como viajero? ¿Cómo has de ser como visitante? ¿Qué espera de ti tu anfitrión? El orden o la limpieza de una casa, que cocinen para ti, que te permitan usar la lavadora o abrir libremente la nevera. Que tengan juguetes para tus hijos o información sobre el lugar, que te acompañen en una excursión o te inviten a un helado en la mejor heladería de la ciudad. Nosotros les hicimos un pequeño presente en agradecimiento.
Hacer “couchsurfing” no es buscar un alojamiento en el que no pagues dinero. Como muchos “couchsurfers” explican en su perfil, ellos ofrecen más que un colchón y esperan más de sus invitados. Escuchar, hablar, reir, pasear, comer, tomar una copa… compartir con gente extraña con la que tienes muchas cosas en común.
6. APRENDER A COMUNICARTE
Al viajar descubres que las personas podemos comunicarnos más allá de las lenguas que hablemos. Es la mejor manera de aprender idiomas y una convivencia tan cercana te obliga a dialogar, a preguntar, a pedir… Las personas tenemos una infinita capacidad de comunicación y es divertido experimentarlo. Nuestros hijos han tomado conciencia de las barreras lingüísticas que hasta ahora no habían sentido con el castellano, el valencià o el italiano. Pero el inglés les ha puesto a prueba, les ha obligado a esforzarse, a preguntar, a buscar estrategias para hacerse entender y ha despertado en ellos la curiosidad y el deseo de aprender esta lengua.
Ernest observa como Pam se aleja en su bote tras dejarnos
en el embarcadero (Tupper Lake, New York)
7. COUCHSURFING COMO UNA EXPERIENCIA PIONERA
Esta experiencia no es una manera más de viajar, es un cambio de mentalidad que te lleva a preguntarte cómo sería el mundo si se hiciera extensiva a otros aspectos de la vida. Te devuelve la confianza en la humanidad y te devuelve a la esencia de la hospitalidad. ¡Cuántas cosas podríamos hacer juntos si confiáramos más en el poder de la colaboración y de la mutua ayuda! Internet es la herramienta para poner en contacto a personas hospitalarias, antes bastaba con llegar a un pueblo y preguntar. Es posible encontrar personas amables y acogedoras pero muchas veces, en un viaje, se convierte en una casualidad. Gracias a internet es más fácil y sencillo poder disfrutar de esta oportunidad.
John y Elisabeth nos invitaron a navegar con sus kayaks (Hampden, Maine)
 No me queda más que recordar a Alex, a Tom y Deena, a David, a Jennifer, a Pam, a Yaser, a Jessie y Sky, a Elisabeth, John y Elise. También a nuestros amigos Anita y Bill. Sin ellos este viaje no hubiese sido tan especial. Hemos visto cascadas ruidosas, ballenas gentiles, playas de fina arena, frondosos bosques, montañas graníticas, museos y rascacielos, pero sobre todo, hemos conocido personas.

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