NUESTRA EXPERIENCIA EN LEGOLAND BILLUND

NUESTRA EXPERIENCIA EN LEGOLAND BILLUND

En nuestro viaje a Dinamarca planificado gracias a un intercambio de casa con IntercambioCasas, nos propusimos disfrutar de Copenhague y, además visitar otros lugares del país ya que también disponíamos de coche gracias al intercambio. Organizamos la visita como una sorpresa y no supieron donde íbamos hasta que aparcamos el coche cerca de la puerta de acceso. Saltaron del coche ansiosos y deseosos de descubrir este lugar pues el mundo Lego les encanta y llena muchas horas de su tiempo de juegos.

Miniland es una de las zonas más interesantes del parque

Toda aquella experiencia ha quedado registrada en una entrada escrita para la web Familias en ruta que podéis leer completa aquí. Como si de una guía práctica se tratase podéis encontrar información sobre:

¿Cómo llegar a Billund?

¿Cuándo ir a Legoland-Billund?

¿Dónde alojarse en Legoland con niños?

¿Cómo es Legoland-Billund?

Algunos consejos para disfrutar de  Legoland con niños

Valoración de Legoland con niños

Legoland se organiza por temáticas como la zona Ninjago

 

NUESTRA EXPERIENCIA DE INTERCAMBIO DE CASA EN DINAMARCA

NUESTRA EXPERIENCIA DE INTERCAMBIO DE CASA EN DINAMARCA

Tras nuestro intercambio de casa con una familia de Copenhague, desde la web de la plataforma IntercambioCasas nos consultaron si queríamos colaborar con su blog y compartir con otros socios nuestra experiencia en Dinamarca. Nos hizo mucha ilusión y así surgió esta entrada que ahora podéis leer también aquí, en nuestro blog, o en el blog de IntercambioCasas donde tenéis la entrada original.

Nuestra idea para este verano era no hacer ningún intercambio pues a lo largo del año habíamos viajado mucho y necesitábamos un poco de reposo. Pero lo cierto es que, a lo largo de la primavera, nuestro perfil de la web IntercambioCasas no dejaba de recibir ofertas de intercambio. Y… es difícil resistirse, la verdad.

En casa de la familia de intercambio (Copenhague, 2017)

Es en primavera y principios de verano cuando más ofertas recibimos, principalmente del norte y el centro de Europa. Muchas familias buscan un destino de playa y sol asegurado y es por este motivo que se ponen en contacto con nosotros. Tenemos la suerte de poderles ofrecer nuestra casa y es una satisfacción para nosotros intercambiar con ellos. A pesar de nuestras intenciones previas, finalmente caímos en la tentación y decidimos intercambiar con una familia danesa nuestra casa durante 15 días.

No es la primera vez que hacemos un intercambio de nuestra casa con otra familia pero, sin duda, esta vez hemos aprovechado este sistema de alojamiento, al máximo. Como siempre iniciamos el intercambio con un mensaje de contacto y, a partir de ahí fuimos completando propuestas y cerrando el acuerdo. Una vez concretadas las fechas y confirmado el intercambio, nos damos nuestros teléfonos para facilitar la comunicación por mensajes.

¿Qué hemos intercambiado?

  1. Por supuesto, la casa. Nos han ofrecido una preciosa casa a las afueras de Copenhague con todo lo que podríamos necesitar para pasar una estancia agradabilísima.
  2. Intercambio de coche. Nos propusieron intercambiar también nuestros coches y aceptamos. Fue una decisión muy acertada pues esto nos permitió recoger el coche en el aeropuerto y llegar a casa fácilmente ya que ambas familias dejamos indicado en el GPS el emplazamiento de nuestras respectivas casas. Además, pudimos movernos por los alrededores de la ciudad y visitar lugares alejados con gran comodidad. Pudimos viajar a lugares alejados de Copenhague como Elsinor, el Museo Vikingo de Roskilde, Legoland en Billund o Odense, ciudad natal de Hans Christian Andersen.
  3. Intercambio de comida. Antes de partir, ambas familias nos comprometimos a dejar la nevera y la despensa con algo de comida para que a la llegada no tuviéramos que preocuparnos de hacer la compra con prisas. Además, nos permitimos usar de la despensa aquellos ingredientes habituales que normalmente no merece la pena comprar para unos días (especias, sal, azúcar, aceite, infusiones…).
  4. Intercambio de útiles para la playa y bicicletas. Viajar desde Dinamarca con los juguetes para la playa o compralos para pasar qince días es un absurdo. Es por ello que a las familias que vienen a nuestra casa les dejamos también la sombrilla de playa, gafas y tubo para bucear, tabla de surf para los peques, juguetes y toallas. De esta manera se reduce mucho el equipaje. Del mismo modo, ellos nos dejaron sus bicicletas preparadas. Dinamarca es un país pensado para ir en bicicleta y es una gozada recorrer Copenhague en bici. Pudimos utilizar las suyas y disfrutar de este medio de transporte por la ciudad.
  5. Intercambio de ropa. Cuando viajamos podemos necesitar puntualmente algo de ropa que no llevábamos en el equipaje. En nuestro caso, ropa de abrigo e impermeables pues las temperaturas fueron más bajas de lo previsto algunos días. Pudimos utilizar lo que nuestros anfitriones nos ofrecieron y fue realmente cómodo.
  6. Intercambio de juguetes. Es este uno de los puntos fuertes del intercambio de casas con otra familia que tenga hijos pequeños. Nuestro hijos dejan su habitación preparada sabiendo que otros niños vendrán a jugar y les hace mucha ilusión llegar a la casa en la que nos vamos a alojar y poder descubrir los juguetes que allí les esperan.
  7. Intercambio de dinero. Como sabéis Dinamarca no forma parte de la zona Euro por lo que para viajar al país es necesario cambiar divisas. Si bien es cierto que prácticamente siempre váis a poder pagar con tarjeta cualquier compra, no está de más llevar algunas coronas danesas en el bolsillo para pequeñas compras. Se nos ocurrió ofrecerles hacer un “intercambio doméstico” de dinero para evitar las comisiones bancarias y así lo hicimos. Al salir de casa dejamos en nuestra casa los euros acordados y, al llegar a Dinamarca, encontramos en la cocina las coronas equivalentes ¡plan perfecto!
  8. Intercambio de información. Poco a poco hemos ido preparando un pequeño dosier con información relativa a los aspectos básicos del funcionamiento de nuestra casa y sobre los lugares a visitar cerca de nuestra ciudad. Tenemos una carpeta con folletos que hemos recogido en la oficina de turismo y hemos preparado algo de información en castellano y en inglés para nuestros visitantes. Igualmente, nuestra familia anfitriona nos dejó información sobre Copenhague y algunos lugares cercanos a su casa. Nos recomendaron lugares para hacer kayak, por ejemplo, y también excursiones en bicicleta cercanos a su casa.

    Trine capturando a Ernest…

¿Qué más se puede pedir? Como véis, el intercambio de casa es un intercambio de casa y mucho más. Es un ejemplo de cofianza en el desconocido, de generosidad y seguridad personal. De respeto y aprecio por aquello que te ceden y que tu dejas. Nos encanta esta manera de viajar.

Poder disponer de una casa cuando viajas es una manera perfecta de viajar en familia. Una familia necesita espacio. Normalmente alojamientos como los hoteles -que pueden ofrecer servicios excelentes- tienen espacios limitados para las familias con niños pequeños y, además, les exige un autocontrol que no siempre es posible. Los niños necesitan moverse, jugar, hablar -casi siempre en voz alta-, investigar… En una casa tenemos la oportunidad de disponer de un espacio físico excelente para una escapada en familia. Puedes seguir tus ritmos habituales, cocinar del modo que te gusta siempre que te apetece o salir a disfrutar de los restaurantes locales cuando lo deseas. Disfrutar del jardín, de la barbacoa, de los juguetes, de la biblioteca…

Las calles del centro histórico de la ciudad de Odense

Si tenéis previsto viajar a Dinamarca, no lo dudéis, el intercambio de casa es una gran opción. ¿Cuáles son nuestros consejos? Proponed a la familia que os acoge intercambiar todo aquello que necesitéis.

ISAK DINESEN: MEMORIAS DE UNA ESCRITORA EN ÁFRICA

ISAK DINESEN: MEMORIAS DE UNA ESCRITORA EN ÁFRICA

Todo verdadero escritor habita en la nostalgia y se nutre del recuerdo. Las palabras que aboca sobre el papel evocan pedazos del vivir, como quien rescata náufragos de pozos oscuros y sin fondo. Cada palabra es un vivero de gozos y sinsabores, restos sobre la playa de un trágico naufragio. En cada escrito, el autor se confiesa y se delata, proclamando que ha vivido.

Isak Dinesen (baronesa Karen Blixen) en la puerta de su casa en Rungsted

Henry David Thoreau planteó, en una ocasión, que esperaba de todo escritor un relato sencillo y sincero de su propia vida. Él mismo dio testimonio de ello. Y explicó que dicho relato debiera ser algo así como una carta que alguien escribe a sus familiares desde una tierra lejana, porque, como dice él, si el escritor ha vivido verdaderamente, debe haberlo hecho en algún lugar alejado de nosotros.

Zona de acceso a la casa-museo en Rungsted (Dinamarca)

Paseando por los jardines de la casa de Isak Dinesen

Isak Dinesen (también conocida como la Baronesa Blixen) vivió en un lugar alejado: África. Y cuando volvió a su tierra, Dinamarca, escribió un bello relato de su vida en África. Visitar el lugar en el que esta mujer insólita evocó el recuerdo de sus años en África, cuando las circunstancias le obligaron a exiliarse definitivamente del continente en el que tan profundamente había enraizado su corazón, es como visitar un templo consagrado a la plenitud del vivir.

El estudio en el que solía escribir sus relatos

Nunca faltaba flores frescas en su casa, hoy tampoco.

Ella fue feliz en África. Y, durante años, fue atesorando aquella felicidad. Y cuando la ruina económica le impidió seguir disfrutando en África de aquella existencia honda y gratificante, la guardó cuidadosamente junto con todo su equipaje e hizo el camino de vuelta, para instalarse en la casa familiar de Rungsted, al norte de Conpenhagen, junto a la costa, donde había crecido, para dedicarse, el resto de su vida, a desempacar aquella experiencia y saborearla como una densa infusión, bien concentrada en cada una de las palabras de su pluma.

Las primeras ediciones y sus escritos personales revisados y corregidos por ella misma.

Su máquina de escribir, su tocadiscos y otros objetos personales.

Lo mejor de la visita a la casa-museo de Isak Dinesen es, sin duda, el paseo por sus jardines. Concebidos como un espacio para el refugio de las aves, el visitante casual y despistado que deambula por ellos despreocupadamente, se encuentra, de forma inesperada, con la tumba de la escritora bajo un árbol inmenso. Un lugar perfecto, para el descanso eterno de alguien que no quiso olvidar y que supo levantar un mausoleo memorable a los dorados años de su existencia.

Es fácil imaginarla paseando bajo estos inmensos árboles.

Su sencilla sepultura no ayuda a conocerla algo mejor.

La casa-museo de Isak Dinesen ha sido conservada cuidadosamente. Podemos visitar las diversas estancias donde se conservan los muebles y elementos de la escritora y su familia. Nos encantaron sus pinturas. Era, además de escritora, una pintora delicada y detallista. Algunos de los cuadros expuestos fueron pintados por ella misma y recuerdan a personas con las que compartió algún momento de su vida en Kenia.

Retrato realizado por Isak Dinesen expuesto en su casa-museo.

Su despacho o estudio de verano mira al mar -actualmente al puerto marítimo de Rungsted- y allí conserva algunos de los objetos que trajo de África. En los fríos meses del invierno danes, cuando las tormentas y el mar no le permitían acomodarse a escribir en este lado de la casa, se refugiaba en la habitación verde, en la que también hay un pequeño escritorio. En la segunda planta del museo hay una exposición que recuerda la biografía de Isak Dinesen y los momentos más relevantes de su vida, además de su biblioteca.

Las flores están muy presentes en su casa y en su jardín

El museo dispone de una pequeña tienda de recuerdos en la que también encontraréis libros de la escritora. Además tiene una gradable cafetería en la que preparan un delicioso café y dulces excelentes. Una buena manera de recordarla, disfrutando de la tranquilidad del lugar mientras se observa el mar entre los cristales y las flores del jardín.

Momentos de relax tras difrutar de la visita al museo.

Cafetería del museo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Quién de nosotros no ha soñado con África a partir del relato de esta escritora? ¿O quien no se ha transportado hasta las llanuras de Kenia o las colinas de Ngong con la película de Memorias de África? Rodada en 1985, esta película acercó a Isak Dinesen al gran público y nos deleitó con las memorias de esta escritora en África. Visitar su casa y conocer más detalles de la historia de esta mujer tan especial, fue un regalo inesperado en nuestro viaje a Dinamarca: uno de esos “souvenirs” delicados que uno se lleva de regreso a casa tras un buen viaje.

TO BE OR NOT TO BE, THAT’S THE QUESTION

TO BE OR NOT TO BE, THAT’S THE QUESTION

Viajar al norte de Europa, para nosotros, como medirráneos, supone, necesariamente, un viaje hacia lo oscuro y tenebroso, no solo por razones meteorológicas, también en el aspecto cultural y psicológico. Søren Kierkegaard, el destacado filósofo danés y precursor del existencialismo, ya postuló que, según su cultura, la existencia humana está dominada, fundamentalmente, por la angustia. Su reflexión partia de la angustiosa decisión que debe tomar Abraham entre obedecer a Dios y sacrificar a su único hijo o desobedecerlo por amor a su progenie. “To be or not to be, that’s the question”.

Muros de la fortaleza que rodea el castillo

Martin Lutero, el mentor espiritual de esta región del planeta, cuya influencia aún se siente y se palpa, más allá de la conmemoración de su insubordinación ante el papado, adoctrinó a estos pueblos norteños según una moral rígida y exigente que, según el reputado sociólogo Max Weber, és la raíz del espíritu del capitalismo, en lo referente, por ejemplo, a la autoexigencia en el ámbito laboral.

Diversas maquetas explican los cambios en la fortificación a lo largo del tiempo

No es extraño, pues, que a la hora de expresar la dimensión trágica de la vida, el genio literario de Shakespeare escogiera como escenario un remoto principado de la tenebrosa Dinamarca, ni que escogiera como protagonista a un hombre transtornado, incapaz de distinguir entre la realidad y la ficción, a causa de alucinaciones y delirios paranoicos espoleados por un profundo e incurable complejo de Edipo.

“Hamlet” se representa cada día en verano en el castillo

Hamlet, el héroe trágico atrapado por el destino en el castillo de Kronborg, acuciado por fantasmas del pasado, por un patológico e inconfesable amor edípico por una madre viuda que ha olvidado y traicionado la memoria de su padre y consumido por un odio y unos celos indisimulados hacia un tío al que ve como un pérfido usurpador, afronta, en la obra, el dilema crucial de su existencia: duda entre matar a su tío, para vengarse del mundo por su destino aciago, o suicidarse.

Las diversas escenas se representan en distintos lugares del palacio

Visitar el castillo de Kronborg en verano, en la ciudad de Helsingør o Elsinor, permite al visitante sumergirse en esta confusa imbricación de ficción y realidad que creó la mente genial de Shakespeare. En sus suntuosas salas o en su amplio patio se suceden, de forma extemporánea y fragmentaria, como alucinaciones de una mente psicótica, las escenas de la célebre tragedia. El alma de cada personaje se encarna súbitamente en la interpretación de los actores, tomando cuerpo y haciéndose presentes, de nuevo. Pero, sin lugar a dudas, es Hamlet y su locura los que se hacen presentes para recordarnos lo frágil y vulnerable que es la psique humana.

Protagonistas de la obra teatral de Shakespeare

Matar o suicidarse, este es el dilema extremo, rígido y autoexigente de Hamlet. En él se sintetiza la angustia de su existir. ¡Qué alejado del vive y deja vivir que tanto nos gusta a los mediterráneos! No significa esto, no obstante, que nosotros seamos mejores, ni mucho menos. Tan solo es que nosotros, los sureños, somos menos conscientes, culturalmente, de la angustia vital que nos aqueja, mientras los norteños adolecen, en ocasiones, de la frescura y el descaro de sacarle la lengua a la seriedad del destino.

“To be, or not to be…” en la Sala de Baile del palacio

Ni lo uno, ni lo otro no es bueno, en exclusiva. Conocernos y aprender unos de otros es la oportunidad que nos ofrece hoy esta vieja Europa nuestra, unida y sin fronteras, accesible, cercana y cada día más nuestra.

EL CASTILLO DE KRONBORG

Una de las cosas que más se agradece en la visita al Castillo de Kronborg es la posibilidad de adquirir una guía detallada en castellano con un monton de información interesante. En Dinamarca, normalmente, toda la información turística se ofrece en danés, inglés y alemán por lo que en muchos sitios a veces te quedas un poquito con las ganas de saber más o mejor. En este castillo -igual que en el Museo de Hans Christian Andersen en Odense– pudimos hacer la visita con mucho detalle gracias a esta información.

Saltando el estrecho de Oresund en la maqueta a escala del jardín

Dinamarca se honra por tener una de las monarquías más antiguas del mundo. Este castillo ha sido una pieza clave en su historia pues se sitúa en un emplazamiento clave para el tráfico marítimo nacional e internacional. Fue Federico II quien elevó su importancia y la vida cortesana en su época al máximo nivel. Aunque no se utiliza como residencia real desde el siglo XVII, hoy en día es conocido, principalmente, por ser el castillo de Hamlet. Aquí Shakespeare ambientó su famosa obra de teatro y aquí se representa y se ha representado en actuaciones memorables de famosos actores y actrices de fama mundial.

Preciosas vistas de Elsinor desde la torre en un día soleado

¿Qué podéis ver en el castillo?

El revellín de Württemberg

Tras pasar el primer foso se accede a esta zona de la fortificación en la que se ubican un gran número de cañones. Dinamarca se ha enfrentado a Suecia en numerosas batallas a lo largo de su historia y, por este motivo, esta fortificación hubo de armarse de buenos recursos para hacer frente a su enemigo natural. En la actualidad, estos cañones se utilizan en momentos especiales, como por ejemplo, en el año 2005 cuando anunciaron el nacimiento del príncipe heredero.

Cañones mirando al mar protegen el castillo

La puerta del Hornabeque Coronado

Es el acceso principal al castillo de Kronborg. Tiene inscritael año 1690 y el monograma del rey Cristian V, así como el de Cristian VI cuando fue ampliada en 1735. Decía el poeta danés Thomas Kingo “pasad si de ello sois merecedores, mi arco dejo descansar y abro la plaza para que contemple el coronado castillo. Tres reyes sobrevivió, ha visto agua, fuego y disparos. Pese al mar, pese al fuego, pese a las conspiraciones enemigas”.

Zona de acceso al castillo de Kronborg en la calle Kasernegade

La calle Kasernegade

Diversas maquetas nos enseñan la evolución y ampliación del castillo a lo largo de la historia y su posición geográfica. En esta calle encontraréis también la cafetería y restaurante. Aquí están las taquillas y deberéis c.comprar los tickets si queréis resto del castillo. Podéis seguir conociendo el consultar tarifas y horarios aquí. Junto a las taquillas hay además una zona de picni

El almacén de pólvora

Es uno de los edificios más antiguos. Durante la II guerra mundial, el castillo fue acuartelamiento de las tropas de ocupación alemanas que instalaron diversos cañones en esta zona. Hoy en día hay edificios utilizados como galerías de arte, tiendas y cafés.

La Puerta Oscura o Morkeport

Da acceso al palacio y aquí está situado el control de acceso a los visitantes que deben llevar su ticket. Los niños no pagan. La puerta da acceso a un pasillo oscuro que limitaban la movilidad y el acceso a posibles invasores.

Shakespeare es recordado en Morkeport

El relieve en honor a William Shakespeare

Tras pasar la Puerta Oscura, os encontraréis con un pequeño patio y allí está el relieve realizado por el escultor danés Einar Utzon-Frank. No hay documento que atestigüe que Shakespeare estuvo en este castillo, sin embargo, las descripciones que hace de este lugar en su obra hacen pensar que en algún momento debió estar aquí. Realmente, el autor de Hamlet eligió un lugar inspirador. Este castillo es precioso en un día soleado de verano y, sin duda, en invierno, en medio de tormentas y el océano agitado, también debe ser sobrecogedor.

La explanada central

Desde esta explanada se accede a las diversas instalaciones que daban servicio al palacio como, por ejemplo, la cocina. La cocina tenía 7 grandes hornos y en sus fogones se podía asar incluso un buey entero. Cada día, los cazadores proveían de de piezas para el servicio del comedor del rey. Podéis observar junto a la puerta de la cocina los ganchos donde se colgaban las piezas de caza. Hay además una fuente que nos recuerda el lugar en el que antaño hubo una esquisita fuente de 6,5 metros de alto con bellas esculturas. Cuando en 1658 los suecos saquearon el castillo, se llevaron esta hermosa fuente.

Patio central del castillo de Kronborg

Las casamatas subterráneas

Desde la explanada se accede a las galerías y habitaciones subterráneas donde se alojaban los soldados en época de asedio. Hasta 1.000 podían albergarse aquí y se alimentaban básicamente de gachas y arenques salados. Casi a oscuras recorrimos este lugar alumbrados por alguna ténue luz. Es un lugar tenebroso pero emocionante y divertido si se visita con linternas.

Los túneles conducen a las casamatassubterráneas

El Ogier Danés

Mientras recorríamos las oscuras casamatas, casi inesperadamente, encontramo la enorme escultura del gran guerrero. El Ogier Danés parece ser el protector de Dinamarca y, cuenta la leyenda que, si el país se encontrara en peligro, despertaría para volver a la lucha.

El Ogier protege a Dinamarca

La Sala del Rey

Eran los aposentos privados del rey y aquí se celebraban las reuniones más importantes del reino. Además servía para comidas y veladas con amigos y familiares. Desde aquí el rey tenía vistas al estrecho de Oresund, podía ver el tráfico de buques y controlar el acceso al castillo.

La Sala de la Reina

Fue en la época de Federico II y su esposa Sofia cuando el castillo fue centro de relaciones sociales. Sofia tuvo 7 hijos y destacó por su papel en la corte y en las relaciones internacionales de Dinamarca. Disfrutaba del sabor exótico de productos que llegaban desde muy lejos, como los limones, por los que se pagaban en aquella época el equivalente a 70 euros la unidad.

Las salas del palacio están bellamente decoradas

La iglesia del castillo

Su construcción finalizó en 1582 y tuvo la suerte de ser la única parte del castillo que no se incendió en el año 1629, esto permite poder disfrutar del trabajo en ebanistería y pintura que en ella se realizó. En el siglo XVIII la iglesia fue utilizada por el ejército danés como sala para practicar gimnasia y esgrima.

La sala de baile

Dicen que era la mayor sala de baile de la época. Con sus 62 metros de longitud, hoy se representan aquí escenas de Hamlet como el famoso pasaje de la calavera… ser o no ser… Desgraciadamente se ha perdido el artesonado del techo en el que se habían tallado preciosos panales y pintado 1250 rosas. Aquí se celebraban los grandes banquetes que constaban de un mínimo de 24 platos.

Los tapices reales

Los tapices representan importantes momentos de la historia de Dinamarca y también a sus monarcas. Eran “carteles publicitarios” de la época que, además, servían para disminuir el frío y la humedad en el palacio.

Ya no hay cañones en la torre, pero si en las murallas

La torre de los cañones

Todo el castillo destaca por sus bellas torres y sus agujas. La torre cuadrada de los cañones permite obtener unas vistas espectaculares del estrecho de Oresund. Si el día es soleado, la luz es magnífica y los colores también. Suponemos que en invierno, cuando la nieve y el hielo cubren parte del estrecho, la estampa también debe ser inolvidable.

El castillo de Kronborg merece una visita

Durante la visita al palacio podéis seguir los horarios de las representaciones que se hacen de las diversas escenas de Hamlet. De esta manera, aún disfrutaréis más del momento. La dramatización hace que, a pesar de ser en inglés, cualquier visitante pueda seguir la narración y disfrutar con esta historia de final trágico. No lo dudéis, visitar el castillo de Kronborg es una cita obligada si váis a Dinamarca. To be or not to be, that’s the question. No os lo cuestionéis, mejor “to be”…

Actores que han representado Hamlet en Kronborg

Una sala recuerda a las representaciones teatrales de Hamlet en el castillo

EL MUSEO DANÉS DEL FERROCARRIL DE ODENSE

EL MUSEO DANÉS DEL FERROCARRIL DE ODENSE

Visitar Odense es equivalente a recorrer la ciudad tras los pasos de Hans Christian Andersen y visitar su museo. A eso dedicamos toda una mañana como os contamos en este post. Sin embargo, esta ciudad cuenta además con un interesante museo del ferrocarril en el que la Sociedad del Ferrocarril de Dinamarca ha recogido una completa colección de locomotoras y otros elementos ferroviarios. El Real Museo del Ferrocarril de Odense es una visita obligada si pasáis por esta ciudad.

El intercambiador de locomotoras es un lugar perfecto para su exposición (Dinamarca, 2017)

El museo se encuentra en el centro de la ciudad, junto a la moderna estación de trenes y autobuses, junto al parque Kongens Have. El museo permite seguir la historia del ferrocarril en Dinamarca, se puede subir a algunos de los vagones y locomotoras. Las antiguas locomotoras se sitúan sobre la railes de la antigua estación y cuenta con un gran intercambiador de locomotoras.

La figura del maquinista nos recuerda tiempos ya pasados (Dinamarca, 2017)

Incluso Hans C. Andersen viaja en uno de estos trenes del museo (Dinamarca, 2017)

Hay una exposición muy interesante con buenos paneles informativos y espacios que te hacen sentir plenamente dentro de los diversos modelos de tren. Nos encantó la exposición sobre el INTERRAIL y las historias de aquellos jóvenes que en los años 80 salieron por primera vez de su casa para descubrir Europa en tren. Fue quizá el origen del encuentro real entre jóvenes de toda Europa y se encontraban en los trenes que recorrían y unían Europa.

El museo recoge detalles de las infraestructuras ferroviarias más novedosas (Dinamarca, 2017)

A Ernest y Ferran les encantó la zona de juegos infantiles con una increíble locomotora diseñada por la empresa danesa Monstrum. Esta empresa nos ha impresionado con sus bonitos diseños de parques infantiles en diversos lugares del país. Además, como no puede faltar en ningún museo de Dinamarca, hay una zona donde los niños pueden jugar con piezas de LEGO y crear sus propias construcciones.

La empresa danesa Montrum diseña preciosos espacios de juego

El humo de la locomotora se convierte en un tobogán (Dinamarca, 2017)

Una antigua locomotora de vapor en funcionamiento nos permitió recrear la antigua experiencia de viajar en un tren de carbón. En un breve viaje pudimos subir a su vagón de madera y admirar como el conductor y su ayudante hacían funcionar la pesada máquina que desprendía vapor accionada por la gran caldera encendida.

Paseo en la antigua locomotora del museo (Dinamarca, 2017)

Los trenes transportaban el correo (Dinamarca, 2017)

Es realmente interesante observar 200 años de historia del ferrocarril concentrados en este museo. Cómo ha avanzado la maquinaria y la tecnología desde las antiguas y enormes máquinas accionadas por calderas a vapor hasta las actuales locomotoras. Los vagones de pasajeros de madera y los lujosos vagones utilizados por la familia real en sus vacaciones o incluso, como en el caso del rey Federico III, para trasladar su féretro tras su fallecimiento. Los antiguos vagones barrocos y diseñados con materiales nobles a los modernos vagones más minimalistas y prácticos que, en ambos casos, incluyen todo lo necesario para asegurar un estupendo viaje en ferrocarril.

Detalle de los vagones de alguno de los trenes (Dinamarca, 2017)

Los vagones de tren de la familia real (Dinamarca, 2017)

En el museo hay además un tren en miniatura que transporta pasajeros grandes y pequeños que imaginan y sueñan con grandes viajes en tren. ¿Vosotros con qué viajes soñáis? Nosotros con el Transiberiano. Quien sabe si, algún día, viajaremos en él…

Montados en el trenecito que recorre una parte del museo (Dinamarca, 2017)

Un niño juega con los trenes de Lego en el museo (Dinamarca, 2017)

DATOS PRÁCTICOS:

PRECIOS: podéis consultar los precios aquí.

HORARIOS: el museo abre de 10 de la mañana a 4 de la tarde.

COMIDA: en el museo encontraréis una pequeña cafetería con dulces, sandwiches y bebidas. También hay una zona de pícnic por si lleváis vuestro propio almuerzo o merienda.

PARA SABER MÁS: sobre el museo y sobre Odense.

OTRAS ACTIVIDADES DE INTERÉS EN ODENSE: el Museo de Christian Andersen, la Aldea Fionesa, los paseos en barca con Odense Aafart y el Zoo de Odense.

Conducir una de estas grandes locomotoras se nos hace imposible (Dinamarca, 2017)

SIGUIENDO LOS PASOS DE HANS CHRISTIAN ANDERSEN

SIGUIENDO LOS PASOS DE HANS CHRISTIAN ANDERSEN

“Sólo la vida no es suficiente.

Hace falta el sol, la libertad y una pequeña flor”

Odense es una antigua y decadente ciudad industrial de provincias que atesora, para el viajero, el aliciente de haber sido el lugar en donde nació y creció el que, sin duda, es el más internacional de los daneses: el escritor Hans Christian Andersen. No debe haber niño alguno, en el mundo, que no conozca alguno de sus célebres cuentos. Pero pocos conocen la historia del hombre que creó estos relatos universales.

Las antiguas casas de Odense nos llevan al pasado de esta ciudad

Una visita fugaz, de un solo día, a Odense es suficiente para hacerse una idea simple, pero clara, del contexto en el que surgió este genio de la literatura, ya que la ciudad ha tenido a bien tratar como se merece a tan distinguido hijo de la misma, trazando un recorrido por sus calles, siguiendo los pasos del ilustre escritor, cuya presencia es patente en toda la ciudad, incluso en el icono que regula el tráfico de peatones en los semáforos.

Un recorrido marcado en el suelo facilita al visitante descubrir la ciudad

El paseo empieza en el Museo dedicado al escritor, situado junto a su casa natal. La muestra que se expone traza, de forma amena, la trayectoria del afamado hombre de letras. Se incluyen algunos de sus más preciados objetos personales, como su inseparable sombrero de copa o las tijeras con las que recortaba delicadas figurillas de papel, una de sus aficiones artísticas. El visitante encuenta allí, también, algunos de los objetos de sus célebres cuentos, como la cama en la que apenas durmió la princesa, a causa de un guisante, o el maravilloso -e invisible- traje nuevo del emperador. Por último, la visita permite curiosear las estancias de la pequeña y humilde casa en la que vino al mundo Andersen.

Puerta de acceso al Museo de Hans Christian Andersen en Odense

Los colchones de la princesa y el famoso guisante

Hijo de un zapatero pobre y de una lavandera alcoholizada, Andersen sintió, desde niño, el deseo de escapar de la vida mísera a la que lo abocaba su condición social. Casados dos meses antes de su nacimiento, ni siquiera pudieron ofrecerle un hogar hasta los dos años y, aún entonces, fue una casita humilde cercana a la catedral, que aún hoy se puede visitar, siguiendo los pasos de Andersen por la ciudad. Como el patito feo, Andersen fue un inadaptado, un niño pobre que soñaba con llegar a ser artista; como el soldadito de plomo, fue un joven desgarbado y deforme, que anheló, sin éxito, el gozo del amor.

El teatro fue fundamentel para Andersen

El soldadito de plomo nos espera en una plaza de la ciudad

Lugares, esculturas, referencias… Todo se amontona en Odense para evocar la figura y la transformación que experimentó aquel joven Andersen hasta convertirse en lo que tanto ansiaba. No es extraño que su extraordinario genio literario se fijara en la metamorfosis que experimentan los cisnes, desde que nacen hasta que alcanzan la madurez, para ilustrar lo que uno puede llegar a ser si descubre y da cauce a su propia naturaleza.

Las calles y las casas de Odense nos encantaron

Su odisea personal, su emergencia humana y artística desde lo más mísero y sórdido de la existencia humana, le permitió, como a la sirenita, alcanzar sus sueños y llegar lejos en el viaje de la vidaTodavía en vida, Odense le reconoció como hijo predilecto, hoy en día sigue rindiéndole tributo y honrando su memoria y legado.

Seguir el mapa con la aplicación de móvil ayuda a recorrer la ciudad con los niños

La mejor manera de recorrer Odense con los niños es seguir el mapa que puedes recoger en diversos puntos de interés de la ciudad como, por ejemplo, en el Museo de Hans Christian Andersen. Siguiendo este mapa y, si os apetece, descargando la aplicación EVENTYRJAGTEN en vuestro móvil, los peques pueden seguir la ruta de Andersen orientándose con el GPS que les marca los diversos puntos de interés relacionados con la vida de este famoso escritor. Al final pueden conseguir alguna de las figuritas que recuerdan los personajes de sus cuentos.

Ernest fotografiando a Ferran en uno de los puntos marcados por el recorrido

1. Museo de Hans Christian Andersen.

Andersen nació en esta ciudad en 1805 y vivió en ella la vida que inspiraría la mayor parte de sus cuentos, algunos realmente duros y complejos. En este museo -mucho más interesante que el de Copenhagen- encontrareis información sobre la época en la que vivió, sus manuscritos, objetos personales, referencias a sus obras, su biblioteca y, además la casa en la que nació y vivió una parte de su niñez.

Murales en el museo que recuerdan diversos momentos de su vida

En el jardín de acceso se hacen representaciones teatrales en danés de los cuentos de Andersen. Realmente divertidas y entretenidas, aún sin conocer el idioma, nos encantó y disfrutamos plenamente. En este museo te ofrecerán un libreto en castellano -algo que no ocurre en casi ningún lugar de Dinamarca- con toda la información de interés de la ciudad ¡aprovechadla!

Teatro en el jardín del museo

2. Las calles del barrio antiguo.

Recorrer la ciudad con sus bonitas calles empedradas, casas de colores y bonitos jardines es una delicia. Podéis visitar también el Encendedor de Yesca, un centro cultural para niños, donde se recrean los cuentos de Andersen para niños y se incita al juego en cada rincón. Debéis tener en cuenta que todo es en danés por lo que hay que adaptarse a esta “pequeña” barrera idomática.

Las calles del centro histórico de la ciudad

En la calle Overgade, muy cerca de la escuela o hospicio en que Andersen recibió clases de niño, se encuentra la escultura del soldadito de plomo. En la plaza del ayuntamiento -en el que su abuela había estado presa por tener 3 hijos ilegítimos- recibiría Christian Andersen la aclamación de sus vecinos en 1867 cuando fue nombrado hijo predilecto.

La casa natal del escritor está junto al museo

3. El río y el barquito de papel.

Junto al río encontraréis la zona del lavadero donde la madre de Andersen pasó muchas horas trabajando en este oficio tan duro: lavar la ropa por encargo en las frías aguas del río. Alcoholica, murió cuando Christian Andersen tenía 28 años y aún era pobre. Años después, en su cuento “No era buena para nada” defendió a su madre con melancolía entendiendo las difíciles circunstancias en las que le tocó vivir.

Junto al barquito de papel

Muy cerca de aquí, en el agua, está la escultura que recuerda al barquito de papel en el que viajó el soldadito de plomo en su aventura por la ciudad de Odense. Y junto al río también encontraréis la enorme estatua que se levantó en honor al escritor en 1888 cuando la ciudad ya rendía honores al famoso escritor.

4. La casa de Andersen.

En la pequeña casita en la calle Munkemollestrade vivió Andersen algunos años de su infancia. El ticket de entrada está incluído en el precio de la visita al museo. Es una pequeña casita con una bonita tienda que hoy en día cuenta además con un agradable jardín que no existía cuando Andersen vivió aquí de niño. También encontraréis las herramientas de su padre que era zapatero y que trabajó toda su vida para que su hijo pudiese estudiar y aprender, para que no tuviese que empezar a trabajar desde niño como aprendiz de cualquier oficio. Quería ayudar a su hijo aperseguir sus sueños. Su padre murió joven, a los 33 años de edad, cuando su hijo sólo tenía 11 años.

Ferran en la casa en la que Hans Christian Andersen vivió la mayor parte de su infancia

5. El museo danés del ferrocarril

Sin duda, visitar este museo es casi una obligación si os interesan los trenes o si viajáis con niños. A los niños les encantan los trenes ¿verdad? Si queréis saber más detalles podéis leer nuestra experiencia aquí.

El intercambiador de locomotoras es un lugar perfecto para su exposición

Pin It on Pinterest