15 RAZONES PARA VENIR A ALICANTE EN PRIMAVERA

15 RAZONES PARA VENIR A ALICANTE EN PRIMAVERA

Nos gusta nuestra tierra. Dicen que es “la millor terreta del món”. No sé si lo es, pero desde luego, tiene muchos puntos para salir en la lista de las “top 10”. Alicante, y especialmente Benidorm, supusieron el descubrimiento del turismo playero en nuestro país. Nuestra costa, desde ese momento y con el empujón del “1-2-3, responda otra vez” (gracias a su premio gordo: los apartamentos en Torrevieja) ¿os acordáis?, se convirtió en uno de los destinos turísticos por escelencia para españoles y europeos. Sin embargo, a nosotros nuestra terreta nos gusta sobre todo en primavera. En primavera, en otoño y también en invierno. Y nos gusta, nos solo por sus playas -que también- sino por muchas cosas más.

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El Castillo de Santa Bárbara en a ciudad de Alicante

1. Conocer la ciudad de Alicante. 

Alicante no es muy amada por los alicantinos que siempre la comparamos con otras ciudades con más solera y más encantos. Sin embargo, hay algunos elementos que la hacen única. Nos encanta subir al castillo de Santa Bárbara, recorrer el barrio antiguo y observar el mar desde lo alto. Visitar el MARQ o Museo Arqueológico cuya colección que abarca nuestra historia desde hace más de 20 siglos es un reclamo para adultos y para niños.

La costa de nuestra capital

La costa de nuestra capital desde el castillo

2. Visitar sin achicharrarte nuestras ruínas arqueológicas.

En la Illeta en El Campello y en Alicante las de Lucentum y Monte Tosal los restos arqueológicos son un tesoro para nosotros y para todo el que se anima a investigar en nuestro pasado.

Ruínas de la ciudad de Lucentum

Ruínas de la ciudad de Lucentum

3. Disfrutar de nuestras playas de arena cuando aún no hay nadie.

Los cielos son ahora limpios y claros, el azul del mar es intensísimo, las playas están vacías, el agua está aún fría -pero perfecta en otoño-, es fácil encontrar sitio para aparcar y para comer en los restaurantes.

Las playas de arena de El Campello

Las playas de arena de El Campello

4. Descubrir las playas y calas más escondidas de cantos de piedra.

Hay muchos rincones que han conseguido rehuir el urbanismo despiadado de las últimas décadas. Pregunta a la gente de aquí y busca esos enclaves alejados del turismo de masas en los que nos escondemos los que vivimos aquí.

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La playa del Torreón cerca de Villajoyosa

5. Asomarte a nuestros cabos con sus increíbles pendientes.

El Cabo de la Nao es el capitán de este buque que es nuestra provincia que penetra en el Mediterráneo. Le siguen el Cabo de San Antonio, el Cap d’Or, el Cabo de Santa Pola y, por supuesto, el Penyal d’Ifach.

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Paseando hacia el Faro del Albir desde Alfaç del Pí

6. Visitar las Salinas de Santa Pola y el Museo de la Sal.

Este pequeño museo nos permite conocer las virtudes de la sal y el avance que supuso para la conservación de alimentos en el pasado y en el presente. El negocio de la sal fue una riqueza económica para la región y continúa siendo un recurso imprescindible para todos.

7. Navegar hasta la Isla de Tabarca.

Observar los fondos marinos, tomar el sol, recorrer la isla y tomar un caldero mientras aprendes sobre la historia de esta isla que cuenta con otros pequeños islotes y todavía muestra su antigua fortificación.

Navegando hacia la Isla de Tabarca

Navegando hacia la Isla de Tabarca

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Fondos en la Isla de Tabarca

8. Hacer senderismo por las sierras de la provincia alcanzando cualquiera de sus cumbres.

Alicante destaca por su orografía pues es un territorio plegado intensamente. Nuestra cima es la Sierra de Aitana con sus 1.558 m de altitud a pesar de estar muy cerca del mar. Nuestros “monte Olimpo” es el Puig Campana con 1.406 m. El Montcabrer, la Sierra de Bernia, el Cabeço d’Or, el Maigmó, el Cid, el Benicadell, la Sierra de Mariola, el Menejador y la Font Roja. Pero son muchas más… Son cimas exigentes que sorprenden a cualquiera que intente coronarlas y, siempre, ofrecen recompensas espectaculares. Y algunas esconden tesores como las Cuevas de Canelobre en Busot…

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Hacia el fuerte de la Sierra de Bernia

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Sierra de Mariola y cara norte del Montcabrer

9. Descubrir los valles del norte y sus historias de piratas y moriscos.

Las lluvias son más frecuentes en la zona norte de la provincia y el clima es casi subtropical. Las carreteras caracolean en aquellos valles secretos con castillos donde los moriscos tejieron historias apasionantes y nos dejaron un entorno casi mágico entre campos de cerezos, algarrobos, almendros y frutales.

Desde Benimaurell las vista son espectaculares

Desde Benimaurell las vista son espectaculares

10. Adentrarte  en los estrechos barrancos donde fuentes y pozas sorprenden al paseante.

En medio de la aparente aridez se esconden lugares secretos y poco accesibles en los que florece la primavera más diversa de nuestro país. Alicante posee una flora diversa en la que las plantas, adaptadas a la aridez, han evolucionado para aprovechar los recursos disponibles con una variedad de especies única.

Los barrancos escondidos entre las áridas montañas

Los barrancos escondidos entre las áridas montañas

11. Visitar la Vila-Joiosa (Villajoyosa).

Por tener el nombre más bonito y que más nos inspira y por contar con un Museo del Chocolate sencillo pero entrañable. Disfrutar de su playa y de su gastronomía mientras los niños juegan sin peligro en la arena.

En la playa de la Vila-Joiosa

En la playa de la Vila-Joiosa

12. Acercarte a los pueblos del interior y alucinar con nuestros castillos.

Los castillo de Alicante marcan la frontera del antiguo Reino de Aragón cuando nuestro rey más emblemático, En Jaume I, reconquistaba estas tierras. Biar, Villena, Castalla, Sax y muchos otros son pueblos maravillosos en un entorno espectacular y una historia muy especial.

Desde el torreón del castillo de Biar

Desde el torreón del castillo de Biar

13. Conducirte hasta Jijona para visitar su Museo del Turrón y subir el puerto de la Carrasqueta.

Jijona, cuna del turrón, es también la puerta de entrada a la comarca del Comtat donde sus ciudades industriales cargadas de historia te harán sentir que necesitas mucho más tiempo para conocerlas mejor. Alcoi, Cocentaina, Muro y sus pueblos cercanos merecen unas vacaciones completas.

14. Visitar Ibi, la ciudad del juguete en L’Alcoià.

No olvides reservar un día para venir a Ibi -la ciudad de mi infancia- donde, entre otras muchas cosas, te espera el Museo del Juguete y el Museo de la Biodiversidad. Ambos te sorprenderán. Para mi, el segundo es además como un hijo. Aunque allí no lo sepan y no aparezcamos en ningún sitio, participé hace ya unos cuantos años -junto a otros compañeros del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Alicante- a diseñar los paneles y dioramas de una primera exposición que posteriormente se transformaría en el actual museo que hoy os enseñará a conocer, de primera mano, qué supone el tráfico ilegal de especies y la importancia de tomar conciencia del valor de la biodiversidad. En el blog de “Con los niños en la mochila” os cuentan muchas cosas más.IMG_4244

Museo de Juguete en Ibi

Museo de Juguete en Ibi

15. Déjate sorprender y ven a descubrir con tu propia experiencia.

Y la última, pero no menos importante, por el placer de descubrir que siempre, cualquier lugar del mundo, es mucho más de lo que dicen las guías de viajes. Déjate llevar, conduce por carreteras estrechas y atrévete a investigar.

La primavera florece aprovechando las escasas lluvias de la estación

La primavera florece aprovechando las escasas lluvias de la estación

Nos hemos dejado muchos lugares que aún no conocemos o que conocemos poco, como Elche o Pinoso, por ejemplo, porque aún tenemos muchas asignaturas pendientes. Prometemos emplearnos a fondo para seguir disfrutando de “la millor terreta del món”. ¿Tú qué más nos recomiendas?

Interior de las Cuevas de Canelobre cerca de Busot

Interior de las Cuevas de Canelobre cerca de Busot

EL CABO DE LAS HUERTAS: UN SENDERO URBANO JUNTO AL MAR

EL CABO DE LAS HUERTAS: UN SENDERO URBANO JUNTO AL MAR

El Cabo de las Huertas o Cap de l’Horta es un punto geográfico destacado en el municipio de Alicante. Aunque la urbanización costera no ha respetado ni el sentido común ni la ley de protección de costas, todavía conserva su belleza. Podemos recorrer el cabo siguiendo un sendero urbano junto al mar que discurre casi siempre junto a casas particulares pero en el que también descubriremos bellos espacios “casi salvajes”: pequeñas calas, piscinas naturales, dunas fósiles y restos arqueológicos reseñables.

Inicio del recorrido junto a la Playa de la Albufereta (Alicante, 2016)

Inicio del recorrido junto a la Playa de la Albufereta (Alicante, 2016)

La urbanización masiva de las costas alicantinas desde los años 70 del pasado siglo llevó a la desaparición de la mayor parte de los espacios naturales cercanos al mar. Aún podemos encontrar algunas zonas de dunas como en la Marina de Guardamar o zonas de acantilados libres de edificios como ocurre en algunos tramos entre El Campello y Villajoyosa. Hay algunas calas pedregosas libres de edificios y zonas rocosas de gran belleza. Sin embargo, lo normal es observar un muro de hormigón que se eleva en bloques de grandes edificios apiñados junto a la línea de costa.

Para iniciar la excursión nos desplazaremos hasta el punto de encuentro en el TRAM (lineas L1, L2, L3 o L4) que nos lleva a la parada de La isleta o La Illeta. Llegamos a la playa de la Albufereta que en esta época del año suele estar casi vacía, solo algunas personas pasean o descansan en la arena. El sendero se inicia en la pasarela de madera que está situada en el lado norte de la playa.

Restos de las zonas de cría de peces excavadas por los romanos (Alicante, 2016)

Restos de las zonas de cría de peces excavadas por los romanos (Alicante, 2016)

La playa de la Albufereta está vacía en estos meses del año (Alicante, 2016)

La playa de la Albufereta está vacía en estos meses del año (Alicante, 2016)

Encontraréis diversos paneles informativos. No debéis pasar sin deteneros a observar las zonas de extracción de piedra, pequeñas canteras de autoconsumo de algunas familias. También descubriréis los viveros excavados hace siglos por los pobladores romanos para ser utilizadas como piscifactorias o zonas para mantener vivos los peces pescados en el mar (su aspecto actual no corresponde al original pues se utilizaron después como cantera). Estos viveros eran un símbolo de ostentación que sólo algunas familias podían poseer y que les permitía celebrar cenas junto al mar ofreciendo pescado fresco a sus invitados tal y como se ha documentado en diversos escritos de la época. Muy cerca de aquí se sitúan los restos arqueológicos de la ciudad romana de Lucentum que bien vale la pena visitar con los peques en otro momento.

Los cielos luminosos tras las lluvias de otoño nos regalan imágenes preciosas (Alicante, 2016)

Los cielos luminosos tras las lluvias de otoño nos regalan imágenes preciosas (Alicante, 2016)

El sendero recorre zonas muy urbanizadas (Alicante, 2016)

El sendero recorre zonas muy urbanizadas (Alicante, 2016)

El recorrido trascurre junto al Club Náutico Costa Blanca y después pasa por diversas calas: Cala dels Jueus, Cala de Cantanars y la Cala de la Palmera. Las planicies rocosas erosionadas por el mar dejan huecos y pequeñas piscinas naturales ideales para el baño en épocas del año más calurosas. Las paredes tienen formas espectaculares y el mar bate la costa incansable esculpiendo extrañas imágenes.

En las calas se acumulan los restos de Posidonia que protegen el litoral (Alicante, 2016)

En las calas se acumulan los restos de Posidonia que protegen el litoral (Alicante, 2016)

Esta zona de la ruta es lugar habitual para el nudismo. En verano son muchas las personas que aprovechan este enclave para hacer nudismo y también es fácil encontrar bañistas en los días soleados de cualquier época del año que gustan de tomar el sol. Está bien avisaros para que no os llevéis sorpresas.

En la zona más cercana al cabo paseamos entre dunas fósiles (Alicante, 2016)

En la zona más cercana al cabo paseamos entre dunas fósiles (Alicante, 2016)

La flora de este paraje es especialmente vulnerable (Alicante, 2016)

La flora de este paraje es especialmente vulnerable (Alicante, 2016)

Llegamos paseando hasta el faro y podemos detenernos a almorzar y jugar en la zona mientras contemplamos el mar y disfrutamos del batir de las olas. En otoño e invierno los días pueden ser nubosos pero habitualmente son bastante soleados. En cualquier caso, os encantará el paisaje y la amplitud del horizonte que se ofrece desde este punto. Este faro fue construído en el lugar en el que antaño se alzaba una torre vigía como las que encontramos en otros puntos del litoral: la torre de l’Alcodre.

En el extremo del Cabo de las Huertas está el faro (Alicante, 2016)

En el extremo del Cabo de las Huertas está el faro (Alicante, 2016)

Desde allí, en los días de cielos limpios, divisamos las bellas sierras del norte de nuestra provincia. La isla de Benidorm y la Serra Gelada, la Serra de Bèrnia, el Puig Campana, las cumbres de Aitana, el Cabeço d’Or… La dureza variable de los materiales de la costa ha creado este paisaje de espigones naturales que como grandes dientes se introducen en el mar. La erosión de las paredes junto con la cristalización de las sales marinas crea formas curiosas. Aprender a leer el paisaje e interpretar qué ocurrió en el pasado es un ejercicio entretenido que desarrolla nuestra capacidad de observación y deducción.  Y… si observáis con atención… podéis encontrar fósiles escondidos entre las rocas. Si queréis más información, podéis consultar este folleto tan interesante elaborado por la Universidad de Alicante para la Geoyincana.

Las vistas de la playa de Muchavista y las sierras cercanas desde el cabo (Alicante, 2016)

Las vistas de la playa de Muchavista y las sierras cercanas desde el cabo (Alicante, 2016)

Y así llegamos hasta la playa de Muchavista que con sus más de 6 km de longitud acoge a lo largo del año a multitud de visitantes. Una vez allí, no hay mejor plan que buscar un sitio en la arena y dejar que los niños jueguen mientras nosotros descansamos relajadamente. Para regresar a casa o a la playa de la Albufereta podemos dirigirnos a la Avenida Costa Blanca para tomar la Línea L4 del TRAM en alguna de sus paradas o bien seguir caminando por la playa, hasta la parada del TRAM “Costa Blanca” (Líneas L1 y L3).

En la playa encontramos zonas deportivas, de juegos y de servicios (Alicante, 2016)

En la playa encontramos zonas deportivas, de juegos y de servicios (Alicante, 2016)

DATOS PRÁCTICOS

La dificultad del recorrido es baja con una longitud total de unos 7 km desde la parada del TRAM de “La Isleta” hasta la de “Costa Blanca”.

Siempre es recomendable llevar agua y un buen almuerzo, también protección solar y gorra.

El servicio de tranvías es muy cómodo y frecuente. Puedes consultar los horarios aquí.

Recuerda no dejar ningún tipo de desperdicios. Los ecosistemas costeros son muy sensibles y la basura, sobre todo los plásticos, son muy dañinos con los organismos y tardan muchos años en degradarse.

Recorrido por el sendero costero

Recorrido de 7 km por el sendero costero

Esperamos que decidáis disfrutar en algún momento de este bello sendero urbano junto al mar. Es triste observar en algunos puntos la barbarie de la construcción invasiba de hace años pero aún es posible admirar el paisaje del Cabo de las Huertas o Cap de l’Horta. Esperemos que en el futuro, sólo hayan acciones que permitan mejorar su conservación.

ALICANTE: UN PASEO CON NIÑOS

ALICANTE: UN PASEO CON NIÑOS

Alicante es una ciudad apretujada que mira al intenso mar azul que la acompaña. Ese mar azul que junto al cielo despejado casi todos los días del año da a nuestra vida aquí una luminosisdad que fácilmente echamos de menos cuando nos alejamos  para visitar otros lugares.  Pocas veces disfrutamos de nuestra ciudad con nuestros niños y, sin embargo, cada vez que lo hacemos me planteo porqué no lo haremos más. Por eso hoy os cuento uno de nuestros paseos con niños por Alicante.

Vistas desde el Castillo de Santa Bárbara (Alicante, 2016)

Vistas desde el Castillo de Santa Bárbara (Alicante, 2016)

Akra Leuké, Lucentum, Laqant, Alacant, Alicante… es la ciudad del “promontorio blanco” o “ciudad blanca”. Cartagineses, griegos, romanos, musulmanes, cristianos y, actualmente, habitantes de todo el mundo viven en nuestra ciudad o nos visitan regularmente. Esta ciudad muestra en sus ruínas, en sus calles y museos, en sus edificios y rincones, recuerdos de una ricahistoria que deslumbra a cualquiera que indague un poco en ella.

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Entre el mar y el castillo, el Paseo Ramiro.

La mejor manera de desplazarse es caminado a pie pero también disponemos del TRAM que nos lleva hacia algunas de las localidades cercanas como El Campello recorriendo la playa de Muchavista en un viaje tranquilo y relajante. Llegar desde el aeropuerto es fácil con el servicio de autobuses directos hasta el centro de la ciudad.

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De El Campello a Alicante, siempre en el TRAM

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Acceso al Castillo por el túnel que lleva al ascensor

El Castillo de Santa Bárbara es nuestra atalaya y ofrece vistas increibles de la ciudad y sus alrededores, de la Isla de Tabarca y el cabo de Santa Pola, de las sierras del Maigmó, el Cabeço y el Puig Campana. Fue fundado por los árabes y reconstruido posteriormente por los cristianos. Subir y bajar al castillo es fácil en coche pero es más divertido con el ascensor que puede tomarse junto a la Playa del Postiguet.IMG_1313

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Guerreando en el Castillo de Santa Bárbara

Pasear entre sus murallas, torres y jardines es todo un lujo. Además hay varias exposiciones muy interesantes en las que vale la pena detenerse con los niños. Nos llama especialmente la atención la colección de fotografías del archivo histórico municipal que nos hace mirarnos como en un espejo al pasado cruzando nuestra mirada con la de aquellos que nos precedieron hace ya unas cuantas décadas. Y la exposición de piezas de cerámica y arte descubiertas en diversos yacimientos en donde se expresan las creencias, gustos y percepciones del ser humano a lo largo de nuestra historia. Pero, sin duda, el elemento más impactante son las losas que cubren uno de los patios con los nombres de los prisioneros de la Guerra Civil que vivieron y sufrieron allí los últimos días de un martirio injustificable.

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Testimonios de un pasado triste en nuestra ciudad

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Algunas de las fotografías del archivo histórico de Alicante

Y desde el castillo, caminando agradablemente por el Barrio de Santa Cruz llegamos al centro de la ciudad y podemos recorrer los lugares más emblemáticos como la Plaza de Luceros, el Mercado, el edificio de la Diputación, el Teatro Principal o el Portal de Elche hasta llegar a la Explanada donde correr y jugar o acercarnos a la Lonja donde suelen haber interesantes exposiciones. Visitar el puerto  naútico y la recreación del enorme navío que siempre hace las delicias de nuestros hijos.

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Los ficus del Portal de Elche son los gigantes de esta ciudad

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Paseando por Alicante una tarde tranquila y veraniega

Cuando hace más calor nos gusta volver hacia el barrio antiguo para visitar el Ayuntamiento y jugar en las fuentes o descubrir los secretos de la Basílica de Santa María o la Concatedral de San Nicolás que fueron construidas sobre dos antiguas mezquitas allá por los siglos XIV y XV. Nos gusta comer en algunos de los resturantes situados en estas calles peatonales o bien disfrutar de un menú vegetariano en L’Indret o en el Bodhigreen.

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Frente al Ayuntamiento nos refrescamos y jugamos

Y nuestro museo favorito, sin duda, el MARQ o Museo Arqueológico de Alicante. Ese tipo de museos agradables y que, sin aparentes pretensiones, consigue conectar con sus visitantes. Creado en 1932 fue en el año 2002, cuando se trasladó a sus actuales instalaciones, cuando consiguió hacerse un hueco como espacio cultural de nuestra ciudad. Su exposición permanente recorriendo la historia de la provincia desde la prehistoria  ofrece cantidad de objetos relevantes y atractivos. Buenas descripciones y espacios “se puede tocar” que permite a los niños y adultos aprender jugando. Las recreaciones de excavaciones y barcos hundidos están muy logradas y, además, el jardín que da acceso al museo y su restaurante son perfectos para almorzar o comer tras la visita.

Acceso al MARQ, el Museo Arqueológico de Alicante

Acceso al MARQ, el Museo Arqueológico de Alicante

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Exposición temporal sobre los vikingos en el MARQ (2016)

Y para visitar esta ciudad un momento único es aprovechar las fiestas de LES FOGUERES DE SANT JOAN. El rito del fuego, de la purificación y la renovación, de quemar los lastres para mirar al futuro ligeros de equipaje, con alegría y siempre en un entorno festivo y alegre. Tal y como se explica en la página web oficial de estas fiestas, les fogueres son el resultado de resistir a las prohibiciones de tirar cohetes y encender hogueras en las calles: “Así se puede constatar que la primera noticia documental de estas primitivas hogueras se remonta al año 1822, a través de un bando publicado por el Alcalde que ordenaba: “…que no se enciendan hogueras en las calles, ni menos se disparen tiros ni cohetes en la noche de San Juan y sucesivas, bajo multa de 20 a 100 Reales”. Pero la celebración del solsticio de verano y las fiestas en la noche más corta del año es un rito ancestral que nos une con las culturas de todo el mundo en una celebración milenaria.

Dibujo de Ernest para la celebración de las hogueras en su escuela y recomendaciones para disfrutar "Les Fogueres 2016"

Dibujo de Ernest para la celebración de las hogueras en su escuela y recomendaciones para disfrutar “Les Fogueres 2016”

Cientos de personas trabajan en las decenas de comisiones que integran las hogueras que se ubican en cada barrio, en cada calle. ¿Cuál es la esencia de estas fiestas? Tantas cosas: música, cohetes, mascletàs, conciertos, bellezas, despertà, plantà, cremà i banyà, barraques i racons….. Felices fiestas a todos los alicantinos! Y feliz verano!

LA CUEVA DEL TESORO

LA CUEVA DEL TESORO

Se acercan unos días de descanso y aquí va una propuesta para todos los que estéis o tengáis pensado venir a visitar nuestras tierras alicantinas. ¿Has estado alguna vez en una auténtica cueva de piratas? ¿En una cueva del tesoro? Un lugar hermoso y misterioso a la vez… Que te asusta y te atrae… Que te atrapa por su belleza y por su halo fantasmal… Pues hay un lugar muy cerca de aquí que cumple todos estos requisitos y que deberías visitar alguna vez. Sería perfecto ir vestido de pirata pero basta con que vistas tu mente de ansias de aventura, de ganas de investigar y descubrir… Nos vamos de excursión a la Cova Tallada.

La cueva fue esculpida a base de extraer bloques de piedra (Dénia-Xàbia, 2015)

La cueva fue esculpida a base de extraer bloques de piedra (Dénia-Xàbia, 2015)

La Cova Tallada -o cortada, “tallar” significa “cortar”- se encuentra en el extremo noreste de la provincia de Alicante, en los acantilados cercanos al Cabo de San Antonio, entre los municipios de Dénia y Xàbia (Jávea). Para llegar hasta ella hay que viajar hasta Dénia o Xàbia y tomar la carretera CV-736 que va a Les Rotes, una zona de baño ideal para bucear y observar los increíbles fondos marinos de esta reserva que protege los ecosistemas submarinos cercanos al cabo.

Es muy fácil observar la diversidad de la vida incluso desde la orilla

Es muy fácil observar la diversidad de la vida incluso desde la orilla

Justo antes de llegar a Les Rotes, hay que tomar el Carrer Via Làctia -frente al Restaurante Mera- que sube hasta la Torre del Gerro. Esta calle está en mal estado por lo que es interesante aparcar cuanto antes y empezar a caminar hasta encontrar el punto donde se inicia la pista que recorre los acantilados. Vale la pena subir hasta la torre que fue construída en el siglo XVI para servir como punto de vigilancia ante las frecuentes incursiones piratas. Estas torres son un referente en todos los municipios de nuestra costa, monumentos aislados que nos recuerdan una época en la que, a estas costas no venían turistas si no piratas deseosos de acaparar los abundantes tesoros de estas bellas tierras.

Vista de la Torre del Gerro desde el camino cuando vas de regreso

Vista de la Torre del Gerro desde el camino cuando vas de regreso

El recorrido hasta la Cova Tallada es sencillo y cómodo, además es bastante corto. Eso sí, hay que llevar un buen calzado y tener precaución en los descensos por las laderas y, sobre todo, en el acceso a la cueva pues suele estar húmedo por las salpicaduras. Nuestros hijos estaban emocionados ante esta excursión. Tanto la habíamos adornado con historias de marineros, piratas y bandoleros que estaban ansiosos por llegar. Habíamos dibujado incluso un mapa y su mente estaba preparada para lo mejor. Y no les defraudó, como no os defraudará a vosotros.

Zona acceso a la cueva por el lateral del acantilado

Zona acceso a la cueva por el lateral del acantilado

Desde la señalización, hay que descender ayudándose de unas cadenas y buscar el acceso a la cueva que es fácilmente visible. Una vez dentro se descubren la inmensa cavidad que se abre en el interior de la montaña. Las columnas embellecen el lugar y las piscinas de agua que entra desde el exterior son un lugar perfecto para bañarse relajadamente.

Zona norte de la cueva con sus múltiples accesos

Zona norte de la cueva con sus múltiples accesos

El trabajo de personas ahora desconocidas creo este lugar sorprendente

El trabajo de personas ahora desconocidas creo este lugar sorprendente

Las piscinas talladas en la piedra son ideales para bañarse y, si llevamos una linterna en la mochila, podremos adentrarnos para seguir investigando en la profundidad de esta cueva. En plena oscuridad podemos caminar con precaución para no caer ni deslizarnos en el suelo cubierto de arena. Incluso podremos encontrar las surgencias de agua dulce que en diversos puntos de la gruta servían para proveer de agua a los trabajadores y que aún hoy manan agua.

Las marcas del trabajo de los picapedreros son visibles en toda la cueva

Las marcas del trabajo de los picapedreros son visibles en toda la cueva

Con los frontales los niños pasean bajo nuestra supervisión

Con los frontales los niños pasean bajo nuestra supervisión

Estas cuevas sirvieron como cantera para extraer toneladas de piedra tosca, muy apreciada por sus colores anaranjados, ocres y rojizos que podemos encontrar en los edificios de la comarca, incluso en el castillo de Dénia y en la iglesia San Bartolomé de Xàbia. Lo mejor es llegar aquí muy temprano para disfrutar del momento en el que los rayos del sol entran por los pórticos de esta catedral esculpida en la piedra y se filtran entre sus columnas.

El palmito lanza sus hojas y resiste los incendios

El palmito lanza sus hojas y resiste los incendios

De regreso es inevitable fijarse en la destrucción causada por los últimos incendios que arrasaron parte de la vegetación. Sin embargo, las plantas mediterráneas son fuertes y se sobreponen. Las plantas rebrotan y, sobre las cenizas, crecen fuertes esperando que tarde en llegar el próximo incendio. El palmito o margalló es la muestra más evidente de la capacidad de resistencia de esta vegetación adaptada a soportar los incendios. Pero, por desgracia, suelen ser demasiado frecuentes y esto limita su capacidad de supervivencia.

Las jóvenes gaviotas observan a los excursionistas

Las jóvenes gaviotas observan a los excursionistas

Una opción interesante para llegar hasta la cueva es alquilar un kayak junto a Les Rotes. La navegación es corta y, si el mar está tranquilo, muy agradable. Antes de visitar la zona puede ser interesante consultar el régimen de mareas que, aunque aquí no son muy amplias, pueden dificultar un poco el acceso a la cueva. Para salir de la cueva, hay una salida por la pared que es cómoda y rápida. Se puede hacer sin miedo si se sube con precaución, siempre con precaución.

Aquí os dejamos algunos momentos de esta excursión fantástica para realizar en septiembre y en octubre, cuando el mar aún mantiene una temperatura agradable y no hace demasiado calor para caminar bajo el sol. Calzaos las botas, preparad un buen almuerzo, llenad de agua una botella grande, coged el bañador y una linterna y animaos a visitar esta cueva única y enigmática.
FINAL DE CURSO EN LA ILLETA DELS BANYETS

FINAL DE CURSO EN LA ILLETA DELS BANYETS

Ahora sí, ahora tengo la sensación de que se está terminando el curso. Esta mañana he pasado unas horas con algunos de mis alumnos en la Illeta dels Banyets y me han venido unas inmensas ganas de compartirlo: es un lugar único y está tan cerquita de casa… Junto al puerto, junto al viejo Torreón, encontrarás este enclave tan especial. Hoy celebramos el Día Mundial de los Océanos y esta ha sido la mejor manera de tomar conciencia de la necesidad de cuidar nuestros mares.

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Este lugar es una antigua península que hace muchos años quedó separada de la costa por un terremoto, pero a mediados del siglo XX, se unió de manera artificial para crear un espigón. En ese proceso se destruyó una parte de la antigua necrópolis prehistórica. Parece increíble que eso ocurriese -y que siga ocurriendo en muchos lugares-, sin embargo aún podemos disfrutar de los yacimientos en los 4.000  que aún se conservan. El recorrido es muy agradable, el horario de visitas es amplio e, incluso, se ofrecen visitas nocturnas teatralizadas.

 


Tal y como se explica en la web del Museo Arqueológico de Alicante (MARQ), el piso más antiguo de las excavaciones corresponde a la Edad de Bronce: a pesar de su reducida extensión, este yacimiento es de una gran importancia por su amplia secuencia cultural, ya que en él se han identificado restos de la Edad del Bronce, previos a los que conforman un asentamiento ibérico y los que quedan de una villa romana, además de la presencia de materiales islámicos que nos hablan de una ocupación, de carácter esporádico, en la Época Medieval. Todo esto demuestra que la Illeta dels Banyets fue un importante puerto comercial…“.

Los pisos superiores corresponden a la Época Ibera de los siglos IV y III a.C. y a la villa romana que se estableció entre los siglos I y II a.C. sobre el poblado ibérico abandonado. Lo más particular son los antiguos viveros o piscifactorias que todavía hoy pueden distinguirse: excavados en la roca podemos observar las piscinas que se utilizaban y que estaban comunicadas por canales.

Antiguas piscifactorias excavadas en la roca

Tras visitar los restos arqueológicos se puede tomar el baño y, además, con una audioguía sumergible, es posible seguir a nado un recorrido marcado por boyas para conocer las particularidades del fondo marino. Es esta actividad la que hemos hecho con los alumnos guiados por los monitores del Institut d’Ecologia del Litoral y nos ha parecido muy interesante. Si quieres hacer la visita también puedes acudir a la Oficina de Turismo del Campello para solicitar que te dejen el audífono y el brazalete con la información que puedes ir escuchando mientras “haces la visita submarina”.

Panel informativo del recorrido
Detalle del brazalete con la audioguía

En las Boyas 1 y 4 observarás los fondos arenosos en los que, aparentemente, no hay mucha vida. Debes saber que la mayor parte de los organismos que habitan en estas zonas viven enterrados: moluscos, crustáceos y peces se camuflan en la arena. Presta atención, no tengas prisa, y descubrirás la vida que allí se oculta.

En las Boyas 2 y 6 vas a poder descubrir las praderas de Posidonia oceanica L. que son en realidad bosques sumergidos en los que esta fanerógama marina (en realidad no es un alga, es una planta superior que regresó al mar) crea un ecosistema riquísimo donde se alimentan, protegen y reproducen cientos de especies. Es el tesoro de nuestro mar y es nuestra responsabilidad conocerlo y exigir su protección. Las hojas de Posidonia limpian y oxigenan el mar y, al morir, se acumulan en nuestras playas y las protegen de la erosión

En la Illeta está permitida la pesca

En las Boyas 3 y 5 reconocerás el fondo rocoso sobre el que crecen gran variedad de algas de diversos colores, esponjas, anémonas, etc. Es fácil observar erizos de mar y muchos peces como la doncella, el fadrí o el sargo.

Buceando junto a la boya nº2

En fin, ya sabéis, a veces el paraíso está muy cerca de casa. Tomar la bicicleta por la mañana, recorrer el paseo de Campello, encontrarte con tus alumnos -amigos o familiares- y descubrir los secretos de la Illeta dels Banyets es mi propuesta para todos los que os acerquéis a disfrutar de nuestro pueblo. Y para completar la jornada, no olvides visitar la Lonja que, como ya os conté hace tiempo es toda una experiencia.

Vista de la Illeta desde los jardines de acceso (El Campello, 2015)

LA CATEDRAL DEL SENDERISME A LA VALL DE LAGUART

LA CATEDRAL DEL SENDERISME A LA VALL DE LAGUART

Vam acabar l’any 2014 i iniciat el 2015 de la millor manera que sabem: passant dies tranquils amb la família, amb els nostres fills i viatjant un poquet. En aquesta ocasió viatjant prop de casa per descobrir alguns dels secrets que amaga la nostra província. Alacant és ben coneguda per la seua costa, les ciutats i pobles situats a les platges reben cada any milers de visitants. Encara que cada dia més aquests turistes fan alguna incursió cap a l’interior, són encara molts els llocs desconeguts no únicament per a ells, també per als qui passem en aquestes terres la major part de la nostra vida.

La Vall de Laguart pertany a eixes zones tranquil·les de la nostra terra. La part nord de la província d’Alacant es caracteritza pels forts plegaments que han originat serres de forts pendents on l’aigua s’ha encarregat d’excavar gorges, coves, barrancs i altres monuments naturals admirables.
Però també l’ésser humà, des de fa milenis, ha modificat aquests paisatges creant llocs únics i especials. Els murs de pedra, els pous de neu o caves, els abancalaments i terrasses a les faldes de les muntanyes pedregosses, molts masos ara oblidats, fonts i sistemes de reg, castells i muralles, esglesies i convents, pintures rupestres…

Indicador de la ruta PR-CV147 (Alacant, 2015)

La cultura morisca va modelar i influir en el nostre actual mode de vida de manera evident i remarcable. A la Vall de Laguart van deixar testimoni dels seus esforços i treballs en una ruta que ara anomenen “la catedral del senderisme” i que no fa més que aprofitar una gran part dels camins que els moradors d’aquells pobles van fer construint un camí de bells esglaons per connectar les cases de la muntanya als pobles de Fleix i Benimaurell.

A pesar d’haver iniciat l’estació hivernal fa pocs dies, la temperatura era agradable, la vegetació lluïa amb els seus colors verds intensos. El margalló (palmito) creava formacions vegetals admirables i alguns arbres encara mostraven les seues fulles amb colors tardorals. Els vestigis d’un mode de vida oblidat apareixien a cada pas: camps d’oliveres i garroferes abandonats, pous d’aigua construïts en pedra seca, fonts esculpides per mans desconegudes, cases deteriorades pel pas del temps…
Descens al Barranc de l’infern desde Benimaurell (Alacant, 2015)
Segons descens al Barranc de l’Infern (Alacant, 2005)

Realment la ruta és dura perquè és un “trencacames” però bé val la pena. No podem imaginar com ha de ser fer-la quan el sol calfa un poc més que ara. Tanmateix, en aquesta època de l’any el constrast amb la humitat i el fred en la part baixa del barranc creava constrasts de temperatura molt importants. El Barranc de l’Infern és també transitable però només per a persones expertes perquè són molts els punts on cal utilitzar cordes i on apareixen importants desnivells excavats en la pedra calcària tan típica d’aquesta regió. Realments aquest enclaus són accesibles només per a alguns i, segons ens van informar, és un dels canyons secs més remarcables de l’arc mediterrani.

Tram transitable del Barranc de l’Infern (Alacant, 2015)

Vam acabar la ruta arribant a Fleix i travessant un sorprenent forat a una paret al costat d’una cascada que en èpoques de pluja ha de ser una visió espectacular. En arribar a la Font Grossa -punt d’inici de la ruta per a la major part dels senderistes- no vam poder evitar aprofitar la calma regnant per fer una agradable migdiada al safareig del poble. La llum del sol, d’un taronja relaxant, ens va acompanyar en eixa estona de reconciliació amb la natura, satisfets d’haver gaudit, una vegada més, d’unes hores de comunió amb la natura i amb el nostre passat.

Llavador de Fleix, al costat de la Font Grossa (Alacant, 2015)
Font Grossa de Fleix (Alacant, 2015)

Per arribar a la Vall de Laguart es pot accedir per les dificultoses carreteres de la zona nord de la província o bé per l’autopista de peatge AP-7 i eixir prop de Dénia o Benissa. Des d’allí cal enfilar cap a l’interior per la carretera que duu cap a Campell, Fleix i Benimaurell o com allà diuen, el Poble Baix, el Poble Mig i el Poble Dalt. En aquest pobles existeixen agradables allotjaments familiars on passar unes quantes jornades i conèixer l’atractiu entorn. Nosaltres ens vam allotjar a Benimaurell per tal d’iniciar la ruta directament a peu. Els horts menuts recullen les fruites d’hivern i fan que els arbres siguen els millors “arbres de Nadal” que es puguen imaginar.

Va ser una ruta esgotadora. Les vistes des de l’Hotel Alahuar eren realment increïbles i tot un luxe per a nosaltres acostumats a anar d’hostal en hostal pegant bots alegrement. Un suc de taronges recent collides i la vista del Montgó allà lluny mentre l’illa d’Eivissa s’insinuava a l’horitzó van ser el trofeu inoblidable per al nostre esforç.

El cim del Montgó a Dènia il·luminat per la llum del capvespre
Cara sud del Montgó i el perfil de les illes balears a l’horitzó

Ací us deixem alguns detalls de la nostra ruta encara que està incompleta perquè ens vam quedar sense bateria al mòbil, tanmateix permet fer-se una idea de les característiques de l’excursió. Són moltes les webs en les quals podeu tindre informació detallada i més professional sobre aquesta ruta. Us animem a consultar-les i a posar-vos les botes de muntanya…

La Lluna del 3 de gener del 2015. Vistes des de Benimaurell (Alacant, 2015)

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Hemos acabado el año 2014 e iniciado en 2015 de la mejor manera que sabemos: pasando días tranquilos con la familia, con nuestros hijos y viajando un poquito. En esta ocasión viajando cerca de casa para descubrir algunos de los secretos que esconde nuestra provincia. Alicante es bien conocida por su costa, las ciudades y pueblos situados en las playas reciben cada año miles de visitantes. Aunque cada día más estos turistas hacen alguna incursión hacia el interior, son todavía muchos los lugares desconocidos no sólo para ellos, también para los que pasamos en estas tierras la mayor parte de nuestra vida.

La Vall de Laguart pertenece a esas zonas tranquilas de nuestra tierra. La parte norte de la provincia de Alicante se caracteriza por los fuertes plegamientos que han originado sierras de fuertes pendientes donde el agua se ha encargado de excavar gargantas, cuevas, barrancos y otros monumentos naturales admirables.

Pero también el ser humano, desde hace milenios, ha modificado estos paisajes creando lugares únicos y especiales. Los muros de piedra, los pozos de nieve o cavas, los bancales y terrazas en las faldas de las montañas pedregosses, muchos caseríos ahora olvidados, fuentes y sistemas de riego, castillos y murallas, iglesias y conventos, pinturas rupestres …

La cultura morisca modeló e influir en nuestro actual modo de vida de manera evidente y remarcable. En el Valle de Laguart dejaron testimonio de sus esfuerzos y trabajos en una ruta que ahora llaman “la catedral del senderismo” y que no hace más que aprovechar una gran parte de los caminos que los moradores de aquellos pueblos hicieron construyendo un camino de bellos escalones para conectar las casas de la montaña en los pueblos de Fleix y Benimaurell.

A pesar de haber iniciado la estación invernal hace pocos días, la temperatura era agradable, la vegetación lucía con sus colores verdes intensos. El palmito (palmito) creaba formaciones vegetales admirables y algunos árboles todavía mostraban sus hojas con colores otoñales. Los vestigios de un modo de vida olvidado aparecían a cada paso: campos de olivos y algarrobos abandonados, pozos de agua construidos en piedra seca, fuentes esculpidas por manos desconocidas, casas deterioradas por el paso del tiempo …

Realmente la ruta es dura porque es un “rompepiernas” pero bien vale la pena. No podemos imaginar cómo debe ser hacerla cuando el sol calienta un poco más que ahora. Sin embargo, en esta época del año el contraste con la humedad y el frío en la parte baja del barranco creaba contrastes de temperatura muy importantes. El Barranco del Infierno es también transitable pero sólo para personas expertas porque son muchos los puntos donde hay que utilizar cuerdas y donde aparecen importantes desniveles excavados en la piedra caliza tan típica de esta región. Realments este enclaves son accesibles sólo para algunos y, según nos informaron, es uno de los cañones secos más remarcables del arco mediterráneo.

Acabamos la ruta llegando a Fleix y atravesando un sorprendente agujero en una pared junto a una cascada que en épocas de lluvia debe ser una visión espectacular. Al llegar a la Font Grossa -punto de inicio de la ruta para la mayor parte de los senderistes- no pudimos evitar aprovechar la calma reinante para hacer una agradable siesta en el lavadero del pueblo. La luz del sol, de un naranja relajante, nos acompañó en esa rato de reconciliación con la naturaleza, satisfechos de haber disfrutado, una vez más, de unas horas de comunión con la naturaleza y con nuestro pasado.

Para llegar a la Vall de Laguart se puede acceder por las dificultosas carreteras de la zona norte de la provincia o bien por la autopista de peaje AP-7 y salir cerca de Denia o Benissa. Desde allí hay que enfilar hacia el interior por la carretera que lleva hacia Campell, Fleix y Benimaurell o como allí dicen, el Poble Baix, el Poble Mig y el Poble Alt. En este pueblos existen agradables alojamientos familiares donde pasar varias jornadas y conocer el atractivo entorno. Nosotros nos alojamos en Benimaurell para iniciar la ruta directamente a pie. Los huertos pequeños recogen las frutas de invierno y hacen que los árboles sean los mejores “árboles de Navidad” que se puedan imaginar.

Fue una ruta agotadora. Las vistas desde el Hotel Alahuar eran realmente increíbles y todo un lujo para nosotros acostumbrados a ir de hostal en hostal pegando botes alegremente. Un zumo de naranjas recién cosechadas y la vista del Montgó allá lejos mientras la isla de Ibiza se insinuaba en el horizonte fueron el trofeo inolvidable para nuestro esfuerzo.

 

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