UNA EXISTENCIA HUMILDE

UNA EXISTENCIA HUMILDE

Poco a poco, durante estos días, hemos empezado a pensar en la nueva etapa del viaje que pronto iniciaremos. Buena prueba de ello es que hemos empezado a preparar el equipaje, ya que en las Galápagos, previsiblemente, no nos hará falta nuestra ropa de abrigo y pensamos dejarla en Guayaquil, junto con otras pertenencias, con la intención de recogerlo todo en nuestro viaje de regreso a casa. De entre nuestro equipaje, no obstante, hemos apartado la ropa de abrigo de Ferran para dársela a Juani, nuestra vecina en Coyo, puesto que le vendrá muy bien para cuando su bebé de dos meses haya crecido y corretee por el ayllu entre juegos y caídas. Juani tiene una existencia humilde.

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VALLE DE LA LUNA EN EL INVIERNO ATACAMEÑO

VALLE DE LA LUNA EN EL INVIERNO ATACAMEÑO

¿Habéis estado en la Luna? Ayer amaneció el día con el tiempo cambiado. Grandes nubes grises cubrían el cielo y había nieve en las cimas de la cordillera. Aprovechamos la mañana para visitar el Valle de la Luna. Es un lugar alucinante: un paisaje verdaderamente insólito.

Primero visitamos unas angosturas y cuevas de trazado serpenteante que han sido excavadas por el agua en los sedimentos de arena y sal. A pesar de lo insólito, el lugar nos era familiar, pues se asemejaba, aunque a gran escala, a ciertos lugares de nuestra geografía, como el Barranco de Salinas, junto al río Monnegre. Los niños disfrutaron escalando por las paredes de sal y atravesando los túneles con sus linternas y nosotros tuvimos que retorcernos para seguir sus pasos en algunos puntos en los que la caverna se estrechaba o donde resultaba demasiado baja para caminar erguidos.   (más…)

PRUEBA SUPERADA: VISITAMOS LOS GÉISERES DEL TATIO

PRUEBA SUPERADA: VISITAMOS LOS GÉISERES DEL TATIO

Satisfechos, hemos regresado a nuestra casa en el Ayllu de Coyo. Conocer el complejo geotermal de los Géiseres del Tatio es una experiencia agotadora pero, sin duda, merece la pena. Es un lugar único. Dicen que en el mundo existen sólo tres lugares como éste, pero ninguno a una altitud tan elevada. Además es bastante inaccesible y es necesario llegar pronto por la mañana, antes de que el sol caliente demasiado la temperatura del aire y no permita ya disfrutar de las enormes columnas de vapor.

Surgencias en los Géiseres del Tatio

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PETROGLIFOS Y VALLE DEL ARCOIRIS

PETROGLIFOS Y VALLE DEL ARCOIRIS

Estamos en Machuca, en el desierto de Atacama, a unos 4000 m.s.n.m. Los niños pintan en su cuaderno mientras nosotros, metidos en la cama, bien abrigados, con tres mantas y un edredón, comentamos las anécdotas del día con el fin de decidir qué plasmar en la entrada de hoy. Hemos tenido suerte, la casa de huéspedes de este pueblo está abierta. La única calle está desierta, sólo viven 3 o 4 familias y no hay ningún otro huésped en el alojamiento.

La pequeña iglesia de Machuca

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DESCUBRIENDO EL SALAR DE ATACAMA

DESCUBRIENDO EL SALAR DE ATACAMA

Hoy, por fin, nos hemos lanzado a la carretera para hacer nuestros los increíbles paisajes de esta región. Nos hemos dirigido hacia el sur, para visitar el salar de Atacama, en donde se encuentra la Reserva Nacional de los Flamencos. Hacía días que esperábamos este momento y, por fin, hemos podido salir a descubrir.

Desde nuestra casa en el Ayllu de Coyo, a las afueras de San Pedro, hemos salido con nuestro coche alquilado hacia el norte. Habíamos planeado un día tranquilo en familia y ha comenzado de maravilla.
 

Nuestra primera parada ha sido la Laguna de Chaxas, un singular hábitat que llama la atención por la presencia de los bellos y elegantes flamencos, pero que se sustenta gracias a la Artemia franciscana, un pequeño crustáceo que vive en el agua y que constituye el elemento fundamental de la cadena trófica de la laguna. El lugar es espectacular y sorprende el inesperado aspecto, irregular e intransitable, de la llanura salada.

El nivel del agua era bajo, debido a la época del año en que estamos. Pero, además, parece que el nivel freático de la laguna está bajando más de lo normal, a causa de la sed insaciable de las mineras que explotan el agua de la zona. Esto está provocando que cada año haya menos flamencos y se prevé que desaparecerán definitivamente en poco tiempo.

A los niños les ha gustado contemplar a estas aves. Pero, la verdad, es que aún les ha gustado más descubrir los fascinantes lagartos que se escondían entre los pedazos de sal, perseguir a los ratones del desierto que se cobijaban a la sombra de la pequeña construcción que daba acceso a la laguna o, sobretodo, admirar las volteretas que daban en un pequeño acuario los diminutos ejemplares de la Artemia franciscana.

A mediodía, hemos ido a comer al valle del Jeré, un lugar poco transitado, junto al pueblo de Toconao. Es un lugar increíble: uno de aquellos lugares en los que nada más verlos sabes que el ser humano ha estado allí desde el principio. Desde que el hombre primitivo empezó a andar sobre la faz de la Tierra, escogió lugares como éste para asentarse. De hecho, aquí hemos visitado unas pequeñas cuevas hechas por los hombres hace 11.000 años, es decir, nada más llegar al continente americano.

Se trata de una quebrada causada por las presiones tectónicas que han provocado el progresivo hundimiento de la zona y que son el origen del salar en torno al cual se encuentra el desierto atacameño. En esta quebrada, no obstante, el agua y el hombre, con sus regadíos, permiten la existencia de un oasis de frutales y chopos en medio del árido desierto. Nos ha costado mucho conseguir que los niños accedieran a abandonar este lugar tan delicioso.

Por último hemos ido a pasar la tarde a la laguna Céjar. A nuestra llegada, el lugar estaba atestado de turistas. Por suerte, la mayoría se ha marchado pitando para completar alguno de los frenéticos tours que ofrecen las agencias en San Pedro. Ésto nos ha permitido darnos un placentero baño en la pequeña laguna Piedra, acompañados tan sólo por una pareja de turistas chilenos. El atractivo de esta laguna es su alto grado de salinidad, que permite que el cuerpo flote sin ningún esfuerzo.

La puesta de sol ha sido fabulosa y los tonos del cielo y la vegetación ofrecían una imagen agradable y armoniosa que nos ha acompañado en un último paseo bordeando la laguna Céjar, antes de que oscureciera. El Salar de Atacama es un lugar lleno de vida pero amenazado, como tantos otros. Esperemos que pueda conservar su biodiversidad durante mucho tiempo.

NOCHE ESTRELLADA

NOCHE ESTRELLADA

Mientras escribo el cielo está plagado de estrellas y la Vía Láctea atraviesa el firmamento. Podría deciros que la noche es oscura pero no es así: hay tantas estrellas que, a pesar de no haber Luna, el desierto de Atacama está iluminado. Hace frío pero ha parado el viento que cada tarde, al ponerse el sol, sopla desde el oeste. El olor a tierra, a polvo, a arena, se mete en nuestra nariz. La Osa Mayor asoma por el horizonte, allá por el norte, pero dada la vuelta, aquí parece que “el cazo” esté derramando su contenido.

 

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