LOS MANGLARES EN LAS ISLAS GALÁPAGOS

LOS MANGLARES EN LAS ISLAS GALÁPAGOS

¿Sabes que en las Islas Galápagos existen 4 de las 55 especies de mangles que se han determinado en el mundo? Los mangles son unos árboles muy especiales que forman un ecosistema llamado manglar. Su mayor particularidad es la estructura de su sistema radicular que se sumerge en las aguas y enraiza en las zonas costeras. Soportan elevadas concentraciones de sal y crean un ecosistema especialísimo adaptado al ir y venir de las mareas. Los manglares tienen un alto valor ecológico y son fuente y cobijo de una elevada biodiversidad, pero también ofrecen un gran valor económico y sociocultural.

Los pelícanos se acercaban a pescar. Isla Isabela (2013)

Los pelícanos se acercaban a pescar. Isla Isabela (2013)

En todas las regiones tropicales cubren grandes extensiones de costa y suponen una importante protección contra maremotos, tsunamis y huracanes. El ser humano ha aprendido a aprovehcar los recursos que le ofrece y, no es hasta hora que, con el cambio climático, estos espacios únicos se están viendo amenazados.

UN lobo marino dormía su siesta del mediodía. Isla Isabela (2013)

Un lobo marino dormía su siesta del mediodía. Isla Isabela (2013)

Cuando viajamos a las Islas Galápagos con nuestros hijos hace ya 3 años, pasamos momentos inolvidables junto a estos árboles que construyen un laberinto mágico ideal para el juego de muchísimas especies y, también, para nosotros. Las crías y alevines de infinidad de especies nadan entre el entramado de ramas y raíces que crecen sumergidas. En estos espacios el agua del océano se encuentra con los manantiales de agua dulce que fluían desde tierra firme facilitando un lugar ideal para la alimentación y la protección de estos animalillos.

Laguna de las Ninfas. Isla Santa Cruz (2013)

Laguna de las Ninfas. Isla Santa Cruz (2013)

Visitamos la Isla de Santa Cruz, la Isla Isabela y la Isla de San Cristóbal y aprendimos muchísimas cosas porque el Parque Nacional de las Islas Galápagos trabaja para informar a todos los ciudadanos y visitantes de estas islas maravillosas.

  • MANGLE ROJO: puede alcanzar hasta 10 metros de alto y tienen muchas propiedades curativas, entre otras, capacidad antibiótica, antiséptica y desinfectante. Su corteza grisácea oculta su interior rojizo.
  • MANGLE BLANCO: es un mangle muy esbelto que puede alcanzar los 20 metros de altura. Esta especie es de aspecto arbóreo.
  • MANGLE NEGRO: su tronco negruzco y sus hojas puntiagudas con incrustaciones de sal son carácterísticas de esta especie.No tiene raíces afianzadas al suelo sino bolsa de aire que ayuda a que respiren cuando están sumergidas.
  • MANGLE BOTÓN: es un arbusto muy ramificado que no supera los 4 metros de altura. Sus ramas son frágiles y en la base de sus hojas aparecen dos glandulitas para eliminar la sal.

    Aprendiendo en el Parque Nacional de las Islas Galápagos (2013)

    Aprendiendo en el Parque Nacional de las Islas Galápagos (2013)

Siempre nos sorprendíamos observando estos árboles. Los pelícanos dormitaban en sus copas, las iguanas aparecían nadando entre sus raíces e infinidad de pececillos y pájaros nadaban y se alimentaban entre sus sombras. En la Laguna de las Ninfas pasamos muchas mañanas avistando aves mientras leíamos o jugábamos tranquilamente. En Tortuga Bay disfrutamos de la playa a la sombra de un enorme mangle mientras los pinzones venían a visitarnos confiados. Y en el Estero de Isabela, de camino al Muro de las Lágrimas, y en la Bahía Concha de Perla, descubrimos a los lobos marinos dormitando mientras la marea baja dejaba espacios de arena tranquilos donde esconderse.

Las crías de las rayas vienen a comer junto a la playa de los Alemanes. Isla Santa Cruz (2013)

Las crías de las rayas vienen a comer junto a la playa de los Alemanes. Isla Santa Cruz (2013)

Isabela es la única isla en la que aparecen las cuatro especies de mangle, seguramente por que es la menos alterada y también la que presenta un mayor número de ecosistemas diversos. Estos increibles bosques intermareales son un tesoro que se ve amenazado por la acción de los humanos: calentamiento global, contaminación, sustancias tóxicas, deforestación… En las Galápagos todavía sobreviven y, además, son protegidos y atendidos. Confiemos que este modelo de gestión se extienda en michos otros lugares del mundo. Bien vale la pena.

Entre manglares en Tortuga Bay, Isla Isabela (2013)

Entre manglares en Tortuga Bay, Isla Isabela (2013)

PARQUES ADORABLES: THE SENSE OF WONDER

PARQUES ADORABLES: THE SENSE OF WONDER

En nuestros viajes por el mundo, uno de los elementos comunes a todas nuestras escapadas, es la búsqueda de entornos dedicados a la enseñanza de las maravillas del mundo natural. Espacios creados por el ser humano que combinen el afán por recuperar y proteger ciertos lugares con el deseo por divulgar los más bellos secretos de la Madre Tierra. Se trata así de desarrollar nuestra empatía hacia ella y nuestro interés por promover su conversación.
Seres humanos que se sumergen en la naturaleza sin molestar (Escocia, 2014)
Hace ya mucho tiempo que Rachel Carson escribió su dulce y delicado libro Sense of wonder al que ya dediqué un post hace tiempo. Su visión poética y su amor por la naturaleza acrecentaron en nosotros el deseo por seguir disfrutando de las pequeñas cosas que nos ofrecen las playas, los bosques, los ríos o cualquier lugar que no haya sido alterado drásticamente por nuestra especie.

En nuestro último viaje a Estados Unidos visitamos el estado de Maine: queríamos conocer los lugares que aquella mujer ayudó a conocer y a proteger con sus investigaciones. Su incansable esfuerzo por divulgar la necesidad de combinar la protección de la naturaleza y la presencia de los seres humanos de una manera equilibrada la convirtieron en unos de los referentes de la lucha conservacionista a nivel mundial. Su objetivo era que fuéramos conscientes de cómo nuestras acciones alteran la vida del resto de seres vivientes, propietarios, como nosotros, del hábitat en el que desarrollan su vida.

Bosques en el Queen Elizabeth Forest Park (Escocia, 2015)
¿Qué tienen en común esos lugares que permiten la presencia de personas sin olvidar un estricto respeto por el entorno natural? Hoy vamos a intentar contestar esta pregunta y os vamos a describir seis lugares maravillosos que sin duda deberían servir de modelo para el diseño de espacios naturales con vocación de ser verdaderas “aulas en la naturaleza”. Si no podéis viajar hasta ellos, no dudéis en visitar sus páginas web y conocer el interesante trabajo que llevan a cabo. Podríamos decir que comparten ciertos rasgos como, por ejemplo, estos:
 
1. Estos lugares piensan en los niños y en los mayores. También facilitan el acceso al entorno a personas con dificultades físicas de manera que todos podamos disfrutar allí.
2. Tienen una extremada sensibilidad ecológica por lo que desarrollan iniciativas y actividades para promover la conservación del entorno.
Talleres para todas las edades (The Wild Center, 2015)
3. Destacan por su sensibilidad artística y combinan aspectos científicos, creativos y humanísticos buscando el crecimiento holístico del ser humano.
4. Utilizan elementos naturales, generalmente sencillos, para crear espacios de juego, descanso y reflexión en medio de la naturaleza.
5. Suelen tener círculos de amigos y voluntarios que dedican una parte de su tiempo a colaborar en su mantenimiento.
Paneles en el P.N. Galápagos (ecuador, 2013)
6. Desarrollan importantes labores de formación y educación en las comunidades locales donde se ubican.
7. Los espacios museísticos no suelen ser demasiado grandes pero sí de extremada calidad y calidez.
8. Tocar está permitido, oler, escuchar, ver, sentir… Siempre buscan desarrollar nuestra sensibilidad y crear vínculos afectivos con el lugar que quieren salvaguardar.

Es fácil tropezarte con los habitantes del lugar
(Rachel Carson Wildlife Refuge, 2015)
9. Te hacen reflexionar sobre otro modelo de crecimiento que también es posible. Cada uno de nosotros somos responsables de llevar adelante un cambio necesario allá donde sea que vivamos.
10. Hacen que te sientas feliz y maravillado. Desarrollan en ti tu sentido del asombro (your sense of wonder).
 
PARQUE OMORA (Región Antártica, Chile)
Cuando viajas a lugares perdidos en el mundo puedes creer que vas a “ninguna parte”, que allá no habrá nada, pero después compruebas que los humanos hemos llegado a casi todos los rincones del mundo y allí siempre hay gente de la que aprender, tradiciones que descubrir y naturaleza con la que maravillarse.
 
El Parque Omora se encuentra en isla Navarino, al sur del Canal Beagle, a pocos kilómetros de Puerto Williams. Muy cerca del lugar donde el Capitán Fitz Roy desembarcó para devolver a su tierra a tres indios fueguimos que había secuestrado un año antes con el fin de “educarlos” en Inglaterra. En ese mismo barco llevaba al joven Charles Darwin en su vuelta al mundo. Ya en su diario podemos leer sus impresiones sobre aquellos magníficos paisajes glaciares y la vegetación austral que los tapizaba.
Arte en los carteles del Parque Omora (Puerto Williams, 2013)
Lo más maravilloso de este lugar que es gestionado por el Centro Universitario de la Universidad de Magallanes en Puerto Williams es que muestra al visitante el fascinante mundo de los vegetales más simples y primitivos de nuestro mundo. Aquellos que pasan casi siempre desapercibidos y que en estas latitudes alcanzan una diversidad asombrosa. Líquenes, musgos y hepáticas crean mágicos bosques de ensueño que harían las delicias de los enanitos y gnomos más resistentes al frío. Los senderos conducen a través de estos bosques húmedos y si ponemos atención pueden descubrirse animales escurridizos que están habituados a vivir sin ser molestados por la presencia de las personas.
La muestra de líquenes, musgos y hepáticas es
sobresaliente (Parque Omora, 2013)
BOSQUE YATANA (Tierra del Fuego, Argentina)
Cuando la familia Alvarado decidió iniciar la limpieza del basurero en que se había convertido el campo abandonado que había junto a su casa, probablemente no podían imaginar que aquel lugar acabaría convirtiéndose en un lugar de referencia para los amantes del arte y de la naturaleza en Ushuaia. Situada en la cara sur del extremo más meridional de los Andes, esta ciudad es el centro neurálgico de las comunicaciones en el Canal Beagle. Ha crecido de un modo poco planificado y por sus laderas se van extendiendo los nuevos barrios de casas humildes. Los tendidos eléctricos cruzan las calles, el viento sopla casi permanentemente y el sol calienta poco, incluso en verano. Las vistas al canal son espectaculares y, al sur, se divisan las bellas montañas de isla Navarino y otros islotes que pertenecen a Chile.
Puerta de acceso al Bosque Yatana (Ushuaia, 2013)

Según nos contaron, aquel lugar abandonado estaba lleno de restos de papeles, plásticos y vidrios rotos. Era lugar de encuentro para borrachos y drogadictos que buscaban donde ocultar su triste existencia. Pero fue pasando el tiempo y fueron sacando basura de aquel lugar y llevando hasta allí la sensibilidad y el amor hacia la naturaleza y el ser humano. Además se inició la recuperación de las señas de identidad de los primeros habitantes del territorio: los onas. Los indios fueguinos habían desarrollado toda una cultura que les permitía sobrevivir en aquellas tierras inhóspitas con una sabiduría ya olvidada.

Espacios para la relajación y la creación (Bosque Yatana, 2013)
El Bosque Yatana es hoy un lugar bello y relajante en el que las lengas (hayas endémicas) y otros árboles aún jóvenes crecen cubriendo el espacio de sombras que, en otoño,  se transforman en un bello tapiz de hojas anaranjadas y amarillentas. Talleres de pintura, de escultura y de danza, rituales de hermanamiento con la Madre Tierra y otras muchas actividades convierten a este lugar en un recuerdo imborrable para nuestra memoria.
La vinculación con la cultura ancestral está
muy presente en el Bosque Yatana (Ushuaia, 2013)
Son pequeñas sus islas pero es ingente el trabajo que se viene realizando aquí para conservar los tesoros naturales que atesoran. Si serán capaces de hacer coexistir el creciente turismo con la protección del mundo natural es algo que aún no sabemos pero, sin duda,  están esforzándose porque así sea. Este es uno de los puntos del planeta que más llaman la atención a los que gustamos del mundo natural porque recorrer este territorio es sin duda un auténtico gozo. Un espectáculo con mayúsculas
Centro de interpretación de la Isla de Santa Cruz (Ecuador, 2013)
Centro de interpretación de la Isla de San Cristóbal (Ecuador, 2013)

En cada una de las islas habitadas y que pueden tener acceso los turistas, se realizan  cursos de formación de monitores y guías naturalistas. Además, son numerosas las campañas informativas para los ciudadanos que han de seguir unas normas bastante estrictas respecto al consumo de agua, el reciclaje de residuos y el uso de diversos recursos. Se explica también de la historia geológica de estas bellas islas, de su diversidad biológica, y otras particularidades. Se desarrollan planes de desarrollo contando con los ciudadanos que las habitan, pero sin olvidar la protección del patrimonio natural. Un modelo que esperamos prospere y crezca, un ejemplo a seguir en múltiples sentidos.

En Isla Isabela convivir con las especies
autóctonas es habitual (Ecuador, 2013)
Hacen falta recursos para montar un parque dedicado a la difusión de las ciencias naturales. Pero además hace falta buen gusto y mucho trabajo para montar actividades interesantes y atractivas. En este parque forestal hay un pequeño museo en el que se hacen talleres dirigidos a niños y adultos. Pero lo más interesante son las rutas accesibles que se han diseñado en el bosque compaginando el arte y la creatividad con la observación de la naturaleza. Siempre utilizando materiales naturales han creado diversos espacios, para el juego y la contemplación, realmente inspiradores.
Jugando en el bosque (Queen Elizabeth Forest Park, 2014)
Museo en el Queen Elizabeth Forest Park (Escocia, 2014)
Decenas de senderos para recorrer a pie o en bicicleta. Cascadas, arroyos y riachuelos que aparecen inesperadamente. Observatorios para aves y mamíferos. Para atraer al público más aventurero y atrevido hay además una ruta aérea para conocer el bosque lanzándose en tirolinas, atravesando el bosque con cuerdas y pasarelas. Dentro de las actividades GoApe se puede conocer el bosque de un modo emocionante y con la adrenalina corriendo por nuestras arterias.
Zona de juegos (Queen Elizabeth Forest Park, 2014)
Zona de alimentación controlada para facilitar la observación
THE WILD CENTER (New York, USA)
Una de las mejores cosas de viajar es descubrir lugares sorprendentes e inesperados que te fascinan. Llegamos a Tupper Lake invitados por Pam a través de “couchsurfing“. Era una tarde lluviosa y fría y las montañas Adirondack aparecían cubiertas de bruma. Estas son las montañas más elevadas del estado de New York y se caracterizan por sus densos bosques, lagos y lagunas bellísimas. Pasamos una jornada memorable invitados en un preciosa casa de madera junto al lago y, por la mañana, siguiendo las indicaciones de la madre de Pam nos dirigimos al Wild Center. Lo que en el pasado fue un campo arrasado por la deforestación es hoy un día un monumento a la conservación.
Caminado como ardillas por el bosque (The Wild Center, 2015)
Lo que pensábamos que sería un sencillo museo era en realidad un proyecto riquísimo y atractivo: una fundación en la que muchas personas y entidades participan.  Este tipo de inicitivas son muy comunes en Estados Unidos: un grupo de personas ponen su dinero y su tiempo, buscan subvenciones y ayudas económicas, trabajan como voluntarios para hacer realidad algo que podría parecer una quimera. Si el tema prospera se contrata personal y se convierte en un negocio. Nos fascinó todo el museo. A mí, especialmente, la sala con los materiales didácticos para el estudio del mundo natural. Armarios llenos de sorpresas, cajones con muestras de todo tipo para jugar y aprender. Eran preciosas las reproducciones de hongos, por ejemplo.  Los modelos de esqueletos de diversos animales, los puzzles y tantas otras cosas para experimentar y descubrir. El sueño de cualquier persona que se dedique a la enseñanza de las maravillas de nuestro planeta.
Materiales para descubrir el mundo natural (The Wild Center, 2015)
Sin duda, el broche de oro a la visita fue el paseo por el bosque. Ascender entre los troncos huecos, creados y diseñados para poder subir a las alturas. Ya sea por tu propio pie, con un carrito de bebé o en silla de ruedas, todo el mundo puede disfrutar de ese paseo entre las copas de los árboles del bosque septentrional americano. Robles, pinos, sauces…. Al final del paseo nos esperaban dos sorpresas increíbles: un enorme nido de águila en el que sentirte como una de esas majestuosas aves y una espectacular tela de araña elevada a una decena de metros sobre el suelo en la que jugar y saltar bajo la supervisión de la araña gigante propietaria de esa obra de arte.
Caímos como moscas en la tela de la araña gigante (The Wild Center, 2015)
Todo el entorno está diseñado con creatividad y
rigurosidad (The Wild Center, 2015)
Y para finalizar, probablemente, el más sencillo y humilde de los parques y reservas que hemos recogido en esta entrada de hoy pero no por ello menos importante. Rachel Carson y sus refugios para la vida salvaje se merecen un centro de interpretación mejor diseñado, con una mejor exposición sobre la vida y obra de esta bióloga-escritora, con mas información sobre las amenazas que destruyen cada día los humedales y zonas costeras de todo el planeta. Con su humildad, este lugar transmite la esencia de lo que Rachel Caron fue: una persona sencilla e inteligente, capaz de escribir con dulzura sobre los ecosistemas que tan bien estudió y conoció. Ella vivió en Maine la mayor parte de su vida pero también recorrió otras zonas de Estados Unidos en sus proyectos de investigación y para documentarse en sus escritos.
Cultivando nuestro “sense of wonder” con Rachel Carson
La visita al centro de interpretación incluye el paseo por un sendero de un kilómetro de longitud en el que se explican los delicados equilibrios que coexisten en este lugar donde las aguas dulces de los ríos se encuentran con el mar en sus grandes desplazamientos mareales que tienen lugar cada día. El bosque que se recorre es joven pues sufrió, hace pocas décadas, una intensa deforestación -como la mayor parte de la costa este de Estados Unidos. Es desde hace poco tiempo que ha comenzado a recuperarse. Después de haber visitado los bosques chilenos, no podíamos evitar hacer comparaciones pues estos árboles parecen poca cosa frente a aquellos majestuosos árboles centenarios. Pero es ilusionante comprobar como la protección de extensas áreas del territorio y una gestión consciente están ayudando a crear bosques que en pocas generaciones serán impresionantes.
Sendero que recorre el bosque en recuperación
(Rachel Carson Wildlife Refuge, 2015)
Como nos recuerda aquel dicho “dejemos a nuestros hijos un mundo mejor del que heredamos”. En estos seis lugares que hoy hemos intentado descubriros están trabajando a conciencia para que así sea. La mayor parte de ellos hacen pagar al visitante: cobran por aparcar, o por acceder a las instalaciones o por participar en algunas de las actividades. Para nosotros puede parecernos extraño porque en nuestro país no estamos habituados a pagar y colaborar en el mantenimiento de estos lugares. Los turistas debemos contribuir en la protección de los espacios natuarles que visitamos, del mismo modo que pagamos por una buena comida, un museo o por ir al cine… Pero además, como habitantes de un  territorio, cualquiera de nosotros puede contribuir de múltiples maneras: recuperar campos abandonados, diseñar aulas para el estudio de la naturaleza, crear rutas eco-culturales, rescatar usos tradicionales… Ojalá que poco a poco, frente a al ansia urbanística,  aprendamos a aprovechar mejor las zonas urbanas que ya hemos asfaltado y dejemos nuestro entorno natural a salvo.
Los humedales son lugares sensibles y únicos (Maine, 2015)
PASEANDO ENTRE VOLCANES

PASEANDO ENTRE VOLCANES

Tras la erupción del volcán Calbuco el pasado 22 de abril he estado pensando en los volcanes que he visitado en mi vida viajera. Haciendo este repaso me he dado cuenta de que los volcanes han sido una de las excusas para visitar muchos lugares. Nunca me había parado a pensarlo pero realmente he pisoteado unos cuantos y he de reconocer que siento una cierta atracción por ellos. El volcán más grande del Sistema Solar está en Marte y se llama Monte Olimpo en recuerdo al Olimpo de nuestros dioses griegos. Es un volcán inalcanzable, por supuesto, que sólo podemos observar gracias a bellas fotografías de nuestros telescopios espaciales. Es tan grande que solo al compararlo con nuestras grandes montañas podemos imaginar cómo debe ser de enorme.

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Los volcanes generan magnetismo en los seres humanos. Nos cautivan con su simetría y belleza majestuosas. Cubiertos de nieve o de cenizas dejan ver su forma cónica a través de las nubes que muchas veces se arremolinan en sus laderas. Guardo un recuerdo especial de los últimos volcanes que vimos en nuestro viaje De Tierra del Fuego a las Galápagos. Quizá por ser todos ellos volcanes “jóvenes” y activos, quizá por los lindos recuerdos que conservo en mi mente.
Pero hay algunos otros que me vienen a la mente. Aquí os dejo “mis recuerdos más cenizos”.
1. EL TEIDE EN LA ISLA DE TENERIFE (ESPAÑA)
Fue el primer volcán que visité y lo recuerdo nítidamente. Se alza 7.500 metros desde las profundidades del océano Atlántico y emerge sobre el nivel del mar con  sus 3.718 m. Con esta embergadura desde el lecho marino es el tercer volcán  más grande del mundo y la isla de Tenerife también está entre las de mayor elevación del planeta. En el diario de su vuelta al mundo Charles Darwin explica su llegada a Tenerife: El 6 de enero llegamos a Tenerife, pero se nos prohibió desembarcar, por temor de que lleváramos el cólera; a la mañana siguiente vimos salir el Sol tras el escarpado perfil de la isla de Gran Canaria e iluminar súbitamente el pico de Tenerife, en tanto las regiones más bajas aparecían veladas en nubes aborregadas.

Fotografiando los pinos canarios entre las coladas de lava (en otra “era” de mi vida)

Aunque su intención era ascender el volcán y estudiar su flora y su fauna, no le fue posible. Hoy en día, como ya sabeis, este volcán forma parte de los Parques Nacionales de la Islas Canarias. El visitante descubre en su ascensión unos maravillosos contrastes en la vegetación a consecuencia de las variaciones climáticas provocadas por los vientos marinos que generan un espeso mar de nubes.

2. EL VESUBIO EN LA BAHÍA DE NÁPOLES (ITALIA)
La visión del Golfo de Napoli es magnífica cuando anochece. Mientras la ciudad enciende poco a poco sus luces el Vesubio es iluminado todavía por los últimos rayos del Sol que se esconde al oeste tras el mar. Al sur Sorrento y al norte, Pozzuoli, un buen lugar para conocer más cosas sobre el vulcanismo de la región.

Sulfataras de Pozzuoli

La población se apretuja en esta enorme bahía y es inevitable pensar qué ocurrirá el día que el gran volcán decida despertar. No habrá salida posible. La vida se detendrá, como ocurrió en Pompeya y Herculano. Visitar las ruínas de aquellas bellas villas romanas ayuda a reflexionar sobre nuestra manera de vivir y nuestra inconsciencia. El carácter de los napolitanos está marcado por la presencia de ese coloso: carpe diem!

Cráter del Vesubio (imagen tomada de internet)
Subir al Vesubio es una ascensión cómoda que hace posible asomarse al cráter de un volcán. Desde el aparcamiento son apenas 30 minutos de paseo por la empinada ladera. El olor a azufre y las fumarolas emergen por cada grieta irritando las fosas nasales del curioso. Pero lo mejor está allá abajo. Las vistas del golfo y Capri allá a lo lejos, entre las aguas, te anima a visitarla en una próxima jornada. Tras el ascenso hay que regresar a Nápoles y recuperar fuerzas tomando una auténtica pizza. Aunque ya se cocinaba desde mucho antes, fue allí donde se bautizó la Pizza Margherita en honor a la Reina Margarita de Saboya. Si os habéis fijado esa variedad de pizza incluye los tres colores de la bandera italiana: tomate, mozzarella y albahaca.
3. EL PUY DE DOME EN CLERMONT FERRAND (FRANCIA)
Nunca había imaginado que Francia era tierra de volcanes. Pero sí,  lo es. Volcanes extintos, pero volcanes al fin. Cerca del Macizo Central, en la región de Auvernia, se alzan varios volcanes fácilmente distinguibles y que llaman la atención a cualquiera que se traslade por carretera cerca de Clermont Ferrand. El Puy de Dome con sus 1.464 metros impresiona por los colores verdes que tiñen sus laderas con un cromatismo relajante y bello. Ascender a su cima es posible siguiendo un camino que permanece desde que los romanos trazasen la calzada original. Además existe un tren cremallera llamado Panoramique des Domes que cómodamente te traslada hasta la cúspide del cono.
puy de dome vacances auvergne 10110
www.locatour.com

Pero lo mejor si viajas con niños o con ganas de aprender un poco de geología,  es que allí existe el único parque de atracciones dedicado a los volcanes: Vulcania. Es este un objetivo pendiente para nosotros… Aún no hemos visitado este lugar pero os aseguro que ya estamos proyectando una escapada a Francia que contará con una parada en Vulcania ya que Ernest y Ferran siente una gran atracción por todo lo que tiene que ver con estas chimeneas naturales, emisoras de gases y magma del interior de nuestro planeta.

www.vulcania.com
4. MONT RAINIER EN EL ESTADO DE WASHINGTON (USA)
Me dijeron que era un volcán y me lo creí pero nunca logré ver su cúspide claramente. A pesar de ser agosto, en el Estado de Washington, en la costa oeste de Estados Unidos, las noches eran frescas, acampábamos bien abrigados y la nieve cubría la parte alta de este impresionante volcán.  Realmente no era nieve, eran sus glaciares de hielo grisáceo y azulado acumulado por decenios. Allí vi por primera vez un glaciar alpino entre las nubes que cubrían la cumbre. Con sus 4.392 m.s.n.m. es una de las montaña con la pendiente más pronunciada del país. Se le considera uno de los volcanes más peligrosos del mundo por la enorme cantidad de hielo que acumula en sus 26 glaciares. Vecino del devastador Monte Santa Helena, en la región todos temen que algún día despierte y provoque una catástrofe similar a la que este generó en el año 1980. Sin embargo, el Mont Rainier sería mucho más destructivo debido a que sus alrededores están bastante más poblados.

Paseando con amigos por las laderas del Mont Rainier

Los Parques Nacionales de Estados Unidos son un referente para cualquier amante de la naturaleza y para cualquier gestor. Al menos, desde mi punto de vista, ofrecen muy buenos servicios, información muy detallada de las rutas, de las precauciones y limitaciones que tiene el visitante. El acceso no es gratuíto pero es que bien vale la pena hacer valorar de alguna manera el coste que supone la protección y gestión de estos parajes. Desde Seattle -a menos de 100 km- el acceso al Mount Rainier National Park es cómodo y agradable, una vez allí las alternativas son diversas para el excursionista.

Los glaciares fluyen desde la cima invisible

5. EL MONTE ETNA EN SICILIA (ITALIA)

En el año 2007 visité Sicilia. Por su puesto que no falto el ascenso a una parte del Volcán Etna que con sus 3.322 m de altitud es el volcán activo más alto de Eurasia. Llamado Gibellu por los sicilianos permanentemente condiciona la vida de los residentes de las poblaciones cercanas. Sobre todo a la gran ciudad de Catania que ha sido destruida en múltiples ocasiones por la furia imparable de este coloso. Pero sus habitantes resisten y desafían a la gran montaña cada día.

Monte Etna desde Catania (Sicilia, 2007)

La carretera que sube desde Nicolosi hasta Rifugio Sapienza es espectacular. Atraviesa las grandes coladas de lava de las erupciones de 2001 y 2002. Te encuentras en un paisaje lunar, abrupto, de piedras retorcidas donde líquenes y musgos señalan las coladas más antiguas. Algunos pinares dispersos, casas abandonadas y destrozadas por la erupción. Cráteres diseminados aquí y allá. Las vistas son espectaculares y poder esquiar viendo el mar a tus pies, una experiencia única.

Cráteres auxiliares del Monte Etna (Sicilia, 2007)

6. LA CALDERA DE TABURIENTE EN LA PALMA (ESPAÑA)

Allí podemos decir que Ernest echó a andar. Ya caminaba hacia casi 6 meses pero allí se lanzó a descubrir el mundo. Quería seguir aquellas sendas entre esa maravillosa vegetación canaria. Pisando fuerte ese suelo ennegrecido y marrón. Fue fantástico descubrir aquella isla y dejarnos llevar por la brisa del océano, la humedad del aire, los colores de la vegetación y los sonidos del habla de sus habitantes. Nos dejamos llevar por la enorme caldera de ese volcán que hoy reposa. Ferran nos acompañaba en aquella aventura creciendo en mi seno y, aunque dificultaba mis caminatas, no nos impidió recorrer la isla y disfrutar de su bello paisaje agreste. Un destino ideal para visitar en cualquier momento del año.

En la cornisa de la Caldera de Taburiente (La Palma, 2010)

7. EL VOLCÁN OSORNO Y SUS HERMANOS (CHILE)

Sin duda el paisaje volcánico más hermoso que hemos pisado hasta el momento. Los andes desbordan de belleza. Bosques, ríos,  cataratas, lagos, volcanes, desiertos, salares y una vegetación y una fauna que te cautivan. Sin embargo, tienen su cara amarga: la incesante actividad volcánica de esta cordillera pone en jaque a sus habitantes y a prueba la capacidad de supervivencia de todos los seres vivos que allí habitan. Sin ir más lejos, esa playa del lago Llanquihue en Ensenada, cerca de Puerto Varas, está hoy cubierta por más de mediometro de las cenizas que hace unos días lanzó el volcán Calbuco. El de la foto es su vecino, el Osorno (2.852 m). El Calbuco nos vigilaba tranquilo aquella tarde a nuestras espaldas.
Ferrán jugando en el lago Llanquiue, junto al volcán Osorno en Ensenada (Chile, 2013)

Un poco más al norte, cerca de la turística ciudad de Pucón, está el siempre activo volcán Villarrica (2.847 m) que lanza humo y cenizas casi permanentemente. Desde cualquier punto es visible y es posible ascender una gran parte de  su cono acompañado por guías expertos. Nosotros lo disfrutamos más alejados, desde el Parque Nacional Huerqueue cuando nos fuimos a retirarnos a una cabaña junto al lago Tinquilco. Fueron días inolvidables.

El lago Tinquilco y el volcán Villarrica

Los volcanes amenazan y sobrecogen con su presencia pero también ofrecen recompensas que muchas veces son grandes lujos para alguien que viaja sencillamente con sus hijos y un par de mochilas. Las Termas Geométricas supusieron un regalo único. En aquel barranco exhuberante, entre enormes helechos y talcas, los manantiales de aguas muy calientes se habían aprovechado para crear un entorno mágico, como de hadas y elfos. Era necesario mezclar las aguas calientes (80 C) con las frías aguas del arroyo y así crear piscinas de diversas temperaturas para que el bañista pudiese elegir su temperatura ideal… Cómo disfrutamos! Qué bien lo pasamos!

Termas Geométricas: un regalo junto a los volcanes

8. EL VOLCÁN LICANCABUR EN EL DESIERTO DE ATACAMA (CHILE)

Y para finalizar, el volcán más grande junto al que hemos estado: el Licancabur. Con sus 5.920 m.s.n.m. es el rey del desierto de Atacama, la montaña del país o del pueblo. Situado en la frontera entre Bolivia y Chile, su perfil sobre el horizonte atrae nuestra mirada permanentemente. Es posible ascender hasta su cima en una caminata agotadora de 12 horas donde la falta de oxígeno pone en riesgo de apunarse a cualquiera que lo intente.

Vista del volcán desde la carretera a los Géiseres del Tatio

Al atardecer, su hechizo aumenta y si además te bañas relajado en alguna de las lagunas del salar te sientos flotando en el paraíso ya que la densidad de las aguas es tan elevada que puedes relajarte en ellas sin miedo a hundirte.

Atardecer en las lagunas del Salar de Atacama (Chile, 2013)

9. EL VOLCÁN SIERRA NEGRA EN LAS ISLAS GALÁPAGOS (ECUADOR)
Es tan grande este volcán que, mientras paseábamos junto a su cráter, casi no podíamos imaginar que lo fuera. El volcán Sierra Negra se encuentra en la isla Isabela. Mide más de diez kilómetros de diámetro y sólo es superado por el magnífico volcán tanzanés Ngorongoro. Lo destacable de éste es que está activo: la última gran erupción fue en 2005 y liberó una gran cantidad de lava que cubrió la mitad de la caldera con una capa de seis metros de espesor.

Acceso a la senda con la información del Parque Nacional (Ecuador, 2013)

La temperatura es elevada y los vientos húmedos que llegan del Pacífico generan unas condiciones climáticas que permiten una vegetación exhuberante: helechos, líquenes y muchos arbustos como la guayaba, crecen sin parar. Caminar era algo sofocante por la alta humedad. Fue un día especial que recuerdo nítidamente porque además, celebrábamos el cumpleaños de Pau. Fue un gran regalo para todos!

Hay tantos volcanes y la mayoría son inalcanzables… ¿Cuáles son los volcanes que me gustaría visitar? El mundo está plagado de ellos y están muy lejos de casa pero quizá algún día podamos viajar hasta allí. Estos son los tres que yo elegiría ¿cuál elegirías tú?:

1. EL VOLCÁN KILAUEA EN HAWAII (USA)
http://es.layoutsparks.com
2. EL MONTE FUJI EN LA ISLA DE HONSHU (JAPÓN)
También llamado Fujiyama o volcán de la diosa floreciente está situado
http://www.japan-guide.com
3. EL KILIMANJARO (TANZANIA)
Es la montaña más alta de África (su cima es el pico Uhuru y supera los 5.891 m.s.n.m.) y está formada en realidad por tres volcanes inactivos: el Shira, el Mawenzi y el Kibo.
gorilas
www.taringa.net
¿TE GUSTARÍA QUE TUS HIJOS CRECIESEN CON LA PERMANENTE EXPECTATIVA DEL ASOMBRO?

¿TE GUSTARÍA QUE TUS HIJOS CRECIESEN CON LA PERMANENTE EXPECTATIVA DEL ASOMBRO?

Probablemente, para contestar esta pregunta primero es necesario contestar otra cuestión: ¿Te gustaría a ti vivir con la permanente expectativa del asombro? Cuando decidimos emprender nuestro viaje y, posteriormente, escribir el libro sobre esta experiencia en familia fue, sobre todo, porque a lo largo de nuestra vida juntos sentimos que se reforzaba en nosotros esta necesidad y esta capacidad de vivir con conciencia y asombro los momentos sencillos de nuestra vida. Ahora hemos concluido esta etapa, el libro está impreso y ya hemos dicho lo que sabíamos. No sabemos si será un libro vivo o un libro muerto, si ofrecerá algo a sus lectores o no lo hará. En función de esto podrán surgir o no nuevos proyectos.

Cada día como individuos constatamos lo difícil que es vivir con la permanente expectativa del asombro. Lo mismo ocurre en nuestra convivencia como familia acuciados por las múltiples obligaciones que nos obliga nuestra existencia y, aún mucho más, en nuestro trabajo como profesores. Es en nuestra actividad laboral donde más sentimos la necesidad de trabajar en este sentido y también donde más sufrimos nuestra incapacidad para llevar adelante este proyecto.

Uno de los dibujos de Ernest que ilustra el libro

Leer a diversos autores y conocer a ciertas personas nos ayuda y refuerza en esa idea. La sensibilidad y la creatividad de aquellos que creen que hay dentro de nosotros un ser rico e interesante que debemos cuidar y desarrollar sin miedo en todas sus múltiples capacidades, sin presiones y sin objetivos preconcebidos nos alienta a seguir trabajando. Son tantas la iniciativas alrededor del mundo que caminan en esta dirección que no logramos entender por qué no alcanzan a nuestra sociedad, a los profesionales de la educación y, aún menos, a los responsables políticos que deciden el marco educativo que nos regula.
¿Qué tipo de sociedad queremos? ¿Qué tipo de escuela necesitamos y necesitan nuestros niños y adolescentes? Más allá de confrontaciones de carácter ideológico, necesitamos una reflexión en la que se plantee cómo deberían organizarse los centros y cómo debería desarrollarse el proceso de enseñanza y aprendizaje. ¿Cómo deberían organizarse los horarios laborales y su encaje en la vida familiar? Todas estas cuestiones están presentes en nuestro libro e intentamos responderlas de una manera sincera y personal con el deseo de animar a los lectores a reflexionar sobre ellas.

Refugio Tinquilco. Dibujo de Pau para el libro

Del mismo modo que no creemos en un modelo de enseñanza en el que el profesor transmite ideas en un discurso unidireccional, un modelo en el que el profesor es el protagonista del proceso de enseñanza y los alumnos meros espectadores, tampoco creemos que este libro sea el protagonista de este diálogo, el protagonista es el lector y, en la medida que sienta curiosidad, podremos compartir ideas, reflexiones y esperanzas. Si fuera un libro vivo, quizá podría dar pie a organizar una mesa redonda, un encuentro entre lectores, una conversación en la que todos pudiésemos plantear nuestras dudas y sugerencias para aprender juntos y plantearnos nuevos retos.

Emblema del Parque Nacional Galápagos. Dibujo de Pau para el libro

Es quizá por ello que nos sentimos cómodos en la Escuela Waldorf de Alicante porque allí hemos encontrado un lugar en el que aprender y colaborar, en el que opinar y escuchar, en el que trabajar y ayudar, para ofrecer a nuestros hijos otro modelo educativo que se ajuste más a sus necesidades como individuos únicos. Entraña riesgos y dificultades pero es estimulante y despierta en nosotros nuestro sentido del asombro. En la medida en que pudiésemos extender esta manera de hacer a nuestros pueblos y ciudades, en la medida en que podamos aportar un rayo de esperanza con nuestro libro, nos sentimos plenamente recompensados por el esfuerzo realizado.


Presentación1
Disponemos aún de unos 60 ejemplares para la venta. Cuestan 15 euros (como donativo íntegro para el proyecto de Primaria de la Escuela Waldorf de Alicante) más 5 euros por los gastos de envío en la península.
Si estás interesado en recibir nuestro libro ponte en contacto con nosotros a través del correo electrónico (nosaltres4viatgem@gmail.com) enviándonos tus datos personales y detallando el número de ejemplares que te interesan. Nos pondremos en contacto contigo tan pronto como podamos.
Además tenemos disponible el libro en formato digital que podemos enviarte sin cargo alguno aunque también se agradecerán los donativos que irán destinados a la escuela.
RECUERDOS DE LAS ISLAS GALÁPAGOS

RECUERDOS DE LAS ISLAS GALÁPAGOS

Hoy hace una año iniciábamos nuestra estancia en las Islas Encantadas. Así aparecen ahora nuestro recuerdos, como encantados, porque la combinación de sensaciones, colores, sonidos, imágenes y emociones nos hacen complicada la descripción de las experiencias que vivimos allí a lo largo de aquellas cuatro semanas. Casi me atrevería a decir que visitar aquellas islas debería ser una visita obligada para los amantes de la naturaleza y, sobre todo, para aquellos cuya sensibilidad hacia el mundo natural está poco desarrollada. 

Allí uno puede tomar plena conciencia de la existencia de ecosistemas en los que la naturaleza se expresa con todo su esplendor y donde el hombre no es un intruso, pero tampoco interfiere y dificulta la vida de todos aquellos organismos que llegaron mucho antes que nosotros. En contraposición, podríamos pensar que sería mejor limitar el acceso con el fin de preservar las islas de la amenaza del ser humano. Creo que los habitantes y gestores del Parque Nacional Islas Galápagos están haciendo un gran esfuerzo por lograr el equilibrio entre ambas opciones y han convertido el hecho de vivir y viajar allí en una experiencia plena de aprendizajes.
En este momento de la historia de nuestro planeta nos enfrentamos a un verdadero reto en la gestión de los recursos naturales y en el planeamiento del modo de sociedad que queremos para los miles de millones de personas que invadimos la Tierra. Creo sinceramente que este asunto es el problema más importante al que nos enfrentamos -aunque raramente tome el protagonismo en los medios de comunicación- y determina aspectos tan importantes como el uso del agua, la producción y distribución de alimentos, la gestión de los residuos o la producción de energía. No hay duda que una manera adecuada de enfrentarnos a estas cuestiones ayudaría, no sólo a la conservación de los ecosistemas terrestres, también al de los millones de seres humanos que viven en condiciones que impiden su pleno desarrollo como personas debido a la falta de alimentos, de agua o de un lugar agradable en el que vivir. En las islas Galápagos se puede encontrar la receta para solucionar el problema: necesitar poco, sólo lo suficiente para vivir digna y respetuosamente con el medio ambiente.
Viajar a Guayaquil desde Madrid es sencillo y no demasiado caro. Hay vuelos directos todos los días. Se puede tomar un vuelo nocturno y, por la mañana, enlazar con uno de los vuelos que conecta la capital económica del Ecuador con Baltra (Isla Santa Cruz) o Puerto Baquerizo Moreno (Isla San Cristóbal). A los trámites habituales de aduana hay que añadir el tiempo necesario para hacer las gestiones exigidas por las autoridades del Parque Nacional. En el aeropuerto de Guayaquil hay que hacer un primer control de equipaje y, en el de llegada a las islas, un segundo control aún más exhaustivo. Hay que pagar 10$ antes del embarque y 100$ más (50$ los niños) para conseguir el permiso de visita. Además, en el avión, el personal de abordo dedica una parte de sus explicaciones a detallar las particularidades ambientales de las islas y de cuáles son las normas generales de comportamiento en ellas. Por último, y para sorpresa de los turistas, proceden a fumigar la cabina del avión y todo el equipaje de mano con el fin de eliminar cualquier invertebrado viviente… Realmente te sientes como un chinche atrapado en su guarida y, aunque lo asumes, no dejas de pensar en que el procedimiento es un poco invasivo. Si bien, es lo que hacemos los humanos habitualmente con los “animaluchos” y “malas hierbas” que no nos interesan….
Moverse entre las islas es fácil, sobre todo entre las más habitadas. Hay lanchas motoras de diversas capacidades que comunican unas islas con otras. Eso sí, los trayectos son largos y sobre un océano Pacífico a menudo con mar de fondo que provoca que el desplazamiento sea exigente para los que no estamos habituados al mar. Hay una opción alternativa que también implica asumir ciertos riesgos pero que es una experiencia única y placentera si es que controlas los miedos a volar en una “mosca de acero”. Se trata de reservar un asiento en una de las avionetas que comunica los aeródromos de las islas. Las de mayor capacidad tienen 8 asientos más el piloto y el copiloto. Transportan el correo y hay vuelos diarios. El viaje más largo es el que une Isla Isabela con la Isla de San Cristóbal. Nosotros decidimos hacer uso de esta opción con nuestros hijos pequeños y os aseguro que fue una experiencia inolvidable. El vuelo a poco más de 100 km/h sobre las islas a 1.500 metros de altura constituye todavía hoy uno de los mejores recuerdos que tenemos de nuestro viaje De Tierra de Fuego a las Galápagos.
Entre los tópicos sobre el viaje allí es que resulta muy caro. Sin embargo, puede no ser así en absoluto. Resulta caro si se reserva un crucero en un pequeño yate o velero que te lleva de isla en isla aunque también es cierto que es esta la única manera de visitar ciertos lugares que no son en absoluto accesibles caminando en las islas. Por otra parte, hay muchas actividades que sólo pueden realizarse en pequeños grupos y acompañados por un experto guía, para reducir el impacto sobre el entorno, las cuales también implican el desembolso de elevadas cantidades de dinero. Pero, sobre todo, en todas las islas hay pequeñas rutas, senderos y playas de acceso totalmente libre, con muy buenas indicaciones y totalmente gratuitas, en las que se puede disfrutar de la naturaleza en estado puro. Esta fue nuestra opción y os aseguro que no quedamos en absoluto defraudados.
Todos estos datos prácticos han venido a mi memoria, quizá porque no sé qué vivencias seleccionar de los 30 días que estuvimos allí. Nadar con lobos marinos, entre iguanas y grandes tortugas marinas. Divisar las bandadas de piqueros de patas azules mientras pescan en la costa. Disfrutar con los rápidos “vuelos” de los pingüinos y admirar el lento caminar de las enormes tortugas galápagos. Ascender a los volcanes entre brumas tropicales, curiosear por los túneles dejados por las coladas volcánicas, recorrer en bicicleta las largas playas de arena blanca. 
Deslizarse en kayak acompañado de mantas-raya y tiburones. Almorzar acompañado por los curiosos y confiados pinzones. Tomar el sol junto a las extrañas iguanas marinas y tomar un coco helado en una tumbona mientras un cachorro de lobo marino duerme su siesta junto a tí. Enormes cangrejos rojos descansan sobre las rocas negras creando un atractivo traje de “faralaes” y los colibríes vienen a libar en las matas cercanas a la playa. Los grandes pelícanos pescan en la orilla mientras nuestros hijos juegan felices. Las grandes grullas pasean entre las palmeras mientras nosotros nos sentimos adormecidos disfrutando de un sueño del que no queremos despertar.
Pero lo más extraordinario del lugar es descubrir que en pocos días tus ritmos vitales se acompasan con los de la naturaleza. Que tu sensibilidad despierta a muchas sensaciones que habitualmente pasan desapercibidas. Te sientes en armonía con el mundo, respetando, dejando que la vida fluya sin obstáculos en toda su belleza.

Son tantos los recuerdos que esta mañana, mientras escribo desde mi cama y observo el trocito de mar divisable entre los altos edificios de El Campello, no puedo evitar trasladarme a aquellas frescas mañanas en Puerto Villamil. Termino esta entrada, la cuelgo en el blog, cierro los ojos y me parece sentir el jugo de maracuyá, la macedonia de papaya, los dulces caseros… Me relajo como aquella enorme iguana en la Playa del Amor. La humedad del ambiente se va disipando, luce el sol y ante nosotros tenemos un gran día. Hoy es un gran día, lo va a ser, pero aún es mejor porque tenemos nuestros recuerdos de las Islas Encantadas.

VIAJA CON TUS HIJOS, NO LO DUDES

VIAJA CON TUS HIJOS, NO LO DUDES

VIAJA, VIVE, COMPARTE: VIVIRÁS MÁS INTENSAMENTE
Vivir o viajar? Y por qué no ambas cosas… Puede ser la vida cotidiana como nuestra vida cuando viajamos? Seguramente en muchos aspectos no, pero en otros muchos sí. Esta es la reflexión que nosotros planteamos en nuestra charla en el II Encuentro de Familias en Ruta. Hay personas que se sienten atrapadas en su vida cotidiana y que viajan para huir, otras tienen pánico a salir de su hogar -y aún más si es acompañadas de niños pequeños- por eso, cuando viajan, procuran hacerlo con todos los elementos bajo control intentando emular aquello que tienen en casa. Hay otras personas que han hecho del viaje su modo de vida o de su vida todo un viaje. Como alguien decía: ¿vivir para viajar o viajar para vivir? O mejor, ninguna de las dos cosas…
Presentando nuestro proyecto en la Trobada de Familias en Ruta

En nuestro caso, intentamos que nuestra vida sea lo más parecido a aquello que nos gusta hacer cuando viajamos. Al viajar vivimos de un modo más precario, con menos comodidades, con más dificultades logísticas, pero disponemos de más tiempo para nosotros y para nuestras familias. Aprendemos que muchas cosas son prescindibles, por ello, en nuestro día a día, intentamos quitarnos de encima aquello que no consideramos necesario y, a pesar de ello, seguimos disfrutando de un nivel de confort mucho mayor que en los viajes.

 

En el día a día, intentamos buscar ese tiempo para nosotros, eliminar elementos que nos distraen de nosotros mismos -por ejemplo, la tele- y salir a la naturaleza, donde todos nuestros sentidos se expanden libremente. Evitamos compromisos que no nos aportan nada y realizamos actividades que nos ayudan a crecer: cultivar un huerto, hablar con los amigos, visitar lugares cercanos…
II Encuentro Familias en Ruta, Vinyols Camp (2014)
Escribimos. Escribimos. Hablamos. Hablamos. Leemos. Leemos. Desde que nacieron, cada uno de nuestros hijos tiene un “diario íntimo y personal” donde anotamos nuestros comentarios y les explicamos cómo ha ido creciendo su cuerpecito y cómo van desarrollando su personalidad. No lo hacemos únicamente para que tengan un testimonio de quiénes fueron, lo hacemos, fundamentalmente, porque nos ayuda a tomar conciencia de nuestro papel como padres. Es esta una etapa única que no volverá y, detenernos a indagar en ella, nos ayuda a disfrutarla aún más.
II Encuentro Familias en Ruta, Vinyols Camp (2014)
Viajar es una oportunidad para el crecimiento personal y familiar, pero también social. Viajar te permite hacerte consciente de la verdadera medida de las cosas; viajar te permite apreciar la naturaleza en todas sus dimensiones y te ayuda a ponerte en el sitio real que ocupamos como seres humanos. Viajar es una oportunidad para confiar en la gente que encuentras a tu lado y te hace sentir cuánto nos necesitamos unos a otros. Viajar te permite conocer el verdadero valor de las cosas, que no es lo mismo que el precio que estas pueden tener. Viajar es una oportunidad para la desconexión y, simultáneamente, para conectar con uno mismo. Viajar te hace descubrir el lenguaje universal de la sonrisa.
Ahora, volvamos a leer el párrafo anterior y sustituyamos “viajar” por “vivir”. ¿No es posible vivir de esta manera? Estamos convencidos de que sí. Y así intentamos que sea cada día.

Taller de materiales reciclados, Vinyols Camp (2014)

El encuentro al que hemos asistido este pasado fin de semana estaba pensado para que fuera un lugar de convivencia integral, para adultos y niños. Porque en la vida las personas no deberíamos estar separadas por grupos de edad. Como decían sus organizadores, Max y Susana, era un encuentro de “niños de 0 a 99 años”. Es por ello que todas las actividades estaban pensadas para que adultos y niños las compartieran. En las charlas, en los talleres, en las mesas redondas… nadie estaba excluido. Ha tenido lugar en el Vinyols Camp (Tarragona), un camping muy agradable lleno de árboles, con un huerto ecológico, animales de granja y piscina. Un espacio ideal para correr y jugar, para pasear y compartir experiencias. Charlas sobre educación libre, especialistas en pedagogía Waldorf, talleres de creatividad, música y expresión corporal… No ha faltado de nada.

Actuación musical en el II Encuentro de Familias en Ruta

En la Sala de Experiencias, algunas familias que hemos hecho “viajes especiales” hemos narrado nuestra aventura y compartido sensaciones pero, sobre todo, nos hemos estimulado a seguir con este plan de vida. Sin duda, lo mejor ha sido poder conocer gente maravillosa y llenar el alma de buenas sensaciones, ilusiones y sueños. Y aún más especial: transformar el “conocimiento virtual” en “contacto real”. En nuestro blog del viaje De Tierra de Fuego a las Galápagos hacemos mención de muchas de ellas. Internet nos ha facilitado conocer gente pero el contacto visual, el abrazo y las sonrisas son realmente sobresalientes respecto a la red. Así fue con Karina y Albert de la Volta al Món, con María, Heber y Éire de La Furgoteta y Loli y Mario de Viajando en Furgo.

http://www.mundubicyclette.be

Las experiencias de estas familias fueron tantas y tan especiales todas ellas que describirlas sería eterno. A continuación os facilitamos los enlaces de sus sitios en internet por si os apetece viajar un poquito con ellos desde casa y, si aún tenéis alguna duda, esperamos animaros a poner en marcha vuestros proyectos vitales.

ROAD111: viajaron desde Barcelona a Sidney con sus dos niñas en una autocaravana, una intensa experiencia sobre cuatro ruedas.
This is not Barna: se quedaron sin trabajo pero no perdieron sus ilusiones por lo que se fueron hasta Iran con su bebé en una furgoneta.
Makuteros FamilyRun: casi un modo de vida, vivir para viajar con energía y mucha ilusión por descubrir el mundo.
Alicia y Mu: para mantener su modelo de familia y respetar su filosifía de vida, decidieron viajar hasta Nueva Zelanda para iniciar una nueva etapa vital.
Mundubicyclette: han pedaleado el mundo en bicicleta con sus pequeños hijos. Sin objetivos, sin prisas, sin retos, simplemente para vivir como ellos necesitan hacerlo.
Un gran viaje: dos viajeros enamorados de África que ahora han emprendido nuevos proyectos para ayudar a otras muchas personas a viajar.
La volta al món: energía y mucha ilusión para viajar durante 550 días en familia.
Mas la Llum: una familia que ha hecho realidad su sueños de montar una casa rural ecosostenible.
Viajar con niños: una familia muy viajera surgida de unos papás muy viajantes y cooperantes.

Todas estas experiencias nos impactaron, quizá la de Alicia y Mu, junto a la de Andoni y Alice (mundubicyclette), fueron las más especiales para nosotros. Sin duda, nos vimos reflejados en la mirada de todas estas familias y ha sido un estímulo increible para nosotros.

Dejamos ya el recuerdo de este encuentro, con el video en el que resuminos qué es para nosotros viajar, perdón, vivir….

Unas cosas llevan a otras… El río de la vida, el viaje… Estamos en continuo movimiento.
Ahora nos embarcamos en un proyecto estimulante en el que compartimos nuestra experiencia con otras familias viajeras. Queremos animar a todos aquellos que se lo están pensando a decidirse y lanzarse a vivir una linda experiencia con sus hijos. 
Con la colaboración de la web Familias en Ruta, queremos participar en un proyecto para la creación de un documental. Cada una de las familias participantes vivimos circunstancias diferentes, somos personas distintas, pero todas compartimos la ilusión por viajar con nuestros hijos y hemos hecho realidad el sueño de una larga escapada por el mundo.
¿Cómo nos lo montamos con la vivienda, el trabajo, el presupuesto?. ¿Cómo hicimos con la educación de los niños?. ¿A qué situaciones debimos enfrentarnos, por qué dificultades pasamos y cómo las superamos?. ¿Te cambia la vida un viaje así?. ¿Qué sensaciones nos ha dejado?

Aquí tenéis el documental!

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