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CHINA EN UN MES: UN PLAN PERFECTO

CHINA EN UN MES: UN PLAN PERFECTO

Hace ya varios años que pisé Asia por primera vez. Fue en un viaje a China que planeé junto a varios amigos. Me intimidaba un poco visitar aquel país tan diferente al nuestro, con un idioma tan extraño y una cultura tan particular. Como siempre, queríamos viajar con nuestra mochila libremente pero como nos sentíamos algo vulnerables, mi amiga y yo decidimos enrolar a otros cinco compañeros en nuestra aventura. Y así fue como a finales de julio nos embarcamos en un avión rumbo al gigante asiático.
Recorriendo la Gran Muralla (China, 2006)

Nada más aterrizar en Beijing nos sentimos cómodos en aquel país, nuestros temores desaparecieron. Descubrimos que comunicarnos con sus habitantes era posible a pesar de hablar lenguas tan distintas. Cuando podíamos intercambiar algunas palabras en inglés era más sencillo, pero desarrollamos nuestra creatividad cuando el inglés no servía: dibujos y sonrisas. Realmente fue maravilloso comprobar como el lenguaje no verbal, la disposición abierta y tolerante, la alegría y la curiosidad innatas, te permiten llegar a cualquier individuo.

La vida pasa tranquila en los barrios antiguos de Beijing (China, 2006)


Recorrimos el país con el grupo durante 15 días y, después, cuando ellos regresaron a España, nosotras dos continuamos viajando e hicimos algo de senderismo. Aquí os dejo un breve recuerdo de las etapas de aquel viaje estupendo en el que disfrutamos mucho. Es una propuesta para que vosotros mismos os animéis a viajar por aquel país que tanto tiene que ofrecer.
 
1. BEIJING (PEKIN), LA CIUDAD IMPERIAL
No dispondrás de tiempo suficiente para descubrir esta enorme ciudad. Cuando te vayas de Beijing sentirás que te has dejado muchas cosas pendientes. Aunque la ciudad se ha transformado -yo diría que brutalmente- en los últimos años, aún es posible visitar algunos de los hutongs o preciosos barrios tradicionales donde la vida pasa lenta y relajadamente. La mayoría han sido sustituídos por enormes construcciones de rascacielos impersonales, por la ciudad moderna, agitada y trepidante.
En los antiguos barrios sólo había baños públicos (Beijing, 2006)
Espectáculo de acrobacias (Beijing, 2006)

Son muchos los lugares a visitar y en los que detenerse. Por supuesto, la famosa Ciudad Prohibida y el parque Jin-Shan, la Torre del Tambor, la plaza de Tian’anmen, el Monumento a los Héroes del Pueblo y el Museo Nacional de China. El Templo del Cielo y el Palacio de Verano. Todos ellos son muestra de la bella tradición china, de su creatividad y espiritualidad, de su historia y también de los hechos más negativos que el país aún no ha resuelto.

Esperando para comprar las entradas a la Ciudad Prohibida (China, 2006)
Los turistas abarrotan la Ciudad Prohibida (China, 2006)
Pequeña emperatriz (China, 2006)

En esta ciudad constaté lo rentable que es autogestionarte un viaje si quieres ahorrar dinero: las diferencias de precios entre las agencias y el precio real de las entradas a los monumentos era alucinante. Mi lema, sin duda: hazlo tú mismo. Disfruta de las gestiones, elige y ahorra dinero. Paseamos mucho por la ciudad nueva y moderna, abarrotada de coches que han expulsado a los ciclistas y que convierten a esta ciudad en una de las más contaminadas del mundo.

Acceso al Palacio de Verano cerca de Beijing (China, 2006)
El Palacio de Verano: la delicadeza de la creatividad (China, 2006)

Son tantas las cosas que se pueden hacer en esta ciudad que aquí os dejo sólo algún consejo: observar las calles, observar a las personas. Además puedes tomar un tentenpie en la concurrida calle WanFuJingDajie -donde alucinarás con algunos de los pinchitos que podrás saborear-, disfruta de las terrazas junto al lago Hou-hai, zámpate un riquísimo pato laqueado, acude a uno de los espectáculos de acrobacias que se representan en la ciudad o disfruta de un delicioso masaje para relajar tus piernas después de tanto caminar… Son tantas las posibilidades!

Las ruidosas calles de Beijing (China, 2006)
Algunos de los sabrosos platos que desgustamos en el viaje (China, 2006)
Puesto para comprar recuerdos en Beijing (China, 2006)

Alojamiento: Peking Down Town Backpackers

 
2. LA MURALLA CHINA
La mayor parte de los turistas que visitan la muralla acuden a las zonas más cercanas a la capital, como Badaling. Esto hace que aquel lugar se haya convertido en el típico sitio para poder decir “ya tengo la foto!”. Nosotros preferimos saborear un poco más la oportunidad de poder estar allí y por ello contratamos el servicio de un minibus que nos llevó hasta otro lugar más alejado. Hicimos un recorrido de unos 8 km desde Jinshanling a Simatai y os puedo asegurar que fue agotador porque el sol era implacable. La muralla recorría el perfil de las Colinas Doradas definiendo fuertes pendientes. En algunas zonas la muralla estaba bastante deteriorada por lo que no era fácil caminar por ella. Aprovechábamos la sombra de las torres vigías para cobijarnos y agradecíamos a las vendedoras de agua -que aparecían no sé de dónde- el refrescante líquido.
Como un dragón la muralla recorre las Montañas Doradas (China, 2006)

La construcción de la muralla está plagada de historias de esclavitud y muerte. Como en tantos otros lugares del planeta, el miedo y la desconfianza, la incapacidad para escuchar y dialogar, para dar y compartir, les llevó a elevar estas paredes defensivas. Dicen que las personas encargadas de llevar a cabo este proyecto vivían en condiciones deplorables y que la mayoría de ellos, al morir, eran enterrados en los cimientos de la muralla… Así que, realmente, podríamos pensar que esta muralla es un monumento a la muerte y al miedo… 

Agotados y sofocados en la Gran Muralla (China, 2006)
3. PING YAO Y SU MURALLA CON FORMA DE TORTUGA
Viajar en tren por China es una manera perfecta de conocer el país.  Hay un gran servicio de trenes, de horarios y de tarifas. Nosotros tomamos un tren nocturno a Pingyao, para visitar esta ciudad tan especial como ya os conté en otro post

Viajar en tren es una gran opción (China, 2006)

Realmente merece la pena alejarse de las zonas urbanas y conocer la otra cara del país. Ese mundo que poco a poco está desapareciendo, un mundo más tranquilo, de relaciones vecinales, de pequeños negocios familiares. Los vendedores ambulantes con sus antiguas romanas, los pequeños puestos en los que vender los productos de la huerta o las envejecidas peluquerías en las que se va recogiendo el cabello de los clientes para aprovecharlo posteriormente.

En Pingyao te trasladas al pasado (China, 2006)

Alojamiento: albergue Tian Yuan Kui

 
4. XI’AN Y LOS GUERREROS DE TERRACOTA
Continuamos nuestro viaje hacia el interior de China: hasta la provincia de Shaanxi. Nuevamente es posible desplazarse en tren y así llegamos a Xi’an, la ciudad tan conocida por sus legendarios Guerreros de Terracota. El monumental mausoleo deslumbra al visitante, el delicado tratamiento de las esculturas, sus gestos, sus detalles, todo llama la atención y atrapa nuestra mirada.

Los guerreros van saliendo de su enterramiento en Xi’an (China, 2006)

Pero la ciudad de Xi’an es mucho más, es una encrucijada de caminos, el encuentro de las rutas que unían oriente con occidente. Su barrio musulman es una muestra de esta cultura hibridada con las constumbres chinas dominantes. El mercado de frutas deshidratadas, las carnicerías a pie de calle, las tiendas de telas y orfebrería, todo merece la pena. Son unos 50.000 musulmanes de la etnia Hui los que habitan en esta zona de la ciudad en la que se encuentra la Gran Mezquita que data del año 1360.

No hay dos guerreros iguales en Xi’an (China, 2006)

Según he leido Xi’an surge sobre la antigua Chang’an que significa “paz perpetua” pero, en la actualidad, esta ciudad está en un incesante crecimiento: el consumismo y el urbanismo desenfrenado han tomado la urbe. Hay muchos comercios, centros comerciales y todos aquellos elementos que podemos encontrar también en cualquier ciudad europea o americana. 

Paseando por las ciudades: Pingyao, Xi’an y Chengsú (China, 2006)

Perduran también antiguos edificios como la Gran Pagoda del Ganso Salvaje que data del siglo VII y que fue un lugar muy relevante para el conocimiento de la cultura budista en el país. En ella, los monjes, traducían textos llegados de otros lugares. Junto a la Gran Pagoda está el Templo de la Gracia Maternal y unos jardines donde intentar refrescarse en los calurosos días de verano.

 
5. CHENGDÚ
El principal motivo para viajar hasta Chengdú -provincia de Sichuan- era visitar la reserva y centro de crianza de los Pandas Gigantes. Es fácil llegar hasta allí, tanto en bus como en taxi, o bien en un tour organizado. Cualquier alojamiento ofrece un servicio de taxi o minibús que te lleva hasta la entrada de la frondosa reserva. 


Es muy agradable pasear temprano en la mañana a través de la densa bruma que se deshilacha entre las matas de los enormes bambús. El lugar es tranquilo y el sendero te lleva hasta los miradores donde acuden los osos a desayunar cada mañana. Es un espectáculo verles tan tranquilos vagueando: con su ritmo lento y pausado se acomodan y aceptan a los turistas que se animan a darles algo de bambú para hacerse una foto. Los pequeños oseznos corretean y juegan haciendo las delicias del visitante. En la reserva, además del famoso panda gigante, también se puede conocer al peculiar panda rojo que es una especie bastante diferente.

“Rehabilitando” edificios en Chengdú (China, 2006)
Los sistemas de transporte son otra fuente de ingenio  (China, 2006)

Callejeando la ciudad de Chengdú te das cuenta de que son pocos los visitantes que recibe porque llamas la atención de sus habitantes. Visitamos el mercado del pescado y quedamos impresionados por la diversidad de animales que comen o utilizan para diversos fines, pero también nos sobrecogió al ver, por ejemplo, los puestos llenos de aletas de tiburón deshidratadas. Los tiburones están en grave peligro de extinción, entre otros motivos, porque son asesinados por el simple objetivo de cortarles su aleta dorsal…

Paredes, ventanas y zapatillas: cada rincón es especial  (China, 2006)
Masaje de oreja en el parque Ren-min de Chengdú  (China, 2006)
Nos encantó visitar el templo Wen-shu y sus jardines. Allí encontramos el extraño vegetariano gestionado por los monjes y comimos las cosas más extrañas que podáis imaginar. También pasamos unas horas en el parque Ren-Min. Estaba lleno de familias y gente que pasaban un rato agradable. Tomamos un té y alguno de nosotros se animó a dejarse hacer un masaje de oreja y oído por 10 yuanes. Fue increible ver a aquel hombre manipulando nuestras orejas y, según creo, induciendo diversos impulsos en nuestros sistemas nerviosos simpático y parasimpático pues ambos están representados en diversos puntos de las orejas.
Cuidando el templo Wen-Shu de Chengdú (China, 2006)
El Templo Wen-shu te ofrece calma en la ruidosa Chengdú  (China, 2006)
Finalizamos nuestra visita acudiendo a un espectáculo en la Ópera de Chengdú. Dirigido a turistas nacionales, era imposible entender los diálogos de las representaciones, pero su lenguaje gestual era tan preciso que lo pasamos genial. Marionetas chinas, juegos de máscaras y de sombras, té y cacahuetes. Un largo espectáculo gracias al cual conocimos mejor la belleza de la creatividad cultural china.
Representación en la Ópera de Chengdú (China, 2006)
6. NAVEGANDO EL RÍO YANGTZÉ
En la oficina de la Agencia Nacional de Turismo en Pekin habíamos contratado un crucero de varios días para viajar desde Chongqing hacia Yichang. Hacía ya varias semanas que habíamos comprado los pasajes y estábamos algo temerosos por si el barco no estaba allí o era una cafetera… Pero no, allí estaba y allí nos alojamos cómodamente. Algunos de nosotros nos sentimos transportados a otro viaje en el que años antes habíamos cruzado el océano atlántico. El barco funcionaba quemando carbón y, a veces, el humo era un poco molesto en cubierta pero todo lo demás fue perfecto: buen servicio de comidas, discoteca por la noche, karaoke y preciosos paisajes.
Recorrido por las Tres Gargantas en el Río Yangtzé (China, 2006)

Sin duda fue increible recorrer las Tres Gargantas sabedores de que la construcción de la enorme presa que estaba ejecutando el gobierno chino anegaría una gran parte de aquellos valles. Miles de personas desplazadas a nuevas ciudades construidas de la nada. Toda una sociedad rural estaba desapareciendo metro a metro a medida que las aguas subían. 

Barcaza recorriendo el río Yangtzé (China, 2006)

La última noche descendimos las exclusas de aquella gran presa y dejamos atrás nuestra navegación por el río Yangtzé. Esta presa gigantesca es una muestra de la sinrazón humana, del error de creernos más poderosos que la naturaleza, capaces de controlar lo incontrolable. Lo cierto es que la Presa de las Tres Gargantas “hace aguas por todas partes“. 

Esperando en las esclusas de la gran presa para descender (China, 2006)

7.  SUZHOU Y HANGZHOU: RECUERDOS DE MARCO POLO

Desde Shangai se puede ir en bus a Hangzhou y Suzhou. Ambas ciudades tienes zonas deliciosas. Jardines, templos y canales que crecieron con el comercio fluvial hace más de un milenio. El propio Marco Polo bautizó a Suzhou como la “Venezia de Oriente” y es hoy una perla en el camino que debes visitar. Las ricas familias de comerciantes construyeron bellas mansiones y delicados jardines:  el Jardín de las Parejas, el Jardín del Maestro de Redes, el Jardín del Administrador Humilde, el Jardín del Bosque del León y el Jardín para Vagar son algunos de sus nombres.
Los canales de Suzhou (China, 2006)
Es una delicia navegar la conales de Suzhou (China, 2006)

Hangzhou fue para nosotras sólo una etapa en el camino pero esta ciudad de 6 millones de habitantes bien merece una estancia larga y relajada. Ya en el siglo XIII maravilló a Marco Polo y sigue ofreciendo grandes atractivos. Nos alojamos cerca del lago Oeste que es obra de trabajos centenarios para ampliar y embellecer una antigua laguna. La construcción del Gran Canal de China convirtió a Hangzhou en la ciudad del comercio de las porcelanas y la seda. Es un lugar ideal para pasear y convivir con las familias de la ciudad que aquí pasan y disfrutan de su tiempo libre.

Esperar, observar, jugar a las damas… cómodamente (China, 2006)

Alojamiento en Mingtown Youth Hostel

8. HUANGSHAN: LAS MONTAÑAS AMARILLAS
No podíamos abandonar el país sin disfrutar de algunas rutas haciendo senderismo. Decidimos ir a los Montes Huang o Montañas amarillas situadas en la provincia de Anhui. Este lugar fue declarado en 1982 como “lugar de belleza escénica e interés histórico” por el gobierno chino y en 1990 entró a formar parte de los enclaves que la UNESCO considera Patrimonio de la Humanidad.

Todo se transporta a pie en Huangshan (China, 2006)

Llegamos hasta Tunxi en autobús y después nos desplazamos a Huangshan. Nos encontramos en un lugar de gran belleza por sus macizos de granito, sus paredes verticales y la vegetación creciendo en equilibrio en cualquier rincón donde se acumulaba algo de suelo. Los bosques de coníferas eran impresionantes y, algunos árboles eran tan llamativos que incluso tenían nombre propio. Seguro que todos tenéis en mente muchas imágenes representadas por numerosos pintores, en ellas las piedras, los árboles y las nubes se combinan creando representaciones “típicamente” orientales.

El viejo con la mochila ¿lo ves? (China, 2006)

El lugar es punto de peregrinación y estaba atestado de turistas chinos que recorrían los caminos y escaleras. Las escaleras que recorren las montañas fueron talladas a mano hace cientos de años. Son más de 60.000 los escalones y son una muestra más de cómo esta sociedad concibe el mundo y el trabajo. Los senderos y escalones recorren paredes espectaculares como podéis comprobar en este blog y en este otro blog.


9. PUTUOSHAN: UNA ISLA BUDISTA
Llegar a Putoshan fue toda una aventura, probablemente una de esas anécdotas viajeras que no olvidaré nunca. La dificultad para comunicarnos nos hizo creer en muchos momentos que nunca llegaríamos a nuestro destino pero si, lo logramos. Esta isla esta situada al sureste de Shanghai, en la provincia de Zhejiang, y es una de las montañas sagradas del budismo en China. 

Ha sido lugar de peregrinación durante milenios y sigue habiendo una pequeña comunidad budista. Es una pequeña isla con numerosos templos entre los que destacan los templos Puji y Fayu. Cada año, millones de personas se reúnen en este lugar unos días señalados por el calendario lunar para celebrar el nacimiento de Guan Yin, diosa de la misericordia. 


10. SHANGHAI
El final del viaje transcurrió en esta enorme y moderna ciudad que ha crecido en la desembocadura del río Huangpú. Su antiguo malecón o Bund ha visto crecer en la otra ribera el Pudong, el moderno barrio financiero. Es una ciudad perfecta para hacer compras, ir de copas o probar restaurantes de diversas regiones del país y del mundo. En el barrio de la antigua Concesión Francesa hay zonas de ocio, clubs de jazz, bares y restaurantes que siguen las últimas tendencias. 
De compras en Shanghai (China, 2006)

El Pudong o “ribera del este”, es el gran distrito comercial y financiero: el modelo a seguir… La ciudad de los contrastes. La ciudad en la que sentimos desconocer el significado de las palabras: es comunismo? es capitalismo? es desarrollo? es desigualdad? es vida? Grandes edIficios, centros comerciales de lujo, jardines y modernidad.

Las luces del Pudong en Shanghai (China, 2006)

En los viejos barrios encontramos una vida construida por encaje de elementos diversos: pequeñas tiendas, oficios artesanales y un sinfín de vidas que luchan por sobrevivir en el corazón del gigante asiático. Pero también quedan pequeñas joyas del pasado, templos y jardines en los que relajarse y tener un momento para viajar a nuestro interior, para valorar el viaje que has realizado a lo largo de las semanas que has recorrido el país y analizar qué a supuesto para ti. El Jardín Botánico o los Jardines Yuyuán con sus bonsais y sus pájaros cantores, permiten encontrar la calma y el sosiego que Shanghai secuestra a sus habitantes y visitantes. Son momentos para el silencio, para uno mismo. Si queréis más detalles os lo conté en otra entrada.

En el Jardín Botánico de Shanghai (China, 2006)

Alojamiento Captain Hostel en el Bund

Y así termina este recorrido de recuerdos de un viaje ya lejano que espero pronto rememorar con Nosaltres4viatgem. Un recorrido perfecto para viajar sólo o acompañado, para conocer otras gentes y otras culturas, para descubrir que compartimos muchas cosas que nos unen. Un viaje para dejar atrás los miedos y seguir confiando en que el camino siempre está por hacer. Mirar al horizonte, al pasado, con la ilusión de seguir construyendo un futuro.

El presupuesto global del viaje fueron unos 2.000 euros y la ruta que hicimos la puedes ver en este MAPA

PING-YAO, DE CAMINO A XI’AN

PING-YAO, DE CAMINO A XI’AN

Cuando planeábamos nuestro viaje a China nos sentíamos algo preocupados pues era la primera vez que visitábamos el continente asiático. Viajar un mes, por libre, por un país en el que idioma y cultura son tan diferentes puede ser una limitación para muchas personas. Para otras representa el mejor estímulo. Nosotros nos encontrábamos en el término medio: nos atraía la curiosidad pero, a la vez, sentíamos cierto miedo ante lo desconocido.
Ping-Yao (China, 2005)
Empezamos a planear nuestro viaje con tiempo y tranquilidad. Únicamente sabíamos que íbamos a pasar las primeras noches en Beijing y que, un mes más tarde, nos esperaba un avión en Shanghái para regresar a casa. Cuando planeas un viaje, contar con amigos que conozcan el país en profundidad resulta una gran ventaja. En nuestro caso tuvimos la suerte de poder consultar a un amigo que ha vivido mucho tiempo allí y nos animó desde el primer momento a visitar el país por nuestra cuenta asegurándonos que, sin duda, encontraríamos amabilidad y facilidades.
Ping-Yao, Shuanglin (China, 2005)

Visitar Ping-Yao fue una de sus recomendaciones. De camino a Xi’an este pueblo aparece como testimonio de lo que fueron aquellos pueblos de las dinastías Ming y Qing, aquellos que debió conocer Marco Polo en sus viajes a Oriente. Es una ciudad antiquísima aunque su diseño actual data del siglo XIV. Su preciosa muralla cuyo perímetro recuerda a una gran tortuga, sus seis enormes puertas y sus preciosas setenta torres, son el envoltorio ideal para este lugar que en 1997 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Beijing, Estación Oeste (China, 2005)

Para llegar hasta allí tomamos un tren nocturno en la moderna y enorme Estación Oeste de la capital china. Por momentos pensamos que seríamos incapaces de encontrar nuestro andén pues los indicadores luminosos sólo mostraban en chino los destinos y tipos de tren. Los viajeros nacionales nos observaban con una mirada entre la extrañeza y la burla mientras nosotros intentábamos orientarnos ante aquellas indicaciones que nos parecían un jeroglífico indescifrable.


En tren nocturno hacia Ping-Yao (China, 2005)
Finalmente conseguimos descubrir que nuestro tren nº2519 salía del andén 6 en la puerta 9 a las 19:43 horas. Como siempre ocurre en China, había muchísima gente esperando pero por gracia de su “sistemática cultura ancestral”, todos subimos organizadamente al larguísimo tren y nos ubicamos en nuestras literas. Los vagones eran amplios, las camas cómodas y limpias. Atestados de gente, el ambiente en los vagones era agradable. Familias que viajaban con sus niños, algún que otro turista, todos parloteaban  sin cesar.
Ping-Yao, (China, 2005)
El viaje duró doce horas y llegamos a la estación cuando aún la humedad de la mañana refrescaba el ambiente en aquella polvorienta ciudad. Nos alojamos en el albergue Tian Yuan Kui en la calle Qin Ming. Las habitaciones mantenían el encanto de la antigua casa donde nos alojábamos, las inmensas camas algo elevadas y muebles bellamente decorados.

Ping-Yao, hostal Tian Yuan Kuin (China, 2005)
Nos sentimos fascinados por las calles adoquinadas de la ciudad. Era tan bonita y genuina, tan agradable por su arquitectura donde la arcilla y la madera de color negro propiciaban un ambiente solemne. El contraste con los faroles y otros adornos de color rojo creaban una imagen elegante y tradicional. De pronto te sentías llevado a un espacio bellísimo, pero también íntimo y  asfixiante, en el que vivían las mujeres  protagonistas del mundo que aparece retratado en películas como La linterna rojade Zhang Yimou (1991).
Ping-Yao, hostal Tian Yuan Kuin (China, 2005)
El mundo transcurre lentamente en Ping-Yao. En los diversos talleres se siguen desarrollando oficios al modo tradicional. Los pequeños puestos de verduras aparecen aquí y allá. Los ancianos se encuentran a charlar en las puertas de las casas o a jugar a las damas en las aceras. Los niños juegan libres y recorren las calles en sus viejas bicicletas. Por la noche, los farolillos rojos iluminan tenuemente las calles y la gente se recoge a sus casas a descansar.

Ping-Yao (China, 2005)
El negocio de los tejidos en el siglo XVIII hizo prosperar a los habitantes de esta ciudad. Aquí surgieron los primeros tongs o bancos en la antigua China. Hay gran cantidad de templos, museos y casas históricas que dan testimonio del esplendor económico de esta ciudad.

Ping-Yao, vendedor en la calle (China, 2005)
Ping-Yao, peluquería (China, 2005)
 Los habitantes de esta región no hablan chino-mandarín sino otra variedad llamada jin. Es una de las cosas que más te llaman la atención en aquel inmenso país: la enorme diversidad cultural que existe y que, por desgracia, desde el poder dominante se lleva siglos queriendo eliminar. La situación más alarmante se ha producido en el Tibet pero hay ejemplos en todo el territorio chino que son realmente preocupantes. Es una de las lacras de la humanidad, la necesidad que el poder experimenta por impedir las manifestaciones culturales y lingüísticas de otros habitantes. Esto no es más que consecuencia de su ignorancia y escasa sensibilidad y, sin embargo, está provocando una gran pérdida de diversidad cultural en la humanidad.
Ping-Yao, zapatería (China, 2005)

Ping-Yao, jugando a las damas (China, 2005)
Ping-Yao, puesto de verduras (China, 2005)
A las afueras de la ciudad se encuentra el monasterio budista más antiguo del país: Shuanglin. Llegar allí fue divertido, montados en un remolque arrastrado por un cacharro que emitía gases pestilentes y cuya velocidad era menor que nuestro caminar. En aquel momento el estado de los edificios era algo deplorable pero mantenía su encanto y solemnidad. Las estatuas en terracota de los guardianes y de buda pintadas aunque decoloradas eran de una llamativa expresividad.   Los detalles en la construcción y los elementos históricos otorgan a este lugar un valor incalculable. Algunas personas rezaban, colocaban barritas de incienso o limpiaban los patios y jardines. Mientras recorríamos aquellos salones y patios nos fue inundando la paz reinante en aquel lugar.

Ping-Yao, Shuanglin (China, 2005)
Ping-Yao, Shuanglin (China, 2005)
Ping-Yao, Shuanglin (China, 2005)















De regreso a nuestro hostal nos preparamos para proseguir nuestro viaje. Sentados cómodamente en la calle, esperando el momento de partir, aprovechamos para merendar aquella maravillosa manzana caramelizada que hizo las delicias de nuestro paladar. Rebozada y frita magistralmente, bañada en caramelo ardiente, degustamos cada trocito con la inseguridad del que no está habituado a comer con palillos. 
Ping-Yao, recorriendo la muralla (China, 2005)
Ping-Yao, regresando de Shuanglin (China, 2005)
Repetimos el ritual de humedecer en agua fría cada pedazo con el fin de enfriar y cristalizar el caramelo. Memorizamos aquel sabor que aún hoy recuerdo y celebramos la buenaventura de nuestro viaje.

Ping-Yao, (China, 2005)
Con este recuerdo dulce os deseo un feliz año nuevo. Hace unos días así lo celebraban en China. Comienza el año del Caballo. Suerte a todos y a seguir soñando.

Ping-Yao (China, 2005)

Ping-Yao (China, 2005)
Ping-Yao (China, 2005)
SHANGAI: UN VIAJE CON UN BUEN GRUPO DE AMIGOS

SHANGAI: UN VIAJE CON UN BUEN GRUPO DE AMIGOS

Como todos los años planeábamos nuestra escapada de verano. Teníamos que comprar un billete de avión de ida y vuelta y disponíamos de un mes de vacaciones para conocer un poco algún lugar del mundo. Nos atraía viajar a Oriente, nunca habíamos pisado el continente asiático y China presentaba muchos atractivos. Además aquel año había diversas ofertas en vuelos que merecía la pena aprovechar. Normalmente viajaba sola con mi amiga Alejandra pero esta vez decidimos enrolar en el proyecto a unos cuantos amigos. Acabamos siendo un numeroso grupo formado por dos gallegos y una gallega, una extremeña y tres alicantinas y después, aún se unieron dos sevillanos más.

Calle Fuzhou (Shangai, 2005)

El viaje con ellos duró casi tres semanas y resultó perfecto. Estuvo lleno de anécdotas, risas, buen rollo y cientos de experiencias. Recorrimos por libre el interior del país desde Beijing (Pekín) hasta Shangai. Disfrutamos de un territorio que nos sorprendía a cada paso que dábamos y cuyos habitantes no hicieron sentir cómodos en todo momento. Viajamos en tren nocturno, navegamos el Yang-tze y visitamos a los osos panda… Historias que compartiré en otro momento.

Shangai es una de las ciudades más pobladas del planeta y reúne, como la mayor parte de las grandes urbes asiáticas, una combinación de elementos tradicionales y de ultramodernidad que a los europeos nos sorprende. Sobretodo sorprende por la noche, cuando las luces de neón iluminan los modernos edificios con un derroche injustificado de energía. Los “escalestrix” de hasta seis o siete alturas se entrecruzan y coches de alta gama vuelan más que circulan haciéndote sentir en una ciudad del futuro. Mientras, en los barrios menos favorecidos las humildes viviendas van desapareciendo y dejando paso a los edificios de apartamentos para la “nueva clase media”.

Jardín Botánico (Shangai, 2005)

En los antiguos barrios de origen europeo hoy proliferan los locales de moda, bares, discotecas y restaurantes. Allí todo está al alcance de cualquiera a un precio desorbitado. En otras zonas de la ciudad puedes viajar al pasado o conocer los entresijos de las etnias minoritarias en china que no disfrutan de los privilegios de las clases dominantes. El barrio musulmán es ideal para probar buena comida a muy buen precio y conocer otra realidad. En los jardines encuentras la calma y el sosiego, el silencio y el recogimiento. Shangai muestra las dos caras de aquel mundo, el yin y yang se manifiestan sin complejos.

En Shangai terminó nuestro viaje con aquel pequeño-gran grupo. Ellos regresaron a casa y nosotras permanecimos para seguir descubriendo el país. Con ellos compartimos allí excelentes momentos desde la azotea de nuestro hostal situado en el Bund. Las vistas de los luminosos rascacielos del Pudong acompañaban imponentes nuestras conversaciones. Y es que, por mucho que me guste viajar lejos, mi viaje preferido es el que me lleva al interior de las personas. Sobre todo es sorprendente como, incluso las personas a quien más crees conocer, pueden descubrirte cosas nuevas cada día. Creo que esto ocurre porque la gente interesante está en permanente evolución, crece, cambia, se vuelve más compleja y rica en matices. Es por ello que hay personas que siempre llenan tu vida y le aportan diversidad. Así eran aquellos amigos, lo siguen siendo.

Pudong centro financiero (Shangai, 2005)

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